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La dura realidad que nos espera tras la pandemia

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Ubicarse entre los gobernadores que lograron una calificación promedio aprobatoria en el manejo de la emergencia sanitaria para enfrentar al Covid-19, pone a Marco Antonio Mena Rodríguez en una posición aceptable para planear el cierre de su administración ante un escenario desalentador donde la crisis económica, el desempleo y la inseguridad serán problemas que pegarán a los tlaxcaltecas en los siguientes meses.

Un dato que resulta relevante de las mediciones que han llevado a cabo varias empresas encuestadoras (Mitofsky, México Evalúa, Massive Caller, Arias Consultores y C&E) para valorar el desempeño y trabajo de las autoridades federales y estatales, es que los tlaxcaltecas dan casi la misma calificación tanto al presidente Andrés Manuel López Obrador como al gobernador de Tlaxcala, Marco Mena.

Sin embargo, donde existe una diferencia es el nivel de confianza de las acciones emprendidas por ambos mandatarios, pues mientras a López Obrador 42 por ciento de los tlaxcaltecas le tiene mucha confianza a Marco Mena sólo el 26 por ciento.

De ahí que casi 8 de cada 10 tlaxcaltecas opina que el gobierno federal es el que está haciendo más para evitar la propagación del virus de Covid-19 y sólo 2 de cada 10 personas que viven en el estado reconoce los esfuerzos de la administración estatal en esa materia.

Respecto a la información oficial sobre el número de contagiados, personas fallecidas y pacientes recuperados, el 61 por ciento de los tlaxcaltecas dice confiar mucho y sólo el 20 por ciento sostiene que no confía en nada.

El 44 por ciento de las personas entrevistadas opina que el gobierno es el culpable del brote de Covid-19 y el 91 por ciento considera que la actual cuarentena es un privilegio o un lujo.

En estos momentos, 50 por cientos de los tlaxcaltecas percibe ya hay una afectación en su economía, 24 por ciento en su trabajo y un 23 por ciento en la permanencia de su empleo, de ahí que 59 por ciento pronostica que las consecuencias de la pandemia se traducirá en una crisis económica, 21 por ciento en la pérdida de trabajos formales y un 14 por ciento refiere el número de muertes que dejará la enfermedad.

Los tlaxcaltecas saben que vienen meses difíciles, situación que obligará a las autoridades estatales a mostrar sensibilidad y eficacia para ir atendiendo y resolviendo los problemas que se presenten una vez terminada la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

Hasta ahora el 43.5 por ciento de los tlaxcaltecas aprueba la compra de equipo para tratar a los infectados y sólo el 29.9 por ciento lo desaprueba. Además, el 47.7 por ciento de las personas avalan las acciones emprendidas para fortalecer los hospitales y al personal del sector salud y sólo un 34.8 por ciento dice no estar de acuerdo.

Respecto a las jornadas de sanitización y limpieza, el 54.7 por ciento de los habitantes del estado aprueba esas medidas y un 27.3 por ciento las desaprueba.

En el rubro de apoyos para personas en pobreza, discapacitados y desempleados al gobierno del estado no le va bien, pues sólo el 34. 2 por cientos de los tlaxcaltecas los avala y el 42.9 por ciento no los aprueba.

Sin embargo, los números cambian cuando se trata de ver la aceptación de los programas económicos para las pequeñas y medias empresas. El 44.9 por ciento de los habitantes los respalda y un 35.1 por ciento los desaprueba.

En lo que se refiere a la evaluación de la transparencia en las acciones del gobierno para enfrentar la pandemia de Covid-19, la administración de Marco Mena no sale muy bien calificada, debido a que el 47.5 por ciento de los tlaxcaltecas la desaprueba y sólo el 33.8 por ciento la respalda.

Finalmente, en el rubro de seguridad independientemente del combate que existe hacia el coronavirus, casi el 50 por ciento de los tlaxcaltecas la desaprueba y sólo el 34.6 por ciento la respalda.

La realidad de Tlaxcala es otra y es muy diferente a la que se tenía en enero de este año.

Se buscan candidatos a alcaldes y diputados locales

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A unos días de que el INE y el ITE den a conocer los lineamientos que deberán seguir los partidos políticos para lograr la equidad y la paridad de las candidaturas de los diferentes cargos de elección popular que estarán en juego en el 2021, la búsqueda de aspirantes se acelerará pese a la restricciones que existen en la actualidad por la pandemia de Covid-19.

En junio cuando se tiene previsto reiniciar las actividades normales tras la cuarentena provocada por la emergencia sanitaria y cuando estaremos a un año de las elecciones para elegir gobernador, diputados federales y locales, así como alcaldes y presidentes de comunidad, las dirigencias de los partidos políticos empezarán a definir las probables coaliciones y la forma en que se repartirían las candidaturas a los diferentes cargos.

