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Archiv para mayo, 2017

El gabinete de Marco Mena lejos de sufrir ajustes

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La luna de miel entre el nuevo gobernador y los tlaxcaltecas se mantendrá aún por un tiempo, sin embargo en unos meses veremos si el estilo de Marco Mena es aprobado o no por los ciudadanos que no se explican porque la actual administración avanza muy lento en su tarea de gobernar.

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La posibilidad de un ajuste entre los miembros del gabinete del gobierno de Marco Mena está lejana y de haber cambios éstos estarán relacionados con las candidaturas para participar en los comicios del 2018 o porque al cumplir el primer año los resultados obtenidos por algunos funcionarios no fueron los esperados.

Al referirse a la designación de Silvia Josefina Millán López como nueva directora del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala, el mandatario defendió los nombramientos realizados en los ultimos cuatro meses y días que lleva su gobierno, al sostener que sus colaboradores tienen el perfil que responde a las exigencias que merecen los cargos.

Es obvio que Marco Mena no comparte las críticas que han recibido algunos funcionarios como la Secretaría de Gobierno, Anabel Alvarado Varela, el titular de la SEP, Manuel Camacho Higareda, el responsable de la Comisión Estatal de Seguridad, Hervé Hurtado Ruiz, así como el encargado de la Secretaría de Salud, Alberto Jonguitud Falcón.

Se dice que los dos últimos funcionarios encontraron en ruinas las dependencias que controlan desde el 1 de enero de este año, pues al llevar a cabo un auténtico diagnóstico interno detectaron que en la pasada administración hubo serias omisiones que hoy en día impiden responder con eficiencia a las demandas de los tlaxcaltecas.

Esa negligencia sumada a probables actos de corrupción se conocen perfectamente al interior del nuevo grupo de poder que gobierna el estado, pero nunca trascenderán porque sería como abrir la cloaca que dejó la administración del hacendado Mariano González Zarur.

Lo anterior puede ser una de las razones que influyó para relegar a los marianistas de los puestos de primer nivel, situación que hoy en día ha generado una tensión entre ese grupo y el que encabeza Marco Mena.

El enojo de los marianistas no es sólo porque fueron marginados por Marco Mena, sino porque el gobernador ha capitalizado a su favor acciones que se inciaron en la pasada administración como la tendencia que se tiene en la generación de empleos, la llegada de nuevas empresas y hasta el probable ascenso del equipo de Coyotes a la primera «A» del futbol mexicano.

Sin duda el gobernador de Tlaxcala ha tenido suerte al inicio de su administración, pero tarde o temprano el escenario cambiará y tendrá que responder por lo que se ha hecho y por lo que no se haya concretado.

Su equipo de trabajo puede estar tranquilo porque se percibe que Marco Mena está contento con los resultados que va obteniendo, aunque un sector importante de la sociedad tiene otra idea del gobierno de Marco Mena, ya que lo visualiza entre paralizado y lento y con poca capacidad para marcar una diferencia con el de Mariano González.

Ademas, el cuidado extremo que existe sobre el gasto público empieza a generar molestia entre los funcionarios públicos, pues las compras y el abasto de materiales y artículos para que operen las dependencias es a cuentagotas, lo cual nadie se explica porque los presupuestos siguen sin ejercerse a más de cuatro meses de haber iniciado este gobierno del estado.

Marco Mena se mantendrá en su estilo y los tlaxcaltecas serán los que emitan su aprobación o desaprobación en los próximos meses. Todo es cuestión de tiempo para comprobar quien tiene la razón.

La complicidad entre jueces y policías investigadores

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Mientras Elsa Cordero Martínez siga solapando la corrupción en el Tribunal Superior de Justicia del Estado difícilmente los tlaxcaltecas podremos tener derecho a la justicia, porque hay muchos elementos que demuestran que en Tlaxcala lo que prevalece es la impunidad que tanto lastima a los ciudadanos.

