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Publicaciones etiquetadas ‘Moreno Barrón’

Triste decepción, acabó JCyCP en un equipo afín a los intereses del ejecutivo

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Los integrantes –otrora precursores de dignificar al Legislativo- hoy cumplen con su papel de demorar la Reforma Electoral… solo tienen hasta el 24 de mayo.

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Temas para debatir con todos los sectores de Tlaxcala, como el de las causales de aborto al margen de la responsabilidad de las mujeres (hay que ver la reacción negativa de la Mitra y su manifestación en contra) no demoran ni dos días en el Congreso de Tlaxcala.

No es un asunto menor, pero comparado con la estancada Reforma Electoral, nos permite ver el lado convenenciero de una Junta de Coordinación en proceso de decantamiento hacia los intereses del ejecutivo local.

O a quién creen ustedes que convenga la dilación en un tema fundamental en el tema de la sucesión; falta un mes exactamente para que venza el tiempo legal.

El gobernador y su team de legisladores dejan para el último momento: duración del encargo, recurrencia de la elección y dar como un hecho que no habrá menos diputados.

Y la JCyCP acabó siendo su comparsa pese a los arrestos mostrados al inicio de su gestión.

No creo que sea justo para una sociedad pobre y desempleada, adjuntar la decepción, causada por opositores que prometían recuperar la dignidad del Legislativo, pero han acabado por sumarse a ese sistema voraz, convenenciero y simulador.

Las grandes promesas de la JCyCP terminaron en el cesto de la basura de un ejecutivo que las usa y las desecha a placer, pues sencillamente exige devengar los recursos que en efectivo o acaso en especie logró pactar con esas promesas malogradas de cambio.

Mírenlos con todo y el azul mocho de su atavío, aprobando en dos días el tema enviado por la SCJN, y sustrayéndose de su gran responsabilidad: la Reforma Electoral.

Oídos sordos a la mega marcha

  1. Todavía no escuchamos pronunciamiento alguno de la Mitra respecto a la aprobación fastrak de las causales que quitan responsabilidad a una mujer al provocarse el aborto: inseminación no deseada, malformaciones o peligro de muerte.
  2. Raro verdad, pues si los organizadores de la marcha que paralizó con sus quince mil o veinte mil participantes a la Capital de Tlaxcala, están tan callados, tal vez fueron estimulados por semejante esfuerzo en plena temporada electoral.
  3. ¿Es un tema de gobernabilidad? Por supuesto. Queda comprobado el poder del obispo Francisco Moreno Barrón, para movilizar a miles. Y también quedará como una dolorosa duda el mutismo del mismo hasta este momento. ¿Acaso sucumbió a algún cañonazo?
  4. Sin duda, los damnificados en este asunto fueron los integrantes de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDHT) cuya propuesta de incremento en las causales que libran a la mujer que se provoca el aborto, ni siquiera fue tomada en cuenta… fueron víctimas de una dolorosa cláusula de exclusión.

La impunidad en Natívitas

Se ha hecho tan odioso el alcalde de Natívitas, Cuauhtemoc Barranco, lo mismo robando descaradamente al Cabildo que ordenando su maltrato, que esa impunidad solo se explica siguiendo el hilo conductor de parentesco y afinidad con el secretario de Gobierno, Ernesto Ordóñez Carrera.

No se vale que el responsable de la política interna del estado proteja a un alcalde, tolere sus desfiguros y estimule su corrupción y arrogancia.

Este sí es un trabajo para legisladores locales y nacionales. Hay que ver el grado de putrefacción de esa autoridad municipal y la manga ancha con la cual opera gracias al parentesco político con el secretario Napo Ordóñez Carrera.

Mutismo en el tema de la tortura

¿Hasta dónde es débil la institución encabezada por Alicia Fragoso Sánchez, para no responder a las acusaciones de tortura, al video supuestamente tomado en los separos, a la presión para liberar a pájaros de cuenta en el tema del secuestro?

 

Reconoce Obispo papel de la autoridad para apaciguar a Aztama… pero no oculta resistencias

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En un mensaje ambiguo, Moreno Barrón, agradeció a las autoridades su intervención para calmar a sus feligreses en El Carmen Aztama, pero los alienta a los juicios sumarios, llamando a la condena de los delitos y no a la denuncia de ellos.

De aquél episodio de ira colectiva que puso en riesgo en la comunidad de El Carmen Aztama, la vida de una presunta ladrona sacrílega y, la de los policías ministeriales que le rescataron de la turba, hoy hay una especie de cruda moral, también colectiva… hoy, el temor a ser aprehendidos por el abuso cometido usando una causa religiosa, llevó al pueblo entero a resguardarse en sus casas.

Las calles, sede del juicio sumario que salió de control, quedaron sin gente.

La tragedia se asomó a causa de unos aretes hurtados en el templo a la imagen de la virgen de El Carmen.