La pandemia golpeó las aspiraciones de todos los precandidatos a la candidatura al gobierno del estado, sin embargo a poco más de uno año de los comicios se pronostica que Lorena Cuéllar Cisneros, la responsable de la representación del gobierno federal en la entidad, tiene amplias posibilidades de convertirse en la abanderada de Morena, el partido del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Es la morenista mejor posicionada y con mejor respaldo ciudadano en Tlaxcala. De las siete mujeres que ese partido deberá registrar como candidatas a gobernadoras para las elecciones del 2021, Cuéllar Cisneros está rankeada entre las dos mejores políticas con opciones reales de ganar los comicios.

Las condiciones para lograr la candidatura de Morena a la gubernatura se están alineando hacia Lorena Cuéllar. En los meses que faltan para definir al candidato o la candidata de ese partido ningún otro aspirante está en la eventualidad de alcanzar y superar el posicionamiento y la rentabilidad electoral que tiene la funcionaria federal.

Tlaxcala sigue siendo de los estados del país que más respaldo ciudadano ofrece al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por lo que seguramente será un factor que ayudará a que Morena y su candidato o candidata den la pelea por lograr la gubernatura que hoy detenta el priista Marco Antonio Mena Rodríguez.

Un partido que no ha dejado de operar y que lleva un trabajo fino a ras de tierra para dar batalla en los próximos comicios es Acción Nacional, el cual si bien está enfocado en conseguir una coalición amplia para enfrentar a Morena y sus aliados, también se ha dedicado a ubicar a los probables candidatos y candidatas a diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad que tienen la característica de ser competitivos, pues su intención es armar una estructura electoral que le permita ganar posiciones.

De todos los partidos que participarán en las elecciones del próximo año, el PAN y su líder José Gilberto Temoltzin Martínez son quizás los que tienen más avanzado su proceso de “cazar” candidatos, situación que será determinante para la futura competencia electoral que será muy diferentes a la del 2018 y a la del 2016.

El PRI y su chafa líder, Noé Rodríguez Roldán, siguen perdidos y dando palos de ciego. Su trabajo político electoral es nulo y lo que impera en ese instituto es el desánimo y la desolación.

Como en Morena, en el PRI pareciera que está resuelto el asunto de la definición de su candidata a la gubernatura de Tlaxcala. La única militante con posibilidades de ofrecer una competencia real en las elecciones del 2021 es la actual alcaldesa capitalina Anabell Ávalos Zempoalteca, porque los otros aspirantes como Noé Rodríguez, Florentino Domínguez Ordoñez y Anabel Alvarado Varela están hundidos en el pozo de la mediocridad.

Al PRI le urge una sacudida y sobre todo requiere cuidar a sus cuadros, porque aunque usted no lo crea hay uno que otro partido que ya tiene fichados a varios de ellos, por lo que aparecerán como candidatos a ciertos cargos de elección popular bajo otros colores.

La búsqueda de candidatos se pondrá intensa.

Los número no mienten y el Covid-19 se multiplica

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La falta de firmeza en la aplicación de las medidas preventivas para contener la expansión de la pandemia de Covid-19 en Tlaxcala empezará a tener efectos negativos. Nuestra entidad es la octava a nivel nacional con la incidencia más alta de casos activos de esa enfermedad y la que reporta hasta anoche 40 fallecimientos, cantidad que supera por mucho a otros estados como Colima, Nayarit, Aguascalientes, Durango y Chiapas donde al parecer han tenido un mejor manejo de esa emergencia sanitaria.

En Tlaxcala simplemente las autoridades estatales y municipales no han podido frenar o suspender las actividades que logran congregar a un gran número de personas como son los tianguis, eventos religiosos como la misa ofrecida ayer por la mañana en la Iglesia de Ocotlán de la capital que una vez llena de feligreses que no guardaron la sana distancia ni usaron cubrebocas cerró sus puertas, la inauguración de una bodega comercial que reunió a 400 personas por los rumbos del municipio de Santa Cruz Tlaxcala y la operación de instituciones bancarias que logran juntar a clientes afueras de sus sucursales sin ninguna restricción.

La movilidad de personas que registra la entidad y la relajación que siempre ha existido para hacer realidad las medidas preventivas impuestas por la actual emergencia sanitaria como quédate en casa y la sana distancia ha sido documentada en los últimos 15 días por el gobierno federal, de ahí que no resulta extraño que Tlaxcala reporte una incidencia de casos activos superior a la que registra el Estado de México, Puebla, Veracruz y Chihuahua sólo por mencionar algunas entidades, mismas que en población y territorio no se pueden comparar porque nos superan por mucho.

A nivel nacional, la tasa de casos activos por cada 100 mil personas asciende a 5.42 por reportes por esa proporción de individuos, mientras que el indicador en Tlaxcala es superior a esa cifra porque casi es de 6, es decir, se encuentra por encima de la media en el país.

