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El rompimiento entre el PAN y el orticismo es un hecho

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Pero se da en la etapa de mayor poder del presidente Felipe Calderón. Y forma parte de la estrategia calderonista que aniquila al pacto federal y convierte a las entidades en apéndices del gobierno federal.

Gabinete, plan de desarrollo y, desde luego, planes de contingencia, son atribuciones inconstitucionales  de la administración federal. Y el que se oponga desaparece.

Así opera la Derecha.

Tan acostumbrados que estamos en Tlaxcala al exceso de democracia, ese que según Tulio Hernández, nos rompió la madre que, de regreso el autoritarismo, nos sentimos vulnerados.

Hay que establecer diferencias entre lo que son Adriana Dávila y su equipo, con el papel que les toca desempeñar ante el omnímodo poder centralista.

Ya funciona en Sonora. El gobernador Guillermo Padrés Elías, es una figura decorativa con un empleo singular: hace como que trabaja de jefe.

Y así, bajo esa condición, es uno de los 32 hombres más poderosos de México.

Vistas las cosas, Adriana Dávila Fernández, será –si sus adversarios se lo permiten – una más de los más poderosos de México que llega en forma circunstancial.

Pero al gobierno de Calderón le faltan menos de dos años. Y la inminente llegada del PRI a la Presidencia podría cambiar el escenario.

Por lo pronto la Derecha de Calderón se da el lujo de aplastar al grupo político más poderoso de Tlaxcala. Intentó hacerlo en Aguascalientes pero no pudo. También en Veracruz y la ecuación no le salió. Se topó con sendos gobernadores que no le permitieron consolidar sus planes.

En Tlaxcala, Héctor Ortiz, se halla en plena batalla para que se respete su hegemonía local. Unos, sus integrantes castrados ya se apuntaron para hacer campaña por “Adrianita”. Otros ven en este escenario la alternativa de cohesión.

Pero todo lo que pasa es miel para los oídos de Mariano González Zarur, a quien se le presenta la oportunidad en charola de plata.

Hay que esperar el veredicto del respetable.

Como hemos visto, en la lucha por el poder se vale de todo. Al menos en la política mexicana. Y para un gobernador con excesos, un Presidente con más excesos. Nada más que el mandatario local gobierna a un estado que electoralmente significa el uno por ciento del interés nacional. El otro en cambio, todo lo manda.

Y nosotros somos simples votos.

Simples ciudadanos sin más oportunidad que ser testigos mudos de esta disputa por los millones.

Ojalá las carretas de dinero que ofrece el gobierno federal sean para bien.

Ojalá que no nos convirtamos en un estado receptáculo de venganzas, en caso de que la voluntad popular salga de los esquemas previstos por unos y otros.

Adriana Dávila, es por tanto un instrumento de la Derecha en sus planes de expansión. Quién sabe como tome el pueblo de Tlaxcala esta acción.

Perla López Loyo, por su parte, asumió de súbito el liderazgo ante cientos de activistas que todo lo tenían preparado para dar tremendo revés a los planes de Calderón. Dicen que ya tenían listos 30 millones de pesos para ganar.

Pero con el dedo del Presidente no compiten.

¿Hasta dónde llega el amor de Felipe?

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Hoy veremos si Calderón está dispuesto a imponer a Adriana Dávila como candidata panista al gobierno de Tlaxcala, “no le aunque que piérdamos…”


Digamos que en esta medición de fuerzas entre el “aiga sido como aiga sido” y el “si siñor presidente… no siñor presidente”, el primero pegue un tremendo manotazo en la mesa y se pase por el arco del triunfo el estrangulamiento orticista a la estrategia para hacer candidata a Adriana Dávila.

“No le aunque que piérdamos, pero de que eres… eres”. Esa sería la arenga calderonista a Adriana en este escenario donde los espacios se agotaron, porque las últimas dos jugadas de Ortiz, los aniquilaron.

Luis Girón, el dirigente del PAC, y su bocota para ocasionar todo el daño posible a la causa adrianista, con la amenaza de retirar a sus miles de orticistas de la alianza Progreso para Tlaxcala, si el CEN opta por la designación “a favor de Adriana o de Perla” (ajá).

Los ex dirigentes de las dos secciones del SNTE, Francisco González Mena y Lenin Calva Pérez, y su actitud de, “nos es inclusive” si la candidata es por designación o por votación panista, de todos modos la apoyaremos.

