A 78 días de que la actual administración cumpla dos años en el poder, sin duda es necesario que empiece a revisar los logros que ha obtenido, porque se han dado a conocer indicadores que evidencian que Tlaxcala no camina también como se dice o se presume.

 

 

De acuerdo con el Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2023 del IMCO, Tlaxcala disminuyó tres posiciones del año pasado al actual, es decir, antes ocupaba la posición 26 y ahora se ubica en el lugar 29, sólo por arriba de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, entidades que concentran el mayor número de habitantes en pobreza.

 

Durante el gobierno del priista Marco Antonio Mena Rodríguez, Tlaxcala mostró un comportamiento positivo (la tasa de crecimiento fue del 4.8 por ciento), pues según los indicadores avanzó en ciertos rubros que incluso dieron las bases para que el estado pudiera subir dos posiciones en el Índice de Competitividad Estatal del 2022.

 

Como se sabe, el ICE mide la capacidad de las entidades para generar, atraer y retener talento e inversión. Este instrumento cuenta con 72 indicadores y 10 subíndices, entre ellos economía, derecho e innovación.

 

Sería de mucha utilidad que los funcionarios lorenistas encargado de la planeación y la inversión, así como del desarrollo económico, Ginema Lara Pérez y Javier Marroquín Calderón, respectivamente, explicaran las causas que provocaron la caída de Tlaxcala en el Índice de Competitividad Estatal, sobre todo porque presumen y hablan de inversiones y proyectos que hasta ahora no se han concretado.

 

El caso más reciente tiene que ver con el Autotrén, un proyecto con más características de atractivo turístico que de movilidad o de transporte para la capital, en el cual una empresa privada pretende invertir 3 mil millones de pesos.

 

O que me dice del Centro de Distribución de Walmart de México que supuestamente abrirá sus puertas en 2024 en la región de Huamantla, pero del que no se sabe nada pese a que se anunció con bombos y platillos en diciembre del 2021 y en el que se dijo se canalizarían más de 3 mil millones de pesos.

 

En los últimos años se han creado cinco nuevas universidades en Tlaxcala, sin embargo ya habrá crecido exponencialmente la matrícula de alumnos que deciden estudiar una ingeniería o licenciatura al igual que el porcentaje de estudiantes que termina la educación superior o se siguen manteniendo los mismos indicadores que antes.

 

En lo que va del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (casi cinco años) y de la administración de la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros (casi dos años) las autoridades han invertido en programas sociales cerca de 30 mil millones de pesos que han beneficiado a 500 mil tlaxcaltecas, lo que hace pensar que las condiciones de vida de un sector de la población han mejorado y que el número de personas que vive en extrema pobreza ha disminuido.

 

Los datos duros y los indicadores no mienten y éstos serán la mejor referencia para saber si Tlaxcala está avanzando, se encuentra estancada o está retrocediendo.

 

Hay sectores económicos de Tlaxcala que no están contentos con lo que se está viviendo en la entidad, pues para nadie es un secreto que más del 80 por ciento de la obra ejecutada se concentra en empresas poblanas o de otros estados y que los contratos más abultados que realiza el gobierno lorenista en compras y servicios también están recayendo en proveedores foráneos, situación que ya se empieza a resentir porque los recursos financieros no se están quedando aquí sino que se están canalizando a otras regiones del país.

 

La actual administración estatal pronto será sometida a un análisis y se verá que tan efectiva o no ha resultado.

 

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