En Puebla se tienen contabilizados 806 contagios acumulados de Covid-19, de los que 241 son activos, por lo que estos últimos representan un riesgo de transmisión del virus. En Tlaxcala se tienen 255 infectados y se estima que hay más de 100 individuos activos que pueden expandir el coronavirus.

Del número de contagiados registrados en Tlaxcala, éstos se encuentran distribuidos en 46 de los 60 municipios de la entidad, por lo que es muy probable que al finalizar este mes el virus haya cubierto la totalidad del estado.

La necedad por acatar las medidas impuestas por la pandemia de coronavirus se traducirá en cientos de enfermos más y por desgracia en más muertes. Según el Centro de Información Geográfica sobre Codiv-19 de la UNAM, el cálculo real de los casos confirmados en México oscilaría entre 176,000 y 265,000 y no los 22,088 contagios que reportó el gobierno federal en su conferencia del sábado 2 de mayo.

Las siguientes tres semanas será determinantes no sólo porque se espera un repunte de contagios y personas fallecidas, sino porque es muy probable que los servicios médicos para atender a los pacientes se saturen y se ponga a prueba la capacidad de las autoridades para enfrentar esa situación.

Veremos si las supuestas compras que han realizado las autoridades estatales fueron las correctas y se tienen los medicamentos, equipamiento e instrumentos de seguridad para atender a los enfermos, porque hay quienes piensan que las unidades nuevas destinadas a las “Brigadas Cuídate” que puso en marcha la Secretaría de Salud implicaron un gasto innecesario y suntuoso que en nada está ayudando a contener los contagios.

Ojalá las autoridades estatales y los alcaldes informen cuánto llevan gastado hasta ahora para enfrentar la pandemia de Covid-19. Si bien se tratan gastos de emergencia, eso no quiere decir que éstos no se realicen con transparencia y buscando siempre el mejor costo, porque la sospecha de que algunos han aprovechado la crisis sanitaria para hacer negocio empieza a crecer cada vez más.

Empeorará el número de contagios y de fallecidos en Tlaxcala

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En el país y en Tlaxcala estamos muy lejos de haber domado al mortal coronavirus y de tener un “crecimiento horizontal” de contagiados y de personas fallecidas como lo visualizó hace unos días el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Abril cerró con números alarmantes que son la antesala de lo que nos espera en Mayo, mes en que se pronostica un crecimiento exponencial en personas infectadas y por desgracia, en el número de pacientes que no sobrevivirán a esa terrible enfermedad.

A estas alturas resulta intrascendente lamentarse de la enorme resistencia que hubo de un sector de tlaxcaltecas por no acatar las medidas de prevención quedándose en casa y haciendo efectiva la sana distancia. El cuestionado método de muestreo Centinela que utiliza la Secretaría de Salud a nivel federal arroja que nuestra entidad registra 219 contagios y 34 fallecimientos, así como 350 personas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 219 ciudadanos que se ubican bajo vigilancia epidemiológica.

Si el número de pacientes contagiados se multiplicara por ocho como lo sugiere la Secretaría de Salud federal para tener una idea real de las personas infectadas, estaríamos hablando que en Tlaxcala debería de haber por lo menos 1,752 enfermos de Covid-19.

Pero si hiciéramos caso a otros expertos como al ex secretario de Salud, Julio Frenk, quien asegura que el método Centinela tiene fallas metodológicas porque los infectados dados a conocer oficialmente se deberían multiplicar por 30 o 50 veces más, entonces el número de enfermos en la entidad rondaría entre los 6,570 y los 10,950.

Lo que es un hecho es que en estos momentos en el país y en Tlaxcala no se tiene claridad sobre la información oficial del número de casos ni de pruebas aplicadas para detectar el coronavirus. Tampoco sobre en qué momento de la pandemia estamos ni en qué zonas se localizan los focos rojos para atacarla acertadamente.

Específicamente en Tlaxcala valdría la pena no sólo conocer que municipios tienen reportados casos de Covid-19, sino las zonas, colonias o comunidades que estarían representando un foco rojo de atención epidemiológica.

En los últimos días los números de pacientes y fallecidos en el estado se dispararon, de ahí que no se tiene un buen indicio para determinar cuál es la tasa de letalidad que registra ese virus en Tlaxcala.

En mayo el crecimiento de enfermos será la constante, así como el número de pacientes que serán hospitalizados, según las estimaciones de las autoridades de la Secretaría de Salud.

Para finales de este mes se tiene proyectado que habrá entre cinco mil y seis personas intubadas por Covid-19 a nivel nacional, de las cuales 50 o 80 serán de Tlaxcala, situación que casi pondrá al tope la capacidad de las camas con ventilador dispuestas en la entidad para atender a personas durante la actual emergencia sanitaria.

Lo peor de la pandemia está por venir.

No te expongas saliendo sólo por salir.

Quédate en casa, es la mejor opción para no formar parte de las estadísticas que está dejando la actual pandemia.