Ah, pero se les olvida que su apoyo fue pactado hace meses luego que Ortiz recibiese una llamada de “la maestra” más o menos en los siguientes términos:

–          “maestra… qué gusto saludarla”…

–          “Quiubo Héctor… oye, me anda buscando un tal Mariano González…”

Imaginará usted lo sabroso para estos dos que resultó el tema de hacer añicos al de origen libanés (término correcto, gracias) y de paso, aprovechar para darle forma a lo que hoy vemos como la cartotota bajo la manga de Ortiz en esta sesión de esgrima, ni más ni menos que con Felipe Calderón.

No duele tanto la necedad del más gordito de los dos, sino el exhibirlo como un Ejecutivo débil.

Ah, pero no sabes… con la Derecha no se juega.

Ya lo decía Beatriz… que Héctor se atenga a las consecuencias…

1.- Está claro, ¿no?… Ortiz sopesó el efímero futuro en el gobierno federal como interlocutor, tal y como se lo planteó mister Calderón, a cambio de hacer a Adriana, candidata y gobernadora. Además no vio claro, porque interlocutores hay muchos… no “juera” a ser ahí un asesor chafa con título de subsecretario, digo yo.

2.- Acomodado el chingadazo al michoacano, acuérdate que ya encanijado este, tiene tres gobernadores en la mira: uno del PRI, uno del PRD y uno más del PAN, ¿quién crees que es el del PAN?

3.- Ahora, veamos los tamaños del respaldo calderonista en esta medición de fuerzas. ¿Es el Presidente capaz de mover por Adriana, cielo, mar y tierra para hacerla gobernadora, aunque ello implique el innegable riesgo de perder la elección del cuatro de julio?

4.- Yo creo que sí, pero tengo mis dudas.

Anoche, unos julanos se dedicaron a difundir que en el CEN ya había humo blanco para Tlaxcala y que, la ungida era Adriana.

Y para colmo, todos los teléfonos de la Dávila, apagados.

Tuvimos que agarrar el ATAH de las 10:15 para ir al CEN a preguntar qué estaba pasando.

Nada”, nos respondieron, aquí andamos limpiando las cochinadas que Cesítar deja tiradas.

Pero, es cierto que Adriana ya es la buena… porque andan diciendo que…

Pos, hasta ahora como puede ser cierto, puede que no, la mera verá es que quién sabe.

Así, así, nos dejaron. Con la duda. (Ha de ser porque eran los de la limpieza) Lo cierto es que hasta hoy, cuando sesione la Secretaría de Elecciones se va a abordar el caso Tlaxcala y entonces ya estaremos en condiciones de saber si era o no cierto que Adrianita es la candidata.

Como zapotes en el jardín cayeron las víctimas del orticismo

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Entre el sí siñor presidente al no siñor presidente se ha de pasar por el aiga sido como aiga sido, hasta sopesar los verdaderos alcances de mister Calderón.

Varias víctimas del orticismo han ido cayendo tras haber participado en el conquián para el cual se usó la misma baraja con la que obtuvo sonoros ganes desde aquel noviembre de 2004.

Advierto que los más recientes son Adriana y su amigo el Presidente, quienes apostaron lo aparatoso que resulta el charolazo de Los Pinos, mas no efectivo desde un ámbito de efectividad electoral.

¿Acaso perdieron Calderón y su recomendada? Hay que esperar la reacción de la Derecha. Estoy seguro que esto no se queda así. Está demostrado que las ínfulas de Presidencia tomaron el tamaño exacto descrito por Manuel Espino, al ver la diminuta figura de Felipe ante el dinosaurio Beltrones.

Se vino abajo la intentona michoacana, de manejar a Tlaxcala desde la sede del Ejecutivo Federal esquina Coyoacán (1546 colonia Del Valle). No dudes que va a tener un efecto Dominó, por cierto ocasionado por el estado más pequeño de la República. O sea, el león Calderón no es como lo pintan.

Perdió también la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, molesta porque sus activos no crecieron en Tlaxcala. Sigue con el mismo número de empadronados en la nómina. Yo creo que es el precio que ha de pagar por no estar aquí de planta.

Tremenda derrota la sufrida por Alfonso Sánchez Anaya, quien no sólo descendió en su calidad de jugador, resultó humillado, pues a él y a sus huestes se les considera apestados en el mismísimo partido al que llegó tras 38 años de priísta. ASA perdió la partida con Ortiz y también con Minerva. Eso duele.

En cambio, la que no ha de perder en esta feria de sotas es Lorena Cuéllar, quien aliada con Ortiz en lo discreto, es la siguiente etapa del juego para desplumar a Mariano, el hombre fuerte del PRI a quien bien que le queda aquello de que el pez por la boca muere.

