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Si alguien conserva el poder como cuando el orticismo se hallaba a plenitud es Guadalupe Lozano Tovar, dispuesta a no ceder a la hora de exigir la plaza de Apizaco y llevar mano para palomear la plaza de Tlaxcala.

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A la hermana del, «cuñao» se le guiza aparte. No ha dejado sus redes de mujeres. Y mucho menos la inflexibilidad con Héctor su cónyuge, para que los mapas que ella diseña sean llevados hasta sus últimas consecuencias.

Y si en Tlaxcala la incomodó la posibilidad de aliar al Partido Alianza Ciudadana con el Verde, para recibir de nueva cuenta al (ex) cachorro del orticismo, Antonio Velázquez Nava, en Apizaco, de poco sirvió dibujar  a la familia feliz, con Adriana y Orlando.

Bueno, de todos modos orticistas y panistas habrían votado por quien quisiesen. Aquella alianza era nada más sobre la mesa, pero a la hora de la verdad, lo que se impone es el llamado voto diferenciado.

Vemos que el panista Jorge Luis Vázquez Rodríguez, no ha dejado de ir sobre la línea marcada originalmente, y que ahora, con la llegada de Justo, pues el panorama se amplía. Y queda claro que en la grilla, no por mucho madrugar amanece más temprano…

Quizás la desventaja para Justo es que llega muy tarde. Tal vez la polarización a la que llama su invocación sea otra desventaja. Muchos lo conocen, pero no todos de forma agradable. No es la fama pública lo que ayudará a este recién desempacado, sino la intención del voto. Y eso, quienes lo buscan lo van a ver hasta el siete de julio. Antes no.

Seguramente otro obstáculo para Lozano, es la animadversión de Reyes Ruiz hacia él. Lo considera inmoral. Sus razones debe tener. mas al día de hoy son estos dos personajes quienes concentran las miradas menos afables. También lo veremos el siete de julio.

Tlaxcala, la desagradable sorpresa…

Desagradable para los que ya estaban formados y habían hecho números alegres.

Hay de candidatos a candidatos. Como las manzanas. Unas tienen su perfume y hasta vienen con una etiqueta. Las otras son caseritas… panocheras…

Y la diferencia va a estribar en las estrategias planteadas. La elección del alcalde tlaxcalteca no se va a definir por los partidos y su convocatoria. Serán las alianzas de facto, los grupos que uno a uno se sumen a cualquiera de los proyectos. Será el que menos se desanime pese a lo agreste del terreno.

Lo que sí es un hecho es que entre todos, uno resultó damnificado: Adolfo Escobar.

Acostumbrado a dejarse querer, por muchas razones no ha sido un sujeto que se crezca al castigo. Como candidato es francamente malo, pues no se le ha hecho ganar una sola elección. Siempre explotando el azul panista como factor de negociación.

Y así llegó a ser secretario de gobierno de Tlaxcala.

Mas a la hora de tejer fino lo superan sus manías. Una de ellas es que otros hagan por él lo que debería.

Hoy lo vemos taciturno. La alianza entre el PAC y el PAN, con la cual iba en caballo de hacienda, se malogró.

Entra al quite la ex directora de la Escuela de Eduación Física, Alejandra Ortiz.

Y el PAC conserva sus activos para su interés genuino.

Así que Adolfo, de plano se desbarrancó.

Otro que no despega es Paco Hernández. Ser ayudante de la senadora Lorena Cuéllar no garantiza que la gente lo acepte. Ser alcalde va más allá de conducir bien una camioneta y llevar con esmero una agenda.

Es la manzana caserita.

Creo que a Tlaxcala le hace falta un liderazgo. Alguien que se identifique con las capas más maltratadas. Unos llegaron demasiado rápido. Ignoran qué es el hambre. Su liderazgo ha sido relativo. Otros, abrigaron escenarios fantásticos. Despertar de ese sueño ha sido pesado.

¿Conflicto paternal?

Puede ser. Pero también puede estar oculto un deseo de ayuda, lo suficientemente cubierto para no agriar la relación con la de las redes.

Es como ir por la vida disfrazado de alcohólico ¡disfrazado!… un espejo frente a otro… Una carambola de tres bandas.

Por donde sea es atractivo para verle todas sus aristas.

Esas no son manzanas panocheras.

Otras que sí lo son, son las ganas de Pedro Pérez Lira, de insistir en que una carnala suya… la que tan mal lo hizo ver en su administración, malita por cierto, sea inculida como síndica en la planilla de Ramiro Pluma.

Ante un eventual triunfo electoral, un grupo amorfo tendría por el mango la sartén del chantaje. Veamos qué responde el señor Pluma.