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La urgencia de los diputados locales

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A la hegemonía del PRI en el Congreso de Estado le quedan 50 días más de poder, por lo que deberán aprovecharlos para llevar a cabo algunas designaciones de funcionarios y magistrados que están pendientes y que en el futuro pueden representar grandes aliados, sobre todo cuando en septiembre el Poder Legislativo pasará a manos de Morena, el PT y el PES.

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Los diputados locales tendrán que trabajar a marchas forzadas si es que quieren sacar los pendientes que tienen en materia anticorrupción y que incluye el nombramiento de dos magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa de Tlaxcala, así como el secretario técnico e integrantes del consejo ciudadano de ese sistema.

Tlaxcala sigue siendo de los estados rezagados en concretar el funcionamiento del sistema estatal anticorrupción. En 18 meses los legisladores locales nunca le dieron prioridad y hoy que los priistas y sus aliados están por perder el control del Congreso del Estado seguramente harán valer su peso para obtener esas posiciones y evitar que sus adversarios caigan en la tentación de nombrar a esos funcionarios.

Difícilmente el PRI observará alguna resistencia al interior del Poder Legislativo para concretar esas designaciones. El PAN y el PRD seguirán siendo aliados de conveniencia y optarán por negociar con los legisladores del tricolor antes que ceder y someterse a la órbita de influencia que en unos días más ejercerá Morena, el PT y el PES.

Los legisladores priístas esperarán las señales de su jefe político para actuar en consecuencia, de ahí que en breve el Poder Legislativo podría recibir la terna para designar al nuevo procurador de Justicia, al fiscal anticorrupción y a las otras de donde saldrán los magistrados que pasarán a fundar el Tribunal de Justicia Administrativa de Tlaxcala que ya dispone de un presupuesto de 18 millones de pesos para iniciar operaciones inmediatamente.

Si el PRI se despacha con la cuchara grande y garantiza el control del mencionado tribunal y del sistema estatal anticorrupción no habrá problemas ni fuertes críticas por parte de Morena y sus aliados, debido a la consigna que ha impuesto Joel Molina Ramírez, líder estatal del partido que llevo a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de no lanzar ningún señalamiento a los gobiernos emanados del PRI, PAN o PRD a fin de alcanzar la anhelada reconciliación.

Aunque parezca increíble, los legisladores electos federales y estatales de Morena aun no llegan al poder y ya fueron domesticados por Joel Molina, por lo que ya no verán posturas críticas ni fuertes señalamientos de esos políticos que antes todo lo veían mal y que pedían explicaciones por todo.

Ante tal escenario habrá que ver cómo termina la conformación del sistema estatal anticorrupción, pues por lo que se ve será un ente que no tendrá autonomía ni fuerza para combatir ese flagelo que tanto daño ha provocado a la sociedad.

Han pasado dos procuradores de justicia y hasta ahora no hay ningún ex presidente municipal detenido, pese a que en esa dependencia se investigan más de 30 casos de presunta corrupción cometidos por esos ex servidores públicos.

Los elementos y pruebas para proceder existen, pero lo que no hay es voluntad política para llevar a cuentas a esos ex ediles que se pasean tranquilamente por las calles de sus municipios y de la capital del estado.

El tiempo avanza y los diputados priistas deben aprovechar los últimos días de poder.

Las mismas piezas en el mismo juego

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La rotación de funcionarios y los constantes cambios en áreas sensibles del gobierno confirman que el ejercicio del poder está siendo harto complicado y hasta desgastante, porque no resulta nada alentador que en casi 19 meses se vaya por el cuarto responsable de la Secretaría de Gobierno y el tercer procurador de Justicia en el Estado.

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La salida de Tito Cervantes Zepeda de la secretaría de Gobierno era inminente porque tras los problemas personales que enfrentó se encontraba cansado y disminuido, situación que representaba una debilidad para el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez que necesitaba otro perfil para enfrentar el relanzamiento de su administración y el embate de la nueva realidad política.

Cervantes Zepeda gozaba de la confianza del mandatario y sin tener una presencia mediática destacada hizo un papel digno en la dependencia encargada de la política interna, pues contribuyó a que las elecciones federales y locales se desarrollarán en paz y en calma sin que hubiera incidentes que manchara ambos procesos.

Lo malo es que deja el gobierno estatal cuando el mismo mandatario se quejó de que había entre los miembros de su gabinete deslealtades y falta de resultados y de compromisos, de ahí que el ex procurador y ex secretario de Gobierno tendrá que cargar inmerecidamente con un desprestigio alentado por su hoy ex jefe.

El gobernador Marco Mena está decidido a llevar a cabo una nueva partida y para ello empezó a mover las piezas del tablero de ajedrez. Optó por designar a José Aarón Pérez Carro como nuevo secretario de Gobierno, medida que resulta extraña porque ese gris funcionario fue incapaz de enderezar la torcida Procuraduría General de Justicia en el Estado, donde permaneció por 131 días.

