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La tirante relación entre el gobernador y el Congreso

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Los intentos por establecer una real y auténtica relación de colaboración entre el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y los diputados del Congreso del Estado han fracasado, por lo que valdría la pena que el mandatario buscara nuevos interlocutores antes de que la ruptura entre ambos poderes sea definitiva y ser traduzca en una ingobernabilidad que afecte la estabilidad política de Tlaxcala cuando aún tiene que trabajar coordinadamente por 28 meses.

Aunque ayer el gobernador Marco Mena asistió a la sesión solemne del Congreso del Estado por la Conmemoración de los 500 Años de Mestizaje en el Encuentro de Dos Culturas, hubo diputados que decidieron ausentarse para marcar distancia hacia el jefe político de la entidad, como el morenista Víctor Manuel Báez López, presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política; Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, líder de la fracción parlamentaria del PRD e Irma Garay Loredo, quien dice ser la coordinadora de los diputados del PT.

Esa triada de legisladores que hace unos meses se habían mostrado como un aliado incondicional del gobierno priista hoy ya pinta su raya. El primero quizá recibió la instrucción de fijar alejamiento, mientras que el segundo optó por un berrinche más ante su nula capacidad política, pues está comprobado que sus iniciativas de ley que plagio fueron observadas al tener varias inconsistencias y la tercera decidió prolongar su periodo vacacional quizá porque necesita más tiempo para broncear su abundante cuerpo.

El morenista y el perredista asistieron previamente a reuniones de trabajo que se realizaron en el edificio de la calle Allende, sin embargo se excusaron para no estar presentes en la mencionada sesión solemne, donde una vez iniciada el legislador del PT, Víctor Castro López, decidió abandonar el salón de plenos ante el asombro de invitados y de sus compañeros legisladores.

Para nadie es un secreto que entre los legisladores locales existe molestia por el trato que han recibido del gobernador Mena Rodríguez, quien en uso de sus facultades legales ha observado varias leyes que han aprobado los diputados. Es la fecha que también se ha negado a publicar las reglas de operación para que los representantes populares puedan disponer de más de 400 millones de pesos para financiar proyectos en el campo y obras en los 60 municipios de la entidad.

El pasado martes los diputados revisaron y atendieron las observaciones del Ejecutivo sobre las mencionadas reglas de operación, sin embargo éstas siguen sin ser publicadas porque ahora existe la intención de utilizar ese requisito legal para pedirles a los diputados que aprueben ciertas iniciativas que son del interés del mandatario tlaxcalteca.

Si los legisladores cederán o no a la pretensión del gobernador eso no lo sé, pero si le puede comentar que los diputados harán responsable de publicar o no las reglas de operación de los mencionados fondos al Poder Ejecutivo, porque según ellos ya hicieron su trabajo y ahora son víctimas de una omisión del jefe político del estado.

En el discurso se dice que existe una buena relación y unidad entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, pero en los hechos la realidad es otra. Un buen ejemplo de lo anterior fue la invitación que hizo el gobernador a los diputados para asistir a una comida que se llevó a cabo ayer en la Casa de Gobierno.

A ella acudió la intrascendente coordinadora de los diputados de Morena, Ana Bertha Mastranzo Corona, a quien se le vio más que emocionada de compartir el pan y la sal con el mandatario. También estuvieron los panistas, la priista y el resto de la chiquillada. No asistió Víctor Manuel Báez, ni Miguel Ángel Covarrubias, tampoco los legisladores morenistas María del Rayo Netzahuatl Ilhuicatzi, presidenta de la Comisión de Finanzas y Fiscalización, Jesús Rolando Pérez Saavedra, Ramiro Vivanco Chedraui y José María Méndez Salgado, tampoco los petistas Michaelle Brito Vázquez y Víctor Castro, así como José Luis Garrido Cruz, del PES.

Sería conveniente que el gobernador Mena intentara recomponer la relación con los integrantes del Congreso del Estado y designe a otros interlocutores más avezados para tal tarea, porque sería una pérdida de tiempo seguir dejando esa responsabilidad al inútil de Arnulfo Arévalo Lara y al nimio José Aarón Pérez Carro, secretario de Gobierno.

O no.

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