Un duro golpe recibió el fin de semana Morena y sus estrategas, cuando comprobaron que la oposición sí existe, que está organizada, con fuerza y con capacidad para dar pelea por los cargos que están en juego como las diputaciones locales, las alcaldías y las presidencias de comunidad.

 

 

Si bien por dos meses Morena pensó que los comicios tlaxcaltecas serían similares a las elecciones federales para elegir senadores y diputados federales, se equivocó porque la ventaja que tiene para esos cargos no se replica localmente y lo que es peor, en algunos casos arranca el proceso en un segundo o tercer lugar en las preferencias electorales.

 

Hoy la efervescencia electoral en Tlaxcala es diferente. Nadie duda que Morena y sus aliados el PT y el PVEM ganarán el Senado y las tres diputaciones federales, pero la primera minoría para llegar a la Cámara Alta del Congreso de la Unión la tiene asegurada la priista que encabeza la coalición del PRI, el PAN y el PRD, Anabell Ávalos Zempoalteca.

 

Aunque haya uno que otro pitoniso que sostiene que el candidato del PT al Senado, Rodrigo Cuahutle Salazar, estaría por dar la sorpresa y disputar la posición de la primera minoría, lo cierto es que ese pronóstico es muy poco probable que se cumpla porque las encuestas serias ni siquiera lo ubican en zona de competencia, al igual que al abanderado del PVEM a la misma posición, el ex panista y ex secretario de Gobierno, Sergio González Hernández.

 

Morena quizá jugó mal en los comicios locales. Impulsó candidaturas comunes en once distritos con sus aliados como el PVEM, Nueva Alianza, Redes Sociales Progresistas y Fuerza por México, las cuales no fueron del total agrado de los tlaxcaltecas no sólo porque se alentó la reelección de varios legisladores, sino porque se designó a candidatos y candidatas que no son bien vistos, como el caso de la desapercibida ex deportista y ex funcionaria lorenista, Madaí Pérez Carrillo, que busca ser electa como legisladora pero que simplemente no convence a nadie, vaya ni al aspirante de Morena a la presidencia municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, que la ve como una carga para su campaña.

 

Pese a que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones hizo todo lo posible por beneficiar a Morena para perjudicar a la oposición a la que le quitaron con asuntos legaloides varios días de campaña, lo real es que en los comicios para las presidencias municipales de la entidad el partido de López Obrador enfrenta no sólo la competencia del PRI, el PAN y el PRD, sino del PT que también dará la pelea en la elección de diputados, así como del PVEM, el PAC y Fuerza por México que están en condiciones de disputar varios ayuntamientos.

 

Y sino me cree que el ITE bajo el mando del consejero morenista de closet, Emmanuel Ávila González, está bajo las órdenes del gobierno lorenista, entonces que explique porqué personal de la Secretaría de Gobierno a cargo de Luis Antonio Ramírez Hernández empezó a llamar la tarde del jueves a los abanderados de Morena a las alcaldías para que a partir de las nueve de la noche arrancaran campañas, lo cual así sucedió en algunos municipios, cuando los registros fueron avalados cerca de las doce de la noche del 2 de mayo.

 

Para quienes pensaban que el PRI, el PAN y el PRD estaban muertos y en vías de extinción, los hechos observados durante el fin de semana dicen lo contrario. Morena podrá decir misa, pero lo cierto es que los arranques de campaña de algunos candidatos opositores tuvieron más impacto mediático y demostraron más músculo, como Nicolás Gutiérrez de Casa”Nico” en Chiautempan, el panista Pablo Badillo Sánchez en Apizaco, el priista Ignacio Ramírez Sánchez en Huamantla junto con su rival que va por la reelección a través del PVEM, Salvador Santos Cedillo.

 

Lo mismo se vio con la panista Minerva Hernández Ramos en Tlaxcala, Angélica Piedras Cantor en San Pablo del Monte, Rocío Meléndez Pluma de Fuerza por México en Tlaltelulco y otros más.

 

También se observó que aspirantes de Movimiento Ciudadano están en condiciones de dar la pelea como Luis Antonio Herrera Pérez que busca ser edil en la capital y el doctor Adán Pimentel que representa los intereses del PAC en la ciudad de Tlaxcala.

 

No quiero decir que Morena y sus candidatos no hayan mostrado fuerza como en Huamantla, Tlaxcala, Apizaco, Amaxac y otros municipios más, sin embargo es un hecho que la oposición se está viendo mejor organizada, con mayor unidad y sobre todo con una coordinación que sin duda la hace competitiva.

 

Morena se confió y quizá minimizó a sus rivales electorales.

 

Su soberbia le puede salir muy cara el próximo 2 de junio.

 

El PRI con Beatriz Paredes Rangel a la cabeza está decidido a recuperar espacios perdidos.

 

El PAN también está en su papel opositor y busca ampliar sus áreas de influencia.

 

El PRD sigue trabajando a ras de tierra y demostrará que los tlaxcaltecas aún lo consideran una buena opción para gobernar.

 

El PT busca venganza y demostrar a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros que el partido de la estrella es un buen aliado, pero que en caso de ser despreciado puede ser un buen enemigo.

 

El PAC se mantiene vivo y sin lugar a dudas obtendrá triunfos como siempre lo ha hecho.

 

El resto de los partidos, considerados aliados de Morena, también traen su juego propio y ya saben que en los comicios para presidentes municipales están en condiciones de lograr los triunfos que puedan.

 

El clima electoral en Tlaxcala se encendió y ahora sólo falta ver quiénes son los ganadores.

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