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La sucesión avanza en tiempos de Covid-19

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El tiempo sigue su marcha y conformen pasan las semanas y meses se acerca más la fecha en que iniciará formalmente el proceso electoral en Tlaxcala. En octubre de este año se deberán empezar a planear los procesos internos de los partidos políticos para elegir a sus candidatos a fin de estar en posibilidades de definirlos legalmente en enero del 2021, pero un mes antes se sabrá cuántas coaliciones se conformarán para disputar la gubernatura del estado.

La pandemia de Covid-19 si bien afectó la economía y las actividades sociales, también ha golpeado el desarrollo político electoral, pues prácticamente inmovilizó a todos los aspirantes a suceder en el cargo al gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

Una vez que concluya la emergencia sanitaria y las medidas de prevención que provocaron el aislamiento social y la sana distancia se comprobará el número de precandidatos que mantiene vivas sus aspiraciones, porque seguramente habrá varios que se bajen de la carrera y otros que sólo seguirán en la lucha para tratar de negociar otra posición.

De la larga lista de aspirantes que se tenía hasta la primera quincena de marzo, los que mantendrá su paso para lograr su participación en los próximos comicios son la morenista Lorena Cuéllar Cisneros, la actual “super delegada” del gobierno federal que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como las panistas Minerva Hernández Ramos y Adriana Dávila Fernández.

En el PRI la única opción seria y con posibilidades es la alcaldesa capitalina Anabell Ávalos Zempoalteca, aunque también se menciona que tienen algún pequeño chance el deslucido líder del tricolor, Noé Rodríguez Roldán y el mediocre secretario de Educación en Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordoñez, pero en realidad ambos políticos están desahuciados porque su posicionamiento no les da para disputar la candidatura en el ex partidazo.

El PRD carece de cuadros competitivos y más bien está en espera que otro partido le eche un lazo para que lo arrastre en la siguiente aventura electoral. Los institutos políticos locales no tienen un aspirante fuerte y con presencia, por lo que sólo se concentrarán en pelear una diputación plurinominal y en buscar uno que otro ayuntamiento.

A estas fechas pero del siguiente año se estaría llevando a cabo el primer debate de los candidatos a gobernador, pues la intención de las autoridades electorales es que ese primer ejercicio se efectúe entre el 27 y 29 de abril del 2021. El segundo debate estaría siendo programado para realizarse entre el 23 y 25 de mayo.

La pandemia del coronavirus ha relegado el tema de la sucesión en Tlaxcala. Pocos han considerado que si hoy fuera abril del siguiente año estaríamos por concluir el primer mes de campañas rumbo a la gubernatura y que a estas alturas ya se sabría qué candidato habría ganado el primer debate.

Los precandidatos deberán permanecer inmóviles hasta finales de mayo y quizá en junio cuando se reanuden las actividades normales podrán reiniciar su proselitismo, lo malo será que tendrán muy pocos meses para lograr un crecimiento en su posicionamiento y en las preferencias electorales.

El clima de crisis económica y el desánimo entre los tlaxcaltecas serán factores negativos que harán complicada la tarea de concretar un despunte en las simpatías electorales, de ahí que algunos aspirantes con comprobada presencia entre los ciudadanos no tendrán problemas para conseguir la anhelada candidatura.

Los efectos negativos de la pandemia de Covid-19 en la sucesión pronto se conocerán. De entrada reducirá la lista de aspirantes y pondrá en escena a los políticos tlaxcaltecas que realmente tienen alguna posibilidad de suceder a Marco Mena, lo cual resultará positivo porque se dejará de hablar de muchos tiradores que sólo estaban de relleno.

Desempleo y crisis económica, la realidad que viene

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Nadie puede reprochar que el gobierno del estado no ha emprendido las acciones y programas para tratar de salvar el empleo y mitigar la severa crisis económica que viene, pero esos fenómenos serán inevitables y golpearán con un mazo la frágil realidad de Tlaxcala, de ahí que sería mejor que las autoridades estatales fueran mesuradas y hablaran con la verdad para no generar falsas expectativas y así evitar los reproches de la sociedad.

Durante la presentación del Acuerdo para la Defensa de la Salud y el Empleo en Tlaxcala se mostró que hay funcionarios estatales que simplemente no asimilan su responsabilidad y que para ellos el manejo de las cifras es un pretexto para lucirse y exagerar sobre las bondades de los apoyos institucionales de la actual administración.

Y juzgue usted porque. Resulta que en ese evento se informó que en la entidad existen 25 mil unidades de negocios que son consideradas sensibles por ser de autoempleo, más otros 25 mil centros de trabajo que pueden tener laborando de uno a siete empleos, mismas que en conjunto tendrían a su disposición un fondo de 50 millones de pesos para solicitar créditos.

Si esos 50 mil sujetos a un crédito que se encuentran divididos entre personas físicas y pequeños negocios solicitaran un préstamo, resulta que cada uno recibiría mil pesos, cantidad que no le alcanzaría para nada y muchos menos para enfrentar la actual crisis económica.

Pero como no todos solicitarán un préstamo, el gobierno decidió imponer los montos a los que se podrá acceder a través del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala.

