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Antigua Estación, Santa Águeda, Ciudad Judicial… el brutal saqueo

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Quedó linda la nueva plaza comercial de Apizaco, en los talleres amados y cuidados por generaciones de ferrocarrileros, hoy, pasivos sujetos despojados.

Caricatura 1, Plaza Antigua Estacion, Apizaco, Ferrocarril, Mariano Gonzalez, Orlando Santacruz, Tlaxcala Online

Me resisto a pensar que la pesada loza, a duras penas sostenida por un pueblo agotado, consta entre otras cosas de un escandaloso saqueo.

La visión empresarial del coordinador de los esfuerzos arrea parejo… lo mismo con monumentos históricos que sentíamos de propiedad social, como la antigua estación o la ex hacienda Santa Águeda, que con terrenitos casualmente ubicados cerca de las obras de moda.

Ciudad Judicial por ejemplo, colinda con unos lotecitos… ahí sin importancia donde el susodicho tenía sembrados unos arbolitos y dejaba que unos pollos –ahí unos cuantos- anduvieran comiendo lombrices (que se hacían en los agujeros de las pisadas de unos toros así de violentos y cornudos).

La otra hacienda, de Apizaquito… sí, hacia donde se dirige la cuestión cultural, dicen que también colinda con los pastizales del don.

Ah, pero donde no tuvo abuelita fue en la transformación de Santa Águeda, de pasivo monumento admirado por vecinos y visitantes, al mega fraccionamiento como para corredores de bolsa de Wall Street.

De plácemes

Hoy viene la sobrina del llamado innombrable, y también secretaria de Turismo Claudia Ruiz Massieu Salinas a inaugurar tan admirable inversión, de más de 500 millones, bonita de veras porque aprovecharon los antiguos talleres para poner el hotel City Express, y bola de negocios lindos.

¿Quién los puso?

Nomás el que haya convencido a un tal Marianito, exigente ¿dueño?, bueno chance junior del mero macizo; la cosa es que si alguien incumple con los requisitos nomás no entra al selecto grupo de los manchi-condóminos más modernos de la Ciudad Modelo.

Ya apareció la varita

Con razón andaba extraviada, pero nada más para arreglar cierto tipo de problemas… porque los otros –bueno tienen que ver con la cuestión patrimonial y encajan de maravilla en la nueva ciencia: la ingeniería comprobatoria- no son contratiempo alguno, al contrario, es para que amigos y parientes erijan un monumento al primo, carnal, tío o apá rico, que no deja de darle gracias a Dios, porque no le dio… lo puso donde hay, y suficiente como para no volver a pasar otra temporada fría, como esa cuando el presupuesto se esfumó gracias a que el entonces secretario de finanzas compró acciones caras en la bolsa. ¡Todo lo perdimos!

Es probable que con esa varita las cuentas bancarias de personajes como Federico Muñoz (constructor), Orlando Santacruz, (gestor ex alcalde), así como los poblanos Jorge Stefan Chidiac y el ex alcalde de Texmelucan y diputado federal Carlos Sánchez Romero, hayan sacado hartas chispas y unos ruidos medio extraños… porque con esta negocito se multiplicaron como la espuma.

No se vale quitar a los ferrocarrileros un patrimonio tan querido y cuidado a lo largo de las generaciones. Pero ya ven ustedes, ese es el chiste de tener doctorado en el arte de comprobar inversiones y luego… ¿quedarse con ellas?

Luego… a la Feria

De ahí, la comitiva salinista, digo, los representantes de los gobiernos federal y estatal se constituirán en el Centro Expositor, para inaugurar y recorrer las instalaciones de Tlaxcala la Feria, otra vez en manos de quién creen… pues de Ariel Lima (estos no aprenden)…

María de los Ángeles, el mohín…

La ex lideresa nacional del PRI anda que trina porque a Adalberto Campuzano Rivero, su coordinador de asesores y ex titular de Secoduvi en tiempos de Héctor Ortiz, lo inhabilitaron por cinco años, al encontrarle responsabilidad en el proceso de licitaciones de la clausurada Plaza Bicentenario.

