A Morena y sus aliados el PT y el PVEM les urge encontrar la brújula, una línea discursiva y una estrategia que les permita conservar la ventaja en las encuestas.

 

 

Los morenistas y los electores tlaxcaltecas terminaron decepcionados del desapercibido arranque de campaña de los senadores que buscan la reelección, José Antonio Álvarez Lima y Ana Lilia Rivera Rivera, pues al primero se le vio cansado y sin propuestas, mientras que a la segunda se le percibió con un exceso de protagonismo y un prolongado discurso trillado que lejos de convencer termina aburriendo.

 

A nadie gustó la arrogancia y la soberbia de los aspirantes a la Cámara Alta del Congreso de la Unión, en el sentido de que sólo harán campaña los sábados y domingos bajo el pueril argumento que de lunes a viernes estarán concentrados en atender y sacar su trabajo de legisladores para poder cobrar su abultado salario.

 

Lo anterior generó entre los tlaxcaltecas un rechazo a Morena y a sus aliados, cuyas dirigencias estatales se mostraron incapaces para tratar el asunto de las candidaturas comunes a diputados en once de quince distritos locales de Tlaxcala.

 

Lejos de dar certidumbre y confianza en una conferencia de prensa que citaron ayer, lo único que hicieron fue decepcionar y hacer enojar a los que participan en los procesos internos de Morena para legisladores locales y presidentes municipales, porque con su actitud y evasivas hicieron desconfiar aún más de las supuestas encuestas que se harán para elegir candidatos y porque existen rumores y múltiples listas que están generando confusión.

 

En Morena se empiezan a encender los focos de alarma en la elección de diputados y alcaldes. Hay estudios de opinión que refieren que a 88 días de los comicios del 2 de junio, la oposición ha cerrado la diferencia con el puntero, pues hay presidencias municipales y distritos locales donde se percibe una real competencia al haber una distancia de sólo diez puntos porcentuales, cuando a principios del año la ventaja en casi todos los casos era de dos a uno.

 

Las campañas de senadores no están siendo un factor de arrastre ni las actividades proselitistas de los aspirantes a las tres diputaciones federales.

 

Y créame que Morena y sus aliados deben preocuparse porque el ambiente electoral es muy diferente no sólo al del 2021, sino al del 2018 cuando el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, arrasó en las urnas.

 

Otra que también debería preocuparse, es Anabell Ávalos Zempoalteca, la aspirante priista al Senado de la coalición conformada por el PRI, PAN y PRD, porque enfrenta nuevamente una quinta columna, pues se dice que Mariano González Aguirre que anhelaba esa posición está operando para que los militantes del ex partidazo voten por otro proyecto político.

 

Por ejemplo, la ex alcaldesa capitalina ayer realizó campaña en Apizaco conocido como el bastión marianista, pero sólo se le vio rodeada del cascajo del partido y de militantes sin fuerza y sin liderazgo, porque los verdaderos priistas la despreciaron y ellos mismos aseguran que están respaldo otro proyecto debido a que no quieren ver en el Senado a una mujer que los ha traicionado y que le gusta apapachar a los panistas.

 

En el PRI las grillas y las rivalidades andan a todo lo que da. El CEN del ex partidazo ya mandó a un nuevo delegado que se encarga de las negociaciones y tratos con el PAN y el PRD, además de que también ordenó frenar la llegada de Mariano González a la dirigencia estatal, de ahí que Teodardo Muñoz Torres seguirá desempeñando ese papel de una forma mediocre hasta julio o agosto de este año.

 

Cambios y reacomodos en la SEP

 

El proceso electoral ha venido a modificar la estructura administrativa de la Secretaría de Educación Pública bajo el mando de Homero Meneses Hernández, quien ante la salida de varios de sus colaboradores ha empezado a realizar cambios.

 

El inútil ex director de Gobernación de la Segob, el ex consejero electoral priista Mario Cervantes Hernández fue designado como Director de Gestión Institucional, lugar que ocupaba eficientemente Alberto Hernández Olivares, quien dejó esa posición para buscar la presidencia municipal de Ixtacuixtla.

 

De entrada, se esperan problemas porque el tonto Mario Cervantes carece de contactos y de relaciones con el SNTE, de ahí que es muy probable que los maestros no se entiendan y opten por solicitar su cambio en unas semanas.

 

En la Dirección de Educación Física SEPE-USET bajo el control de Blanca Estela César Bañuelos se designó como encargado a Miguel Ángel Morales Juárez, quien sólo duró unas horas porque los maestros de esa área no lo aceptaron y amagaron con realizar un paro, razón por la cual se nombró como responsable de esa oficina a Renato Aguilar Alvarado.

 

Blanca Estela César aspira a la alcaldía de Zacatelco por Morena y según las encuestas tiene en la bolsa la nominación.

 

Un movimiento más fue en la Dirección de Educación Primaria SEPE-USET, donde despachaba Oneida Pérez Matlalcuatzi, quien busca ser la abanderada de Morena a la alcaldía de Tlaltelulco.

 

Ahí fue designado como encargado Josué Eliosa Pérez, lo cual molestó al ex líder del SNTE, J. Carmen Corona Pérez, porque quería esa dirección y al no ser considerado renunció a la Unidad de atención a grupos donde llegó José Juan Pedraza Ramírez.

 

Ese funcionario se desempeñaba como titular de la Unidad de Participación Escolar y Atención a madres, padres, tutores y cuidadores de familia, área que ya es ocupada por María Isabel Juárez Carvajal.

 

Sandra Corona Padilla, directora de Educación Media Superior y Superior de la SEP, también se separó de su cargo para ir por la presidencia municipal de Zacualpan, tarea en donde estará acompañada de su papá J. Carmen Corona.

 

Hasta ahora no se sabe quién llegará a su puesto.

 

Los cambios y reacomodos ya comenzaron y se espera que en los próximos días se registren más cambios en el gobierno lorenista.

 

De entrada urge que designen al nuevo o nueva responsable de la Secretaría de la Función Pública, dependencia que abandonó la priista Eréndira Cova Brindis, candidata suplente al Senado de Ana Lilia Rivera Rivera, quien la ha ignorado y que seguramente nunca la llamará para que hagan campaña juntas.

 

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