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La incertidumbre invade a todos los militantes de los partidos políticos que sin importarles su ideología o proyectos se andan reuniendo, según ellos, con quien podría ser el candidato o la candidata a la gubernatura de Tlaxcala de Morena, con el propósito de garantizar su futuro y tener asegurado su participación en las elecciones del 2021 a una presidencia municipal o a una diputación local.

 

Trascendió que la morenista fifí Dulce Silva Hernández es la que anda más desesperada y no pierde el tiempo para ofrecer candidaturas a panistas y priistas, bajo el argumento de que necesita rodearse de “políticos talentosos” para hacer realidad su sueño de gobernar Tlaxcala.

 

Dicen que gracias a la intervención de un marianista de nombre Ignacio Ramírez Sánchez que no hace mucho dejó de ser diputado local se juntaron dos mujeres políticas ansiosas de obtener poder, mismas que representarían la versión femenina de Pinky y Cerebro por sus enormes ganas de ser protagonistas en los comicios del próximo año.

 

Me refiero a la militante de Morena Dulce Silva y a la ex priista, hoy panista y quizá futura morenista Nydia Cano Rodríguez.

 

Según los enterados, después de tirarse flores y destacar sus virtudes, dedicaron un tiempo para hablar mal de Lorena Cuéllar Cisneros, actual delegada de Bienestar y aspirante a la candidatura del partido del presidente de México a la gubernatura y de otras políticas que no tienen sus atributos. Al final ambas habrían analizado la posibilidad de ir juntas en el 2021 y conquistar con Morena los palacios de Gobierno y el la presidencia municipal de Tlaxcala.

 

Llegaron a la conclusión que la suya sería una fórmula ganadora, con glamour, belleza y diferente que daría realce al estado de Tlaxcala.

 

Nydia Cano dejó atrás sus recuerdos y relaciones priistas que no hace algunos años la ayudaron a tener una mediana presencia en la burocracia federal que ocupó para grillar a la que era su jefa Anabell Ávalos Zempoalteca, quien hoy también aspira a gobernar la entidad pero a través del PRI y un probable bloque amplio opositor donde participe el PAN, el PRD y el PAC.

 

La ex priista Cano Rodríguez llegó a convertirse subdelegada de Participación Social y Desarrollo Comunitario de la extinta Sedesol gracias a su amistad y cercanía con Rosario Robles Berlanga, la ex perredista que terminó siendo una de las funcionarias de primer nivel consentidas de la corrupta administración priista que encabezó Enrique Peña Nieto, misma que hoy se encuentra presa debido a que enfrenta varias acusaciones por malversar recursos públicos.

 

Era tanta su amistad con Rosario Robles que Nydia Cano cobraba en la nómina de las oficinas centrales de la dependencia federal, de ahí que siempre aprovechó esa posición para desafiar y contradecir a la que era su jefa inmediata, Anabell Ávalos, quien también por esos tiempos intentó convertirse en la candidata del PRI a la gubernatura, posición que no logró por el veto que le impuso el entonces hacendado mandatario estatal Mariano González Zarur.

 

Otro caso de desesperación es el que todos los días muestra el ex diputado local del PRI, José Martín Rivera Barrios, quien asegura que en los comicios del 2021 será el candidato de Morena a la presidencia municipal de Terrenate, pero se la pasa trabajando para los priistas, de ahí que no deja de recibir indicaciones del principal operador del marianismo Ernesto Ordoñez Carrera.

 

Hace unos días a ese par de marianistas se les vio en el restaurante La Gloria de Apizaco, donde también estuvo Felipe Fernández Romero, presidente municipal de Terrenate. Éste último es militante del PT y ahora quiere ser diputado local por el distrito local número 3 con la ayuda de Morena, para lo cual ya le prometió lealtad a Dulce Silva que también ya tiene operando para su causa al priista Rivera Barrios que cuando le conviene dice odiar y detestar al ex partidazo.

 

Trascendió que el alcalde de Tlaltelulco, Rubén Pluma Morales, anda desesperado porque las posibilidades de seguir disponiendo recursos públicos para favorecer a ciertas empresas constructoras familiares y pagar sus caros tratamientos para teñirse el cabello son muy reducidas, debido a que ya comprobó a través de varias encuestas que no goza del respaldo ciudadano para convertirse en diputado local.

 

Pluma Morales soñaba con prolongar su coto de poder que obtuvo él y su familia cuando su limitada hija María Félix Pluma Flores se hizo en el 2018 de la diputación local gracias al arrastre del hoy presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Su intención era dejar la alcaldía de Tlaltelulco que ganó en los comicios del 2016 apoyando un día al PRI y otro al PRD para convertirse en candidato a legislador y evitar que la familia deje de recibir los millonarios recursos que obtienen del Congreso del Estado.

 

Sin embargo, sus ambiciosos anhelos tendrán que esperar porque resulta que nadie quiere saber de él y de su hija gris. La mala imagen y su pésima reputación los dejará fuera de la futura contienda electoral.