Una declaración que emitió la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros el pasado lunes que quizá pasó desapercibida para morenistas y miembros del gabinete legal y ampliado con intenciones de convertirse en candidatos para los comicios del 2024, prácticamente se convirtió en la señal que muchos estaban esperando para alzar la mano y renunciar a sus actuales cargos si es que realmente quieren aparecer en la boleta electoral.

 

 

Aunque la mandataria no precisó fechas, adelantó que en breve se empezarían a levantar encuestas con el propósito de medir el posicionamiento y la intención del voto de aquellos que buscan un cargo de elección popular, con la clara intención de que Morena y sus aliados el PT y el Verde Ecologista designen a los mejores aspirantes al Senado y a las diputaciones federales.

 

Al parecer los lorenistas no entendieron el mensaje y lejos de decir separarse de su cargo en el gobierno del estado para dedicarse de tiempo completo a su proyecto, optaron por seguir arropados por la administración y no arriesgar nada, lo cual les puede salir contraproducente porque están perdiendo días valiosos para ganar simpatías y respaldos.

 

Los secretarios de Gobierno e Infraestructura, Sergio González Hernández y Alfonso Sánchez García, respectivamente, quienes abiertamente han expresado en público y privado que andan en busca de la candidatura al Senado, podrían resultar los más perjudicados porque piensan que la competencia sólo es entre ellos, pero se les olvida que existen otros morenistas con ligas y patrocinio del equipo de la virtual candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, que también están tras esa nominación y que están aprovechando las circunstancias para ganar terreno.

 

Entre ellos está el actual senador José Antonio Álvarez Lima, quien trabaja en su reelección y que fue apapachado por Claudia Sheinbaum en la reciente visita que hizo a Tlaxcala, al grado que logró desplazar y opacar al ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya que por más que intentó nunca pudo colarse al presídium con la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México donde sí estuvo sentado el también ex mandatario de la entidad.

 

Otra que está aprovechando el momento y las circunstancias, es la diputada federal Dulce Silva Hernández, quien en los últimos días colocó varios espectaculares a lo largo y ancho del estado para promocionar su imagen utilizando como pretexto su segundo informe legislativo, lo cual la llevará a reforzar su intención de voto y a incrementar el respaldo ciudadano del que goza en la actualidad.

 

Los recientes estudios de opinión que se han levantado en Tlaxcala para medir el posicionamiento de los aspirantes al Senado confirman que Dulce Silva encabeza las preferencias y que logra una ventaja importante sobre sus rivales como el ex panista Sergio González, el junior Alfonso Sánchez, la petista y también diputada federal Irma Garay Loredo y otros aspirantes más.

 

Lo curioso es que tanto el secretario de Gobierno como el de Infraestructura han utilizado sus cargos para estar en una campaña permanente desde hace varios meses y a pesar de eso sólo han crecido marginalmente en las encuestas.

 

Los lorenistas no han asimilado que si bien representan o forman parte del actual grupo en el poder en la entidad, lo cierto es que eso no les garantiza que obtendrán las candidaturas, sobre todo si en Tlaxcala se pretende trabajar para alcanzar la meta de 550 mil votos que estableció Claudia Sheinbaum para los comicios del próximo año, pues para conseguir tal meta será necesario que aparezcan en la boleta electoral los mejores aspirantes.

 

La realidad es que ningún funcionario estatal de la actual administración se ha posicionado o a despuntando en las simpatías de los tlaxcaltecas, situación que resulta preocupante para el grupo en el poder porque los ciudadanos y las ciudadanas sólo reconocen y respaldan a la gobernadora Lorena Cuéllar, quien obviamente no participará en las elecciones del 2024.

 

Habrá que ver qué pasa en los siguientes días, pero por lo pronto es innegable que la ventaja la están teniendo y aprovechando los aspirantes ajenos al grupo de la mandataria Cuéllar, quienes se ven decididos a acaparar las candidaturas federales como si la intención fuera evidenciar que el lorenismo empieza a desdibujarse en Tlaxcala con apenas dos años en el poder.

 

Así la disputa por el Senado y las diputaciones federales

 

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