La apuesta de la dirigencia nacional del PRI encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”, para provocar cansancio y hartazgo entre la militancia tlaxcalteca a fin de imponer a su amigo Marianito González Aguirre como presidente del Comité Directivo Estatal de ese partido en Tlaxcala, no está resultando porque los liderazgos se oponen a que ese desprestigiado personaje los represente.

 

 

Si bien en febrero de este año el CEN del PRI debió publicar la convocatoria para renovar la dirigencia estatal del partido una vez que se confirma la renuncia (30 de Noviembre del 2021) de Noé Rodríguez Roldán a la representación legal del tricolor en la entidad y a su militancia, han pasado los días, las semanas y los meses sin que se quiera llevar a cabo ese procedimiento que muchos esperan.

 

Durante ese tiempo, algunos liderazgos priistas que en ocasiones tienen vergüenza de mostrar su camiseta priista como la ex candidata a la gubernatura Anabell Ávalos Zempoalteca, ya han dejado en claro tanto en la Ciudad de México como en Tlaxcala que está dispuesta a trabajar para fortalecer al ex partidazo siempre y cuando la dirigencia no sea entregada al hijo del ex gobernador Mariano González Zarur y actual diputado federal Mariano González Aguirre.

 

Cualquiera menos él, es la postura que se dice ha fijado la ex presidenta municipal de Tlaxcala, quien se mueve soterradamente para tratar de revivir la alianza entre el PRI, PAN y PRD rumbo a los comicios del 2024, pues su intención es encabezar la fórmula para el Senado, posición que el joven González Aguirre también desea a toda costa.

 

En las reuniones convocadas para reunir a los ex dirigentes del ex partidazo siempre ha prevalecido un rechazo a que el PRI sea entregado y manejado por el junior Mariano González, sin embargo esa postura no ha prosperado porque los liderazgos vinculados al ex gobernador González Zarur han hecho un vacío.

 

Para nadie ha pasado desapercibido que esa estructura ha mostrado su simpatía por militantes con trayectoria y trabajo probado como José Luis Ramírez Conde, personaje que genera consensos y confianza para asumir las riendas de un partido que hoy en día no tiene liderazgo ni personalidad como oposición.

 

La semana pasada se convocó a un encuentro de los liderazgos del PRI en el restaurante propiedad de Anabell Ávalos, el cual se ubica casi enfrente de las oficinas de la dirigencia estatal que hoy preside el torpe pero eficiente mayordomo Oscar Amador Xochiteotzin, quien está convertido en una devaluada figura decorativa que nadie respeta ni obedece.

 

Ahí se vio llegar a Ernesto García Sarmiento, “El Gavilán”, Roberto Lima Morales, quien dice tener la representación de los menistas y Víctor Estrada Guevara. Ya no acudió al llamado José Luis Ramírez y nuevamente estuvieron ausentes los marianistas Ubaldo Velasco Hernández, Ariel Lima Pineda y Ricardo García Portilla.

 

Los priistas tlaxcaltecas están encabronados por la indiferencia y el valemadrismo del CEN para renovar la dirigencia estatal del PRI, de ahí que no será tan fácil imponer al joven Mariano González como lo piensa su amigo Alejandro Moreno y su papá que no deja de operar con su estructura para cumplir el capricho de su becerro.

 

La posibilidad de que el junior Mariano González se haga de la dirigencia del PRI en Tlaxcala persiste y sólo se podría frenar esa pésima imposición si los militantes y liderazgos del ex partidazo se unen y presentan otra propuesta que genere consensos y garantice que se trabajará para un proyecto general y no para un proyecto personal.

 

El PRI está mal y podría ponerse peor si sigue como va.

 

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