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Al enorme rezago que existe en la ejecución de órdenes de aprehensión y la inoperancia de la Policía de Investigación, hay que sumar el ineficiente trabajo que realizan algunos jueces penales para entender por qué en Tlaxcala prevalece la impunidad.

Nadie sabe las razones por las cuales el gobernador Marco Mena aún no designa al nuevo subprocurador de Justicia, pues aunque el poblano Víctor Pérez Dorantes ya presentó su renuncia a ese cargo, éste sigue operando junto con el nefasto César Maza, jefe de la Policia de Investigación, para entorpecer el trabajo al interior de la Procuraduría General de Justicia en el Estado.

Esa dupla en complicidad con algunos jueces penales recurren a su conveniencia para agilizar o entorpecer la impartición de justicia.

Los flamantes y bien pagados miembros del Consejo de la Judicatura del Tribunal Superior de Justicia del Estado deberían darse una vuelta por el Juzgado Primero Judicial de Sánchez Piedras donde despacha la influyente juez Olivia Mendieta, para que comprueben las inconsistencias jurídicas que existen en algunas de sus actuaciones.

Resulta que un número importante de consignaciones o determinaciones realizadas por agentes del Ministerio Público con base en el pasado sistema penal son obstaculizadas por Olivia Mendieta al negar las órdenes de aprehensión basándose en un razonamiento del Juzgado Tercero de Distrito, que se refiere a un asuntos específico y no representa una Tesis o Jurisprudencia para que se pueda hacer válido a otros casos.

Por esa azón, es sorprendente que unas órdenes de aprehensión si las autorice y otras las deseche con el mencionado argumento. Dicen que para lograr el visto bueno de esa juez es necesario entregar un estímulo económico, porque de lo contrario regresa los expedientes al Ministerio Público al señalar que ya no es competente para conocer del asunto, pese a que las actuaciones demuestran que la denuncia fue presentada en cuando se encontraba en vigor el sistema de justicia penal pasado.

El número de ligitantes que se queja por el proceder de la juez Olivia Mendieta crece cada semana, de ahí que la impartidora de justicia asume actitudes prepotentes al tratar de intimidar a abogados que se encuentran en el juzgado sólo por el simple hecho de haber promovido un amparo para frenar sus presuntos abusos.

En más de una ocasión la juez ha optado por correr a litigantes que están presentes en alguna diligencia pública con el propósito de exhibirlos ante las personas que estan en las instalaciones.

Además, el personal de ese juzgado ha sido intimidado para que haga lo que ella ordena, porque de lo contrario asegura que los puede despedir sin ningún problema, pues presume ser amiga íntima de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Elsa Cordero Martínez.

Este amalgama de corupción, complicidad, negligencia e ineficiencia hacen imposible la imparticición de justicia en Tlaxcala.

Y me explico, la Policía de investigación perteneciente a la Procuraduría General de Justicia del Estado al mando de César Maza sigue sin dar resultados. Es conocido que hasta hoy sólo se ejecutan órdenes de aprehensión solicitadas por los juzgados penales del sistema tradicional si éstas son autorizadas por el mencionado comandante.

Si este personaje no da su aval la orden de aprehensión simplemente no se puede llevar a cabo aún teniendo ubicado al probable responsable. César Maza y los miembros de La hermadad son los únicos encargados de ejecutar ese tipo de ordenamientos legales, porque según cuentan obtienen un beneficio económico.

Usted puede preguntar si otro comandante de la Policia de Investigación ajeno a la influencia de La Hermandad puede detener a un probable culpable y verá que la respuesta es no.

Se tiene conocimiento que desde diciembre a la fecha el número de órdenes de aprehensión ejecutadas y puestos a disposición ante el juez penal ha sido escaso, pues son entre seis a ocho personas por juzgado dando un total de 32 probables detenidos.

De esos detenidos, un número importante logró su libertad porque prescribió el delito por el cual fue acusado, situación que hizo imposible la impartición de justicia porque en Tlaxcala lo que gana es la impunidad.

Con esos jueces y policía investigadores para que queremos enemigos, o no.