Para el autoempleo se establece un tope máximo de 10 mil pesos, las pequeñas empresas que tengan de uno a siete empleados recibirán hasta 25 mil pesos y aquellas que generen de ocho empleos en adelante podrán acceder hasta 50 mil pesos de apoyo.

Del universo de 50 mil sujetos a crédito que hablaron las autoridades estatales habrá que ver para cuántos alcanzará la bolsa de 50 millones de pesos, pues de acuerdo con estimaciones de la propia Secretaría de Desarrollo Económico que dice manejar “El Cubas” Jorge Luis Vázquez Rodríguez a lo mucho se otorgarán entre dos mil y tres mil créditos, dejando a la mayoría de los probables solicitantes en el desamparo.

Los que tengan la suerte de obtener un crédito pagarán una tasa de interés del 6 por ciento anual y gozarán de un financiamiento de 24 meses con un periodo de gracia de cuatro meses.

Si bien el plazo y los intereses resultan atractivos, tampoco son lo más maravilloso porque en otras entidades donde se puso en marcha una acción similar los gobernadores optaron por cancelar los intereses a los beneficiarios como sucederá en el Estado de México, Veracruz, Ciudad de México, Hidalgo, San Luis Potosí y Michoacán.

En entidades donde se cobrarán intereses más elevados o similares a los que se impusieron en Tlaxcala como Guanajuato, Jalisco y Nuevo León, los montos de los préstamos son superiores a los que se otorgarán aquí (50 mil pesos), pues van de los 300 mil pesos hasta los 5 millones de pesos.

En materia de desempleo las autoridades aceptaron la cruda realidad. Si bien en marzo aún se registró en Tlaxcala la creación de 800 empleos formales, para este mes y hasta que termine la cuarentena provocada por el Covid-19 se calcula que se perderá el 6 por ciento de las fuentes de trabajo.

De los 104 mil empleos registrados en el IMSS, se estima que durante la actual pandemia se cancelarán más de 6 mil puestos de trabajo, ubicándose los indicaros a los niveles reportados a finales del primer año de la actual administración que encabeza Marco Antonio Mena Rodríguez, es decir, del 2017, lo que sin duda representará un duro golpe para la economía del estado.

El panorama en materia de empleo es desolador y más cuando el funcionario encargado de ese rubro Manuel Camacho Higareda, titular del Sistema Estatal de Promoción del Empleo y Desarrollo Comunitario (Sepuede), está más que comprobado que no da resultados y que lo suyo es la promoción personal y la chafa difusión de sus ridículos cursos de capacitación en línea.

Con esa clase de funcionarios es imposible pensar que en lo que resta del actual gobierno se podrán recuperar los empleos que se perderán. O no.

En el SNTE ganará la disciplina contra rebeldía

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Si la elección de la nueva dirigencia de la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se hubiera realizado en la fecha programada, quizá la rebelión alentada y alimentada por los ex líderes para tomar el control de ese gremio se hubiera concretado, pero la suspensión de ese procedimiento por la pandemia provocada por el Covid-19 ha cambiado el pronóstico y hoy se asegura que se impondrá la disciplina a través del candidato oficial.

El tiempo ha sido un factor que ha jugado en contra de los intereses de Cutberto Chávez de la Rosa, candidato de la planilla azul “Suma Magisterial”, la cual goza del respaldo de los ex dirigentes sindicales del SNTE encabezados por J. Carmen Corona Pérez, quienes pretenden mostrar músculo y llevar las contras no sólo a su actual líder estatal Demetrio Rivas Corona, sino al secretario general de esa poderosa organización nacional comandada por Alfonso Cepeda Salas.

Si el coronavirus no se hubiera registrado en marzo, tiempo en que las autoridades estatales y federales implementaron las medidas de aislamiento social y la sana distancia para evitar un mayor número de contagios, probablemente Cutberto Chávez ya estaría fungiendo como líder de la Sección 31 del SNTE porque su discreta, pero efectiva operación política estaba funcionando y penetrando entre los miembros de ese sindicato.

Con el paso de los días su estrategia fue descubierta y detectada por Demetrio Rivas que de inmediato se quejó de la rebeldía de ese grupo y de la traición de J. Carmen Corona. Fue entonces que infiltraron a ese grupo y empezaron a recabar detalles de su operación, situación que fue expuesta a Alfonso Cepeda que ordenó a la estructura nacional del SNTE intervenir para impedir que se perdiera la Sección 31.

Hoy en día la dirigencia nacional y local del sindicato magisterial llevan a cabo todas las acciones para asegurar el triunfo del candidato oficial de nombre José Arturo Morales Juárez, quien representa a la Planilla Blanca denominada “Lealtad”.

