Una vez más quedó demostrado que los funcionarios que integran el gabinete de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros son unos farsantes, a quienes les quedó muy grande la responsabilidad porque no hacen su trabajo y porque siempre quieren estar en su zona de confort y evitar problemas.

 

 

El prolongado incendio de relleno sanitario de Panotla tarde o temprano se tendría que complicar, pues era obvio que ninguna dependencia relacionada con el siniestro quiso intervenir hasta que ayer la mandataria tlaxcalteca jaló las orejas a su ineficiente equipo de colaboradores y convocó a una reunión urgente para atender el siniestro.

 

La conflagración no sólo había provocado la suspensión de clases presenciales en las escuelas de la zona, sino una densa capa de humo que provocó accidentes en la carretera de San Martín Texmelucan a Tlaxcala, así como una severa contaminación del aire que se tuvo que declarar una emergencia ambiental.

 

La Secretaría de Gobierno falló en la coordinación y en la atención del problema. Protección Civil a cargo del poblano Juvencio Nieto García, brilló por su ausencia y nunca se acercó al relleno para ver qué pasaba. Rigoberto Zamudio Meneses, otro foráneo que cobra como titular de la Secretaría de Salud, estaba más preocupado en presumir sus fracasadas operaciones de corazón con el nuevo equipo tecnológico que en ordenar brigadas de médicos y otro personal del sector para atender las quejas, los malestares y las necesidades de la población que tiene días siendo afectada por el humo y la contaminación.

 

Los morelenses Pedro Aquino Alvarado e Iván García Suárez que controlan la Secretaría del Medio Ambiente y la Procuraduría del Medio Ambiente en Tlaxcala, respectivamente, andaban más ocupados viendo a qué ciudadano o empresario molestar por no contar con permisos para hacer una obra o para que opere su negocio, que en generar un plan de acción que ayudara a los bomberos, pepenadores y responsables del relleno sanitario a controlar y sofocar las llamas que desde hace días se observan.

 

Todas las autoridades y otras más prácticamente se hicieron tontas durante días y semanas, pues es una realidad que simulaban atender el problema del incendio en el basurero de Panotla, el cual ha tenido un comportamiento atípico porque de acuerdo con la versión de los pepenadores que trabajan el siniestro ha sido provocado.

 

El único funcionario que demostró estar atento, fue el secretario de Educación, Homero Meneses Hernández, quien ante el pésimo ambiente ordenó la suspensión de clases presenciales en las escuelas de la zona, con el propósito de no exponer la salud de los alumnos y de la planta docente.

 

Ayer que prácticamente reapareció la gobernadora en actividades públicas no sólo se volvió a percibir el poder, sino el trabajo en una administración que estaba aletargada, en gran medida provocada por su larga ausencia. Lorena Cuéllar aclaró que no está enferma y que optó por tener reuniones privadas para organizar el trabajo que se desarrollará en el presente año.

 

Si alguien comprobó que está rodeada de funcionarios limitados y de tercera división es la mandataria tlaxcalteca, lo cual no se puede ocultar ni tapar con nada, porque los hechos así lo demuestran.

 

Comparecencias chafas

 

Resulta absurdo que los diputados locales no sólo se sometan a funcionarios foráneos, sino que acepten sus burlas e información falsa como la que ofreció ayer el secretario de Infraestructura, Diego Corona Cremean, convertido en la versión moderna de pinocho.

 

El ex funcionario morenovallista que llegó al cargo tras ser uno de los financiadores de la primera campaña a la gubernatura de Lorena Cuéllar en el 2016 cuando la hoy mandataria contendió con el respaldo del PRD, dijo muchas verdades a medias o varias mentiras que ningún legislador o legisladoras se atrevió a cuestionar.

 

De entrada miente, porque es falso que el 52 por ciento de las obras asignadas o contratadas por la dependencia hayan sido para empresas foráneas, toda vez que hay evidencias que demuestran que las constructoras poblanas han sido beneficiadas con el 80 por ciento y sólo el 20 por ciento restante se ha distribuido en empresas tlaxcaltecas.

 

Ojalá el funcionario revele los datos de todas las empresas contratadas y favorecidas con asignaciones directas y contratos por parte del gobierno lorenista para que se demuestre que la información que ofreció tiene pequeños errores o inconsistencias.

 

Las cuentas alegres y números que manejó Diego Corona tienen muchas inconsistencias y es obvio que ese foráneo funcionario habló de lo bonito, pero decidió esconder bajo la alfombra datos que pronto saldrán a la luz pública y que demostrarán que en la Secretaría de Infraestructura no son las cosas como se dicen.

 

No tardan en salir los resultados de la Auditoría Superior de la Federación y veremos que ahí se habla de una realidad muy distinta a la que se pretende vender hoy en día.

 

********************************************************************