[xyz_lbx_default_code]

Publicaciones etiquetadas ‘manifestaciones’

Busca González prudencia, le responden sitiando de nuevo a Tlaxcala

.

El sarcasmo con el cual Mariano llama a los maestros a conocer la reforma educativa debe haber motivado de nuevo al magisterio a tomar la capital del estado.

img2342

Yo diría que es impericia verbal. A estas alturas del movimiento magisterial, que el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, haga un llamado a los manifestantes a conocer el contenido de la reforma educativa raya en la desmesura.

Primero, se trata de un movimiento nacional al cual, esa verborrea a penas si abona una diminuta  y poco servible participación. Sí en cambio profundiza el desencuentro con un lo que fue una maleable facción del magisterio, pero con el tiempo recuperó su activismo esencial y hasta se convirtió en punto de encuentro de otros grupos abiertamente opuestos al planteamiento del Ejecutivo Federal.

Lo llamativo del asunto es que el ejecutivo local haga el llamado a conocer dicha propuesta, pero en ningún párrafo de su arenga se ocupe de explicar las virtudes de la nueva política educativa. Todo queda en un simple llamado, con más intención de exhibir al movimiento como una acción bárbara, buscando el encono con la demás parte del tejido social.

No existe la costumbre de llamados marianos a la cordura. Usualmente es la violencia verbal lo que domina sus mensajes.

Pero ayer hemos escuchado esta frase: «atemperen sus ímpetus».

Qué bueno, verdad, que un aspirante a estadista encargue a sus escribas escudriñar en el cajón de los términos para emitir semejantes ideas.

Lo malo, la invitación al linchamiento: “Por lo que leí hoy y escuché, lo único que han logrado los maestros aquí en Tlaxcala es la animadversión de la ciudadanía, la molestia de los prestadores de servicios, de los comerciantes y pues ojalá regrese la prudencia”.

Así no piensa un estadista.

Esto es una vulgar atadura de navajas. El ente de Estado buscaría equilibrar los conceptos, consciente que su liderazgo de algo bueno debe servir.

En cambio, vemos una parcialidad con las peores intenciones.

La lógica con la cual se mueven los dinosaurios del PRI es entendible. Los ojos cubiertos por un cortoplacismo que no busca sino quedar bien con su héroe, Peña Nieto, aunque sea desamor lo que encuentre en respuesta. El dinosaurio joven combate al añoso.

Y en medio de esa mala leche, argumenta haber ordenado a Miguel Moctezuma, Segob y Tomás Munive, USET, mantener una fluida comunicación con los inconformes. Dos ejemplares, más viejos que él con la encomienda de humanizar los estilos de un gobierno golpeador.

Lejana la obtención de un título de estadista, la retórica de la escasez mostró a los medios locales y nacionales su modo de ver a los profesores de hoy:  “dar clases, tratar de proporcionar conocimientos”.

Es decir, el maestro, en tanto la segunda familia del educando, la que le ha de inculcar valores y cultura, debe limitarse a dar clases y al intento de proporcionar conocimientos. Nada, según esta visión, tiene que ver el maestro con los procesos democráticos y con un aporte sustancioso en el entramado del tejido social.

¿Para qué preguntar entonces el concepto mariano de tejido social?

Acaso se relaciona con la admirable industria santanera de elaboración de colchas y tilmas.

Ante estos limitados conceptos, la verdadera oposición que ha encontrado el gobierno de Peña Nieto, ha pasado por alto los exabruptos de aquél a quien esta crisis nacional de gobernabilidad ha venido como anillo al dedo para distraer la mirada inquisidora de sus múltiples críticos al tanto de los desvaríos que han entrado en la segunda mitad del régimen.

La crueldad del general

.

…sacar frustraciones y recuerdos del baúl para pasarlos a la humanidad de mujeres y hombres con vocación.


De veras que la indignación de los normalistas de la Escuela Leonarda Gómez Blanco, era evidente. Pocas veces se ve semejante organización en demanda de peticiones justas, en contra de funcionarios que dan un destino arbitrario a los fondos que deberían llegar a instituciones como esta, ricas en sangre nueva y con un compromiso social a flor de piel.

Lo que preocupa es que el bello centro histórico de Tlaxcala comience a ser escenario de movimientos de este tipo que se multiplican por la proximidad de las elecciones, pero también por delicadísimas demandas, como la expuesta por comerciantes y artesanos en contra de policías estatales.

He visto la sinrazón como único lenguaje utilizado por policías que emulan al general secretario Leopoldo Martínez García, en eso de la prepotencia y el terror como mecanismo intimidatorio, incluso a la gente buena.

No hay postura más abyecta que la de un militar en retiro abriendo su baúl de frustraciones y sufrimientos para pasarlos por la humanidad de hombres y mujeres con vocación de servicio. Mire que eso de explotar a los becarios enviándolos a maniobras peligrosas es una forma de pasarse de listo y de ganar el mote de El jefe de la mafia, como algunos ya comienzan a llamarlo.

Así que la prudencia debe caber en todos porque unos nos pasamos de rebeldes y los otros de intolerantes, actitudes ambas que a nadie conviene en momentos tan intensos como los que estamos viviendo.

Ni modo de erigirle un monumento a la intolerancia y al terror al general que fue capaz de ir a saquear la bodega del ejido de Altzayanca bajo el pretexto de que había armas. No, lo que debemos hacer es decirle a los militares que son tan humanos como cualquiera y que cada quincena les pagan con el dinero que usted y yo aportamos en calidad tributaria.

Claro, estamos frente a las vacas sagradas retiradas del Ejército. Ya ve, al general Gastón Menchaca Arias –recién nombrado secretario de seguridad en Morelos- le quitamos lo huraño cuando le preguntamos sobre sus correrías para atrapar a Alcides Magaña y, cuando no le quedó más que explicarnos lo de la balacera en tierras michoacanas.

Pues intuyo que el general Leopoldo García también es humano. Y también tiene su corazón. Por eso pretendió liberar a bola de presos, bien peligrosos por cierto, pero aprovechando el momento del rezo y el tesito y la galletita de una fundación bien católica y piadosa de la que forma parte.

Hasta me hace recordar al portentoso Mario Benedetti que, hace unos días decidió dejarnos en este valle de lágrimas: Digamos que te alejas definitivamente/hacia el pozo de olvido que prefieres,/pero la mejor parte de tu espacio,/en realidad la única constante de tu espacio,/quedará para siempre en mí, doliente,/persuadida, frustrada, silenciosa,/quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,/tu corazón de una promesa únicaen mí que estoy /enteramente solo/sobreviviéndote.