Acostumbrada al chantaje y a la presión sindical para obtener privilegios y beneficios económicos, la delegación del SNTE que opera en las oficinas centrales de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET) que controla la líder charra Wendolyn Amaro Ramírez busca mantener sus prerrogativas y concesiones por capricho pese a que no le asiste la razón.

 

 

Tal y como lo hizo en los gobiernos estatales de Héctor Ortiz, Ortiz, Mariano González Zarur y de Marco Antonio Mena Rodríguez, esa dirigente del SNTE intenta imponer sus caprichos en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública, sin embargo en esta ocasión enfrentará una verdadera resistencia porque la actual administración encabezada por Lorena Cuéllar Cisneros está decidida a poner orden, acatar las leyes y dar cumplimiento a pliegos de observaciones de diferentes auditorías que ordenan, entre otras cosas, recuperar recursos públicos que se pagaron indebidamente a cierto personal de esa dependencia.

 

La trayectoria de Wendolyn Amaro está ligada a los constantes amagos de protestas y paros de trabajadores administrativos de la delegación DIII-1 perteneciente a la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para conseguir prebendas, como lograr que su marido José Rubén Jesús Joffre Vázquez sea considerado un proveedor consentido de la USET- SEPE y la concesión de la cafetería que opera en esa dependencia a cambio de pagar una cuota simbólica por el espacio que ocupa.

 

Esa dirigente magisterial protege a trabajadores sindicalizados que por diferentes razones se niegan a trabajar, ya sea porque según están incapacitados para desempeñar la labor que se les asigna o porque la actividad que se les pide ejecutar no está, según ellos, en sus obligaciones, es decir, se presentan a las oficinas pero sólo llegan a sentarse y a esperar que llegue la quincena para cobrar puntualmente su salario.

 

Lo anterior, llevó a los directivos de la USET que están bajo el mando de Homero Meneses Hernández, a exigir al personal sindicalizado que se pusiera a trabajar para evitar actas administrativas y sus despidos, lo que se interpretó como un acoso laboral y malos tratos de los jefes que dio la pauta para que Wendolyn Amaro convocara, primeramente a una asamblea informativa, para después iniciar un paro y la toma de instalaciones de esa dependencia estatal.

 

Cansado de los excesos y chantajes del sindicato, Homero Meneses decidió romper lanzas y evidenciar que Amaro Ramírez utilizaba esa protesta para exigir privilegios, como el hecho de que cada año su marido José Rubén Jesús Joffre era el encargado de vender las roscas de reyes que compraba la USET, para lo cual destina casi 300 mil pesos, cantidad que se le adeuda desde febrero a ese proveedor y que ayer estaba exigiendo, a través de su esposa, la liquidación de ese monto pero en efectivo.

 

Lo anterior y otros señalamientos de Homero Meneses contra los trabajadores sindicalizados impidieron ayer por la tarde un arreglo entre las partes. La relación del SNTE y el actual secretario de Educación en Tlaxcala no es la mejor ni pasa por su mejor momento, sobre todo porque las actuales autoridades están siendo obligadas por la Auditoría Superior de la Federación a dar seguimiento a ciertas resoluciones que obviamente afectan a trabajadores de ese gremio que estarían obligados a devolver salarios que habrían cobrado indebidamente.

 

El secretario general de la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Cutberto Chávez de la Rosa, entró a las negociaciones y optó por respaldar a Wendolyn Amaro, situación que complicó el arreglo.

 

Homero Meneses siempre termina enredado porque si en verdad dice trabajar en un gobierno diferente, entonces porque mantuvo ciertos privilegios a Wendolyn Amaro como la concesión de la cafetería, la compra de las roscas de reyes y la contratación de banquetes vía su esposo.

 

El problema de la USET amenaza con crecer y complicarse, sobre todo porque las partes estarían dispuestas a ventilar privilegios y negocios que han realizado al amparo del poder, pero que hasta ahora se sabe muy poco de ellos, de ahí que no sería extraño que en unas horas o días más se empiecen a hacer señalamientos que involucren a familiares de la mandataria estatal.

 

El gobierno de Lorena Cuéllar buscará el diálogo para encontrar una solución al conflicto, sin embargo eso no implicará que se prestará a establecer acuerdos para mantener privilegios a ciertos líderes del SNTE como sucedió en anteriores administraciones.

 

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