La ausencia de un jefe y líder político en la entidad cada vez es más evidente.

 

 

Sólo un ciego no vería el desorden que prevalece en una administración estatal que pareciera perdió la brújula, el rumbo y lo que es peor el liderazgo, porque cada quién hace lo que quiere, grilla al que le cae gordo y le mete la zancadilla al que trata de trabajar y dar resultados.

 

La crisis en el gobierno es tal que poco a poco empieza a contaminar y enrarecer la convivencia social y política electoral en Tlaxcala, situación que ha generado un clima hostil y de valemadrismo entre los diferentes actores, porque nadie respeta la ley ni los tiempos que establece la norma.

 

La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros está siendo rebasada por la ambición de los grupos internos en su administración y por una creciente influencia del grupo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya que nadie puede negar su presencia y fuerza.

 

Hay quienes aseguran que en Tlaxcala prevalece un triunvirato, es decir, una forma de gobierno ejercida por tres personas (Lorena Cuéllar, su familia y Alfonso Sánchez), normalmente aliadas entre sí.

 

Un desesperado y disminuido Sergio González Hernández, optó por romper las formas y sin importarle su cargo, decidió confirmar que él, la Secretaría de Gobierno y sus seguidores y simpatizantes están en contra de los Sánchez Anaya, el grupo que en los últimos meses se ha consolidado y que opera y trabaja para disputarle al cansado político neo morenista la candidatura al Senado y según él, concentrar cada vez más poder a costa de una gobernadora que está siendo secuestrada.

 

Si en el gobierno estatal hay divisiones y confrontaciones, ese ambiente no sólo se replica en Morena donde existe una disputa soterrada entre los diferentes grupos por las futuras candidaturas a los diferentes cargos de elección popular, sino también prevalece un ambiente hostil entre los simpatizantes de las corcholatas presidenciales que buscan suceder en el cargo a Andrés Manuel López Obrador, pues es obvio que en Tlaxcala no existe piso parejo y que hay una cargada para Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de Gobierno de la Ciudad de México y para el tabasqueño Adán Augusto López Hernández, actual secretario de Gobernación.

 

En el estado no existe ninguna autoridad electoral capaz de frenar el recreo y los excesivos gastos de promoción de los aspirantes presidenciales de Morena, ni de los tlaxcaltecas que se sienten con posibilidades en convertirse en senadores, diputados federales o locales o presidentes municipales.

 

La competencia interna es tan injusta que hay grupos morenistas tlaxcaltecas ligados a los intereses de Marcelo Ebrard Casaubón, actual secretario de Relaciones Exteriores, que están dispuestos a romper y abandonar el partido.

 

A nivel local el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) ha optado por jugar al malabarista y atender lo que le conviene. Ahora está dedicado a negar el registro a las organizaciones que aspiran a convertirse en partidos políticos estatales.

 

De las cinco agrupaciones que estaban en ese proceso, dos (Renovemos Tlaxcala y Espacio Democrático Tlaxcala) ya recibieron la negativa. En los próximos días se espera que también sufra un revés Ciudadanos por Constituirse en Encuentro Solidario Tlaxcala A.C. que controla el insaciable ex diputado local, José Luis Garrido Cruz.

 

Se dice que los interesados en armar y cumplir con los requisitos legales para convertirse en partidos políticos locales cuidaron los documentos notariales y las asambleas que realizaron, pero descuidaron las reglas de la fiscalización que es lo único que revisa el ITE y que ahora les está generando serios problemas para alcanzar su objetivo.

 

El ITE anda tan sobrado y envalentonado que ya presentó la denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado por conductas presumibles de delito en la que habrían incurrido los dirigentes de la agrupación Renovemos Tlaxcala, como falsificación de documentos y sellos, para lograr su registro.

 

Pronto veremos si habrá consecuencias o si sólo se trató de un mensaje para los enemigos y adversarios.

 

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