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Marianito y García Portilla… la nueva clase política del PRI

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El primero fue electo, sin mérito alguno, consejero nacional de su partido, mientras el segundo, presentado a Humberto Moreira como el hijo putativo de Mariano González. Los dos entran en consecuencia a la dinámica sucesoria, en condiciones muy ventajosas.

Sin más mérito que los logros personales a costa de una militancia minimizada e ignorada, pero con toda la influencia de quienes conforman el renuevo generacional, al gusto del hacendado en el poder, un encastado (Marianito) y un plebeyo (Ricardo García Portilla), fueron tocados por la mano del amo para engordarlos políticamente y meterlos en la dinámica sucesoria.

Digamos que una de las virtudes del novillero Mariano González Aguirre, fue convertirse en la sombra de su padre, antes y después de su unción como candidato tricolor. No hizo campaña, pero fungió como paño de lágrimas y compañero de mil batallas.

El hoy secretario de Finanzas posee el genio de la manipulación en medio de una perversidad que sin embargo muestra a un ente de sangre espesa desde el aislamiento en el que lo tienen viviendo sus complejos de superioridad.

El novillo

Mariano González Aguirre, fue electo el sábado anterior miembro del Consejo Político Nacional (CPN) del PRI, vigente de 2011 a 2014 y, con el encargo del proceso electoral del próximo año y la definición del candidato a la presidencia de la República de ese partido.

Carece de una carrera dentro del PRI, ni siquiera se conoce un discurso, como exhibe en cambio los excesos propios de un junior, que oscilarían entre hacer negocio con la compra-venta de despensas a través del DIF, hasta la adquisición de una franquicia de futbol, de tercera división, para meter a jugadores y cuerpo técnico a la nómina del gobierno.

No le habrían sido ajenas las aperturas de discotecas y antros en Tlaxcala y en Acapulco –al menos son las dos plazas a la vista- donde llegar a divertirse a plenitud, pues aún así es más barato que pagar las cuentas de los amigos que nunca le escasean, en otros establecimientos, donde se le considera cliente distinguido.

Con esa carta de presentación, el nuevo consejero nacional del PRI se codea de una vez con personajes como el ex gobernador de Puebla, Mario Marín, el ex candidato perdedor Javier López Zavala, el ex alcalde Enrique Doger y el ex senador Germán Sierra Sánchez, electos por Puebla y parte de los 450 baluartes tricolores correspondientes a treinta entidades federativas.

El de los zapes

Presentado por el amo al líder nacional del PRI, Humberto Moreira, como su hijo putativo en política –en la comida organizada cuando se instaló la nueva dirigencia estatal- el calpulalpense secretario de Finanzas y espléndido actor que vende muy bien sus orígenes humildes, reafirmó  con aquella distinción las libertades de las que goza para introducir graves tenebras, partiendo de esa inexplicable predilección marianista, gracias a la cual hoy es inmune a otros grupos e impune a las atrocidades.

Ante grupos de jóvenes priístas de Calpulalpan, García Portilla se promueve como inminente candidato a diputado federal por el tercer distrito, pues cuenta con la bendición de su patrón.

Ello aclara el bloqueo a la alcaldesa de Zacatelco, Blanca Águila Lima, y la dolorosa ruptura de la alianza con los influyentes Joel Ayala y Marco Antonio García Ayala, líderes de la FSTSE y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, dispuestos a responder las agresiones a nombre de Mariano, una a una, rumbo a la definición de candidaturas a las diputaciones federales.

También explica el acorralamiento en el que se halla el actual secretario de Gobierno y  calpulalpense, Noé Rodríguez Roldán, quien en peor condición que su antecesora en el cargo, Anabel Ávalos Zempoalteca, padece el bloqueo y la descalificación orquestados en Finanzas, con el claro propósito de eliminarlo del camino.

Tras filtrar la reunión de Noé con alcaldes para destapar anticipadamente su intención de suceder a González Zarur en la gubernatura, el responsable (en apariencia) de la política interna del estado, es estrangulado por el triángulo Finanzas-Función Pública-Subsecretaría Técnica, en tanto élite fomentada por Mariano que a su nombre y perjuicio, elimina e inutiliza a personajes fundamentales al gobierno.

A García Portilla le asiste una agenda personal que lo hace diputado federal a la próxima legislatura y lo coloca como aspirante natural a la gubernatura en 2016. Si para ello deben rodar más cabezas, así será.

El terror es parte de la estrategia que, probablemente desconozca el mismo gobernador. Por ejemplo, en la Subsecretaría Técnica de la Segob, estaría ya operando un cerrado grupo de michoacanos comandados por Mario Armando Mendoza Guzmán, interviniendo teléfonos de presuntos enemigos de su causa y planeando otras formas de amedrentamiento.

Ningún tlaxcalteca tiene acceso a esa subsecretaría.

Un detalle del secretario xoloescuintle

En otro tema, la intolerancia de Hugo René Temoltzin Carreto está a prueba. Su director Jurídico, Lauro Sánchez Sánchez, arrastraría un tremendo problema de ventas fraudulentas de terrenos en Acuitlapilco, como en breve lo documentarán las víctimas.

Hace unos meses el señor Sánchez, se hizo de unas tierritas donde le platico y luego las vendió (ya sabe usted, la especulación en pleno).

Pasado el tiempo, los compradores de buena fe ya se enteraron que los terrenos que adquirieron no son de ellos y que  tampoco pertenecen a Lauro Sánchez, sino a otra persona que ya comprobó la posesión legítima y legal de los predios.

Pese a que los compradores defraudados han tratado de establecer contacto con el flamante funcionario marianista, éste ya se hizo ojo de hormiga y no da la cara, por lo que en breve será denunciado ante las autoridades correspondientes.

Y ahora que dirá Hugo René Temoltzin. De seguro también culpará a Héctor Ortiz de ese fraude que cometió su protegido.