Ahora que todo es brevedad, rapidez, Tik Tok, se impone la necesidad de decir mucho en pocas palabras, mejor dicho, en el menor tiempo posible. Querido lector, ¿ha intentado traducir todo un contexto en menos de 160 palabras?
Explicar con brevedad un tema enorme, o por lo menos su función y nacimiento, requiere de la misma habilidad de aquel que guardó en la cáscara de una nuez el universo entero —parafraseando a Stephen Hawking, quien a su vez parafraseó a William Shakespeare—, o bien, ser Julio Torri.
Torri —cuentista, ensayista, prosista— en su cuento mínimo “Literatura” nos muestra el ámbito de la imaginación, elemento esencial de quien con vocablos ha de trasmitir cúmulos de imágenes: mares tormentosos; jilgueros y albatros surcándolo y hermoseando con sus sonidos el barco; no obstante, el asalto de piratas y los cielos sombríos.
…No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores…
La imaginación proviene del escritor, quien no necesariamente ha tenido la experiencia de lo que narra:
… El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas…
Es decir, la hoja de papel es como el lienzo al pintor. En blanco, requiere de la inmersión en el paisaje que ha de construir no sólo en sus escenarios, sino también en el carácter de los personajes y en sus sucesos.
Por otra parte, Torri en este cuento, expone el poder de la metáfora, ya que refiere:
… La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío.
Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.
De esta manera, evidencia que la fuente de la inspiración se encuentra más en la cotidianeidad de la vida que en los relatos de Las Mil y Una Noches. Que, pese a los obstáculos, con pocas palabras se inventan personajes, situaciones y ambientes de una ficción absolutamente verdadera. Y, que el autor, sin recibir reconocimiento ni ser retribuido, insiste en contar historias nuevas.
Siendo la palabra el medio o puente para unir dos cosmos distantes, donde uno de ellos ni siquiera ha ocurrido ni ocurrirá, pero a través de ambos se crea el contacto con las imágenes sensoriales plasmadas en el papel. En eso consiste la magia hecha Gracia, entendida como la belleza extraída aún de los momentos más inhóspitos, como el asalto de los piratas y el mar de cadáveres y mástiles rotos.
Así, éste mexicano, durante la primera mitad del siglo XX, antes de que se crearan colecciones de microficción, minificción, cuento súbito, microcuento, etc., dio a luz a una moderna forma, concisa y sencilla, de narrar a este infinito y complejo mundo. “Literatura” es un ejemplo de ello.
Como siempre, Querido lector, Usted tiene la última palabra.