La desarticulación de la estructura marianista en el sector educativo

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El desplazamiento de los marianistas en la estructura del gobierno del estado es una realidad y aunque ese proceso avanza despacio, es un hecho que el grupo del ex gobernador Mariano González Zarur ha perdido espacios e influencia al grado que ya no se ve ninguna fugura de peso.

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Lento y con decisiones quirurgicas el gobernador Marco Mena lleva a cabo la reestructuración del sector educativo en Tlaxcala que en los dos últimos gobiernos fue utilizado con fines políticos electorales.

Tanto en las oficinas centrales de la Secretaría de Educación Pública como en el Cobat y en el Cecyte se abrian espacios para contratar a operadores políticos, quienes lejos de atender las necesidades de ese sector se dedicaban a armar estructuras electorales que con recursos públicos funcionaban a lo largo y ancho del estado.

La llegada de Manuel Camacho Higareda a la Secretaría de Educación Pública fue el primer aviso que envió el gobernador de que las cosas cambiarían, pues el ejército electoral marianista que comandaba Tomás Munive Osorno poco a poco se ha ido desactivando, primero al ya no disponer de recursos y luego al cortar cabezas de los principales operadores.

Unas semanas más tarde, Marco Mena ratificó en el cargo a José Luis González Cuéllar en la dirección general del Cecyte, desde donde se hacen los ajustes para renovar a 14 directores de planteles y 15 subdirectores.

Hay que tener presente que el personal de esa institución educativa bajo el mando del ex director general Victorino Vergara Castillo se volcaba en cada proceso electoral para apoyar las campañas del PRI.

En los pasados comicios locales ese ejército salido del Cecyte se le vio en el oriente del estado y especialmente en Apizaco, donde competía por la diputación local Mariano González Aguirre, hijo del ex gobernador Mariano González Zarur.

Dicen que el proceso para renovar directores y subdirectores en el Cecyte tiene dedicatoria y va encaminado para mover aquellos marianistas de hueso colorado que se resisten en entender que hoy hay un nuevo jefe político en el estado.

Ayer, por fin llegó la guillotina al nefasto David Flores Leal que se desempeñaba como director general del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala. Ojalá su relevo Silvia Josefina Millán López ponga fin a los excesos que al interior de ese subsistema educativo se cometían, como pagar elevados salarios a personal que sólo funguia como dama de compañía del hoy ex funcionario estatal.

Por lo menos, esperamos que la nueva directora general no obligue al personal femenino de esa institución a asistir a juntas obligatorias para que compren productos de belleza, como sucedió con Flores Leal que traía a su hija desde Torreón para que comercializara algunos artículos y así ayudar a su familiar a quedar bien con la empresa para la que trabaja.

Millán López es originaria de Zacatelco y al parecer no tiene compromisos políticos, ya que según su trayectoria académica sus estudios los hizo en el Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México con sede en Oaxaca. Además es Doctora en Matemáticas por la Universidad de Binghamton, Nueva York, Estados Unidos, y también tiene el grado de Maestría en la misma institución del vecino país del norte.

Sin duda en el Cobat también se registrará una limpia de operadores políticos ligados al marianismo, proceso que se dará en las próximas semanas.

Las decisiones asumidas por Marco Mena en el sector educativo han generado molestia entre los marianistas que se sienten traicionados al ser desplazados por funcionarios de primer y segundo nivel que no hicieron nada para que el PRI ganara las elecciones en el 2016.

Una señal de que la popularidad del gobernador no anda del todo bien entre los maestros fue el aplausómetro que se vivió ayer en el festejo que organizó el SNTE a las madres trabajadoras.

El gris Demetrio Rivas y el diputado local y ex líder magisterial J. Carmen Corona fueron los que se llevaron el mayor apapacho de las mujeres presentes en el evento, mientras que las muestras de simpatía hacia Marco Mena y Manuel Camacho fueron bajas y frías, lo que dejó entrever que ambos no gozan del apoyo de maestras y del personal administrativo.