Otros que tampoco perdieron, porque demostraron disciplina pese a lo amargo del jarabe al que debieron recurrir son los señores Velázquez (Llorente y Nava). Sí, quedaron fuera de esta elección, pero han de ser factor de poder, en franca pos de los comicios de 2016.

Como puede usted ver, la gobernabilidad retardataria que combina la verticalidad del priísmo (el efectivo no el chafa) con el pragmatismo del PAN, conforma un estado híbrido al que conocemos como orticismo.

No dude usted ni tantito que el escenario actual, de franca desventaja a la derecha michoacana en Tlaxcala, haga escuela a nivel nacional, donde hay gobernadores tan timoratos que, son incapaces de contradecir al dueño de sus actos, el Presidente.

Qué paradoja, verdad. Un dinosaurio que surge en el esquema sumiso al presidencialismo, ha sido capaz de desafiar al Presidente.

No, pues esto demuestra los verdaderos alcances del señor Calderón y, a lo mejor es una sopa del propio chocolate del aiga sido como aiga sido, por cierto de sabor asqueroso, sobre todo al aplicarlo a su mismísimo creador.

¿Unidad?, qué es eso, aquí, todos queremos nuestra rebanada de pastel

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Ni a cual irle… todos están peleados con todos, como cangrejos dentro de un balde, si alguno asoma la cara, los demás se encargan de hundirlo… son los riesgos de la democracia…

La ventaja de Mariano González Zarur, en el proceso interno tricolor, es directamente proporcional al desentendimiento de la dirigente nacional de ese partido, Beatriz Paredes Rangel, respecto al resultado que se tenga en julio.

El que el Partido Alianza Ciudadana (PAC) haya logrado formar al PANAL y al PAN en lo que se conoce como Alianza Progreso para Tlaxcala es, a tres meses de que los tlaxcaltecas vayamos a las urnas, la palabra clave que desalentó a nuestra paisana, consciente de que la despojaron de la posibilidad de recuperar a Tlaxcala para el tricolor.

Entonces, dejó que ocurriese lo que actualmente se vive en el PRI. Un Mariano González que suma éxitos en la misma proporción que genera división. Una planilla verde que con cada voto obtenido, mediante las más extrañas técnicas, afianza la política del balde lleno de cangrejos en el que se convirtió el instituto otrora invencible en Tlaxcala.

Creo que el triunfo marianista al interior del tricolor era francamente necesario, pues resultados distintos habrían generado gravísimos costos de inestabilidad. No es que los simpatizantes de Lorena Cuéllar no estén dispuestos a dar la batalla, pero recordemos que ella y sus seguidores gozan de una licencia temporal en la alcaldía, mientras que los marianistas, hace tiempo están en el desierto.

Pero la elección constitucional no es distinta a la crisis en el PRI. Al haber tantos proyectos sustentados en el culto a la persona, se perdió la disciplina que antes permitía al partido en el poder, aquellas invencibles candidaturas de unidad.

Qué va, la unidad ahora es historia. Hoy, cualquiera se siente con tamaños para sentarse en la silla grande de palacio. Que por la foto con don Emilio, que por la recomendación presidencial, que por representar una izquierda que despacha con la derecha, en fin, el caos es el único camino seguro cuyo resultado habrá de ser la gubernatura más débil en la historia moderna de Tlaxcala.

Supongamos que Mariano llegase a ser gobernador. Sus llamados irónicos a Lorena para sumarla a su causa, son el primer impedimento para lograr unidad, nada más en su partido. Así que los lorenistas reclamarían su parte de pastel, o de lo contrario pondrían sus canicas al servicio de quien mejor las estime.

Y cómo le iría a Mariano con Rosalía. Pues mal. Ella y su partido, el Socialista, saben con lo que cuentan y no están dispuestos a venderlo barato. Así que verla como una luchadora social y no como la experimentada lideresa al frente de grupos que incidirán para ganar o para perder, resta visión al eventual mandamás, cuyo espectro no podrá salvarse de la pulverización.

Vámonos al PAN.

Consciente de la valía de los reclamos beatricistas, Héctor Ortiz, suplió uno de los tercios de su alianza imbatible: Elba Esther por Beatriz. ¿Qué tal?, los maestros, por los caóticos priístas.

Así que Bety no tendrá más alternativa que, aceptar estas nuevas condiciones. Muchos beatricistas tienen que seguir cobrando en el gobierno panista. Los reclamos, son parte del teatro y el temperamento apasionado le da sabor a esta farsa.