Pérez Carro se convirtió en el cuarto secretario de Gobierno, dependencia que en la actual administración ha servido para enterrar las aspiraciones de los que han desempeñado ese puesto. El primero en ocupar ese lugar fue el traidor y pusilánime Florentino Domínguez Ordoñez, quien apenas si duró 70 días como jefe de la política interna del estado para irse como responsable del PRI en Tlaxcala.

Después de Florentino Domínguez llegó la sobrevalorada Anabel Alvarado Varela, quien solicitó licencia como diputada federal para asumir la Secretaría de Gobierno y empezar, sin ninguna limitante, su campaña para lograr la candidatura al Senado, la cual consiguió y entregó pésimos resultados al ubicarse en el vergonzoso tercer lugar de la contienda del 1 de julio.

Alvarado Varela ha sido la titular de la Secretaría de Gobierno que hasta ahora tiene más días como responsable de esa sensible área del gabinete, ya que por casi 322 días ejerció el poder sin ninguna restricción, tiempo que fue suficiente para multiplicar sus enemigos y sus críticos ante sus continuos arranques de soberbia.

El 28 de enero de este año Tito Cervantes dejó la procuraduría de Justicia para desempeñarse como nuevo secretario de Gobierno, cargo en donde permaneció por 160 días que al parecer no fueron suficientes para asumir el control de esa dependencia.

Ayer el gobernador Marco Mena decidió llevar a su amigo José Aarón Pérez a la Secretaría de Gobierno y dejar acéfala la Procuraduría General de Justicia en el Estado que en breve tendrá al tercer procurador en menos de dos años.

Pérez Carro podría estar en la lista de los funcionarios estatales que han hablado mal del mandatario y de su gobierno, pues se dice que a las pocas semanas de asumir el control de la Procuraduría General de Justicia en el Estado luego de ocupar posiciones relevantes en la PGR, habría expresado que estaba arrepentido de haber aceptado el puesto no sólo por la falta de personal, equipo técnico y recursos públicos, sino porque era imposible acordar con su jefe que nunca lo recibía.

Como procurador fue un fiasco porque no transformó la dependencia ni logró esclarecer los hechos violentos registrados en su breve periodo como responsable de esa dependencia, cuyos expedientes se siguen acumulando sin que nadie se preocupe por llevar consuelo a los familiares de las víctimas.

Además, pronto saldrán a la luz los expedientes de casos de mujeres golpeadas, maltratadas y amenazadas que lejos de recibir ayuda de la procuraduría son ignoradas por los funcionarios, pues resulta que los hombres señalados como responsables de esas conductas ilícitas reciben la protección del subprocurador y hoy encargado de esa área, José Antonio Aquiahuatl Sánchez.

Muchos esperaban del gobernador de Tlaxcala una jugada magistral como las que solía hacer en el tablero el ajedrecista Paul Morphy.

Morphy era un experto en activar sus piezas y dirigirlas hacia el ataque del rey contrario, lo cual hoy no vemos en Tlaxcala donde al parecer se ha optado por cambiar los alfiles para seguir jugando igual.

Culpable soy yo

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Muchas fueron las lecturas que los tlaxcaltecas y la clase política dieron al mensaje que el pasado jueves emitió el mandatario Marco Antonio Mena Rodríguez sobre relanzamiento de su gobierno a un año y medio de haber asumió las riendas de la administración, porque si bien la opinión publicada se desbordó en elogios, la opinión pública cuestionó su nueva estrategia y el tono del discurso.

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Una de las características que ha tenido la actual administración estatal es su lentitud para ejercer el poder y demostrar con hechos que existe un gobierno activo que está trabajando para dar resultados.

Si los funcionarios estatales han simulado en su trabajo y han mostrado una falta de compromiso, es porque el mandatario los ha tolerado y solapado por mucho tiempo, porque para nadie es desconocido que algunos miembros del gabinete debieron dejar su cargo desde hace varios meses.

La falta de obra pública y el retraso con que se ejecutan los trabajos es insultante. En materia de salud las cosas sigue siendo un desastre y en el rubro de seguridad las condiciones son preocupantes y alarmantes. El combate a la corrupción es una burla y el sistema educativo tlaxcalteca vive en el desorden.

Aunque hoy se busca culpar a los marianistas del desbarajuste y la falta de resultados en la actual administración, lo cierto es que ese grupo fue marginado desde los primeros días de enero del 2017 y fueron los funcionarios menistas los que empezaron a dirigir el gobierno con nulos resultados salvo en contadas áreas del gobierno.

Si hubo actitudes patrimonialistas, aspiraciones dinásticas o de apellidos o linajes, así como compromisos políticos por las coyunturas electorales, fue porque el gobernador las aceptó y permitió, de ahí que resulta positivo que haya reconocido ese error porque el más afectado era él y su gestión por la falta de rendimiento.