Desde Santiago Tetla, el obispo Francisco Moreno Barrón, aprovechó ayer miércoles el micrófono para lamentar los hechos en Aztama, según lo consigna información de El Sol de Tlaxcala.

Su mensaje sin embargo se dio en un marco de ambigüedad: «todo atentado contra las imágenes, objetos de arte sacro y los mismos espacios santos hay que condenarlos quien quiera que lo haga y en cualquier condición, cuando se dan estos hechos hay que someterlos a la autoridad correspondiente de tal manera que la comunidad nunca se haga justicia por su propia mano».

El llamado a la condena y no a la denuncia podría mostrar el beneplácito de los juicios sumarios.

No debemos olvidar que los templos son una propiedad de la nación. Así que el concepto patrimonial infundido a una feligresía dispuesta en todo momento a aplicar castigos ejemplares a ladrones con cierta elevosía, nunca dejará de ser un delito que pone cosas materiales por encima de la vida humana.

Es muy cierto que verdaderas bandas de traficantes de piezas antiguas, muchas veces veneradas en los templos, se mantienen a la expectativa para sustraer a la primera distracción estatuillas, cálices u óleos de gran valor.

He ahí donde debe intervenir la Procuraduría General de la República, como garante del patrimonio federal, y valerse de las policías preventivas locales para hacer un equipo robusto, capaz de enfrentar a las mafias de traficantes, por cierto no en pocas ocasiones integradas por sacerdotes.

En eso debe invertir la autoridad.

Tenemos el caso de la basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, donde una serie de robos obligó a las autoridades a colocar cámaras de seguridad. Desde entonces los robos desaparecieron.

La entusiasta participación de los feligreses y su gran capacidad para reunir cantidades importantes por concepto de limosnas, debería destinarse a la adquisición de este tipo de equipos, para resguardo de ese valioso patrimonio.

Pero el dinero tiene destinos marcados, sobre todo durante las fiestas patronales, en las cuales el Obispo Moreno Barrón encabeza actos litúrgicos para realizar confirmaciones.

Las talegas de dinero se dirigen a la diócesis. ¿Para qué?, ¿acaso el ritmo de vida de sus integrantes demanda tal cantidad de efectivo?

¿Ese dinero regresa de alguna manera al pueblo que lo reunió? Sí… en forma de indulgencias.

Las indulgencias no detienen a los ladrones de arte sacro.

Es claro que todos deben poner de su parte.

Los mayordomos tienen la oportunidad de organizar con un mayor humanismo las celebraciones, eliminando costosos riesgos como los cohetones y los ríos de ron corriente. Mire que todo templo puede tener un eficaz sistema de vigilancia, conectado a la PGR y a la Secretaría de Seguridad Pública.

Entonces, la tranquilidad será plena.

Aunque los lujos purpúreos habrán de tener ciertos sacrificios, emulando la humildad de ese Dios que es su inspiración.

Creo que monseñor Moreno Barrón, antes de incitar su nutrida feligresía a la condena automática de los robos sacros, debe pensar en esos niños, muchos niños, que presenciaron la descontrolada euforia hecha un acto de violencia masiva.

Esas pequeñas conciencias deberían ser su prioridad, para iluminarlas con un ejemplo que a todos nos cauce admiración.

Se trata de un principio de orden.

La crisis del PAN

Duele la frustración de la militancia panista ante los intereses de quienes disputan la secretaría general de su partido. Nada tiene que ver el estatuto albiazul con los apetitos voraces de Adriana Dávila, por apoderarse del instituto, y de Sergio González Hernández, por no permitirlo.

Y mientras el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) ha visto esta crisis y no descarta nombrar a un delegado especial para sancionar el proceso de elección de candidatos a alcaldías y diputaciones locales, Dávila y González, no desperdician la oportunidad para hacerse daño.

Aliados ayer y enemigos hoy, demuestran su ausencia de principios.

Los mueve el interés, de seguir regenteando delegaciones y de tener manga ancha a la hora de palomear candidaturas. Eso suele ser productivo… todo tiene un costo, ¿qué quieres, ser diputado, alcalde?… te cuesta tanto.

Esa conducta tiene que ver con el pragmatismo tan de moda en el calderonismo.

No importan los medios, en cambio sí el fin. Así que nadie se avergüence por las atrocidades cometidas a nombre del PAN, pero con la particularidad de una causa… el adrianismo.

La intervención del CEN es lo mejor.

El apetito de Adriana es insaciable. Su calidad de nueva rica gracias al sistema que encabezó el michoacano, requiere seguir con el elevado ritmo de vida adquirido.

De lo contrario, su desempeño no tendría la menor gracia. Al menos así lo contempla.

Los consejeros nacionales del partido estarán en Puebla, en los trabajos que encabeza al líder nacional Madero.

