Sí Tlaxcala se ubica entre los estados más seguros del país luego del continuo cambio del titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), bien valdría la pena aplicar la misma fórmula en otras áreas de la administración estatal para ver si se logran avances y resultados, porque hay indicadores que demuestran que en ciertas áreas y rubros del gobierno estatal estamos mal.

 

 

Y aunque el cansado secretario de Gobierno del estado, Sergio González Hernández, fue el único que se sorprendió por la renuncia del mitómano e ineficiente Ramón Celaya Gamboa, quien decidió dimitir a su responsabilidad en la mañana de ayer como secretario de Seguridad Ciudadana, en los hechos su salida estaba cantada no sólo porque generó un mal ambiente laboral en la dependencia, sino porque su estrategia para combatir la ola delictiva en Tlaxcala era un fracaso y porque desde su llegada los homicidios dolosos y los delitos de alto impacto se dispararon.

 

Desde que inició el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros el pasado 31 de agosto del 2021, Tlaxcala ha tenido tres secretarios de Seguridad y dos encargados de despacho. El primer titular Alfredo Álvarez Valenzuela sólo duró en el puesto dos meses, el segundo el militar retirado Raúl Ruiz García se mantuvo por seis meses y el ex vicefiscal de Guerrero Ramón Celaya apenas si logró cumplir cinco meses en el cargo.

 

Lo curioso es que Alfredo Álvarez y Ramón Celaya serían dos personajes que tendrían vínculos o antecedentes de estar ligados al ex poderoso secretario de Seguridad del país, Genaro García Luna, quien se encuentra preso en los Estados Unidos acusado de proteger al narcotráfico.

 

De los dos encargados de despacho que ha tenido la SSC, Max Hernández Pulido, permaneció como responsable de esa dependencia por seis meses, mientras que el violento José Guadalupe Ballesteros Arellano controló la secretaría por dos meses y medio.

 

Como encargado de la Secretaría de Seguridad Ciudadana quedó Ángel Gilberto Zamora Ibarra, otro policía foráneo que llegó a la entidad con el prófugo Alfredo Álvarez y sobre el que no pesan buenos antecedentes.

 

Ahora, habrá que ver cuánto tiempo se toma la mandataria Lorena Cuéllar para designar al próximo titular de esa dependencia, proceso que deberá acelerar porque aunque las estadísticas digan que somos el estado más seguro del país, en los hechos los tlaxcaltecas están preocupados por la permanente aparición de cadáveres y la ejecución de asaltos violentos que antes no se cometían.

 

El lunes por la noche un comando fuertemente armado asaltó la gasolinera que se ubica en Santa Anita Huiloac, donde el grupo criminal se habría llevado más de un millón y medio de pesos. A bordo de un Camaro, una camioneta Expedition y dos motocicletas que estaban estacionadas enfrente del establecimiento, los maleantes operaron y amenazaron al personal sin ninguna restricción hasta conseguir su jugoso botín.

 

Ayer, se registró otro asalto que terminó con una persona muerta que recibió tres balazos por parte de los ladrones. El hecho ocurrió en Apizaco y cómo ya es costumbre los delincuentes lograron darse a la fuga.

 

A lo anterior hay que sumar la presencia de un ejecutado más, pues la policía reportó la aparición de un cuerpo sin vida calcinado dentro de un vehículo que fue abandonado en el municipio de Tetlatlahuca.

 

La seguridad sigue siendo un punto débil para la actual administración.

 

Ojalá el próximo secretario dure más de seis meses en el puesto, porque hasta ahora nadie ha podido rebasar ese lapso de tiempo. Obviamente la Secretaría de Seguridad Ciudadana requiere de estabilidad, continuidad y de un personaje que esté dispuesto a dar resultados, porque la ola delictiva que azota a los tlaxcaltecas no va a desaparecer por arte de magia.

 

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