A lo mejor ese frente no es de lo más conveniente porque, miren ustedes, la asambleísta María de los Ángeles sigue figurando en la primera plana del partido, al cual por cierto jamás ha negado y por el contrario, lo representa en el DF, en medio de bola de perredistas y panistas, pero con resultados sobresalientes.

Bueno, se trata de un grupo con influencia que, ahora da por recibida la manchi agresión a uno de los más estimados operadores de Moreno Uriegas.

No vaya a ser que ante eventuales resultados adversos en 2016, la bola de cosas (muchas de ellas arrebatadas o logradas de chueca manera) le signifiquen uno más de los tremendos dolores de cabeza, para cuyo alivio de nueva cuenta, volverá a andar extraviada la varita mágica.

Se ve, en la inhabilitación de un lustro, que los ejecutores del hacendado se fueron con pies de plomo.

A Campuzano, el coscorrón no crea que lo tiene afligido, sino al contrario, así de rápido llegó con Angelita su jefa y se puso a tirar cualquier cantidad de tierra contra el rico… qué digo rico… ¡riqusisísimo político a quien por fin, la Revolución le hizo justicia!

La tragedia del vagón suelto pudo ser un acto de terrorismo

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Y las autoridades tienen que investigar todas las posibilidades, pero, al día de hoy se muestran pasivas, vulnerables, impotentes a un eventual atentado.


Con la desesperación propia de quien perdió a un ser querido debido a una espantosa tragedia, como lo es el rodamiento sin control de un pesado artefacto cargado con decenas de toneladas de cemento, familiares de dos víctimas fatales y otras personas afectadas se acercaron al gobernador Héctor Ortiz para pedirle su intervención ante la empresa dueña del vagón, Ferrosur, cuyos directivos no han dado la cara después de lo acontecido aquél fatídico ocho de agosto.

Por supuesto que tienen todo el derecho a exigir la intervención de la autoridad.

Sin embargo, la indiferencia asumida por los dueños del artefacto causante de la fatalidad, no reaccionan, seguramente porque su equipo carece de un seguro que garantice la reparación de daños a terceros, sencillamente porque nunca previeron que una situación como esta se presentaría, causando semejante daño.

Entonces, qué sucedería si por desgracia se suscita un descarrilamiento, con las consecuencias que esto traería. Yo creo que nada. Yo creo que estamos expuestos a graves daños en medio de la más terrible improvisación en que las propias autoridades han caído.

Supongo que la autoridad más indicada para intervenir en este asunto es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Sus responsables, sin embargo se mantienen en silencio.

Digamos que el Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC) hace lo que puede como autoridad encargada de resguardar la integridad de las personas, pero más allá de acciones preventivas, carece de capacidad y recursos para involucrarse en una situación tan delicada.

Creo que las autoridades tienen que designar a los responsables de la inteligencia en el estado para ensanchar su capacidad de investigación al delicado terreno del terrorismo.

Y nadie en su sano juicio desearía que actos de este tipo en nuestra tierra, pero, dígame está usted seguro de que no se trató de un imponderable en este contexto.

Robar una góndola de decenas de toneladas suena desquiciante.

En cambio, liberarla del tren a la que se encontraba asegurada pudo ser producto del perverso pensamiento de seres infames, que con toda frialdad calcularon en el desnivel que sobrevendría la tragedia.

Y ahí, la Secretaría de Gobierno debe pedir la asesoría de instancias superiores en materia de investigación. Otra desgracia con características parecidas sólo nos retrataría como un pueblo incapaz de cuidar a los nuestros y vulnerable a ataques que parecieran tan básicos pero, con resultados funestos.

La cruz roja de Tlaxcala da pena

Ignoro si los representantes de la Benemérita Institución deliberadamente dejaron varias ambulancias frente a la delegación Tlaxcala, en la calle Allende, para que todos observemos las pésimas condiciones en que se encuentran o, sencillamente se trata de unos olvidadizo e irresponsables sujetos, de esos que abundan en las instituciones.