Se trata de posponer la asamblea para la toma de decisiones, más allá de la partida de Felipe Calderón, es decir, por ahí de diciembre, y no con la proximidad que se manejaba.

Veremos de qué manera se conserva algo del partido que llegó a ser gobierno en Tlaxcala, pero hoy, hundido en la tercera posición.

Ahí la llevan.

Pueden seguir descendiendo. De eso se encarga la nueva rica.

El corporativo Ortiz esperaba más de sus abotagados operadores

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Padecen el grave sobrepeso que los obliga a exigir su diezmo o doble diezmo para saciar la soberbia, en los términos en que un diabético no puede desdoblar los azúcares.

En el orticismo se advierte un temor de tal magnitud a menos de medio año de la elección más importante de los años recientes que, sus mismas cañerías se han saturado con la formidable sobredad, esa que pudiese ocasionarle una infección como llega a ocurrir con algún macho enchiquerado expuesto a sus propias humedades en tanto caldo de cultivo para la generación  de sus múltiples gérmenes enemigos.

Controlar al Instituto Electoral, al propio partido y ahora, a la Sala Electoral Administrativa del Poder Judicial, es como construir un edificio con albañiles que no se entienden entre sí porque todos ellos acusan tal nivel de soberbia que son incapaces de realizar las labores básicas, como asegurarse que los pilotes se hallen a suficiente profundidad y como instalar puertas para impedir la entrada de entes perniciosos a su interés transexenal.

Curiosamente el exceso orticista conforma una trilogía que debiera apostar al equilibrio, mas el desequilibrio es lo que llegó, a causa del bombardeo pecuniario sin ton ni son del que, en el colmo, los responsables de entregarlos se han procurado interesantes diezmos, dobles diezmos o de plano sociedades.

Insisto, el sexenio sustentado en la balanza perdió el equilibrio.

Hay testimonios, por ejemplo, de desatinados desplantes con los cuales Pedro Molina Flores, contaría dinero frente a los pobres, orillándolos a humillarse, con la exigencia de ser incondicionales y discretos para poder tener parte de ese botín. Tan torpe fue su actuar que generó suspicacias, y en consecuencia su período de presidente quedó manchado con: el infarto cerebral sufrido por Silvestre Lara, ya sea como infame coincidencia o como peor acción. Lo menos para opinar a ese respecto es la rareza en medio de la cual aconteció.

Del PAN, me parece un exceso hacer secretario de la Función Pública a un elemento sin el perfil (Alberto Jiménez Tecpa es veterinario) y, sin aclarar las cuentas a la conciencia del partido. Han quedado inscritas en la lápida de las exageraciones las llaves, con todo y el edificio al cual permiten la entrada, en cuyo interior se instaló la sede estatal del partido. Es un pago adelantado que justifica imposiciones y pasa por alto la visión de consejeros, quienes han visto en ciertos personajes no solo un retroceso, sino el accionar abyecto con tal de cubrir la espalda a quienes jugaron con lo que no tiene repuesto, o sea con la vida de los demás.

Y del IET, ya se ha dicho hasta el cansancio que sus bases se han de resquebrajar cuando la presión rompa los nervios de los nóveles premiados con semejante paquete. Es una suerte de rifa de tigre ganada cuando se carece de armas y, lo menos que se puede hacer es pegar la carrera, como ya vimos con anteriores especímenes removidos por el vergonzoso papel hecho durante la burla en que devino el proceso de selección.

Y es precisamente este momento otro de los excesos (entonces ya serán cuatro) mediante el cual colocaron en cómoda postura a un legislador de quien resalta un mostacho al estilo Dalí, pero con caída de Tintán que, para sorpresa del Partido Naranja y sus fundadores jugó la perinola y tomó todas las fichas –claro ocasionado por su contraparte – de tal forma que aquella probidad alegada cuando amigo era de los perredistas se convirtió incluso en el más profundo odio, desprecio y escarnio, sentidos por su inventor, Rubén Flores Leal, a quien no le tocó ni así de migajitas del tremendo cesto que de un bocado se engulló el ya mencionado ¿convergencista?, dispuesto a batirse con todo y su armadura naranja, para defender, como un perro, la ley Moreno Barrón, que garantiza persuadir con el evangelio a la masa creyente, para que sigan viendo como verdaderos demonios a los perredistas, capaces de impulsar el matrimonio entre personas del mismo sexo y aun peor, permitirles la adopción ante su incapacidad de procrearse.

Estos son excesos resultantes de la torpeza de los operadores pertenecientes a un corporativo que esperaba más de ellos. Sin embargo, al paso de los años les fomentó insaciabilidad en su apetito e hizo de ellos unos cerdos, lerdos y pesados, incapaces de reaccionar a tiempo porque aun a pesar de los riesgos que corren, exigen su diezmo, su doble diezmo o su sociedad.