El factor que fue determinante para tratar de frenar la llegada de Cutberto Chávez y de los ex líderes sindicales de la Sección 31 a la dirigencia del gremio en Tlaxcala fue el hecho de que éstos maestros mantenían un abierto y descarado coqueteo con el PRI y otros partidos políticos con miras a las elecciones del 2021, cuando se sabe perfectamente que el SNTE ya pactó y ofreció su respaldo a Morena y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El partido Nueva Alianza está en manos del insaciable Corona Pérez a través de su vapuleada hija Sandra Corona Padilla. Ambos buscan mantenerse al lado del PRI y mostrarse como fieles soldados de ese instituto político, lo cual para el SNTE ya no resulta provechoso porque hoy en día las simpatías electorales se inclinan hacia Morena.

El SNTE y los maestros son grandes aliados electorales en los comicios, pues nadie puede negar que representan una fuerza importante que resulta determinante para ganar elecciones.

La fecha para que se lleve a cabo la elección de la nueva dirigencia de la Sección 31 del SNTE aún no se conoce. Van dos veces que se cancelan ese procedimiento, sin embargo lo más seguro es que éste se realice en junio cuando se dé por terminada la cuarentena derivada de la pandemia de Covid-19.

En la elección se enfrentarán los rebeldes contra los disciplinados. Los primeros le apuestan al hartazgo que existe contra la sumisa y cuestionada gestión de Demetrio Rivas que dejó perder posiciones en la Secretaría de Educación y presuntamente malversó recursos del sindicato, mientras que los segundos confiarán en la estructura del SNTE y en la lealtad de los maestros para retener el poder.

Un perjudicado por el pleito interno que se vive en estos momentos en la mencionada sección del SNTE es el torpe y mediocre secretario de Educación Pública de Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordoñez, ya que ninguno de los dos grupos piensa otorgarle el apoyo ni el respaldo que se muere por obtener ese chafa político para seguir en su estúpida carrera de buscar la candidatura del PRI al gobierno de estado.

La grilla por la dirigencia del SNTE en Tlaxcala está intensa y la pandemia no la ha frenado.

Hurra, la estrategia de seguridad funciona

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La disminución que registraron algunos delitos del fuero común en Tlaxcala durante el mes de marzo será en realidad una consecuencia de la estrategia gubernamental o ese hecho estará relacionado con la pandemia de Covid-19 y las medidas de prevención impuestas por las autoridades, porque puede resultar contraproducente asegurar lo primero y celebrar anticipadamente un hecho que puede ser pasajero.

En estos tiempos de crisis sanitaria y de aislamiento social no les caería nada mal a nuestras autoridades estatales una buena dosis de prudencia, porque si bien andan ávidas de reconocimiento por parte de sus gobernados, lo cierto es que no se puede aprovechar cualquier dato positivo para presumir que tal acción está vinculada a su intervención o su planeación como sucedió ayer.

El gobierno del estado presumió que Tlaxcala registró una reducción de 16.4 por ciento en la incidencia delictiva durante marzo de 2020, en comparación con el mismo periodo del año previo.

De acuerdo con el comunicado oficial, lo anterior ubicó a Tlaxcala como la segunda entidad a nivel nacional con menos delitos cometidos, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).

La entidad registró una menor incidencia delictiva que la media nacional, tanto en cifras absolutas con 331 y en la tasa por cada 100 mil habitantes con un promedio de 24.0 por ciento.

Las estadísticas del Sesnsp reflejaron que en Tlaxcala impera una tendencia a la baja en la comisión de delitos del fuero común, en contraste con la tendencia nacional que, pese a la emergencia sanitaria por Covid-19, registró un comportamiento generalizado a la alza.

Lo anterior permitió al gobierno del estado llegar a la conclusión que los indicadores positivos que reportó Tlaxcala son resultado del reforzamiento de las estrategias y protocolos de operación en materia de seguridad que impulsa la actual administración estatal ante la pandemia de Covid-19 y como medida para prevenir actos delictivos.

Como se podrá dar cuenta, las autoridades sólo mencionaron los datos que les conviene y omitieron otros que tan bien son relevantes y que ponen en duda los resultados en materia de seguridad. Por ejemplo no comentaron que en el primer trimestre del año los asesinatos se incrementaron en un 9 por ciento frente al mismo periodo del 2019.

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el mes de marzo en que se tuvieron registrados los primeros casos de coronavirus en la entidad, también ya se tenía detectado un incremento en el número de homicidios dolosos, cuya cifra se situaba en 13 asesinatos.

En los primeros tres meses del 2020 se contabilizaron 36 homicidios dolosos, mientras que en el mismo periodo del año pasado la cifra que se alcanzó fue de 33 asesinatos, lo que indica un crecimiento del 9 por ciento.

Si las autoridades piensan que las nuevas camionetas otorgadas a la policía estatal fueron una medida acertada y determinante para lograr una baja en los delitos del fuero común, lo lógico sería que la Procuraduría General de Justicia también mostrara algún indicador positivo o al menos tuviera una mayor efectividad en las investigaciones que inicia, porque de nada sirve que el procurador José Antonio Aquiahuatl Sánchez y sus agentes anden a bordo de lujosas unidades de casi un millón de pesos si no se esclarecen los homicidios ni se detiene a los responsables de robos a bancos o camiones de carga.

