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Los cien días del marianismo, o la gerencia que dejó a dos mujeres la gobernabilidad

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Mientras él dedica sus horas a las labores propias de un cajero o gerente, ellas, Anabel y Alicia, cargan con la gobernabilidad del estado… si algún tema molesta al amo, para eso está la servidumbre…

El gobernador Mariano González Zarur, elude los temas que no son de su agrado, pese al costo que ello significa en su desempeño en el poder. La actitud, obedece al culto que tiene de sí mismo, un franco obstáculo para pensar en el diálogo como mecanismo de solución a los múltiples problemas con los cuales se encontró al asumir el mando.

Ha preferido distanciarse del diario planteamiento social, convirtiéndose en un ente despreciativo de las multitudes que esperaban un trato menos rasposo, al haberle otorgado su voto en aquella elección, de la que resultó triunfador gracias a varias circunstancias por encima de su liderazgo, entonces sometido a una actuación con caducidad al final de la campaña.

A cien días de gobierno sus formas se radicalizaron, emprendiendo sendas rutas imposibles de mezclarse, pues representan  dos de los principales objetivos del amo, convertido en uno de los 32 hombres más poderosos de México.

1.- A sus oídos sordos no llega la inconformidad de campesinos viendo como titular de Fomento Agropecuario, a un ex empleado de Monsanto, la trasnacional responsable de la deformación medular de semillas, como el maíz que, en Tlaxcala es más que un simple grano.

Pretende colocar en el archivo muerto el recuerdo del cobro del Procampo por años, pese a ser todo un terrateniente, sin el perfil de pobreza para el cual se diseñó dicho programa.

Ambas notas negativas para su desempeño en el poder las elude con actitudes irreconciliables, en las cuales los líderes campesinos son comparables a viles lacras y, sus solicitudes de diálogo, a intentos de extorsión y chantaje. Se trata de lenguajes distintos, de visiones opuestas, pero en el fondo, algo tienen en común: defienden causas nada buenas  a los ojos de quienes han de soportar  el uso de la vía pública para albergar manifestaciones y protestas que hoy para el mandatario son muestras de la democracia, plena en su administración.

2.- Ayer, representantes de los medios de comunicación preguntaron al mandatario sobre el levantón de una académica y su reciente liberación y, como consecuencia lógica, las garantías mínimas de seguridad para la gente.

Los eludió. Les ordenó consultar ese tema con la procuradora, Alicia Fragoso

Otro tema al margen de su ánimo. Lo hace a riesgo de confirmar que le molesta abordar los asuntos donde radica la gobernabilidad. Los deja en manos de su servidumbre y se limita a lanzar cautivadoras sonrisas bajo ese estupendo bigote libanés, al cual no podían faltar las sienes canas para configurar una imagen de poder, pero muy de la mano con la estética.

Es un hecho que la gobernabilidad de Tlaxcala se halla en las manos de las dos mujeres clave de esta administración: la secretaria de Gobierno, Anabel Ávalos Zempoalteca y la procuradora, Alicia Fragoso Sánchez. Su amo, a quien por cierto temen y lo demuestran con la sumisión reiterada cada vez que aquél se encarga de deshacer a gritos y ofensas el trabajo fino hecho con esmero, observa pereza para encarar los retos de su tamaño, seguro de que sus sirvientes no le van a quedar mal.

3.- Estos casi cien días han sido la queja permanente. Mariano encontró la gran excusa esgrimiendo su inacción a la herencia legada por el gobierno de los excesos, de la corrupción, de las obras mal ejecutadas.

¿Y si en lugar de ser la administración de las quejas fuese la de las soluciones?

Pero la eficacia es un mal negocio. Quita el tiempo. Acaba con la posibilidad de burlarse de la gente.

Es una burla la ineficacia en la devolución del pago de tenencia y el cobro de adeudos, sometiendo a los causantes a largas e indignantes filas.

Es una burla ufanarse de los trescientos y tantos millones de pesos para la zona metropolitana, a sabiendas que a Tlaxcala no le corresponderán más de 84 millones, si es que las flamantes autoridades de Secoduvi pueden conservarlo.

Pero en el colmo, se da una complicidad con el nuevo estilo del poder, de la que ni los medios de comunicación se libran. Si hay un tema molesto para el amo, muchos guardarán silencio en espera de recibir alguna migaja. El reciente levantón y la liberación de la académica de la UAT, son un ejemplo de un silencio cuasi colectivo.

¿Cómplices de este estilo retro?

Así como se oye.

Por eso, cuando el presidente de la Coparmex, Alfonso Santa Cruz, pide claridad en el rumbo de la entidad, muchos quieren verlo como una trompeta desafinada al interpretarse la sinfonía de la impunidad marianista.

Las piedras rodando se encuentran (y también las alimañas)

Los ex socios en la política de Apizaco, Alex Ortiz Zamora y Gregorio Cervantes, traen desde hace rato un pleito de muerte, del que no me extrañaría algún levantón o peores cosas.

Y aunque no es para sorprenderse, resulta que el ex alcalde apizaquense de los escándalos y latrocinios, hace ya equipo con un fino espécimen de la contabilidad hecha grilla, o sea Crispín Corona, el titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS).

Como si fuese un ring de barrio, los rudos Crispìn (el super ratón) y Alex (el Al Capone) contra el técnico Goyo (el greg) Cervantes. Hagan sus apuestas señores…

En esa lucha, Luciano Crispín Corona lleva terreno perdido, pues es la fecha que no proporciona la información solicitada por el diputado Cervantes y que esa falta ha sido solapada por el presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, Héctor Martínez.

¿Qué ocultará el auditor?, ¿A qué le teme?. SI su trabajo es profesional y apegado a la ley como presume, porque no dar la información.