Ahora sólo falta ver cuándo empiezan los ajustes en el gabinete, porque el tiempo avanza y los tlaxcaltecas ya saben que hay funcionarios flojos y desleales que aparte de no trabajar, hablan pestes del gobierno menista.

El despido de funcionarios sin duda abrirá un nuevo frente para el gobierno de Marco Mena, porque los que dejen el cargo se irán con un pesado estigma de traidores, flojos y desleales que afectará su trayectoria profesional y política, por lo que algunos no tendrán problemas para soltar información reservada respecto a cómo se maneja el gobierno y quién ordena y realiza los negocios al interior de la administración.

Para muchos el pleito entre marianistas y menistas apenas empezó, pero en realidad el mensaje de la semana pasada representó un asalto más de la pelea que desde hace varios meses sostienen ambos grupos.

Por lo pronto, el grupo que encabeza el ex gobernador Mariano González Zarur no ha dejado de culpar al gobierno de Marco Mena del enorme fracaso electoral registrado el 1 de julio, cuando el PRI dejó de ser el partidazo para convertirse en chiquillada.

En lo personal no percibo ningún cambio y dudo que exista una transformación del gobierno del estado. El discurso del jueves habló de una nueva era que hasta ahora sólo se ve en el papel, tal y como ha pasado desde que el 1 de enero del 2017, porque en los hechos seguimos igual. O no.

De pronóstico reservado la asignación de pluris

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Si para confirmar el triunfo de 14 de los 15 diputados fue un suplicio ante el pésimo trabajo de los consejeros del ITE y de su fraudulento Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que como en el 2016 volvió a tener fallas técnicas, seguramente la asignación de las diez diputaciones plurinominales locales será un desbarajuste que provocará inconformidades de los partidos políticos.

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Sin que hasta ahora se conozca quién fue el triunfador oficial de las elecciones en el distrito XIV de Nativitas, donde el PRD y Morena mantienen una pelea cerrada por esa diputación local, en el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones ya inició el análisis para determinar el reparto de las plurinominales que sin duda se convertirá en un dolor de cabeza para los consejeros electorales y los partidos que quedarán excluidos de esos premios de consolación.

De acuerdo con los datos obtenidos por el conteo oficial de los votos y los triunfos validados, se prevé que el partido de Andrés Manuel López Obrador conocido como Morena no tendrá derecho a ninguna posición plurinominal porque quedaría sobrerrepresentado en la próxima legislatura, de ahí que los únicos institutos políticos que estarían siendo considerados por la autoridad electoral para obtener una posición por esa vía son el PAN, el PRI, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano.

Los partidos locales como el PAC que controla el clan orticista y el PS que responde a los intereses de la convenenciera Rosalía Peredo Aguilar no tendrán ninguna diputación plurinominal que les permita seguir lucrando desde el Congreso del Estado. El primer instituto político quizá mantenga su registro en Tlaxcala, pero el segundo seguramente lo perderá y terminará el negocio para sus dueños.

Serafín Ortiz Ortiz que se mostraba como el dueño del PAC y que soñaba con convertirse en gobernador del estado, jugó mal y su torpe decisión de aliarse con el PAN y el PRD le implicará un altísimo costo, pues su juguete quedó dañado de muerte y su desaparición será inevitable.

La presencia del PRI, del PAN y del PRD en la próxima legislatura local será marginal y ni juntos podrán representar un contrapeso real al control que ejercerá Morena junto con sus aliados el PT y el PES en el Congreso del Estado.

Será el próximo domingo cuando veamos como el ITE asigna las diputaciones plurinominales, proceso que sin lugar a dudas provocará impugnaciones y berrinches de los que sean excluidos de esas posiciones.

Y ya que hablamos de berrinches, le cuento que ayer el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez sostuvo una reunión con los dirigentes estatales de los partidos que participaron en la llamada mega alianza que se conformó para participar en los comicios del pasado domingo y que fue aplastada por la fuerza de Morena.

Estuvieron presente Jaime Piñón Valdivia, líder del PVEM, Humberto Hernández Hernández, dirigente del Panal y Rosalía Peredo Aguilar, dueña del PS, así como Roberto Lima Morales, representante del PRI en Tlaxcala.

Palabras más, palabras menos los líderes de los partidos aliados del PRI escucharon reproches por su nula actividad y movilización el día de las elecciones.

A los dirigentes de los partidos aliados les recordaron que su ausencia durante las pasadas campañas fue notable, por lo que los compromisos adquiridos en el 2016 cuando se unieron para llevar al gobierno al actual mandatario estatal y que representaron posiciones en el gabinete quedaban sin efecto.

La camaleónica Rosalía Peredo fue la que intentó en todo momento justificarse y en su desesperación atosigó al gobernador que nunca perdió la compostura.

