Pronto sabremos y veremos qué tan independientes e imparciales son los consejeros del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) que en sus manos tienen una papa caliente que los puede hundir o poner en los cuernos de la luna, dependiendo cómo resuelvan el caso del registro de candidaturas a diputaciones locales del PRI.

 

 

Y no es un asunto menor, porque esa resolución en caso de ser negativa tendrá un impacto negativo en la coalición «Fuerza y Corazón por Tlaxcala» conformada por el PRI y el PAN.

 

El pasado 3 de abril, el ITE negó el registro de todos los candidatos a diputados locales plurinominales del PRI y de cuatro fórmulas de la coalición PRI-PAN.

 

De acuerdo con los criterios de los consejeros electorales de Tlaxcala, el PRI incumplió con la alternancia entre períodos electorales al encabezar su lista de representación proporcional con varones en dos comicios consecutivos, lo que según ellos violó el principio constitucional de paridad de género.

 

También determinaron que el ex partidazo no cumplió con las acciones afirmativas, es decir, las cuotas establecidas para postular candidatos en favor de grupos de atención prioritaria, como los jóvenes, indígenas, miembros de la comunidad LGBTTTIQ+, discapacitados y migrantes.

 

Pero además, hay evidencias claras de que el PRI presentó de manera extemporánea los documentos de los aspirantes a diputados locales.

 

Con todo lo anterior, el ITE optó por reservar el registro de las candidaturas a diputados de la coalición “Fuerza y Corazón por Tlaxcala” y al mismo tiempo negar específicamente la postulación de cuatro de los ocho abanderados propuestos por el PRI.

 

Con tal decisión, las nominaciones de Héctor Martínez Zamora para el distrito 7 con cabecera en Tlaxcala, Noé Parada Matamoros del distrito 11 con cabecera en Huamantla, Sandra Cortés Águila del distrito 13 con cabecera en Zacatelco y Damaris Cortés Ramírez del distrito 14 con cabecera en Papalotla fueron rechazadas.

 

Y si bien la impugnación que presentó el PRI ante el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) se decidió a su favor, lo cierto es que los magistrados no resolvieron de fondo el caso y sólo se limitaron a pedirle al ITE que analice la documentación que se presentó después del cierre de los registros de candidatos y emita un nuevo acuerdo.

 

En pocas palabras, el TET otorgó a los consejeros electorales de Tlaxcala la plenitud de jurisdicción para resolver este espinoso asunto.

 

Si el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones que dirige el consejero presidente Emmanuel Ávila González se mantiene firme y resuelve conforme a derecho deberá aclarar si el PRI cumplió o no con los requisitos para obtener sus registros de candidatos a diputados, pero adicionalmente tendrá que observar la ley sobre la entrega extemporánea de documentos.

 

Por tal razón, sólo se esperan dos posibles escenarios. El primero es que el ITE otorgue los registros una vez subsanadas las inconsistencias o vuelva a rechazarlos porque los errores se mantienen, lo cual podría ser nuevamente impugnado.

 

También puede ser que el ITE lleve a cabo la revisión de los documentos y determine que están completos y en orden, pero como se entregaron fuera de los plazos legales las candidaturas no serán avaladas ni registradas, situación que de presentarse sería un duro golpe para el PRI y el PAN.

 

No se sabe si los consejeros electorales tendrán el valor para asumir esa dura determinación que sería un fallo importante porque el asunto se estaría resolviendo de fondo, dejando pocas posibilidades de ser revertido en los tribunales electorales.

 

Hay que tener presente que las etapas procesales en materia electoral son definitivas e inatacables.

 

El error del PRI de entregar los documentos de manera extemporánea al ITE le puede salir muy caro.

 

Por lo pronto, no queda más que esperar para ver en qué termina este espinoso asunto.

 

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