El “Quédate en Casa” fracasó en Tlaxcala

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Nadie puede negar que los únicos culpables de que en esta semana se hayan disparado los casos de personas contagiadas por Covid-19 y que hubiera aumentado el número de fallecidos por ese virus son los ciudadanos que, en Tlaxcala, no acataron el aislamiento social ni la sana distancia impuesta por los gobierno federal, estatal y municipal.

En la entidad desde que inició la cuarentena y hasta la fecha ha prevalecido la simulación en torno a la aplicación de las medidas restrictivas para evitar el incremento de personas infectadas por coronavirus, porque si bien las actividades en las dependencias gubernamentales y organismos públicos se suspendieron, así como también las que realizaban ciertos negocios y restaurantes, lo cierto es que Tlaxcala nunca ha dejado de tener movimiento porque se ha permitido el funcionamiento de tianguis, la celebración de fiestas y la operación de bancos sin que éstos alienten a sus usuarios a guardar la sana distancia.

Las medidas de aislamiento social existen y un sector relativamente importante de la sociedad tlaxcalteca las ha cumplido, pero ante la permisividad de las autoridades estatales y municipales éstas no se han acatado totalmente o simplemente se han relajado al grado que hay zonas del estado donde el comportamiento comercial y de movilidad de personas es similar a la de un día normal o común.

De nada sirve la costosa sanitización que se lleva a cabo en los municipios de la entidad y el enorme gasto que implica la puesta en marcha de las “Brigadas Cuídate” a cargo de la Secretaría de Salud si los ciudadanos siguen mostrando una actitud de valemadrismo para ayudar a contener la pandemia que en los dos últimos días nos dejó 48 nuevos casos de infectados y 10 personas fallecidas.

El Covid-19 ha tenido un crecimiento acelerado en el estado, pues ahora prácticamente tiene presencia en dos terceras parte de los municipios y amenaza con lograr una cobertura estatal en los próximos días. La entidad registra 204 contagios y 30 fallecimientos, lo cual resulta preocupante porque además se tienen 342 personas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 204 más están bajo vigilancia epidemiológica.

Pese a que se tienen esas lamentables cifras, aún existen ciudadanos y ciudadanas que no reconocen la gravedad de la situación y mantienen la tonta creencia que el Covid-19 no existe y que se trata de un invento del gobierno y de los medios de comunicación.

Dudo que las familias de las personas fallecidas y de los 28 pacientes graves que hay en Tlaxcala, de los cuales seis se encuentran intubados, piensen lo mismo.

El valemadirsmo de ciertos tlaxcaltecas en insultante, así como el oportunismo de ciertos actores políticos, como es el caso de los diputados locales que en lugar de destinar recursos para comprar despensas y repartirlas entre las personas de escasos recursos que enfrentan problemas para comer, prefieren tomarse la foto obsequiando material y equipo de protección a servidores públicos del sector salud de diferentes hospitales del estado.

Lo anterior es un absurdo porque la Secretaría de Salud ha reiterado que el personal de la dependencia cuentan con los equipos de seguridad para tratar a los enfermos de coronavirus y porque el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez dispuso de una partida de 50 millones de pesos para tal fin, de ahí que los diputados locales morenistas Víctor Manuel Báez López, Patricia Jaramillo García, María del Rayo Netzahuatl Ilhuicatzi, Jesús Rolando Pérez Saavedra, José María Méndez Salgado y los legisladores federales Joel Molina Ramírez y Claudia Pérez Rodríguez sólo se vieron como unos oportunistas que aprovecharon la actual crisis sanitaria para lucrar y verse como los “buena onda” al donar una parte de sus salarios.

Urge que el gobierno del estado y los gobiernos municipales ejerzan su autoridad con firmeza para que se acaten las medidas restrictivas impuestas por la pandemia de Covid-19, porque de lo contrario el número de contagiados seguirá alarmantemente a la alza junto con el de personas fallecidas.

Los servicios médicos de Tlaxcala aún operan sin problemas, pero sería lamentable que ante la irresponsabilidad de algunos ciudadanos los hospitales se saturaran y que en un tiempo más ya no existan las camas con los respiradores necesarios para atender a los pacientes con coronavirus, sobre todo porque el incremento de enfermos en los dos últimos días ha sido exponencial.

Si no tienes por qué salir, quédate en casa, es lo mejor para ti y para todos.

La sucesión avanza en tiempos de Covid-19

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El tiempo sigue su marcha y conformen pasan las semanas y meses se acerca más la fecha en que iniciará formalmente el proceso electoral en Tlaxcala. En octubre de este año se deberán empezar a planear los procesos internos de los partidos políticos para elegir a sus candidatos a fin de estar en posibilidades de definirlos legalmente en enero del 2021, pero un mes antes se sabrá cuántas coaliciones se conformarán para disputar la gubernatura del estado.