Conforme pasa el tiempo el distanciamiento entre Marco Mena y Mariano González se hace más evidente.

Ahora hay que ver si Mena en realidad quiere mejorar la educación en Tlaxcala o sólo hace los ajustes para ubicar en ese sector a nuevos operadores que le sean leales a él y no a su maestros político.

El dolor de cabeza para el PRI en Tlaxcala será Morena y Lorena

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Los priistas andan desatados y mantienen una abierta promoción de su imagen con la clara intención de buscar un nuevo cargo de elección popular. No ven rivales y dan por un hecho que no habrá competencia, sin embargo alguien debería decirles que según estudios demoscópicos su partido se ubica en Tlaxcala en un segundo y tercer lugar en las tendencias electorales rumbo al 2018.

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A trece meses de que se lleven a cabo las elecciones del 2018, en Tlaxcala las tendencias empiezan a favorecer al partido de Andrés Manuel López Obrador que encabeza las preferencias para la presidencia de México, el Senado y las diputaciones federales y locales.

No estoy diciendo que los candidatos de Morena tienen garantizado su triunfo en los comicios que se realizarán el 4 de junio del próximo año, sino que hoy en día los ciudadanos tlaxcaltecas con credencial de elector muestran su simpatía por ese partido y más por López Obrador.

De acuerdo con las encuestas a la que he tenido acceso, la intención del voto hacia esa fuerza política es real al grado que se ubican en el primer lugar de las preferencias, por lo que sólo habrá que ver si esa tendencia se mantiene una vez que se conozcan los nombres de los candidatos de Morena.

El reencuentro de Andrés Manuel López y la senadora Lorena Cuéllar Cisneros no es casual ni producto de una ocurrencia. Ambos políticos saben que si aparecen en las boletas electorales del 2018 reforzarán su proyecto y arrastrarán el voto hacia Morena, partido que en menos de tres años de su creación peleará con todo la presidencia del país.

Desconozco si la ex perredista será registrada como candidata a diputada federal o local, pero lo que si le puedo asegurar es que Lorena Cuéllar junto con Joel Molina serán los responsables de la operación política y electoral de Andrés Manuel López Obrador en Tlaxcala.

Lorena Cuéllar mantiene el contacto con los tlaxcaltecas y en su recorridos por el estado siempre ha manejado que ganó la elección de gobernador del año pasado y que el triunfo se lo arrebataron a través de un sofisticado fraude, versión que la gente le cree y por esa razón no deja de mostrarle su respaldo.

Los errores que ha cometido Marco Mena desde su llegada al gobierno del estado tarde o temprano le implicarán un fuerte dolor de cabeza. El primero de ellos fue retrasar hasta este momento la incorporación a la nómina de aquellos operadores priístas que lo apoyaron durante su campaña a la gubernatura y que hoy se sienten no sólo relegados, sino traicionados.

El segundo tiene que ver con dejar abandonada y sin cabeza la estructura electoral que existía al interior de la administración estatal y que era visible en áreas como la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Salud y el Sepuede, así como otras instituciones educativas como el Cecyte y el Colegio de Bachilleres.

Mariano González a parte de ser el coordinador de los esfuerzos de los tlaxcaltecas, era el responsable de la maquinaria electoral que entregó buenos resultados en los comicios del 2015 y en el 2016, sin embargo hoy ese ejército está descuidado y en la incertidumbre laboral, porque ni Marco Mena ni la secretaria de Gobierno, Anabel Alvarado Varela y muchos menos el titular de la Secretaría de Educación Pública, Manuel Camacho Higareda, saben qué hacer para retomar el control de esa estructura que hoy está suelta.

Lo que prevalece en el gobierno del estado y en l aMayoría de las figuras priistas que buscan permanecer en la vida pública es la soberbia y e exceso de confianza, pues piensan que por el hecho de haber retenido la gubernatura pueden ganar las elecciones que vengan, situación que no será tan fácil porque el escenario que enfrentarán en el 2018 será muy diferente al del año pasado. Al tiempo.