Esperemos que la tendencia a la baja de los delitos comunes sea permanente y que esa situación no esté ligada a la pandemia de Covid-19, porque sería desastroso comprobar que una vez concluido el aislamiento social la inseguridad se generalice o empeore en el estado, sobre todo porque la crisis económica que enfrentará Tlaxcala y el país será severa.

La prudencia puede ser un buen aliado para el gobierno de Marco Mena.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hoy enfrenta duras críticas porque su gobierno no puede detener la ola de violencia ni la inseguridad en el país.

Entre el 1 y el 20 de abril han sido asesinadas en el país mil 719 personas, un promedio diario de 85.9 casos. La cifra es alarmante y refleja que el gobierno federal no ha podido contener la violencia que heredó.

En aumento la letalidad y casos de Covid-19

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La incredulidad de los tlaxcaltecas para tomar en serio las medidas de prevención respecto a la pandemia de Covid-19 empiezan a pasar la factura a la población, pues ayer no sólo fue el día que se confirmaron más casos de personas infectadas con 10, sino que para desgracia también se registró el mayor número de muertes provocadas por ese virus al sumar cuatro para acumular 13 fallecimientos.

Los pronósticos de las autoridades sanitarias en el sentido de que el país enfrentaría en breve un incremento exponencial de casos y la probable saturación de los servicios médicos en los hospitales dispuestos para atender a los pacientes son una realidad.

De permanecer el actual comportamiento del número de contagios por ese letal virus pronto se tendrá el abarrotamiento de las camas hospitalarias que existen en Tlaxcala, situación que será una consecuencia de la imprudencia mostrada por ciertas personas de diferentes municipios del estado que no acata ni cumplen con el aislamiento social ni la sana distancia impuesta por las autoridades.

Hasta este momento, en la entidad se registran 619 casos negativos, 267 se encuentran en espera de resultado y 100 dieron positivo. Ayer fue el día con más pacientes confirmados con 10 y se comprobó que casi la mitad de los municipios del estado ya tenían por lo menos un enfermo de coronavirus.

Y así como a nivel nacional se han cuestionado las cifras de personas contagiadas y fallecidas porque según algunos expertos y gobernadores las autoridades esconden casos y trabajan con datos que tienen varios días de retraso, en Tlaxcala pareciera que también se ha optado por esa situación porque curiosamente en el renglón de sospechosos se reporta una mínima disminución comparada con la información dada un día antes, lo cual para un sector de la población no resulta creíble.

El martes la Secretaría de Salud de Tlaxcala informó que había 269 casos que estaban en espera del resultado de su prueba y ayer en ese mismo rubro sólo reportó 267 personas, situación que genera dudas porque el resto de los datos se movieron hacia arriba en lo que se refiere a personas contagiadas, fallecidas, recuperadas y de casos negativos.

Los perores días de la pandemia están por venir. Pronto comprobaremos si el sector salud de Tlaxcala se preparó correctamente tal y como lo ha asegurado no sólo ayer, sino a lo largo de las últimas semanas.

La cifra de tlaxcaltecas infectados aún crecerá y lamentablemente también la de personas fallecidas. Ojalá que éstas no se disparen tan estrepitosamente como ha sucedido en otras partes.

Lima López, el Covid-19 de los notarios

El anejo pleito que el último manchifuncionario existente en la administración del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez sostiene con los notarios que recibieron su patente en el gobierno de Héctor Ortiz Ortiz pareciera que nunca terminará, porque ese poderoso y autónomo servidor público de nombre Sergio Cuauhtémoc Lima López está empeñado en hacerles la vida de cuadritos a esos fedatarios.

Para evitar que las operaciones notariales se vieran interrumpidas por la pandemia del coronavirus, el titular de la Dirección de Notarías y Registro Públicos del Estado de Tlaxcala, Sergio Cuauhtémoc Lima, adquirió un sistema electrónico para impedir los trámites presenciales en las oficinas y agilizar los movimientos administrativos que llevan a cabo los notarios, sin embargo tal avance no fue compartido a todos los fedatarios, sino a los que son amigos y aliados de ese nefasto funcionario.

Pese a que ese comportamiento y actitud discriminatoria fue expuesta al secretario de Gobierno, José Aarón Pérez Carro, éste no pudo hacer nada y terminó por reconocer que Lima López es más poderoso que él, al grado que no sólo puede darse el lujo de ignorar sus órdenes e instrucciones, sino que es capaz de hacer y deshacer en la dependencia que controla desde la administración de su verdadero y único jefe Mariano González Zarur.

Lima López está convertido en el Covid-19 de los ortinotarios. Cada que puede los perjudica con revisiones y auditorías. En la actualidad está empeñado en evitar que la población conozca que los fedatarios están laborando normalmente y que éstos están en posibilidades de llevar a cabo cualquier trámite, pues su intención es aprovechar la actual crisis provocada por la pandemia para provocar la quiebra de quienes considera que son sus enemigos.

Absurdo, pero real.

Covid-19 el principal enemigo del gobierno Menista

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La actual crisis sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19 se ha convertido en el principal enemigo del gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez, pues los logros alcanzados en los últimos tres años como el crecimiento económico, la generación de empleos, la reducción de la pobreza extrema y el aumento en la inversión están en riesgo, debido a que ese virus provocará en Tlaxcala, México y el mundo una severa e inevitable recesión.

