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De todos los aspirantes priístas, sólo un junior, seguro llega al Congreso

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De torero no porque está chaparro; en la academia, ups la letra ni con sangre le entra… veremos cómo le va en la política… no pues a todo dar…

Muchas, muchas ganas de asegurar el triunfo de su partido el PRI el próximo mes de julio no se le ven al gobernador Mariano González Zarur.

Salvo un caso de su particular interés, el de Marianito, consejero nacional sin mérito, pero al fin y al cabo con el status necesario para integrarse en la próxima legislatura federal a través de la inminente candidatura plurinominal gestionada por papi, el resto del abanico se encuentra entre azul y buenas noches.

1-      Noé Rodríguez Roldán, venido a menos en el ánimo marianista desde aquella etílica liberación de sus planes políticos en una cantina de Puebla, ante varios de sus muy íntimos –entre los que se hallaba un judas- tiene un pie fuera de la Secretaría de Gobierno, según lo confirmaría el propio gobernador tras reciente visita a la Ciudad de México. Se robustece la versión en el sentido que el propio Enrique Peña Nieto, lo comentaría con el mandatario ganadero en términos de instrucción. Entonces Mariano al llegar a Tlaxcala, lo primero que platicó a sus seguidores comenzó con un: “se nos va Noé”.

2-      Se trata del secretario de gobierno que más vara ha aguantado. Sin recursos económicos (de los más o menos 230 millones de pesos correspondientes a la Segob, si acaso le han provisto de una vigésima parte), sin personal de su confianza, pues ni un nombramiento le fue autorizado, el calpulalpense también ex del Copladet soportó con estoicismo la avaricia marianista (¿y para qué tantos ahorros, acaso para comprar la candidatura del novillo?) sabedor como la cenicienta que vendrían tiempos mejores. Y parece que su hora llegó. Deja el manchigobierno para dedicar sus horas a la coordinación de la campaña de quiquenieto en Tlaxcala.

3-      Regresó la versión original desde su inclusión en el equipo de Mariano: es el candidato a Senador del poderoso señor del copete telenovelero.

Esta no es la única novedad en el frente priísta tan confrontado con el PAN, pero más con Mariano.

Un personaje más surgiría de las entrañas del jurásico para añadir su antibeatricismo a flor de piel a nuevas posibilidades de dupla al senado.

Ni más ni menos que el ex gobernador José Antonio Álvarez Lima, a punto de dejar su millonario autoexilio tras la venta, años ha, de su áurea Radio Pirata por los rumbos de Can-cún.

Pese a su discreta repulsión hacia Beatriz (¿recuerda la llegada de Samuel Quiroz de la Vega a suplirla en el gobierno cuando la llamaron a México, para alejarla de su sucesor… Álvarez Lima?) a don José Antonio Cruz no le viene nada mal robustecer esa especie de club de machos anti mujeres, al día de hoy encabezado por Joaquín Cisneros, con miembros de la talla (extra chica por cierto) de Marianito y de Noé Rodríguez.

Conste que don Pepe Toño, sería la cuña para remover sin protesta alguna, a Anabel Ávalos Zempoalteca, la leal subordinada de Mariano que todo le perdona (y parece que lo va a seguir haciendo pues la posible llegada de JAAL no sería para sumarlo a algún equipo de campaña, sino para colocarlo como candidato).

Y hablando de las candidaturas a diputados federales, fíjese cómo el gobernador es capaz de aprovechar el ambiente adverso en contra del PRI (¿generado por él… apoco?).

En el segundo distrito, es muy probable que veamos en las boletas la carota de Enrique Padilla Sánchez, quien habrá de rascarse con sus propias uñas para posibilitar el triunfo de su partido en la elección federal. Su carta fuerte es la bendición de su tía Bety (¡oiga nadie escoge a los sobrinos!)

No es por amarrar navajas, pero casi le puedo apostar que los afectos marianistas se volcarán hacia el ex alcalde de Totolac, Rafael Molina Jiménez, muy posible abanderado perredista a ese hueso y muy a modo para ser aprovechado por las fobias del autonombrado coordinador de todos (y todas).

Tampoco hay que ser ave de mal agüero, pero el tercer distrito, representado por el popular (ajá) Ricardo García Portilla, aseguraría la salida de Blanca Águila del PRI (sobre todo hoy, que anda tan chirrisca con los delegados federales del calderonismo) en pos de la diputación federal como externa en algún partido (sí… el PAN puede ser) y por lo tanto la muerte súbita de tan endeble propuesta tricolor.

El joven García Portilla, debe ubicarse. Vive intensos momentos en la política, pero no pertenece a la casta divina  aunque pretenda compararse con Marianito… cabe aquí el ejemplo de las manzanas, verdad… las hay de California, jugosas y muy rojas hasta envueltas en papel moradito de china; ah y también las hay panocheras. Claro que al joven de los zapes no le corresponde ir envuelto en papel de china moradito…

Falta ver quién es el valiente y arrojado que acepte la bendición (¿?) de Mariano, y le entre al primer distrito.

Yo creo que la cosa va a afianzar la alianza con el Verde. De seguro Gregorio Cervantes vuelve a comprar la candidatura y esta vez le tira a mudarse a la “suidá”. En ese potencial arreglo va de por medio la operación de la madam del voto diferenciado en Tlaxcala, o sea la senadora Rosalía Peredo Aguilar.

También falta ver quién suplirá a Noé Rodríguez Roldán en la Segob.

Recuerde usted aquél convenio de caballeros (je) entre el señor gobernador y el notario que fue (porque ya no) Rubén Flores Leal, para que este llegara a la Segob a cambio de facilitar el truene de su notaría. Ahora falta que le cumplan.

Regresando al personaje con el que iniciamos esta entrega. Le quiso entrar con fuerza al toro, pero por chaparro no los alcanza. Le quiso entrar al estudio, pero ni con sangre (de novillo) la letra le entra. Ahora veremos cómo le va en la política. Ahí tiene usted al único apizaquense seguro en la próxima legislatura federal.

Total, lo que la candidatura cueste, divídalo entre el millón de tlaxcaltecas que somos… nos ha de tocar como de a cien por cabeza.

Una de Tlaxcala

Será por la poquita capacidad de gestión del alcalde Pedro Pérez Lira, a quien (como siempre) poco le faltó para tener éxito con el llamado Subsemun, pero ya no aguanta a la Policía Municipal… ya no tiene para pagarles, vamos.

Tuvo hace poco que tomar una seria decisión: camioneta nueva o pagar a los tiras… ouch, no pues ¡camioneta nueva!

Y ya comienza el decrecimiento estructural del municipio de Tlaxcala, incapaz de proveerse de recursos para contar con policía propia.

¿Qué sigue?

Devolver la policía a la SSP estatal.

Prueba no superada.