La quintacolumna en el PRI afecta a Florentino y a Marco Mena

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Muchos dicen que la renovación del PRI en Tlaxcala lleva la misma lentitud con que opera el gobierno que encabeza Marco Mena, sin embargo hay elementos que hacen suponer que la propuesta de Florentino Domínguez no goza del respaldo y los consensos necesarios para garantizar la unidad del partido.

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Aunque la lucha por la dirigencia del PRI en Tlaxcala aún no se hace pública, lo cierto es que existe y las patadas y golpes bajos están a la orden del día, al grado que ya corre el rumor de que Florentino Domínguez Ordoñez podría quedarse con las ganas de asumir la presidencia del Comité Directivo Estatal del partidazo y ver frustrado su sueño que tuvo desde la infancia.

Estamos a unos días de que se cumplan dos meses de la renuncia de Florentino Domínguez a la Secretaría de Gobierno para según él buscar la dirigencia del tricolor, proceso de renovación que inició a mediados de marzo y que hasta la fecha no se ha podido concretar «por cuestiones de agenda» de los líderes nacionales del PRI.

Hubo convocatoria, instalación de la comisión estatal de procesos internos, registro de aspirantes a la presidencia y secretaría general –Florrentino Domínguez y Sonia Montiel Candaneda, respectivamente-, así como un dictamen que avaló la nominación de los ex funcionarios estatal y municipal, por lo que sólo falta la sesión del Consejo Político Estatal para que concluir con ese procedimiento legal.

En tres ocasiones se habló de la instalación del Consejo Político Estatal del PRI y de la presencia del líder nacional de ese partido Enrique Ochoa Reza, sin embargo ninguna se pudo concretar y desde hace algunos días ya nadie quiere hablar del tema porque al parece no existe el consenso para que el recomendado del gobernador Marco Mena arribe como dirigente del tricolor en Tlaxcala.

Dicen que el retraso en la llegada de Florentino Domínguez al PRI se debe a que existe una impugnación que dos ex dirigentes locales del tricolor alentaron y patrocinaron, la cual también fue respaldada por el ex gobernador Mariano González Zarur que tiene el interés de controlar al partido una vez que su grupo fue excluido de las principales posiciones del gobierno que encabeza Marco Mena.

Los dos ex líderes que estarían detrás de la impugnación serían el legislador local Arnulfo Arévalo Lara y el diputado federal Ricardo García Portilla.

El expediente con el cual se desacredita al ex secretario de Gobierno tiene que ver con hechos registrados en el 2004 cuando se llevó a cabo un proceso interno en el PRI para elegir candidato al gobierno. Por esa posición se enfrentaron Mariano González y Héctor Ortiz Ortíz.

Como se sabe, al final la dirigencia nacional impuso al hacendado, situación que Héctor Ortiz junto con su grupo no aceptó porque iniciaron la revuelta priísta en la que participó Florentino Domínguez que tomó las instalaciones de la CNC y después junto con otros militantes se encaminó a la sede estatal del PRI donde con actitud porril realizó múltiples destrozos.

Unos días más tarde, Héctor Ortiz se indisciplinó más y anunició su salida del PRI para buscar la gubernatura a través del PAN y otros partidos estatales. A su lado apareció Domínguez Ordonez, quien también mostraba su rebeldía y su traición al partizado.

Con una mínima diferencia de votos y protegido por consejeros electorales corruptos, Héctor Ortiz ganó los comicios de gobernador y como agradecimiento abrió espacios a Florentino Domínguez y a uno que otro consejero que lo ayudó a tener su constancia de gobernador electo.

Domínguez Ordoñez fue funcionario estatal con Héctor Ortiz y diputado federal por el PAN. Pese a esos antecedentes, Mariano González siendo gobernador avaló que el oriundo de Chiautempan fuera candidato del PRI a diputado local en los comicios intermedios de su mandato, elección que ganó y que le permitió entrar en el círculo de confianza de Marco Mena cuando ambos se encontraron en el Congreso del estado.