La pandemia de Covid-19 si bien afectó la economía y las actividades sociales, también ha golpeado el desarrollo político electoral, pues prácticamente inmovilizó a todos los aspirantes a suceder en el cargo al gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

Una vez que concluya la emergencia sanitaria y las medidas de prevención que provocaron el aislamiento social y la sana distancia se comprobará el número de precandidatos que mantiene vivas sus aspiraciones, porque seguramente habrá varios que se bajen de la carrera y otros que sólo seguirán en la lucha para tratar de negociar otra posición.

De la larga lista de aspirantes que se tenía hasta la primera quincena de marzo, los que mantendrá su paso para lograr su participación en los próximos comicios son la morenista Lorena Cuéllar Cisneros, la actual “super delegada” del gobierno federal que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como las panistas Minerva Hernández Ramos y Adriana Dávila Fernández.

En el PRI la única opción seria y con posibilidades es la alcaldesa capitalina Anabell Ávalos Zempoalteca, aunque también se menciona que tienen algún pequeño chance el deslucido líder del tricolor, Noé Rodríguez Roldán y el mediocre secretario de Educación en Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordoñez, pero en realidad ambos políticos están desahuciados porque su posicionamiento no les da para disputar la candidatura en el ex partidazo.

El PRD carece de cuadros competitivos y más bien está en espera que otro partido le eche un lazo para que lo arrastre en la siguiente aventura electoral. Los institutos políticos locales no tienen un aspirante fuerte y con presencia, por lo que sólo se concentrarán en pelear una diputación plurinominal y en buscar uno que otro ayuntamiento.

A estas fechas pero del siguiente año se estaría llevando a cabo el primer debate de los candidatos a gobernador, pues la intención de las autoridades electorales es que ese primer ejercicio se efectúe entre el 27 y 29 de abril del 2021. El segundo debate estaría siendo programado para realizarse entre el 23 y 25 de mayo.

La pandemia del coronavirus ha relegado el tema de la sucesión en Tlaxcala. Pocos han considerado que si hoy fuera abril del siguiente año estaríamos por concluir el primer mes de campañas rumbo a la gubernatura y que a estas alturas ya se sabría qué candidato habría ganado el primer debate.

Los precandidatos deberán permanecer inmóviles hasta finales de mayo y quizá en junio cuando se reanuden las actividades normales podrán reiniciar su proselitismo, lo malo será que tendrán muy pocos meses para lograr un crecimiento en su posicionamiento y en las preferencias electorales.

El clima de crisis económica y el desánimo entre los tlaxcaltecas serán factores negativos que harán complicada la tarea de concretar un despunte en las simpatías electorales, de ahí que algunos aspirantes con comprobada presencia entre los ciudadanos no tendrán problemas para conseguir la anhelada candidatura.

Los efectos negativos de la pandemia de Covid-19 en la sucesión pronto se conocerán. De entrada reducirá la lista de aspirantes y pondrá en escena a los políticos tlaxcaltecas que realmente tienen alguna posibilidad de suceder a Marco Mena, lo cual resultará positivo porque se dejará de hablar de muchos tiradores que sólo estaban de relleno.

Desempleo y crisis económica, la realidad que viene

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Nadie puede reprochar que el gobierno del estado no ha emprendido las acciones y programas para tratar de salvar el empleo y mitigar la severa crisis económica que viene, pero esos fenómenos serán inevitables y golpearán con un mazo la frágil realidad de Tlaxcala, de ahí que sería mejor que las autoridades estatales fueran mesuradas y hablaran con la verdad para no generar falsas expectativas y así evitar los reproches de la sociedad.

Durante la presentación del Acuerdo para la Defensa de la Salud y el Empleo en Tlaxcala se mostró que hay funcionarios estatales que simplemente no asimilan su responsabilidad y que para ellos el manejo de las cifras es un pretexto para lucirse y exagerar sobre las bondades de los apoyos institucionales de la actual administración.

Y juzgue usted porque. Resulta que en ese evento se informó que en la entidad existen 25 mil unidades de negocios que son consideradas sensibles por ser de autoempleo, más otros 25 mil centros de trabajo que pueden tener laborando de uno a siete empleos, mismas que en conjunto tendrían a su disposición un fondo de 50 millones de pesos para solicitar créditos.

Si esos 50 mil sujetos a un crédito que se encuentran divididos entre personas físicas y pequeños negocios solicitaran un préstamo, resulta que cada uno recibiría mil pesos, cantidad que no le alcanzaría para nada y muchos menos para enfrentar la actual crisis económica.

Pero como no todos solicitarán un préstamo, el gobierno decidió imponer los montos a los que se podrá acceder a través del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala.

Para el autoempleo se establece un tope máximo de 10 mil pesos, las pequeñas empresas que tengan de uno a siete empleados recibirán hasta 25 mil pesos y aquellas que generen de ocho empleos en adelante podrán acceder hasta 50 mil pesos de apoyo.