La pandemia que hasta ahora ha implicado el contagio de 90 tlaxcaltecas y la muerte de nueve personas en la entidad, también dejará desempleo, cierre de negocios, la contracción del mercado, la cancelación de inversiones y otras consecuencias económicas que una vez que termine la cuarentena y el aislamiento social se empezarán a sentir y a padecer.

En la actual crisis sanitaria el gobernador Marco Mena se ha visto proactivo, pues sabe que la realidad del estado no será la misma y por esa razón ha diseñado varias estrategias para tratar de mitigar los efectos negativos. Su administración tiene previsto canalizar 465 millones de pesos para combatir al Covid-19 y tratar de proteger el empleo y la economía del estado.

Si bien su gestión se encaminaba para entregar buenos resultados al lograr que Tlaxcala alcanzara el crecimiento económico más alto de los últimos años, registrara los niveles históricos más elevados de empleo formal, se posicionara en el segundo lugar a nivel nacional en materia de crecimiento industrial, destacara como la entidad con mayor inversión en el sector productivo en los últimos tres años y obtuviera el tercer lugar en reducción de pobreza en el país, éstos avances se pueden perder en este año y prolongarse durante los meses del 2021, año en que Marco Mena concluirá su periodo de gobierno.

La crisis que viene pocos la han dimensionado. Se habla que sus efectos negativos serán terribles y con graves consecuencias.

El mandatario tlaxcalteca quizá es de los pocos gobernantes que visualiza un panorama desolador para el estado y el país, de ahí que está buscando que la pobreza no crezca exponencialmente y que el deterioro de la calidad de vida de los tlaxcaltecas no sea tan grave.

Por esa razón ha focalizado sus acciones de ayuda y rescate económico. Hace unos días reveló la puesta en marcha del componente “Supérate Mujeres” que forma parte del Programa Estatal de Reducción de Pobreza Extrema. El gobierno estatal busca atender y otorgar apoyo económico mensual a jefas de familia que formaban parte de “Prospera” y que en estos momentos no reciben ayuda financiera a través de las becas “Benito Juárez” ni están inscritas en el plan estatal “Supérate”.

La población objetivo es de 26 mil tlaxcaltecas, a quienes se destinará un presupuesto de 140 millones de pesos.

Anoche el mandatario estatal informó que al sector productivo de Tlaxcala recibirá apoyos por el orden de los 275 millones de pesos para los próximos ocho meses, como parte del Programa Emergente de Apoyo a la Economía Estatal ante la crisis de la emergencia sanitaria por Covid-19.

De acuerdo con la información disponible, se sabe que se creará el Fondo para la Protección del Empleo e Ingreso de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) por 50 millones de pesos y el Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala por el cual se otorgarán créditos de hasta 50 mil pesos.

Para el sector turístico se destinará una partida de 10 millones de pesos para reducir el impacto por la crisis sanitaria y económica del Covid-19. Adicionalmente, el gobierno de Tlaxcala y Nacional Financiera (Nafin) canalizarán un fondo de 200 millones de pesos para que negocios y comercios accedan a créditos en bancos, con garantía de la institución federal.

Otra acción de las autoridades estatales va encaminada a apoyar a las familias tlaxcaltecas, pues se duplicará el apoyo de paquetes de aves de traspatio para respaldar al campo local y alcanzar las 25 mil familias beneficiadas con un presupuesto de 15 millones de pesos.

Marco Mena ha enfrentado la actual crisis y nadie le puede reprochar que ha estado ausente o alejado de la difícil situación sanitaria y económica. Al final de la pandemia los tlaxcaltecas podrán evaluar su desempeño como gobernador y emitir una opinión favorable o desfavorable, sobre todo porque difícilmente habrá algo que presumir en este año.

Una realidad la escasez de recursos federales

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Cuando los actuales presidentes municipales de Tlaxcala asumieron el cargo en los primeros días del 2017 y visualizaron que tendrían un periodo similar al del actual gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, es decir, de cuatro años y ocho meses, su actitud cambio al igual que su ritmo de vida, de ahí que rápidamente se acostumbraron a gastar sin imaginar que un pandemia alteraría sus planes financieros casi al cerrar sus administraciones.

Una primera señal de lo que les espera en el presente año a los presidentes municipales de la entidad la obtuvieron con el primer ajuste trimestral recientemente publicado en el Periódico Oficial, donde se confirmó que sólo se repartirán entre los 60 ayuntamientos del estado la cantidad de 2 millones 411 mil 174 pesos.

Ese ajuste corresponde a los meses de enero, febrero y marzo de este año. Como se podrá dar cuenta ese periodo sólo incluyó 15 días de los efectos negativos que está implicando la actual cuarentena decretada ante la pandemia de Covid-19.

Las cantidades que recibirán los ayuntamientos tlaxcaltecas por ese ajuste son mínimas comparadas con las que dispusieron en la primera conciliación del 2019, donde se repartieron 94 millones seis mil 672 pesos.