Al concluir el encuentro los rumores de cambios en el gabinete se multiplicaron, por lo que muchos pronostican la salida de Lenin Calva Pérez y Roberto Núñez Baelón, secretarios de Políticas Públicas y Participación Ciudadana y Turismo, respectivamente, mismos que representan la cuota del Panal y del PS.

También se habla del relevo del aprendiz de poeta metido a secretario de Educación Pública, Manuel Camacho Higareda, quien en su afán de consentir y proteger a su “Dulcinea” Reyna Maldonado Hernández como directora de Educación Básica de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala ha caído de la gracia y podría ser removido de su puesto.

La grilla está desatada en Tlaxcala.

La inútil cacería de brujas del PRI

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La dirigencia estatal del PRI está lejos de reconocer su enorme fracaso y en lugar de dimitir para dar paso a militantes con mayor experiencia y arraigo, pretende iniciar una purga que de concretarse tendría que empezar por sus principales colaboradores y funcionarios de primer nivel del gabinete estatal que simularon y llevaron a cabo una huelga de brazos caídos.

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El priismo Tlaxcalteca está molesto y no lo pudo ocultar en los pasados comicios donde optó por avalar con votos otro proyecto y hacer evidente que está cansado de la exclusión que ha sufrido no sólo en el gobierno de Mariano González Zarur, sino en la actual administración estatal que abrió espacios a aliados provenientes de otros partidos y de la sociedad civil que a los militantes del tricolor que trabajaron para retener en los comicios del 2016 la gubernatura de Tlaxcala.

Luis Miguel Álvarez Landa, coordinador estatal de la campaña presidencial del priista José Antonio Meade Kuribreña es uno de los principales simuladores, no sólo porque tenía pleno conocimiento de que la estructura del gobierno estaba suelta y operaba a favor de Morena y Andrés Manuel López Obrador, sino porque los recursos que recibió para aceitar la maquinaria nunca los invirtió y se desconoce a dónde fueron a parar.

Álvarez Landa no aprendió nada de sus ex jefes michoacanos Ascensión Orihuela Bárcenas alias “El Chon” y de Mario Armando Mendoza Guzmán. Resultó ser un petardo que no asustó a nadie y su operación cibernética y de campo fue muy mala que ahora podrá presumir que en tan sólo un año y medio llevó al PRI de ser la primera fuerza política en el estado a la tercera posición.

La lógica apuntaría que ese charlatán no debería regresar a su cargo en la administración estatal como encargado de la Oficialía Mayor de Gobierno, una vez que a finales de febrero de este año solicitó licencia para dedicarse de tiempo completo a la campaña del PRI.

Roberto Lima Morales, líder estatal del PRI en Tlaxcala, se aventó la puntada de anunciar la purga de militantes que traicionaron al partidazo en los comicios del domingo, sin embargo antes de ponerse “gallito” debería dar a conocer los nombres de los priístas que integran esa lista para que su postura tenga algo de credibilidad.

Él y sus más cercanos colaboradores siempre presumieron que ganarían los comicios con la elección de Estado que estaban llevando a cabo, idea que fue comprada por los candidatos del PRI al Senado y a las diputaciones federales y locales que al final terminaron haciendo el ridículo por los magros resultados que obtuvieron.

Será que Roberto Lima tiene miedo de señalar a Carlos Bailón Valencia, Secretario Técnico de la Oficina del Gobernador, quien se presentaba como el gran operador y estratega del PRI, cuando en realidad ese mediocre funcionario estatal no descuidaba su cargo y mucho menos sus citas con los constructores favorecidos con obras.

Otro que también podría estar en esa lista es Sergio Cuauhtémoc Lima López, director de Notarías y Registros Públicos que optó por enviar a su hijo para apoyar con todo a la campaña de José Antonio Álvarez Lima, aspirante de Morena al Senado de Tlaxcala.

El líder priísta tendrá el coraje de hacer público el descontento que existe en el partidazo con los alcaldes que recibieron apoyos del gobierno estatal y que al final dejaron morir a los abanderados del tricolor.

Las cifras oficiales del número de votos que obtuvieron los partidos en los pasados comicios se conocerán en los próximos días, sin embargo es notorio que la cantidad de sufragios para el PRI se desplomó drásticamente, lo cual resulta sumamente preocupante para el grupo que hoy detenta el poder en Tlaxcala.

Veremos si la amenaza de Roberto Lima se concreta o si sólo se trató de una burda declaración para desviar la atención y no asumir la responsabilidad de la dolorosa derrota que sufrió el PRI el pasado domingo, día en donde el partido no pudo ganar ni un solo cargo de elección popular.

Se dice que mañana habrá una reunión del gabinete estatal y que después de ese encuentro los cambios de algunos funcionarios serán inminentes.