Es un amasiato con evidentes desventajas para ella, pero como la vida está tan difícil y complicada, no hay de otra. Le correspondería una tercera posición (la primera la tiene el PAC, la segunda el bienvenido PANAL, y la cuarta, el partido de los políticos de menor oficio, o sea el PAN).

Ahora bien, ¿conviene a Adriana y a Perla seguirse viendo como enemigas a muerte?

No.

Son las únicas con posibilidades de alcanzar la unidad. Nada más que una tiene que bajarle. Y parece que en esto de la Alianza por el Progreso de Tlaxcala, la frase de batalla es “no hay que ceder”.

Bueno, ante una eventual mano dura de Felipe, los activos de Ortiz van a agarrar camino. Al menos eso se comenta al interior de este que, puede conservar el poder o, convertirse en el peor rompimiento ocasionado por la necedad del señor presidente, de gobernar desde el centro en los estados. Parece no darse cuenta que efectivo, le queda año y medio a su régimen. Y eso significa debilidad.

Pero todo puede suceder.

Lo único seguro es que así que digamos, progreso, bienestar, empleos, seguridad y mejor nivel de vida, no le veo por dónde. Ni a cual irle.

De Calderón a Gordillo… la nueva alianza

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No se puede comparar número y activismo de los maestros con los simpatizantes de Adriana Dávila, entonces a Ortiz le dio por meterle un gol imparable a su amigo el Presidente.

El gobernador Héctor Ortiz Ortiz, fue eliminando una a una las alianzas que no lo dotaban de amplios márgenes de maniobra para influir sobre su sucesor.

Primero, dio la espalda a Beatriz Paredes Rangel, ex compañera suya de mil batallas, molesta porque el mandatario no ha otorgado concesión alguna al tricolor. Luego vino lo más difícil: renunciar a la pretendida potestad de Felipe Calderón.

Y mediante Perla López Loyo, le envió el siguiente mensaje: “si tu no eres mi amigo, yo tengo otros, miles, que me pueden hacer gobernadora”.

En otras palabras, prefiero el poder de Elba Esther al suyo (siñor Presidente).

Ahora bien, si a esta medida se le aplica el criterio del vaso medio lleno, el PAN tiene enormes posibilidades de conservar a la plaza, por cierto la única a la que se sigue viendo como seguro enclave panista.

Mientras esto ocurre, Adriana Dávila, languidece. Según su adversaria, Perla López Loyo, anteponer a Calderón para ganar la simpatías populares es una postura más que pretenciosa, pero en términos electorales no es rentable.

Será por la imagen de mentiroso que arrastra el actual régimen, pero lo cierto es que la fuerza del Presidente fue desafiada por el gobernador del estado más pequeño de la República. Algo le notó en su lenguaje corporal, en su discurso, en su recomendada, que lo llevó a no considerarlo como  el tlatoani.

En cambio, ¿quién puede discutir sobre la fuerza electoral del magisterio en Tlaxcala?

Es impensable comparar el número de estos con los simpatizantes de Adriana. Y ese cálculo a Ortiz lo llevó a adelantar escenarios:

1.- La inminente candidatura priísta de Mariano González Zarur, hará un hueco al PRI. Si no somos de mala memoria, recordaremos el flirteo de Lorena Cuéllar con la maestra Elba Esther, cuando en el PRI la alcaldesa de Tlaxcala con licencia no veía claro (nunca vio claro). Y esos simpatizantes suyos, se lo apuesto, no van a dudar en irse en bola con quien garantice la derrota de Mariano. ¿Quién cree usted que es esa persona?

2.- El arte de la cooptación operó con eficacia y con aquello del reparto ¿equitativo? de los programas y otras ayudas de carácter asistencial del gobierno federal, nadie quiere asumir su responsabilidad en tales hechos.

3.- Declarado el más abierto resentimiento beatricista porque, Ortiz resultó ser mejor jugador, la dirigente tricolor habrá de aguantar vara pues, como también ya lo advertimos, “dejó correr la voluntad de la (maltrecha) militancia tricolor y, si Mariano había de ser el candidato, pues que sea dentro del más honesto ambiente democrático (ajá), aunque ello no garantice grandes logros en las urnas.

Recordemos el discreto odio expresado por Margarita Zavala a la dirigente del magisterio nacional y su deseo de pasarla por las armas, como el régimen de su marido lo hizo con el sindicato de Luz y Fuerza del Centro. Los costos políticos de dicha medida fueron de tal magnitud que, a final de cuentas la alianza de Ortiz con el PANAL, llevando como sparring al PAN, no le va a caer nada mal a Calderón.