El monto de recursos que dispondrán el ayuntamientos de Tlaxcala con el primer ajuste de este año es de 171 mil 410 pesos, mientras que Apizaco recibirá 161 mil 587 pesos y Huamantla manejará 112 mil 25 pesos.

Esas cifras comparadas con las que recibieron en el 2019 por ese primer ajuste trimestral son ridículas, ya que Tlaxcala capital administró seis millones 322 mil 314 pesos, Apizaco cinco millones 772 mil 328 pesos y Huamantla cuatro millones 273 mil 221 pesos.

Difícilmente los ayuntamientos de Tlaxcala manejarán y dispondrán de los recursos de años anteriores, pues es evidente que la crisis económica que enfrentará el país le pegará no sólo al gobierno federal que encabeza el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sino al gobernador Marco Mena y a los 60 alcaldes de la entidad.

Los efectos negativos de la pandemia de Covid-19 aún no se sienten en su totalidad ni se han hecho realidad la crisis económica, pero de acuerdo con estimaciones y proyecciones de autoridades y especialistas se calcula que los estados y municipios del país verán reducidos sus ingresos que reciben de la federación hasta en un 10 por ciento, situación que obligará a los gobiernos estatales y municipales a llevar a cabo una serie de modificaciones en sus planes financieros si es que quieren cerrar el 2020 sin complicaciones.

Los tiempos de bonanza para los presidentes municipales terminaron. El cierre de sus administraciones será difícil y los reclamos de los ciudadanos estarán a la orden del día.

La escasez de recursos federales será la constante no sólo en este año, sino en el siguiente cuando prácticamente los actuales ediles tendrán que preparar la entrega de los ayuntamientos a los próximos presidentes municipales.

Sin duda, vienen tiempos difíciles.

La insufrible cuarentena se prolongará un mes más

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Muy poco le duro a Tlaxcala el gusto de mantenerse en el país como una de las entidades con cero casos de Covid-19, porque hoy no sólo ya se ubica entre los estados con mayor incidencia de contagios, sino que tendrá que esperar la evolución del número de enfermos y la propagación del virus para conocer cuándo podría regresar a sus actividades normales.

Aunque a nivel nacional Tlaxcala tiene poco menos del 1 por ciento de los casos confirmados de coronavirus registrados en México, es un hecho que la pandemia ha tenido un avance importante en los últimos veinte días al tener presencia en 22 de los 60 municipios del estado, siendo hasta ahora los más afectados Huamantla, Tlaxcala, Zacatelco, Apizaco y Hueyotlipan.

Las medidas de contención y aislamiento social aplicadas en la entidad sirvieron, pero es obvio que al no ser acatadas por la mayoría de la población los contagios de Covid-19 fueron inevitables, lo cual se puede comprobar porque Tlaxcala ocupa el lugar número 12 a nivel nacional en incidencia de casos con una tasa de 4.2 por cada 100 mil personas.

En su momento le comenté que nuestro estado corría un enorme riesgo de empezar a registrar brotes de coronavirus, debido a la gran movilidad que existía de tlaxcaltecas y a que estamos rodeados de entidades con un gran número de contagios como Puebla y la Ciudad de México, con las cuales se mantiene una estrecha relación.

Habrá que ver en las siguientes semanas cuál es el comportamiento de la pandemia a fin de estar en posibilidades de conocer si habrá algunos municipios tlaxcaltecas que puedan reiniciar gradualmente las actividades económicas y escolares a partir del 17 de mayo o si la actual cuarentena generalizada impuesta por el gobierno se prolongará hasta el 30 de mayo.

Desde hace una semana cada 24 horas se reportan nuevos casos de coronavirus y no ha pasado un día en que no aumente la cifra de contagios. En Tlaxcala hasta ayer había 61 pacientes positivos y seis personas fallecidas, pero con la salvedad que el número de habitantes en espera de que se confirmen los resultados de sus pruebas es de 258.

La semana pasada se hablaba de 42 personas infectadas y según la Secretaría de Salud de Tlaxcala a cargo de René Lima Morales los pacientes se concentraban en 11 municipios de la entidad, sin embargo siete días después tenemos 23 casos más y 11 poblaciones más que reportaron al menos una persona enferma por coronavirus, situación que demuestra el avance exponencial que está teniendo la pandemia en nuestro territorio.

Hasta ahora se desconoce qué porcentaje de la capacidad instalada en el sector salud está siendo utilizado para atender a los enfermos y cuál es el número de infectados que pueden ser tratados adecuadamente en los hospitales, porque al paso que vamos es muy probable que para finales de mayo se empiece a registrar una saturación de esos servicios.

Si para este día el virus ya se hizo presente en 22 municipios tlaxcaltecas, es casi seguro que en los siguientes días se registrarán infectados de otras poblaciones que hasta ahora se mantienen con cero casos de contagios, porque sería ilógico pensar que el coronavirus no seguirá extendiéndose por Tlaxcala.