Quiénes ganarán las elecciones del 1 de julio

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Para los candidatos de las tres coaliciones electorales que compiten en las elecciones federales y locales la moneda está en el aire y nadie puede cantar victoria, sin embargo aunque los priistas, panistas y perredistas no lo acepten, la realidad es que Andrés Manuel López Obrador tiene amplias posibilidades de ganar y arrastrar a sus abanderados que buscan llegar al Congreso de la Unión y al Congreso del Estado.

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Nadie podría asegurar que en Tlaxcala los comicios previstos para el próximo 1 de julio están definidos y que los candidatos de Morena, el PT y el PES obtendrán la mayoría de los cargos de elección popular que están en disputa, pero tampoco sería válido negar que esa coalición denominada “Juntos Haremos Historia” encabeza las preferencias y en algunos casos con una cómoda ventaja que le da la certeza de lograr buenos resultados.

Los morenistas y sus aliados sostuvieron ayer en el municipio de Chiautempan una reunión para llevar a cabo un balance de la campaña, la cual fue presidida por Gonzalo Alfonso López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, quien se fue más que contento porque según sus números en la entidad ganarán la elección de presidente, la de senadores y las tres diputaciones federales.

Al encuentro sólo fueron convocados los candidatos morenistas de mayor confianza y los principales operadores de esa alianza. Ahí también se reveló que Morena, el PT y el PES podrían ganar entre 9 y 11 distritos locales, lo que prácticamente les daría el control del Congreso del Estado.

La estructura electoral está armada y el 100 por ciento de las casillas que se instalen en Tlaxcala tendrán representantes de esa coalición más un observador y un abogado. El objetivo es documentar todas las irregularidades que pudieran existir el día de la jornada electoral a fin de inhibir cualquier intento de fraude.

Gonzalo Alfonso López Beltrán su fue contento y más que seguro de que Tlaxcala se pintará de Morena el próximo 1 de julio.

En el PRI hay optimismo y confianza en la elección de Estado que según ellos llevarán a cabo el día de los comicios y que les permitirá obtener la victoria.

La elección presidencial la dan por perdida en Tlaxcala, pero no así la de senadores y diputados federales y locales, porque según sus números están en posibilidades de lograr esas posiciones ante el crecimiento que han logrado sus candidatos en los últimos días de campaña.

El PRI y sus aliados vienen de dos elecciones donde han demostrado fortaleza. En el 2015 ganaron las tres diputaciones federales en los comicios intermedios y en el 2016 retuvieron la gubernatura de Tlaxcala con Marco Antonio Mena Rodríguez.

Los priistas hasta ahora se niegan a aceptar las tendencias electorales, de ahí que no se han cansado de pregonar que el primer domingo de julio ganarán los comicios.

Los candidatos de la coalición “Por México al Frente” conformada por el PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y el PAC también se visualizan como triunfadores aunque con más reservas. Tienen puestas sus esperanzas en los indecisos, que según ellos pueden ser los que inclinen la balanza.

Ningún estudio de opinión ubica a esa alianza en el primer lugar de las preferencias electorales para la presidencia, senado o las diputaciones federales, pues lo más que logra es un segundo lugar en la elección para la diputación federal en el distrito dos, donde participa Alejandra Ramírez Ortiz, quien es respaldada con toda la estructura de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Por lo que respecta a las diputaciones locales, los números no son alentadores porque a nueve días de las elecciones no se tiene la seguridad en ninguno de los 15 distritos, incluido el 7 donde Serafín Ortiz Ortiz pretende ganar no con el respaldo del PAN o el PRD, sino de la UAT que se encuentra volcada para evitar que el ex rector sufra una derrota que en caso de consumarse no sólo sería dolorosa y sino vergonzosa.

Los cierres de campaña empezarán este día y concluirán el próximo miércoles. La guerra sucia estará a todo lo que da, así como las declaraciones triunfalistas, sin embargo el veredicto final lo tendrán los ciudadanos y ciudadanas que acudirán a las urnas el 1 de julio.

La absurda estratagema contra los antros

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Más que lanzar culpas mediáticas y justificar su torpeza para controlar a los antros en Tlaxcala, el ayuntamiento capitalino que preside Anabell Ávalos Zempoalteca debería asumir decisiones firmes y actuar, porque si cree que con echarle el pacado al gobierno del estado y a sus funcionarios de la operación irregular de esos negocios se va a librar de las críticas está muy equivocada.

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Desde que estuvo en campaña y durante los primeros meses en que asumió el control del ayuntamiento capitalino, Anabell Ávalos tenía claro que los antros en la ciudad representaban un foco de alarma para su administración, no sólo porque permitían la entrada de menores edad para que éstos consumieran alcohol, sino porque comprobó que algunos negocios funcionaban al margen de la ley y toleraban la venta de drogas.

Aunque tuvo un débil intento por meterlos al aro, su supuesta firmeza se topó con el influyentismo y la complicidad de la justicia para que bares como La Terraza siguieran abriendo sus puertas pese a que se comprobó a través de un operativo del ayuntamiento capitalino que el negocio violaba diferentes disposiciones normativas.