El argumento de los priistas que presentaron la impugnación es que el partido no puede caer en las manos de un político que no ha sido leal al PRI y que es capaz de alentar la división si las decisiones de la dirigencia nacional y de la mayoría no corresponde a sus intereses.

Esa descalificación habría sido respaldada por Mariano González, quien según cuentan, reclama su derecho de controlar al PRI una vez que ganó las elecciones federales del 2015 e hizo gobernador a Marco Mena.

Pronto veremos si el expediente contra Florentino Domínguez procede o si la propuesta de Marco Mena avanza, aunque genere división que puede tener un alto costo rumbo a las elecciones presidenciales del 2018.

Hagan sus apuestas señores

El funcionario que se siente tocado por dios

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El ex gobernador Mariano González Zarur nunca recurrió a la Federación para solicitar recursos extraordinarios para obras públicas y con fondos propios del estado llevó a cabo el Centro de las Artes en Apizaco, de ahí que la nueva administración por lo menos tiene el reto de superar esa obra que tuvo un costo de casi 500 millones de pesos.

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Difícilmente con petulancia y soberbia Tlaxcala dejará los últimos lugares que ocupa actualmente en generación de obra pública, pues esa responsabilidad está en manos de un gris funcionario que se siente de la casta divina que está más preocupado por mostrar su arrogancia que en ejecutar proyectos.

Francisco Javier Romero Ahuactzi, secretario de Obras, Desarrollo Urbano y Vivienda (Secoduvi) es el clásico político que siempre tuvo cargos de medio pelo e intrascendentes, pero ahora que ocupa una posición de mayor relevancia muestra sus resentimientos y sus complejos.

Según su currículum vitae ha sido diputado local en la LX Legislatura, regidor en el Ayuntamiento de Chiautempan y en el gobierno de Mariano González Zarur ocupó el cargo de Director de Estudios Políticos y Sociales de la Secretaría de Gobierno.

Y se dice que trabajó en empresas constructoras y en el ISSSTE, delegación Tlaxcala, en las áreas de Obras y Mantenimiento y Servicios Generales.

Hoy, el oriundo de Santa Ana Chiautempan tiene prohibido a sus vecinos estacionarse al lado de su vivienda, pues el arrogante funcionario del gobierno de Marco Mena requiere de espacio para lucir las camionetas y el personal que hoy dispone. Llega en una unidad con chofer y a los pocos minutos se presenta otra para trasladarlo a su próxima cita.

Se siente gigante, hermoso, influyente y poderoso. Es de los pocos tlaxcaltecas que puede presumir que está bajo la tutela del vicegobernador Fabricio Mena Rodríguez, quien según sus propias palabras hoy no sabe qué hacer con tanto poder.

En cuatro meses Francisco Javier Romero, que puede ser confundido con la botarga de El Monje Loco, personaje de Eugenio Derbez, prácticamente paso desapercibido y hasta el momento sólo él, Fabricio Mena y los dueños de las contructoras consentidas de este gobierno saben que obras y proyectos se ejecutarán en los próximos 8 meses, ya que los 800 millones de pesos presupuestados para tal fin se tendrán que gastar aunque sea en banquetas, drenaje y otras obritas de mejoramiento de imagen urbana.

La inanición en materia de obra pública al inicio del nuevo gobierno del estado provocó que Tlaxcala ocupara los primeros lugares en lo que respecta a ejecución de inversión para ese rubro y al valor de la producción generado por ese sector.

Según datos oficiales, el valor de la construcción total descendió 2.2% a tasa anual real en el periodo enero-febrero del 2017. Tlaxcala fue una de las entidades que mostró una de las disminuciones más altas con 65.7% casi 24.4% más de lo reportado por Oaxaca (41.3%), pero con la enorme diferencia que en aquella entidad hubo alternancia y el actual mandatario Alejandro Murat recibió un estado en quiebra por parte de Gabino Cué.