La noticia de que la cuarentena y el aislamiento social se extenderán hasta el 30 de mayo cayó muy mal a cientos de familias tlaxcaltecas que ya enfrentan dificultades económicas, pues no sólo porque deben cubrir la alimentación y colegiaturas de escuelas particulares que cobran sin dar clases, sino porque además tienen que pagar otros servicios como luz, agua, teléfono, internet y otros que requieren para mantenerse en sus casas.

El malestar social irá en aumento y el deterioro de la economía será inevitable.

Tarde o temprano se superará esta crisis sanitaria, sin embargo la duda existen en torno a saber qué tiempo pasará para que la crisis económica se supere.

Son reales las carencias para enfrentar la pandemia

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El creciente número de infectados por Covid-19 y de personas fallecidas por esa enfermedad ha alertado al personal que labora en los hospitales de Tlaxcala, quienes decidieron evidenciar la precaria situación que enfrentan para tratar y atender a los pacientes, así como las irregularidades que está cometiendo la Secretaría de Salud del estado a cargo de René Lima Morales.

A la par de que se daba a conocer que hasta anoche se tenían registrados 61 casos de coronavirus y un total de seis personas fallecidas por ese virus en la entidad tlaxcalteca, el Sindicato de Trabajadores del Sistema Nacional de Salud Sección 31 que encabeza Daniel Romero López giraba un oficio al Congreso del Estado a fin de solicitar su intervención para corregir las irregularidades que existen en el combate sanitario de esa pandemia.

De acuerdo con ese documento, el sindicato asegura que los trabajadores que laboran en el Hospital General de Tlaxcala, entre otros, carecen de los instrumentos básicos para desempeñarse en la actual emergencia sanitaria como sería la mascarilla N95, dotación de guantes, circuito de anestesia, goggles cerrados, botas quirúrgicas, caja de acrílico para entubación, ámpulas de gas para esterilización de material reutilizable, medicamentos de anestesia como succinilcolina, prostigmina, bupivacaina pesada y bupivacaina simple que se consideran como insumos estrictamente necesarios para atender a los pacientes con síntomas respiratorios.

Pese a esas limitaciones, el personal de ese nosocomio siempre se ha mostrado profesional y no ha dejado de atender a los enfermos, sin embargo es evidente que trabajan en condiciones de alto riesgo y que no están exentos de contagiarse de Covid-19, se expone en el oficio del sindicato.

Más adelante, el líder de ese gremio Daniel Romero señala que las instrucciones del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez en el sentido de dotar a los trabajadores de los insumos y equipo necesario para atender la pandemia no se han acatado, pues hay personal del área de urgencias y de atención a adultos y niños, de curación, del módulo mater, del consultorio de hemodiálisis y de rayos X que están expuestos y con una elevada probabilidad de contagiarse.

Cada vez son más las voces que están solicitando información sobre el gasto que en teoría ha realizado la actual administración en torno a la emergencia sanitaria derivada del coronavirus, por lo que valdría la pena que las autoridades responsables dieran detalles de las compras e inversión para frenar las especulaciones que se empiezan a generar, sobre todo porque ya se presumen malos manejos y desvíos.

Cuánto se ha gastado en lo que va de la emergencia sanitaria, qué artículos médicos e insumos se han comprado, en medicinas y otros productos cuánto se ha invertido. Hubo licitaciones o fueron compras directas, quiénes son los proveedores. El personal de la Secretaría de Salud tiene o no los equipos para trabajar.

Esas y otras preguntas más necesitan respuesta.

Y siguiendo con el tema de la pandemia, le cuento que no existe ninguna acción concreta para defender el empleo y el sector productivo en Tlaxcala, aunque eso sí abundan los buenos deseos y más las buenas intenciones no sólo de las autoridades estatales, sino de una clase empresarial mediocre, sin liderazgo y sumisa al poder.

Aunque aquí equivocadamente señalamos hace unos días que se habían perdido en marzo algunos empleos formales por las medidas de contención que decretó el gobierno para frenar los contagios de Covid-19, la verdad es que Tlaxcala fue de los pocos estados del país que no registró ese fenómeno, ya que al finalizar el mes pasado reportó más de 800 nuevas fuentes de trabajo, con lo cual la entidad acumuló casi 104 mil trabajadores en el IMSS.

Pensar que en el estado no habrá despidos y que se mantendrá el ritmo de generación de empleos de los últimos meses es una falacia, porque la crisis económica que existe y que se prolongará por un tiempo terminará afectado las fuentes de trabajo.

Sin embargo, para enfrentar esa situación será necesario aplicar medidas concretas y dejar a un lado las intenciones basadas en deseos.

Ayer se estableció el “Acuerdo para la Defensa del Empleo y el Sector Productivo” en Tlaxcala que incluyó puras promesas.

Según ese acuerdo, el gobierno del estado realizará los compromisos económicos y administrativos que sean de su jurisdicción en favor de las empresas; buscará el financiamiento en las mejores condiciones posibles para apoyar a las compañías que lo necesiten; reforzará la seguridad, especialmente en las empresas con actividades esenciales que siguen laborando y cuidará que las empresas catalogadas con actividades no esenciales que tengan necesidad de manera excepcional de trabajar para no romper la cadena de proveeduría crítica, lo puedan hacer.