En las últimas semanas los excesos y escándalos se volvieron hacer presentes en los antros de la capital ante una ineficaz policía municipal que siempre se ve rebasada por los desmanes y que para justificar su torpeza y nula efectividad se excusa en la falta de patrullas, equipo y de personal.

Ante tal panorama, las sesudas autoridades municipales decidieron recurrir a sus aliados en los medios de comunicación para iniciar una burda andanada de críticas contra el gobierno del estado y sus funcionarios para responsabilizarlos de la anarquía y el desorden que prevalece en la operación de los antros.

Según la brillante idea de las autoridades capitalinas, el origen de esos ataques hacia el gobierno del estado fue maquinado por supuestos colonos que están hasta la madre de los excesos de los bares y restaurantes que venden bebidas embriagantes y no por ellas que ante su incapacidad tratan de encontrar culpables en otras esferas de poder.

Los ataques orquestados desde el ayuntamiento capitalino adelantaron lo que pasaría este fin de semana y que terminó en tres multas para los negocios denominados Cadillac’s, Emma y Revolución, los mismos que fueron señalados en las publicaciones que en días previos aparecieron en algunos medios de comunicación.

La sanción fue porque comprobaron que esos negocios siguieron vendiendo alcohol después el horario permitido que vence a las 2 de la madrugada, pero que curioso que esas escrupulosas autoridades no hubieran llegada antes para sancionar el sobrecupo, la presencia de menores de edad consumiendo bebidas embriagantes y la venta de drogas.

Quizá porque esas irregularidades implicaban la clausura y esa decisión trataron de evitarla a toda costa.

Las violaciones a la normatividad antes mencionadas se dieron y sin embargo el ayuntamiento capitalino no las vio ni las detectó. Su simulación para dizque meter al orden a los antros es tan grande como miedo que enfrentan para tomar decisiones.

Así como muestran la intención de controlar los antros, también deberían tener interés por evitar la presencia de prostitutas y prostitutos por los alrededores del Puente Rojo y que por las noches se les ve ofreciendo sus servicios con la tolerancia de las autoridades municipales.

Los dueños de los antros han dejado entrever que un funcionario capitalino ha intentado presionarlos para recibir una mochada a cambio de dejarlos en paz, versión que no suena tan descabellada si se observa el comportamiento tan inconsistente que han tenido las autoridades municipales.

Es evidente que los antros violan la ley e incumplen con la normatividad, pero eso seguirá si el ayuntamiento capitalino mantiene su actitud flácida y débil que es una de sus principales características.

Por eso lo más fácil es echar la culpa a otros y no aceptar su manifiesta incapacidad.

La aparente unidad del priismo tlaxcalteca

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A 53 días de las elecciones, el PRI luce desbalagado no sólo a nivel nacional con su candidato presidencial, José Antonio Meade Kuribreña, sino en Tlaxcala donde la nomenklatura del partidazo sólo trabaja por la campaña de Mariano González Aguirre, aspirante a la diputación federal por el primer distrito, dejando a su suerte al resto de los candidatos que son vistos como una imposición del menismo.

Aunque el PRI presuma su estructura nacional y su capacidad de organización, en los hechos los dirigentes de ese partido y su abanderado presidencial se encuentran desesperados porque su estancamiento en las preferencias electorales es evidente, al grado que no han podido dejar el tercer lugar en las encuestas.

Meade es el candidato del PRI pero no de los militantes priistas, quienes no se sienten representados por el ciudadano que se desempeñó como ex secretario de Hacienda en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La nomenklatura del partidazo optó por llevar a cabo una huelga de brazos caídos y no por la ruptura o la división que tendría un alto costo. José Antonio Meade realiza una campaña que sólo goza del respaldo del grupo del presidente Enrique Peña Nieto, de sus cercanos colaboradores y uno que otro gobernador priista.

Son pocos los que ven a Meade Kuribreña como ganador de las elecciones presidenciales del 1 de julio, de ahí que los grupos de poder en el PRI han optado por concentrar su operación en los candidatos a senadores y diputados federales que tendrán futuro en caso de obtener el triunfo en los actuales comicios.

En Tlaxcala menistas y marianistas están divididos y cada uno trabaja para su causa. La prioridad del actual grupo gobernante es lograr que Anabel Alvarado Varela llegue al Senado al menos como la segunda minoría, mientras que los seguidores del ex gobernador Mariano González Zarur trabajan para ganar el primer distrito donde compite el junior Mariano González Aguirre.

Los marianistas cada que pueden se quejan de la falta de apoyo económico y operación de los menistas. Incluso a través de su pluma domesticada se han dado a la tarea de destacar que la elección para el Senado la tiene perdida la coalición “Todos por México”, como si la intención fuera evidenciar que el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez no está comprometido con lograr la victoria de Meade en Tlaxcala.

