Salvo que pasara algo extraordinario en las próximas semanas o meses, se podría hacer realidad el proyecto del Autotren que se anunció desde finales de marzo del año pasado, sin embargo todos los indicios apuntan a que el plan está muerto.

 

 

Si aún estuviera en el ánimo del gobierno lorenista o en las futuras autoridades morenistas que buscan controlar el ayuntamiento capitalino a través del ex secretario de Infraestructura, Alfonso Sánchez García, seguramente durante las actuales campañas electorales se estaría hablando de ese moderno sistema de transporte sustentable, pero no es así, con lo cual ese proyecto que generó gran expectativa entre los tlaxcaltecas está desahuciado y sólo falta su confirmación.

 

Son muchos los factores que llevaron al fracaso de ese plan que pretendía poner a Tlaxcala en la vanguardia en materia de movilidad. Para empezar carecían de los estudios de impacto ambiental y de los permisos correspondientes, además de que una veintena de ciudadanos capitalinos promovió amparos ante la justicia federal para frenar su construcción.

 

Aunque se habló de tres etapas, la realidad es que ni siquiera pudo arrancar la primera que constaría de 2 kilómetros distribuidos en tres estaciones, es decir, desde la sede del Instituto Politécnico Nacional para llegar al estadio Tlahuicole y después concluir el recorrido en el Jardín Botánico.

 

El Autotren se describió como un sistema vanguardista de transporte público seguro y compacto, automatizado y socialmente responsable que mejoraría la movilidad de la población, acortando los tiempos de traslado con la implementación de trenes eléctricos ultraligeros, cómodos y eficientes.

 

Se pretendía dignificar el sistema de transporte al utilizar vehículos eléctricos, rápidos y accesibles, pues cada uno tendría la capacidad para ocho pasajeros sentados. En cada viaje se movilizarían hasta 32 personas.

 

Los trenes serían autopropulsados con baterías eléctricas y las unidades no utilizarían ningún conductor, ya que se preveía que serían operados de manera remota desde un Centro de Control.

 

Los vagones se moverían sobre vías exclusivas que serían estructuras prefabricadas de concreto con un ancho de 4.60 metros. El costo de la primera etapa se estimó en más de 300 millones de pesos, según las declaraciones de Alfredo Chedraui Obeso, presidente del Consejo de Administración de Autotren.

 

Los empresarios pensaron que en este año encontrarían las condiciones para arrancar la obra, sin embargo vieron pasar los días, las semanas y los meses sin obtener el respaldo del gobierno de Tlaxcala, situación que los ha desanimado al grado que han empezado a buscar otra entidad o ciudad donde puedan concretar su proyecto.

 

Una vez que concluyan las elecciones, se estará en condiciones de saber oficialmente si el proyecto del Autotren se mantiene o se cancela.

 

Suponemos que Gimena Lara Pérez, coordinadora de Planeación e Inversión del gobierno estatal está trabajando para dar a conocer los proyectos que se desarrollarán en la segunda mitad de la actual administración, porque los que se anunciaron el año pasado están en marcha y pronto se verán como la Ciudad de la Seguridad, la Ciudad Administrativa y la Clínica de Bienestar Animal en Apizaco.

 

Ojalá esa funcionaria foránea presente nuevos proyectos, pues los tlaxcaltecas esperan más obras del gobierno lorenista, sobre todo de gran impacto, ya que un sector importante considera que lo realizado hasta el momento es poco.

 

Por cierto, los rumores sobre ajustes, cambios y rotación de funcionarios en el gobierno del estado han empezado a correr. Se habla que pasando las elecciones se podrían concretar algunos relevos, una vez que se ha comprobado que algunos servidores públicos no cumplieron con las expectativas depositadas en ellos.

 

Los nombres de los funcionarios con más posibilidades de dejar su cargo pronto se darán a conocer.

 

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