Del universo de 50 mil sujetos a crédito que hablaron las autoridades estatales habrá que ver para cuántos alcanzará la bolsa de 50 millones de pesos, pues de acuerdo con estimaciones de la propia Secretaría de Desarrollo Económico que dice manejar “El Cubas” Jorge Luis Vázquez Rodríguez a lo mucho se otorgarán entre dos mil y tres mil créditos, dejando a la mayoría de los probables solicitantes en el desamparo.

Los que tengan la suerte de obtener un crédito pagarán una tasa de interés del 6 por ciento anual y gozarán de un financiamiento de 24 meses con un periodo de gracia de cuatro meses.

Si bien el plazo y los intereses resultan atractivos, tampoco son lo más maravilloso porque en otras entidades donde se puso en marcha una acción similar los gobernadores optaron por cancelar los intereses a los beneficiarios como sucederá en el Estado de México, Veracruz, Ciudad de México, Hidalgo, San Luis Potosí y Michoacán.

En entidades donde se cobrarán intereses más elevados o similares a los que se impusieron en Tlaxcala como Guanajuato, Jalisco y Nuevo León, los montos de los préstamos son superiores a los que se otorgarán aquí (50 mil pesos), pues van de los 300 mil pesos hasta los 5 millones de pesos.

En materia de desempleo las autoridades aceptaron la cruda realidad. Si bien en marzo aún se registró en Tlaxcala la creación de 800 empleos formales, para este mes y hasta que termine la cuarentena provocada por el Covid-19 se calcula que se perderá el 6 por ciento de las fuentes de trabajo.

De los 104 mil empleos registrados en el IMSS, se estima que durante la actual pandemia se cancelarán más de 6 mil puestos de trabajo, ubicándose los indicaros a los niveles reportados a finales del primer año de la actual administración que encabeza Marco Antonio Mena Rodríguez, es decir, del 2017, lo que sin duda representará un duro golpe para la economía del estado.

El panorama en materia de empleo es desolador y más cuando el funcionario encargado de ese rubro Manuel Camacho Higareda, titular del Sistema Estatal de Promoción del Empleo y Desarrollo Comunitario (Sepuede), está más que comprobado que no da resultados y que lo suyo es la promoción personal y la chafa difusión de sus ridículos cursos de capacitación en línea.

Con esa clase de funcionarios es imposible pensar que en lo que resta del actual gobierno se podrán recuperar los empleos que se perderán. O no.

En el SNTE ganará la disciplina contra rebeldía

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Si la elección de la nueva dirigencia de la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se hubiera realizado en la fecha programada, quizá la rebelión alentada y alimentada por los ex líderes para tomar el control de ese gremio se hubiera concretado, pero la suspensión de ese procedimiento por la pandemia provocada por el Covid-19 ha cambiado el pronóstico y hoy se asegura que se impondrá la disciplina a través del candidato oficial.

El tiempo ha sido un factor que ha jugado en contra de los intereses de Cutberto Chávez de la Rosa, candidato de la planilla azul “Suma Magisterial”, la cual goza del respaldo de los ex dirigentes sindicales del SNTE encabezados por J. Carmen Corona Pérez, quienes pretenden mostrar músculo y llevar las contras no sólo a su actual líder estatal Demetrio Rivas Corona, sino al secretario general de esa poderosa organización nacional comandada por Alfonso Cepeda Salas.

Si el coronavirus no se hubiera registrado en marzo, tiempo en que las autoridades estatales y federales implementaron las medidas de aislamiento social y la sana distancia para evitar un mayor número de contagios, probablemente Cutberto Chávez ya estaría fungiendo como líder de la Sección 31 del SNTE porque su discreta, pero efectiva operación política estaba funcionando y penetrando entre los miembros de ese sindicato.

Con el paso de los días su estrategia fue descubierta y detectada por Demetrio Rivas que de inmediato se quejó de la rebeldía de ese grupo y de la traición de J. Carmen Corona. Fue entonces que infiltraron a ese grupo y empezaron a recabar detalles de su operación, situación que fue expuesta a Alfonso Cepeda que ordenó a la estructura nacional del SNTE intervenir para impedir que se perdiera la Sección 31.

Hoy en día la dirigencia nacional y local del sindicato magisterial llevan a cabo todas las acciones para asegurar el triunfo del candidato oficial de nombre José Arturo Morales Juárez, quien representa a la Planilla Blanca denominada “Lealtad”.

El factor que fue determinante para tratar de frenar la llegada de Cutberto Chávez y de los ex líderes sindicales de la Sección 31 a la dirigencia del gremio en Tlaxcala fue el hecho de que éstos maestros mantenían un abierto y descarado coqueteo con el PRI y otros partidos políticos con miras a las elecciones del 2021, cuando se sabe perfectamente que el SNTE ya pactó y ofreció su respaldo a Morena y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El partido Nueva Alianza está en manos del insaciable Corona Pérez a través de su vapuleada hija Sandra Corona Padilla. Ambos buscan mantenerse al lado del PRI y mostrarse como fieles soldados de ese instituto político, lo cual para el SNTE ya no resulta provechoso porque hoy en día las simpatías electorales se inclinan hacia Morena.

