Una vez más queda demostrado que la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, está sola y que carga toda la estructura y el aparato de la administración, lo cual le está empezando a cobrar facturas.

 

A punto de cumplir su primer año en el gobierno, una colaboradora como Yeny Charrez Carlos, responsable del Centro de Justicia para Mujeres (CJM), aprovechó la burda operación que puso en marcha la ineficiente y tramposa procuradora general de Justicia en el estado, Ernestina Carro Roldán, para cesarla de su cargo. La belicosa funcionaria estatal utilizó el hecho para lanzar varios dardos envenenados que tendrán consecuencias negativas para la actual administración.

 

En los diferentes videos que la abogada transmitió en vivo a través de las redes sociales dejó en claro que era víctima de violencia de género y que fue abandonada por las instancias encargadas de velar por los derechos de las mujeres.

 

También aprovechó para lanzar acusaciones en el sentido de que estaba siendo despedida injustificadamente por evidenciar la ineficiencia de la Procuraduría General de Justicia en el Estado y documentar la corrupción en el manejo de los recursos federales destinados para dicho centro, acciones que fueron expuestas a la gobernadora Lorena Cuéllar y que ignoró porque, según ella, nunca intervino para corregir esas irregularidades.

 

Yeny Charrez se atrevió a denunciar lo que se dice está ocurriendo en la administración estatal y que nadie se atreve a decirlo, es decir, que se está contratando a personal sin tener el perfil o la cédula profesional y que existe un desorden administrativo que alienta y fomenta la corrupción en el manejo de los recursos públicos.

 

Si la abogada tiene documentadas esas anomalías o no, es otra cosa, pero lo que es un hecho es que ya vulneró la imagen del gobierno de Lorena Cuéllar en lo que se refiere a la honestidad y a la protección de las mujeres.

 

Ernestina Carro inició ese escándalo al emprender una nefasta operación para despedir a Yeny Charrez, acción que contó con el apoyo de la Secretaría de la Función Pública y el Órgano de Fiscalización Superior, sin embargo tras la exhibida que por horas llevó a cabo la conflictiva abogada, se observó nuevamente que en Tlaxcala existe un secretario de Gobierno, Sergio González Hernández, collón y evasivo que lejos de intervenir para solucionar el problema se esconde y deja que éste crezca antes de que afecte su “imagen”.

 

Nunca antes un gobernador se había visto tan débil y sin fuerza en la entidad, vaya ni el castrado priista Marco Antonio Mena Rodríguez que administraba y dirigía al estado a control remoto se llegó a ver tan delicado, desmadejado, enclenque y desfallecido como hoy se percibe a la actual administración.

 

Me parece que Lorena Cuéllar ha sido más que tolerante y permisiva con sus colaboradores que a un año siguen sin poder agarrar el ritmo de trabajo y el compromiso que tiene la mandataria con los ciudadanos y las ciudadanas, y mucho menos han entendido que todo tiene un límite y que ella no permitirá los escándalos, el valemadrismo y la falta de resultados.

 

El gabinete legal y ampliado está equivocado y si cree que la gobernadora seguirá tolerando el desorden y las actitudes exhibicionistas en las que han incurrido para llamar la atención en eventos públicos y evidenciar que son el actual grupo en el poder que controla y manda en el estado, se engañan porque esos comportamientos están muy lejos de representar lo que Lorena Cuéllar quiere proyectar de su administración y de sus colaboradores.

 

Si a las reuniones del gabinete ha habido funcionarios que se presentaban en estado inconveniente como el director general del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (Cecyte) José Luis Flores Aguilar, eso no quiere decir que esa situación no genere molestia en la mandataria, de ahí que tampoco le causa gracia que sus subordinados asistan a eventos en los que suelen destramparse como sucedió en el concierto inaugural de la Feria de Huamantla o en el Festival Nacional de Paellas también celebrado en ese pueblo mágico y en donde el show estuvo a cargo de la cantante Alejandra Guzmán.

 

En el primero Ramiro Vivanco Chedraui, el galán y seductor Oficial Mayor de Gobierno sacó los pasos prohibidos, pero en el segundo evento resultó penoso ver a la mitad del gabinete borracho, exhibiéndose y presumiendo los excesos que permite ser parte del grupo que hoy detenta el poder.

 

Observar a los secretarios de Turismo y Cultura, Josefina Rodríguez Zamora y Antonio Martínez Velázquez, respectivamente, pasados de copas y escucharlos de que son la nueva generación de políticos que hacen brillar al gobierno de Lorena Cuéllar me parece un pésimo espectáculo que sólo provocó pena, porque dan una imagen equivocada de lo que realmente se quiere proyectar en este gobierno.

 

Los tlaxcaltecas llevaron al poder a Lorena Cuéllar porque pensaron que su gobierno sería diferente. Ojalá se corrija el rumbo y la mandataria dé un golpe de timón antes de que su administración se descomponga más de lo que está.

 

 

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