En su borrachera de poder y de alcohol, los menistas presumen que ganarán las elecciones en Tlaxcala porque está en marcha una elección de Estado de poca madre. Ese entusiasmo también es compartido por los marianistas que en sus pocas horas de lucidez aseguran que según sus encuestas González Aguirre tiene una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el candidato de Morena, José de la Luz Sosa “Pepeluche”.

El fin de semana la ex gobernadora de Tlaxcala, Beatriz Paredes Rangel, dejó entrever la división que prevalece entre los priistas de la entidad, por lo que no perdió la oportunidad para hacer un llamado al voto lineal en un evento organizado por los marianistas, pues es obvio que detectó que ese grupo promueve el voto diferenciado en el primer distrito.

La ex embajadora de México en Brasil sabe de elecciones, de operación y del voto diferenciado. Si pidió el voto lineal es porque sabe que hay priistas que terminarán apoyando en las urnas al candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Los priistas dicen que van a ganar en Tlaxcala, pero hasta ahora no hay ningún estudio serio que confirme que la coalición electoral “Todos por México” dejó de ocupar el tercer lugar en las preferencias para la presidencia del país, el Senado y las diputaciones federales.

En unas semanas más veremos las consecuencias del pleito entre menistas y marianistas.

La desfachatez de los diputados locales reeleccionistas

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La caradura de los legisladores locales es monumental y representa, sin dudas, una burla para los ciudadanos tlaxcaltecas que tendrán el 1 de julio la posibilidad de castigar o avalar el pésimo o nulo trabajo que realizaron en 16 meses, pues diez de ellos buscarán la reelección por un periodo más sin importarles los enormes pendientes que dejaron en el Congreso del Estado y que por lo visto pueden esperar.

En 64 días más veremos qué tan congruentes resultan los electores tlaxcaltecas sobre el tema de la reelección, porque si bien en encuestas y en pláticas de café hacen evidente su rechazo a esa medida, lo realidad es que diez diputados locales harán hasta lo imposible para mantenerse en el cargo y prolongar sus privilegios hasta agosto del 2021.

Si hiciéramos una evaluación sobre el desempeño de los 25 legisladores, lo más seguro es que ninguno obtendría el puntaje mínimo aprobatorio para seguir en el cargo, no sólo porque no cumplieron con la agenda legislativa, sino porque está claro que sólo manosearon problemas que pudieron resolver pero que optaron por ignorar para evitar complicaciones.

Sin mostrar autonomía e independencia, los diputados acataron la instrucción del gobernador del estado para posponer lo más que se pudiera la entrada en funcionamiento del Sistema Estatal Anticorrupción, el cual si bien nos va empezará a operar a finales de este año o a principios del 2019.

Sobre la omisión de los legisladores pudiéramos dar varios ejemplos, como el conflicto del ayuntamiento de Ixtenco donde decidieron suspender arbitrariamente de sus funciones al presidente municipal y la síndico, Miguel Ángel Caballero Yonca y Lucía Rojas González, respectivamente, quienes ya recurrieron al Tribunal Electoral de Tlaxcala para defenderse de esa decisión presuntamente ilegal y excesiva.

Otro ejemplo sería el problema registrado al interior del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales de Tlaxcala (IAIP-Tlax) entre los desprestigiados comisionados. David Cabrera Canales y Francisco Morones Servín desconocieron por sus pistolas a Marlene Alonso Meneses como presidenta del organismo, quien nunca mostró carácter para frenar el comportamiento misógino de sus compañeros.

Tuvieron que pasar semanas para que el Congreso del Estado decidiera tratar el asunto que también deberá esperar unos meses para que se conozca si los diputados tendrán el valor que se requiere para remover de sus cargos a los comisionados rebeldes David Cabrera y Francisco Morones.

Por lo que respecta al nivel de aprobación de leyes y reformas, es obvio que éste es reducido e intrascendente. Su efectividad en materia de fiscalización es nula. No hay ningún ex alcalde en la cárcel por sus malos manejos financieros y las anomalías registradas en el último trimestre de la administración de Mariano González Zarur que superaban los dos mil millones de pesos fueron avaladas sin la menor observación.

Los diputados que van tras la reelección son los priistas Enrique Padilla Sánchez, Ignacio Ramírez Sánchez, Arnulfo Arévalo Lara y Eréndira Cova Brindis. Del PVEM harán lo propio Fidel Águila Rodríguez y Aitzury Fernanda Sandoval Vega.

Por el PRD tratarán de mantenerse como legisladores Adrián Xochitemo Pedraza, Cesar Fredy Cuatecontzi Cuahutle y Alberto Amaro Corona. En el PAN lo hará Dulce María Mastranzo Corona.

