Hoy rendirá la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros su segundo informe de gobierno.

 

 

Y seguramente habrá diferentes y variadas opiniones sobre los avances y logros que se han alcanzado, pero también se conocerán aquellos señalamientos que cuestionen la información oficial y que seguramente pondrán en duda los resultados que se presuman en materia económica, en seguridad, en empleo, en salud y en otros rubros más.

 

Sería deshonesto no reconocer que Lorena Cuéllar es una gobernadora trabajadora y dedicada a resolver los problemas del estado, pero cómo se lo he dicho en otras ocasiones, me parece que le faltó visión, firmeza y liderazgo para conformar un verdadero equipo de trabajo que la respaldara en su esfuerzo por transformar a Tlaxcala.

 

En su administración han prevalecido las ocurrencias y la improvisación. Sus proyectos en materia de obra pública como la Ciudad de la Seguridad, la Ciudad Administrativa y las clínicas para las Emociones y la de Bienestar Animal, así como otras más en materia de salud son dignos de reconocer, sin embargo no han tenido impacto en el imaginario colectivo porque los tlaxcaltecas evalúan mal a la mandataria en lo que se refiere al desarrollo de obra pública.

 

Quizá la apuesta del gobierno lorenista está más en realizar obras millonarias porque eso representa un buen negocio para las empresas poblanas consentidas y favorecidas, así como para las autoridades que las asignan y autorizan. Puede ser que se requieran esos nuevos inmuebles, pero lo que tal vez sea más urgente y necesario es la contratación de personal y tecnología para cambiar y transformar a la administración.

 

Para qué otorgar a la Secretaría de Seguridad Ciudadana instalaciones nuevas si no hay suficientes policías capacitados para enfrentar a los delincuentes, para qué construir nuevas oficiales a la Procuraduría General de Justicia y sus fiscalías si no se perciben avances en la detención de los criminales ni en el esclarecimiento de varios hechos delictivos, pues sólo basta con ver que la mayoría de las denuncias de corrupción contra ex funcionarios estatales y municipales están frenadas.

 

Aunque este gobierno presuma que Tlaxcala es de los estados más seguros del país, en los hechos los ciudadanos y las ciudadanas no lo creen, cómo tampoco aceptan la versión de que en ese rubro estamos bien y que la incidencia delictiva va a la baja, pues los hechos que pasan todos los días como hombres y mujeres asesinadas, la operación de comandos armados que lo mismo atracan negocios que hogares, el imparable robo de vehículos, la aparición de cadáveres, la desaparición de mujeres y otros delitos más echan abajo el discurso oficial.

 

En materia de salud, los tlaxcaltecas se siguen quejando no sólo de la falta de medicinas y de una mala atención. La contratación de especialistas no se ha traducido en un mejoramiento de los servicios de salud en el estado.

 

En lo que se refiere al desarrollo económico que las autoridades tanto cacarean como la llegada de inversión extranjera y nacional, así como la generación de empleos son datos manejados a conveniencia porque en el primer caso como se lo comente en otro momento no hay forma de corroborar esa información de que en dos años se han invertido 15 mil millones de pesos.

 

La semana pasada el gobierno lorenista presumió una cifra histórica de 115 mil empleos registrados ante el IMSS y una semana después ya nos habla de otra cifra que se convirtió en un nuevo récord con un total de 116 mil 221 puestos laborales.

 

Con tal información oficial se pretende vender que la economía tlaxcalteca es pujante y que se encuentra en pleno crecimiento, pero otros datos refieren que la pobreza laboral aumentó 3 puntos porcentuales al pasar de 44.6 a 47.6 por ciento entre el segundo y tercer trimestre de este año y que esa condición afecta a más del 50 por ciento de la población.

 

Además, Tlaxcala se ubica en el último lugar a nivel nacional en su aportación al Producto Interno Bruto del país, debido a que las actividades primarias, secundarias y terciarias se han mantenido estáticas, es decir, sin ningún movimiento significativo.

 

En lo que se refiere a la pobreza, cerca del 60 por ciento de la población se encuentra en ese rango, mientras que casi un 10 por ciento de los tlaxcaltecas se ubica en condiciones de pobreza extrema.

 

Según la información oficial, en los últimos dos años cerca de 80 mil tlaxcaltecas dejaron la pobreza extrema, es decir, las maravillosas y extraordinarias políticas públicas de la actual administración que regaló electrodomésticos, calentadores solares y estufas de leña comprados a sobre precios permitieron este logro.

 

Es decir, de las 132, 893 tlaxcaltecas que se encontraban en pobreza extrema en el 2020 según los datos del Coneval, ahora de acuerdo con el discurso del gobierno lorenista sólo quedan 52, 893 personas que seguramente abandonaran esa condición en el siguiente año.

 

Hoy los lorenistas sacarán las matracas y no se cansarán de aplaudir y elogiar a su líder.

 

Seguramente todos coincidirán que Tlaxcala está mejor que nunca y respaldarán la lorelandia que la mandataria y su equipo presumen, pero veremos si en los comicios del 2024 los ciudadanos y las ciudadanas comparten esa visión cuando acudan a las urnas y lleven a cabo un referéndum al gobierno de Lorena Cuéllar.

 

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