Y si las autoridades decidieron darle atole con el dedo a los empresarios, éstos también le entraron al juego de la simulación al comprometerse a difundir por todos los medios posibles las medidas de prevención que ayuden a contener la expansión del Covid-19; a apoyar a las y los trabajadores que por su situación de vulnerabilidad no estén laborando; a promover las medidas preventivas en las fuentes de empleo, sus comedores, sus transportes, sus instalaciones de uso general y establecer una campaña permanente de retroalimentación informativa, facilitando el uso de productos desinfectantes, mascarillas y las acciones que sean necesarias conforme lo que establezca el Consejo de Salubridad General.

Como podrá ver pura palabrería que hace pensar que lo anterior y nada es lo mismo. O no.

Trascendidos en medio de la pandemia de Covid-19

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No lo cuente en voz alta, pero resulta que el personal médico de los hospitales de Tlaxcala donde todos los días atienden a pacientes con síntomas de Covid-19 podrían manifestarse y llevar a cabo un paro de labores, debido a que no están conformes con el material y equipo que reciben para tratar a los infectados no sólo porque es insuficiente, sino por su mala calidad.

Sus quejas ya han sido planteadas a los dos líderes sindicales que existen en el sector salud del estado, la priista Blanca Águila Lima y el médico especialista Daniel Romero López.

La primera que hace unos meses encabezó movilizaciones y se mostraba aguerrida para exigir la remoción de la directora Administrativa de la Sesa y denunciar la falta de equipo e insumos de trabajo anda perdida y sin ningún interés de ocuparse de la preocupación de los médicos, enfermeras, camilleros y otro personal, mientras que el segundo está por hacer público el malestar del personal sindicalizado de esa dependencia y de pedir la intervención de los diputados locales y de las autoridades federales para que realmente se proteja a los trabajadores que están atendiendo los casos de coronavirus.

El personal que labora en los hospitales tlaxcaltecas simplemente estaría más que dispuesto a manifestarse por las malas condiciones labores que tienen para enfrentar la pandemia, tal y como ha sucedido en otras entidades del país, por lo que no descarte que ese movimiento se registre de un momento a otro.

Trascendió que Tlaxcala junto con la Ciudad de México, El Estado de México, Querétaro y Yucatán forman parte de las entidades que se han negado a informar con precisión sobre el avance de la pandemia en los municipios, situación que le valdrá severas críticas a las autoridades estatales porque han ocultado dónde están concentrados los casos de los infectados.

Trascendió que en la entidad sigue habiendo valemadrismo por parte de algunas autoridades municipales y ciudadanos para evitar grandes concentraciones de personas. Anoche funcionarios municipales y estatales fueron incapaces de impedir una fiesta de 15 años en la comunidad de San Tadeo Huiloapan, municipio de Panotla, donde gobierna el cachondo alcalde perredista Eymard Grande Rodríguez.

Pese a que los casos confirmados de Covid-19 en Tlaxcala llegaron a 57, dejando hasta ahora cinco personas fallecidas, la pachanga con música y bebidas embriagantes que concentró a más de 500 personas se realizó pese al ridículo operativo que implementó la Coordinación Estatal de Protección Civil que movilizó a elementos policiacos de otros municipios como Totolac, Ixtacuixtla y Chiautempan.

Trascendió que dos diputadas locales, la priista Zonia Montiel Candaneda y la petista Michaelle Brito Vázquez sólo buscan los reflectores en la actual crisis sanitaria, pues aunque ambas han declarado que buscarán re-etiquetar los recursos que dispuso el Congreso del Estado para realizar obras y diferentes acciones en los municipios, lo anterior no será posible porque los alcaldes ya firmaron los convenios respectivos con la Secretaría de Planeación y Finanzas y porque los fondos ya empezaron a dispersarse desde hace una semana.

Por esa razón, los legisladores que están muy preocupados por la precaria situación que enfrentan miles de ciudadanos tlaxcaltecas por la cuarentena impuesta por el gobierno, podrían destinar una parte de los millonarios recursos que disponen para comprar en conjunto 5 mil despensas a fin de que cada uno de los 25 representantes populares pueda repartir 200 y así presumir que ya hizo su gran labor del año para ayudar a los que menos tienen.

Trascendió que el alcalde perredista de Apetatitlán con su última cuenta pública reprobada podría enfrentar problemas porque se está documentando que ha mentido en su declaración patrimonial al ocultar vehículos.

Si bien ese edil entregó parte de la información que en forma conjunta suma casi 2 millones de pesos en sus vehículos particulares, lo cierto es que omitió un Ford Figo 2018 color guinda que suele utilizar para pasear sus conquistas y llevarlas a un romántico lugar ubicado por el municipio de Yauhquemehcan y un Volkswagen Golf 2018 que aparece a nombre de su secretario particular de nombre Rodrigo Acoltzi Vázquez, pero que en realidad lo maneja su hijo que, por cierto, sigue los pasos de su padrote papá, aunque con muy malos resultados porque no dispone del erario que hace ver a su progenitor Eloy Reyes como un galán irresistible.