Desde ayer el Congreso sólo tiene quince legisladores y la intención es mantenerlo así, porque la instrucción es no llamar a los suplentes, lo cual resulta ridículo porque demuestra la enorme ambición que existe de los actuales diputados que no sólo legislaron a su favor para la reelección, sino que quieren mantener sus privilegios y evitar que alguien más cobre sus jugosas dietas.

Los ciudadanos y ciudadanas tienen la última palabra sobre permitir o no la reelección.

El marianismo está de regreso

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El ex gobernador Mariano González Zarur faltó a su palabra de retirarse de la política en Tlaxcala. Si bien es coordinador regional de la campaña de su compadre José Antonio Meade Kuribreña, lo cierto es que ya dispuso que la mayoría de su grupo trabaje al lado de su hijo Mariano González Aguirre para que gane la diputación federal del primer distrito con cabecera en Apizaco.

El marianismo está de regreso y junto con ellos todas las mañas y estrategias probadas para ganar elecciones. El ex gobernador de Tlaxcala no permitirá que su hijo y su orgullo sean pisoteados el primer domingo de julio, por lo que ya rescató de su retiro al ex secretario de Educación, Tomás Munive Osorno, quien hoy en día se ostenta como el coordinador de los marianistas.

A la complicada tarea de hacer ganar al heredero del marianismo también se sumó el ex secretario de Gobierno, Ernesto Ordoñez Carrera, el ex Contralor, Hugo René Temotlzin Carreto, el ex responsable del Cecyte, Victorino Vergara Castillo, la ex titular del Sepuede, Maricela Cuapio Cote, el ex director del Itea, Víctor Carro Meneses, el galán ex director de Recursos Humanos de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala, Armando Hernández Ramírez y la actual delegada de la Sedesol, Mariana González Foullon.

La consigna que tienen los marianistas es hacer ganar en el primer distrito al ciudadano candidato presidencial de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade y a Mariano González Aguirre que busca llegar a la Cámara de Diputados con el respaldo del PRI, Nueva Alianza y el PVEM.

Lo interesante de la reaparición de los generales de ese grupo político, es que no necesitaron permiso para llamar a los operadores políticos incrustados en la nómina oficial del estado para pedirles que se concentren en el primer distrito.

Tomás Munive sin ser el secretario de Educación recibió el respaldo inmediato de la estructura operativa de la dependencia que dice controlar el aspirante a poeta Manuel Camacho Higareda. Ernesto Ordoñez tampoco tuvo problemas para citar a todos los empleados de la Secretaría de Gobierno, a quienes les dio indicaciones pese a que esa área de la administración pública está bajo el mando de Tito Cervantes Zepeda.

Pero si usted cree que los marianistas van a trabajar en la operación política electoral para los candidatos al Senado, Anabel Alvarado Varela y el inútil de Florentino Domínguez Ordoñez se equivoca. Sólo llevarán su respaldo a Meade y a Mariano González, pues su acuerdo es no mover ni un dedo por los candidatos menistas.

El patético ex secretario de Gobierno y ex líder del PRI en Tlaxcala, Florentino Domínguez, insiste que ganará los comicios porque en la entidad habrá una elección de Estado, por eso sólo se dedica a tirar rostro y alzar su pulgar para simular que trabaja cuando en realidad espera que el gobernador lo haga senador por una operación mágica que según él se verá el día de las elecciones.

Hasta el momento nadie sabe porque Ubaldo Velasco Hernández, el ex Oficial Mayor del gobierno de Mariano González no se ha sumado al trabajo electoral de los marianistas. Dicen que está muy molesto porque los menistas lo jubilaron cuando él se cansó de repartir efectivo en los comicios pasados de gobernador donde resultó triunfador Marco Mena.

Lo malo del regreso de los marianistas es que sus ínfulas de jefes aún se mantienen y han empezado a presionar a los trabajadores del sector educativo para apoyar las aspiraciones de González Aguirre.

Personal docente y administrativo de diferentes instituciones educativas están cansados de las amenazas de los marianistas. El secretario de Educación Manuel Camacho giró instrucciones para que nadie se involucrara en las elecciones, sin embargo Tomás Munive y Ernesto Ordoñez se brincaron esa orden y presionan para que los empleados del sector apoyen al PRI.

Los encargados de intimidar a los trabajadores del sector educativo son Felipe Pascual Rosario Aguirre, encargado del Instituto Tecnológico de Apizaco, Anibal George Haro, responsable del Instituto Tecnológico de Tlaxco, Humberto Becerril Acoltzi, rector de la Universidad Tecnológica de Huamantla, así como Leoncio González Fernández, rector de la Universidad Politécnica de Tlaxcala Región Poniente y la directora del IDET, Minerva Hernández Bello. Todos le deben el trabajo al ex gobernador Mariano González y es obvio que harán hasta lo imposible para hacer ganar al junior.

La apuesta de los marianistas para el 2021 es clara. O no.