En esta partida de ajedrez, parece que sentados a la mesa, Alfonso Sánchez Anaya, Joaquín Cisneros, Beatriz Paredes y Héctor Ortiz, los tres primeros comenzaron a sentir los estragos de perder y perder y volver a perder.

El riesgo de involucrar al Estado en la elección de julio

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Ante una oposición destruida, crece la amenaza de una brutal injerencia del Estado en un proceso que debería ser equitativo, ¿es esta la dichosa fiesta de la democracia?

La virtual candidata panista a la gubernatura, Adriana Dávila Fernández, adelantó que su participación en los comicios de julio, supera las metas de carácter personal y se convierte en un, “proyecto de Estado que se hará realidad”.

Cuando la panista involucra el término Estado en su discurso, debiera optar por la superación de ambigüedades (Estado o estado) pues, adversarios o simpatizantes podrían interpretar su argumentación, como la injerencia del Estado Mexicano en un evento al que cada vez resulta más utópica la participación de los o, las contendientes en igualdad de condiciones, tal y como advierte la legislación electoral en la brutal campaña  desplegada por el IFE.

El término “un proyecto de Estado” contiene un mensaje en sus cuatro palabras que puede generar confusión.

Sembrada la desconfianza de apoyos extralegales mediante la alianza Gobierno Federal-orticismo, para llevar a Dávila al poder, al elector se le suministra una información imprecisa que, difundida por todos los medios, adelanta la injerencia del Estado, en tanto una condición ventajosa por sobre sus adversarios, quienes dados sus distintos orígenes a los del partido gobernante, quedan lógicamente fuera de “el proyecto de Estado que se hará realidad”.

Quisiera pensar que se trató de un uso del lenguaje en los parámetros de la buena voluntad, pero mencionar al Estado cuando al gobierno federal le llueven calificativos sobre verdades a medias en las que ha incurrido, exalta la desconfianza de lo que será un juego con evidentes ventajas para un solo personaje.

Recuerdo el grotesco uso de dinero en efectivo de Oralia López Hernández, como candidata a diputada federal por el primer distrito, para emitir mensajes de su cercanía con la autoridad, la cual con gusto abriría la cartera a quienes le entregaran su voto en aquella elección del cinco de julio de 2009.

El resultado fue una escandalosa victoria panista ante los oídos sordos de una autoridad electoral que teniendo las pruebas en sus manos desoyó las quejas de los adversarios de aquella panista.

Hablar de un proyecto de Estado a la gente empobrecida como no había ocurrido en generaciones, aviva la esperanza de que habrá el gesto generoso de aquél, a cambio de dar el voto a favor de cierto personaje.

Para el infortunio de la democracia tlaxcalteca, “la candidata del proyecto de Estado”, puede incurrir en estos ¿excesos?, sin que sus adversarios emitan la mínima protesta pues, en el caso del PRD y su abanderada, Minerva Hernández Ramos, lo que más interesa en este momento es esquivar las mentadas de madre de Pedro Arturo López Obrador. ¿Quién va a cuestionar la impunidad de la candidata del Estado?,  si lo que quieren es sacar la cabeza del lodazal en el que están más que hundidos.

La recurrencia adrianista a la metáfora del “aroma de mujer en la próxima administración” denota la escasa creatividad del arrogante equipo que le sigue, más ocupado en repartir los puestos del próximo gobierno que, en estructurar ideas congruentes con la urgente necesidad de que contemos con una mujer de miras altas y acciones emancipadoras.

La protagonista seguramente ya se dio cuenta de la terrible inconveniencia que le significa el triunfo cantado sin que medie una real identificación con todos los sectores de la sociedad.

Un estado no sólo tiene a panistas decentes habitándolo. También los hay priístas con ilusiones, perredistas con todo el derecho a coexistir, ciudadanos sin partido que bien pueden apoyar una causa legítima expresada en los términos que garanticen gobernabilidad, democracia, justicia.

Mas adelantar que se participa con cartas marcadas por la intervención del Estado, es un riesgo que, a mi manera de ver no debería correr la amiga de Calderón y cuasi segura gobernadora de Tlaxcala.

Así no, Adriana

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Lejos del linaje del guerrero que enviaba comida a su adversario para tener una lucha digna, hoy, nos aprestamos a un grotesco agandalle gracias al “aiga sido…”

A las alianzas contra natura del gobierno federal le hacía falta una relación incestuosa en su bandeja de perversiones.

Pacta con un consanguíneo engendrar al hijo idiota que a los dos les hará imposible el destino.