El SNTE y los maestros son grandes aliados electorales en los comicios, pues nadie puede negar que representan una fuerza importante que resulta determinante para ganar elecciones.

La fecha para que se lleve a cabo la elección de la nueva dirigencia de la Sección 31 del SNTE aún no se conoce. Van dos veces que se cancelan ese procedimiento, sin embargo lo más seguro es que éste se realice en junio cuando se dé por terminada la cuarentena derivada de la pandemia de Covid-19.

En la elección se enfrentarán los rebeldes contra los disciplinados. Los primeros le apuestan al hartazgo que existe contra la sumisa y cuestionada gestión de Demetrio Rivas que dejó perder posiciones en la Secretaría de Educación y presuntamente malversó recursos del sindicato, mientras que los segundos confiarán en la estructura del SNTE y en la lealtad de los maestros para retener el poder.

Un perjudicado por el pleito interno que se vive en estos momentos en la mencionada sección del SNTE es el torpe y mediocre secretario de Educación Pública de Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordoñez, ya que ninguno de los dos grupos piensa otorgarle el apoyo ni el respaldo que se muere por obtener ese chafa político para seguir en su estúpida carrera de buscar la candidatura del PRI al gobierno de estado.

La grilla por la dirigencia del SNTE en Tlaxcala está intensa y la pandemia no la ha frenado.

Hurra, la estrategia de seguridad funciona

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La disminución que registraron algunos delitos del fuero común en Tlaxcala durante el mes de marzo será en realidad una consecuencia de la estrategia gubernamental o ese hecho estará relacionado con la pandemia de Covid-19 y las medidas de prevención impuestas por las autoridades, porque puede resultar contraproducente asegurar lo primero y celebrar anticipadamente un hecho que puede ser pasajero.

En estos tiempos de crisis sanitaria y de aislamiento social no les caería nada mal a nuestras autoridades estatales una buena dosis de prudencia, porque si bien andan ávidas de reconocimiento por parte de sus gobernados, lo cierto es que no se puede aprovechar cualquier dato positivo para presumir que tal acción está vinculada a su intervención o su planeación como sucedió ayer.

El gobierno del estado presumió que Tlaxcala registró una reducción de 16.4 por ciento en la incidencia delictiva durante marzo de 2020, en comparación con el mismo periodo del año previo.

De acuerdo con el comunicado oficial, lo anterior ubicó a Tlaxcala como la segunda entidad a nivel nacional con menos delitos cometidos, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).

La entidad registró una menor incidencia delictiva que la media nacional, tanto en cifras absolutas con 331 y en la tasa por cada 100 mil habitantes con un promedio de 24.0 por ciento.

Las estadísticas del Sesnsp reflejaron que en Tlaxcala impera una tendencia a la baja en la comisión de delitos del fuero común, en contraste con la tendencia nacional que, pese a la emergencia sanitaria por Covid-19, registró un comportamiento generalizado a la alza.

Lo anterior permitió al gobierno del estado llegar a la conclusión que los indicadores positivos que reportó Tlaxcala son resultado del reforzamiento de las estrategias y protocolos de operación en materia de seguridad que impulsa la actual administración estatal ante la pandemia de Covid-19 y como medida para prevenir actos delictivos.

Como se podrá dar cuenta, las autoridades sólo mencionaron los datos que les conviene y omitieron otros que tan bien son relevantes y que ponen en duda los resultados en materia de seguridad. Por ejemplo no comentaron que en el primer trimestre del año los asesinatos se incrementaron en un 9 por ciento frente al mismo periodo del 2019.

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el mes de marzo en que se tuvieron registrados los primeros casos de coronavirus en la entidad, también ya se tenía detectado un incremento en el número de homicidios dolosos, cuya cifra se situaba en 13 asesinatos.

En los primeros tres meses del 2020 se contabilizaron 36 homicidios dolosos, mientras que en el mismo periodo del año pasado la cifra que se alcanzó fue de 33 asesinatos, lo que indica un crecimiento del 9 por ciento.

Si las autoridades piensan que las nuevas camionetas otorgadas a la policía estatal fueron una medida acertada y determinante para lograr una baja en los delitos del fuero común, lo lógico sería que la Procuraduría General de Justicia también mostrara algún indicador positivo o al menos tuviera una mayor efectividad en las investigaciones que inicia, porque de nada sirve que el procurador José Antonio Aquiahuatl Sánchez y sus agentes anden a bordo de lujosas unidades de casi un millón de pesos si no se esclarecen los homicidios ni se detiene a los responsables de robos a bancos o camiones de carga.