Marco Mena nunca habló ni prometió grandes obras durante su campaña como candidato a gobernador, sin embargo eso no justifica que los tlaxcaltecas desconozcamos sus proyectos a desarrollar en los próximos cuatro años y cuatro meses que le quedan a su administración.

Al menos, ya puede presumir que inauguró las primeras escaleras eléctricas en Tlaxcala o no.

La austeridad en el TSJE, según Elsa Cordero

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La llegada de Elsa Codero Martínez a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado no implicó ningún cambio. Se mantienen los excesos y las malas prácticas que siempre han caracterizado a ese poder, de ahí que no dude que en unas semanas se conozcan algunos casos que demuestren que el Poder Judicial está podrido.

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Una de las razones por las cuales el Tribunal Superior de Justicia en el Estado (TSJE) siempre anda necesitado de recursos económicos, es porque los salarios que paga a los amigos del presidente o presidenta en turno son atractivos y porque les gusta consentir a los ex magistrados.

Hace unos días la narcisista presidenta del TSJE, Elsa Cordero Martínez, obligó al personal a «cooperar» con 500 pesos para llevar a cabo el festival del día del niño, bajo el argumento de que las finanzas de ese poder se encuentran limitadas, situación que generó la molestia de los trabajadores que tuvieron que hacer esa aportación antes de ser hostigados laboralmente.

Según los empleados del Poder Judicial de Tlaxcala es incríble que no se tenga una partida económica para el mencionado festivial, pero si haya dinero para pagar una conferencia sobre imagen que no sirvió para nada.

La representante del TSJE, Elsa Cordero, siempre se queja del limitado presupuesto, no obstante resulta que si hay dinero para entregar bonos, gasolina y hasta periódicos a los ex magistrados.

Ahora que el ex magistrado en retiro, Ramón Rafael Rodríguez Mendoza, fue designado como Consejero Juírido del gobierno del estado, se desconoce si seguirá cobrando cada 30 días sus 36,165 pesos más su bono mensual y trimestral que recibe por parte del Tribunal Superior de Justicia.

A esas cantidades, hay que sumarle 3,500 pesos mensuales que obtiene para gasolina y el gasto de los periódicos que recibe todos los días.

Si un ex magistrado que ya no trabaja es consentido de esa manera, imagínese que trato reciben los miembros del pleno del TSJE.

Sin duda, el cargo de presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado implica múltiples beneficios para los amigos. Aquí varios ejemplos.

Emilio Treviño Andrade, ex representante del Poder Legislativo en el Consejo de la Judicatura recibe un salario de 31,299 pesos cada mes, cuando nadie sabe qué hace y en qué horario trabaja.

Cobra casí lo de un juez -33,665 pesos al mes-, pero con la salvedad que los impartidores de justicia si trabajan y cumplen con un horario.

El salario que cobra Treviño Andrade es el mismo que recibirá otro amigo de Elsa Cordero. El ex presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Francisco Mixcoatl Antonio, ya fue incrustado en la nónima con un plaza de proyectista de sala y dicen que se hará cargo de la escuela en línea que estará ligada al Centro de Especializción del TSJE.

La caquetona magistrada que se desempeña como presidenta del TSJE intentó también mantener en la nómina a Rocio Jiménez Temoltzin, ex representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Judicatura. La mencionada abogada buscó asumir una plaza de mediadora, sin embargo dicen que eso no fue posible porque habría reprobado su evaluación.

Y Cordero Martínez es tan buena con sus amigas que a su secretaria particular de nombre Rossana Rubio Marchetti le asignó un sueldo de 31,299 pesos al mes y a su secretaria privada Alejandra Olvera una remuneración de 29,592 pesos al mes.

Finalmente a su otra amiga Georgette Alejandra Pointelín González también la acomodó con un sueldo mensual de 33,665 pesos.

Elsa Cordero será recordada como una presidenta del TSJE que mantuvo el desorden financiero y la corrupción en un poder que simplemente se niega y se resiste a transformarse por más cirugías plasticas que se pretendan aplicarle.

Ni hablar.