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Nadie puede negar que los únicos culpables de que en esta semana se hayan disparado los casos de personas contagiadas por Covid-19 y que hubiera aumentado el número de fallecidos por ese virus son los ciudadanos que, en Tlaxcala, no acataron el aislamiento social ni la sana distancia impuesta por los gobierno federal, estatal y municipal.

En la entidad desde que inició la cuarentena y hasta la fecha ha prevalecido la simulación en torno a la aplicación de las medidas restrictivas para evitar el incremento de personas infectadas por coronavirus, porque si bien las actividades en las dependencias gubernamentales y organismos públicos se suspendieron, así como también las que realizaban ciertos negocios y restaurantes, lo cierto es que Tlaxcala nunca ha dejado de tener movimiento porque se ha permitido el funcionamiento de tianguis, la celebración de fiestas y la operación de bancos sin que éstos alienten a sus usuarios a guardar la sana distancia.

Las medidas de aislamiento social existen y un sector relativamente importante de la sociedad tlaxcalteca las ha cumplido, pero ante la permisividad de las autoridades estatales y municipales éstas no se han acatado totalmente o simplemente se han relajado al grado que hay zonas del estado donde el comportamiento comercial y de movilidad de personas es similar a la de un día normal o común.

De nada sirve la costosa sanitización que se lleva a cabo en los municipios de la entidad y el enorme gasto que implica la puesta en marcha de las “Brigadas Cuídate” a cargo de la Secretaría de Salud si los ciudadanos siguen mostrando una actitud de valemadrismo para ayudar a contener la pandemia que en los dos últimos días nos dejó 48 nuevos casos de infectados y 10 personas fallecidas.

El Covid-19 ha tenido un crecimiento acelerado en el estado, pues ahora prácticamente tiene presencia en dos terceras parte de los municipios y amenaza con lograr una cobertura estatal en los próximos días. La entidad registra 204 contagios y 30 fallecimientos, lo cual resulta preocupante porque además se tienen 342 personas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 204 más están bajo vigilancia epidemiológica.

Pese a que se tienen esas lamentables cifras, aún existen ciudadanos y ciudadanas que no reconocen la gravedad de la situación y mantienen la tonta creencia que el Covid-19 no existe y que se trata de un invento del gobierno y de los medios de comunicación.

Dudo que las familias de las personas fallecidas y de los 28 pacientes graves que hay en Tlaxcala, de los cuales seis se encuentran intubados, piensen lo mismo.

El valemadirsmo de ciertos tlaxcaltecas en insultante, así como el oportunismo de ciertos actores políticos, como es el caso de los diputados locales que en lugar de destinar recursos para comprar despensas y repartirlas entre las personas de escasos recursos que enfrentan problemas para comer, prefieren tomarse la foto obsequiando material y equipo de protección a servidores públicos del sector salud de diferentes hospitales del estado.

Lo anterior es un absurdo porque la Secretaría de Salud ha reiterado que el personal de la dependencia cuentan con los equipos de seguridad para tratar a los enfermos de coronavirus y porque el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez dispuso de una partida de 50 millones de pesos para tal fin, de ahí que los diputados locales morenistas Víctor Manuel Báez López, Patricia Jaramillo García, María del Rayo Netzahuatl Ilhuicatzi, Jesús Rolando Pérez Saavedra, José María Méndez Salgado y los legisladores federales Joel Molina Ramírez y Claudia Pérez Rodríguez sólo se vieron como unos oportunistas que aprovecharon la actual crisis sanitaria para lucrar y verse como los “buena onda” al donar una parte de sus salarios.

Urge que el gobierno del estado y los gobiernos municipales ejerzan su autoridad con firmeza para que se acaten las medidas restrictivas impuestas por la pandemia de Covid-19, porque de lo contrario el número de contagiados seguirá alarmantemente a la alza junto con el de personas fallecidas.

Los servicios médicos de Tlaxcala aún operan sin problemas, pero sería lamentable que ante la irresponsabilidad de algunos ciudadanos los hospitales se saturaran y que en un tiempo más ya no existan las camas con los respiradores necesarios para atender a los pacientes con coronavirus, sobre todo porque el incremento de enfermos en los dos últimos días ha sido exponencial.

Si no tienes por qué salir, quédate en casa, es lo mejor para ti y para todos.