Eso es alevoso, monárquico, simulador, ni siquiera emula a los fetos inhumados en los muros conventuales.

Lo es, pues augura odios. Rompe con el equilibrio logrado a través de mil maniobras. Todo por seguir al pie de la letra de un manual obsoleto y asquerosamente echeverrista.

Hay que acostumbrarnos a llamar gobernadora a Adriana Dávila. Como mujer, como tlaxcalteca, como persona desbordante de ímpetus, todos nuestros respetos.

Como política y muy probable gobernadora gracias al convenio imperfecto del cual hablo aquí, mi más sincero desaliento.

Gobernar a una entidad en semejante circunstancia no implica el insustituible esfuerzo que se premia permeando en la voluntad de los ciudadanos.

Un triunfo artificial se arriesga a un futuro lleno de nubarrones.

La ilegitimidad es un castigo por sí.

¿Y qué dirán los adversarios?

Porque el combate no se dará en la misma circunstancia.

Nuestros guerreros enviaban comida al enemigo para que, repuestos pudiesen tener una lucha digna.

Y de esos combates proviene nuestra genética. Somos guerreros, no títeres.

Ayer, en Gobernación un personaje enfrentado a la turbiedad hasta que un accidente lo privó de la vida. Ayer, un líder panista, arrogante y pendenciero que renunció tras llevar a la lona al partido en el poder.

Hoy, imposiciones que devienen en rompimientos. Candidatos ilegítimos en medio de alianzas indefinidas. ¿Para eso ganó Calderón?

En el horizonte, una ejecutiva sin control de calidad, enfrentada a un legislativo voraz, a alcaldes arrogantes y pendencieros, colocados del otro lado del mostrador y dispuestos a destruir lo que se está levantando con cimientos de lodo.

Así no, Adriana.

El ejercicio del poder no debiera verse hermanado con la arrogancia que la dota de una ventaja indigna. Se gobierna porque corre por las venas la genética del servicio. Pero, ¿gobernar en estas condiciones?

En su tiempo reclamé a Adriana la referencia personal como médula de un discurso ante miles en la plaza de Huamantla. Y recibí muestras de una intolerancia que hoy puede desbordarse, no sólo en el que critica, sino en cada uno de los que vea la asunción adrianista como un tema en los terrenos de la abyección debido a la circunstancia en que ocurre.

De veras se me hace de mal gusto vernos en perspectiva como víctimas del “aiga sido como aiga sido”. En 2012 esto se acaba y qué será entonces de esta herencia ilegítima.

A semanas que ocurra lo que desde hoy veo como un inevitable atropello a la democracia sigo viendo en la mansedumbre de los protagonistas y en su pánico en el porvenir, la causa fundamental de este aciago episodio que ya comenzó a escribirse.

Carajo.

La elección en tercios

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Es muy lamentable que un buen candidato, como Mariano González, carezca de partido. Esta es una lucha de mentiras como materia prima rumbo al cuatro de julio.

Nos encontramos en la víspera de las definiciones, pero ya se alcanza a ver una elección en tercios. Minerva Hernández Ramos tiene en la bolsa la candidatura del DIA, cuyo representante, Manuel Camacho Solís, descartó una alianza con el PRI.

Lorena Cuéllar Cisneros, parece llevar una ventaja irremontable rumbo a la convención de delegados, gracias a la simpatías de la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, o, para ser más precisos a la antipatía de esta por Mariano González Zarur, a quien parece diluirse la posibilidad de contender en una segunda oportunidad por la gubernatura de Tlaxcala.

Y lo que parecía un triunfo cantado de Adriana Dávila Fernández en el PAN, gracias al  supuesto apoyo  encauzado del presidente Felipe Calderón Hinojosa, con el paso de los días, apunta incluso a una sorprendente ventaja de la candidata del orticismo, Perla López Loyo.

Con la habitual discreción utilizada por el gobernador Ortiz, en el campeonato panista de mentiras, posó sumiso y aparentemente débil ante un Presidente que acabó por convencerse de que a su apuesta le hacen falta años de cocción.

1.- Pese a la expectativa de un importante sector panista local, de que la venida de Calderón significaba la llegada del “mesías” para ungir a la joven ex diputada, la realidad de la gira mostró una impasibilidad presidencial  para la sedicente candidata albiazul, aún peor de la padecida por el anfitrión, dueño del histrionismo al que sólo los doctorados en el PRI tras cuatro décadas de militancia son capaces de desempeñar, incluso como panistas recalcitrantes.