Esperemos que la tendencia a la baja de los delitos comunes sea permanente y que esa situación no esté ligada a la pandemia de Covid-19, porque sería desastroso comprobar que una vez concluido el aislamiento social la inseguridad se generalice o empeore en el estado, sobre todo porque la crisis económica que enfrentará Tlaxcala y el país será severa.

La prudencia puede ser un buen aliado para el gobierno de Marco Mena.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hoy enfrenta duras críticas porque su gobierno no puede detener la ola de violencia ni la inseguridad en el país.

Entre el 1 y el 20 de abril han sido asesinadas en el país mil 719 personas, un promedio diario de 85.9 casos. La cifra es alarmante y refleja que el gobierno federal no ha podido contener la violencia que heredó.

En aumento la letalidad y casos de Covid-19

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La incredulidad de los tlaxcaltecas para tomar en serio las medidas de prevención respecto a la pandemia de Covid-19 empiezan a pasar la factura a la población, pues ayer no sólo fue el día que se confirmaron más casos de personas infectadas con 10, sino que para desgracia también se registró el mayor número de muertes provocadas por ese virus al sumar cuatro para acumular 13 fallecimientos.

Los pronósticos de las autoridades sanitarias en el sentido de que el país enfrentaría en breve un incremento exponencial de casos y la probable saturación de los servicios médicos en los hospitales dispuestos para atender a los pacientes son una realidad.

De permanecer el actual comportamiento del número de contagios por ese letal virus pronto se tendrá el abarrotamiento de las camas hospitalarias que existen en Tlaxcala, situación que será una consecuencia de la imprudencia mostrada por ciertas personas de diferentes municipios del estado que no acata ni cumplen con el aislamiento social ni la sana distancia impuesta por las autoridades.

Hasta este momento, en la entidad se registran 619 casos negativos, 267 se encuentran en espera de resultado y 100 dieron positivo. Ayer fue el día con más pacientes confirmados con 10 y se comprobó que casi la mitad de los municipios del estado ya tenían por lo menos un enfermo de coronavirus.

Y así como a nivel nacional se han cuestionado las cifras de personas contagiadas y fallecidas porque según algunos expertos y gobernadores las autoridades esconden casos y trabajan con datos que tienen varios días de retraso, en Tlaxcala pareciera que también se ha optado por esa situación porque curiosamente en el renglón de sospechosos se reporta una mínima disminución comparada con la información dada un día antes, lo cual para un sector de la población no resulta creíble.

El martes la Secretaría de Salud de Tlaxcala informó que había 269 casos que estaban en espera del resultado de su prueba y ayer en ese mismo rubro sólo reportó 267 personas, situación que genera dudas porque el resto de los datos se movieron hacia arriba en lo que se refiere a personas contagiadas, fallecidas, recuperadas y de casos negativos.

Los perores días de la pandemia están por venir. Pronto comprobaremos si el sector salud de Tlaxcala se preparó correctamente tal y como lo ha asegurado no sólo ayer, sino a lo largo de las últimas semanas.

La cifra de tlaxcaltecas infectados aún crecerá y lamentablemente también la de personas fallecidas. Ojalá que éstas no se disparen tan estrepitosamente como ha sucedido en otras partes.

Lima López, el Covid-19 de los notarios

El anejo pleito que el último manchifuncionario existente en la administración del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez sostiene con los notarios que recibieron su patente en el gobierno de Héctor Ortiz Ortiz pareciera que nunca terminará, porque ese poderoso y autónomo servidor público de nombre Sergio Cuauhtémoc Lima López está empeñado en hacerles la vida de cuadritos a esos fedatarios.

Para evitar que las operaciones notariales se vieran interrumpidas por la pandemia del coronavirus, el titular de la Dirección de Notarías y Registro Públicos del Estado de Tlaxcala, Sergio Cuauhtémoc Lima, adquirió un sistema electrónico para impedir los trámites presenciales en las oficinas y agilizar los movimientos administrativos que llevan a cabo los notarios, sin embargo tal avance no fue compartido a todos los fedatarios, sino a los que son amigos y aliados de ese nefasto funcionario.

Pese a que ese comportamiento y actitud discriminatoria fue expuesta al secretario de Gobierno, José Aarón Pérez Carro, éste no pudo hacer nada y terminó por reconocer que Lima López es más poderoso que él, al grado que no sólo puede darse el lujo de ignorar sus órdenes e instrucciones, sino que es capaz de hacer y deshacer en la dependencia que controla desde la administración de su verdadero y único jefe Mariano González Zarur.

Lima López está convertido en el Covid-19 de los ortinotarios. Cada que puede los perjudica con revisiones y auditorías. En la actualidad está empeñado en evitar que la población conozca que los fedatarios están laborando normalmente y que éstos están en posibilidades de llevar a cabo cualquier trámite, pues su intención es aprovechar la actual crisis provocada por la pandemia para provocar la quiebra de quienes considera que son sus enemigos.

Absurdo, pero real.