Lo cierto es que deprime ver una unidad de rescate urbano con las llantas ponchadas y las señales de que los meses transcurrieron sin que una piadosa alma tuviera un poco de confianza y retirase esa chatarra a lugares donde haga menos daño.

¿Qué ocurre en la Cruz Roja?, ¿Es esta la nueva forma de realizar una protesta porque las colectas no han sido lo suficientemente generosas como para reparar las ambulancias que un día pueden ser muy importantes para atender una emergencia de grandes dimensiones?


Agentes federales, estatales, municipales y de migración, en la mira

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Aventurarse a cruzar México es un infierno que hace ganar 50 millones de pesos a los secuestradores de migrantes.


El paso de migrantes centroamericanos por el estado de Tlaxcala, no solo deja ganancias para funcionarios de migración y policías, federales, estatales o municipales, sino hasta a particulares que convierten sus casas, muy pobres, en sitios de alojamiento temporal, donde alimentan, lavan la ropa y hasta conviven con estos vecinos nuestros a los que nos da por ver tan abajo, como a nosotros nos pasa con los gringos.

Ellos y el valor que se cargan, para viajar en los furgones de la bestia, como muchos llaman al ferrocarril, cuyo traqueteo sobre los añosos rieles ha adormilado a decenas que, incapaces de sobreponerse a las larguísimas jornadas, en ocasiones quedan cubiertos por toneladas de las diversas cargas transportadas por este medio.

Otras, han caído en mala forma a los pies del gigante de acero y han sido cortados, mutilados, a veces muertos y otras más que eso, porque ante un sufrimiento semejante sobreviene la indolencia de nosotros los mexicanos, a quienes se nos vendió la figura del mara tatuado, capaz de arrancar las entrañas de su propia madre, como condición para iniciarse en alguna de las versiones de las pandillas esas, como si así fuera la generalidad de los salvadoreños y hondureños y guatemaltecos y hasta provenientes del Brasil.

Es una de tantas versiones infernales de la pobreza en grado extremo que a cualquier guardia lo hace secuestrador y a cualquier ciudadano soplón, por el solo hecho de hacer una especie de cobro de factura por los pésimos tratos que nosotros recibimos de aquellos hasta organizados como cazadores para llevar nuestras cabezas a manera de escarmiento para que el medio millón anual de paisanos lo piense bien antes de aventurarse en los desiertos compartidos.

A los municipales de Apizaco les causa un placer muy de ellos el cazar a los centroamericanos. He sabido de vejaciones de mujeres, incluso embarazadas quienes, sabrá Dios porqué decidieron aventurarse al averno este, donde los demonios portan placa y los ángeles son escasos, tanto, que hay casas de seguridad en las cuales, salvadoreños han tenido que esperar hasta 73 días para ser liberados, claro, siempre y cuando sus familiares hayan enviado entre mil 500 y dos mil 500 dólares en promedio que, al año, hacen algo así como 50 millones de dólares, tomando en cuenta que los afectados fácil llegan a 20 mil, según estimaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Es urgente que las autoridades reciban la información directa de ese organismo y, sobre todo, que los castigos ejemplares se apliquen a esos servidores públicos capaces de utilizar armas, patrullas y uniformes para intimidar, violar, secuestrar y luego, liberar a estos vecinos nuestros que, muy caro pagan su osadía de vivir su versión propia del sueño americano.

Qué será de quienes perdieron sus piernas en el intento. Y de aquellas mujeres que tras el reiterado ultraje, resultan preñadas. Qué opinarán de los mexicanos los familiares de mujeres y niños vendidos a zetas y maras por unas cuantas monedas, como parte de un asqueroso ritual de corrupción efectuado por nuestros “ejemplares servidores públicos”.

De no ser por la enérgica queja de la CNDH seguiríamos con los ojos cubiertos, viéndolos sí, a bordo del tren como si fuesen pajaritos, como si viajar semanas, meses, asidos al acero de los furgones, fuera motivo de diversión.

Alguien tiene la culpa de que la pobreza nos llegue al cuello. Y desgraciadamente el hilo se rompe por lo más delgado, obligando a pagar a los pobres por los excesos de quienes se sienten los dueños del mundo.