2.- Los segundos de a bordo de Ortiz, nada más esperaban un rayito de luz para fortificar la promoción de Perla López Loyo. Así que Guadalupe Lozano Tovar –el renuevo generacional del poder tras el trono – aprovechó la coyuntura para lubricar los engranes de la maquinaria avasalladora en la elección de 2009 y considerablemente ganadora en los comicios de 2006 y 2004.

Por consiguiente, nos parece lógico que en las boletas aparezcan los nombres, no de quienes se han dedicado a alardear y a hacer caravanas con sombrero ajeno, sino aquellas producto de años en luchas y reacomodos, de aquellas que por lo menos tienen en su haber el triunfo en una elección constitucional.

En la convulsa víspera el género se impone. Una, jugando con la baraja a modo dentro de una izquierda tendiente a definirse como el contrapeso con un compromiso social y, determinada a dar la espalda a las alianzas en búsqueda del poder nada más por tenerlo.

Otra, apuesta una especie de candidez tras la cual puede palparse la expresión más conservadora del tricolor. Es el personaje perfectamente maquillado y de bajo perfil que deja al tiempo su posible involucramiento con el ánimo de un electorado que ya votó por la alternancia en dos oportunidades anteriores y que tiene ante sí, la opción de regresar al priato en una nueva circunstancia.

Del resultado de la lucha descarnada entre las dos panistas que cuentan con toda clase de mañas y trucos para conseguir sus propósitos habremos de ver a la otra alternativa de la trilogía. No dudo que en el PAN sea esta la madre de sus batallas internas en la que se juega su permanencia en el poder. La frialdad de Calderón y sus expresiones de nulo apoyo a cualquiera de las dos es el súbito despertar de una, cenicienta soñadora según la llamó un articulista, ante el ama de llaves, en cuya aparente cautela puede leerse la operación de los maestros del engaño tras su desangelado discurso.

“Lupita”, el verdadero renuevo generacional en el poder

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Tras el decaimiento mostrado por Ortiz –incapaz de dar la batalla a Calderón – su esposa Guadalupe se asumió como la última esperanza para tratar de impedir el naufragio panista.

Si el orticismo conservaba encendida una veladora para reorientar con Florentino Domínguez sus pasos hacia el PRI, el rechazo expresado por el líder estatal, Ubaldo Velasco Hernández, exhibió la prisa marianista por cobrar una factura pendiente.

Castigar a Héctor resultó ser un tema que vincula los intereses de Mariano González y Beatriz Paredes. Y como estos son los jefes de Ubaldo, y como aquél (el anti orticismo) es el tema de moda para ambos, ya verá usted cómo el poderoso grupo del mandatario estatal habrá de atrincherarse en la única opción segura que le queda: el Partido Alianza Ciudadana (PAC).

A Luis Girón, cuyos hilos los mueve el propio gobernador, se le ha visto en dinámicas mesas con la candidata del orticismo, Perla López Loyo, a quien por cierto, le demuestra, digamos una obediencia ciega. Y no es para menos, hay una razón del tamaño del inventor del PAC, o sea, el mismísimo gobernador.

Este es el escenario que el orticismo ya había previsto: el PAN, cerrado (Adriana lleva la bendición de Calderón), ahora, el PRI también cerrado, con el juego temerario de Ubaldo Velasco a favor de Mariano.

Entonces , ¿qué va a pasar con el PAC?

1.- Creo que lo más lógico es que se la van a jugar con Perla López Loyo, si es que esta no recibe la instrucción de declinar a favor de Adriana. Conste que hace algunos señoríos ya habíamos percibido la intención de Ortiz, de legitimar a Adriana por orden de Calderón. Ahora bien, que Adriana sea la candidata del PAN en las circunstancias que lo habrá de conseguir, no le significa una clara ventaja para ganar en las urnas, como la que tendría si contase con la aceptación del orticismo.

2.- Según nuestras fuentes, cada líder que encabeza a los grupos del orticismo, lleva meses de reafirmar el pacto con sus seguidores, esperando la orden superior para encauzar su fuerza hacia el proyecto con el que se la van a jugar.

3.- El gobernador Ortiz no había tenido que demostrar sumisión ante el Presidente, teniendo como testigos a sus múltiples seguidores y, como esa exhibición le fue inevitable en la visita de anteayer, ha tenido que surgir un nuevo personaje, renuente a ceder la plaza a un proyecto panista excluyente y por lo tanto, con escasas posibilidades de triunfo en las urnas.

4.- Ese personaje responde al nombre de Guadalupe Lozano Tovar, cuya influencia en las decisiones de Ortiz, primero lo inclinó por apoyar a Perla López Loyo, luego lo tomó del brazo y lo obligó a erguirse tras la depresión que le causó su impotencia para dar la batalla a Calderón.

En Lozano Tovar y su enorme red parecen descansar  de ahora en adelante, los intereses del orticismo. El gobernador no sólo enfrenta la inconveniencia de una lucha estéril contra el impulsor del “aiga sido como aiga sido”, también tiene que mostrar su impotencia ante los muchos años que lo agobian, tanto como el sobrepeso del que no se puede librar.

“Lupita”
es la verdadera inventora de Perla, el ama de llaves que la acogió calurosamente allá en los inicios de su nueva vida a lado del entonces rector y luego alcalde de Tlaxcala.

Y aunque el machismo de Ortiz le ha impedido aceptar el crecimiento político de su consorte, ese exceso de años al que referimos aquí arribita, es el factor frente al cual poco puede hacer.

Así que ya sabemos que la elección del cuatro de julio asegura una gran participación de género. Nada más que una, Guadalupe Lozano, digamos que eleva su participación al papel de poder tras el trono, de manos jaladoras de cuerdas a títeres como Perla, dispuestas a permitirlo, o, incapaces de ver otro horizonte.

Digamos que este es el verdadero relevo generacional. Y su reto inicial es remontar la desventaja que les significó la injerencia a la ligera del presidente Calderón en una plaza que su partido tenía ganada, pero en franco riesgo de perderla.

“Aiga sido como aiga sido”, se salieron con la suya…

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La mansedumbre de quien había cosechado triunfos electorales lo inhibió de hacer el mínimo reclamo al sepulturero de la causa azul en el país.

Ha de ser la falta de costumbre de quienes conforman al team de fans del gobernador Ortiz, pero su lenguaje corporal de sumisión ante la adustez michoacana del precursor del “aiga sido…”, tomó por sorpresa a quienes ya comenzaron a ver el desmantelamiento de ese que fue un panismo ganador en tres citas con la urna, pero que una cuarta, ya no la pudo afianzar.

Los méndigos críticos podrán decir lo que quieran, reclamó ayer el Presidente, antes de hacer un recuento en materias de salud y educación.

Para Calderón, esos malintencionados críticos, han de ser los que tildan de mentiroso a su gobierno. De pactar con el PRI  en secreto pactos de no alianza en el Estado de México y no hacer lo mismo en Oaxaca o Puebla, donde ya están listas las coaliciones contra natura PAN-PRD.

De bailar un jarabe tapatío sobre los principios democristianos del PAN.

Curioso, pero eso de, podrán decir lo que quieran, llevaba dedicatoria a Manuel Espino y por consiguiente a Vicente Fox. Imagine usted el tamaño de la tragedia albiazul que, a estas alturas el consorte de Martita, viene siendo así como el muchacho bueno de la pésima cinta.

Su actitud es la seguida por un ejemplar caprino al interior de algún expendio de delicados objetos. O sea, chivo en cristalería.

En cada plaza donde el PAN tenía oportunidad de reafirmarse en el gobierno, entró la anti vara mágica de Calderón.

Vamos, la debacle que le costó el puesto a Germán Martínez Cáceres, es así de pequeña en comparación con la extinción que se avecina con base en la sin igual operación Calderón-Nava-Gómez Mont.

Y Tlaxcala no se libra de esa maldición.

Claro, habrá que ver desde qué ángulo se aprecia, pues desde la óptica de los adversarios del PAN este es el momento cumbre de sus proyectos.

¿Qué tendrán en la cabeza los señores del PAN al pensar que no nos damos cuenta de la amplia holgura con la cual planearon su derrota?

A no ser que nos encontremos ante la más escandalosa maniobra oficial para inclinar la balanza muy a pesar de los millones gastados en los promocionales del IFE que a muchos ya les parecen un exceso.

Cuando Ortiz y su team pudieron exigir a Calderón su derecho de participación, con base en los resultados de los tres últimos comicios campeó la pasividad. Lo demás  es fácil de advertir: un estrepitoso fracaso.

En esta mala lotería cada cual representa una carta: el medroso, el conforme, la pendenciera, los advenedizos, los defraudados…

Ah, faltó el gandalla.

De la habilidad con la que beatricistas, priístas y perredistas tejan la telaraña para atrapar al moscardón azul depende la definición de esta plaza tan cruelmente descrita por don Chucho Reyes, al  anteponer la mansedumbre de sus hombres.

Lo lamento, pero ninguna res brava local fue capaz de dar, por lo menos un tope al matador michoacano, qué digo matador… enterrador!