Raquel Hoyos Guzmn y sus personajas

El trajín de la ciudad a nadie distrae, menos cuando se trata de conversar con Raquel Hoyos Guzmán, escritora, ganadora de diversos galardones literarios, quien comparte algunas de sus intenciones al publicar su colección de cuentos Maldita, con el que se hizo acredora al Premio estatal “Letras confinadas 2020”.

 

Tu libro Maldita, colección de cuentos de variadas técnicas narrativas, impresiona además por ese título tan fuerte, que contrasta con tu juventud y tu apariencia más bien dulce.

—Gracias, no soy tan joven: tengo 36 años de edad y algunos años escribiendo, aunque no me había atrevido a mostrar mis textos.

Esta compilación de cuentos fue un reto, precisamente, para encontrar el título que le diera uniformidad.

Algunos de los cuentos son realistas; otros, fantásticos e incluso de ciencia ficción. Yo me decía: “¿qué nombre le voy a poner a toda la colección?” Frecuentemente, llevan el título de uno de los cuentos y en el libro hay uno que se llama “Maldita”, pero no fue por este que me decidí por el título.

Revisando todos los títulos de los cuentos, me dije: “esta palabra, ‘Maldita’, unifica a la mayoría de los cuentos debido a la naturaleza de las personajas, porque la mayoría de las personajas son mujeres, a excepción de uno en el cuento, “Ojalá que estuvieras acá”.

Las personajas se caracterizan por el hecho de estar trazadas o cruzadas por estereotipos, por críticas y señalamientos sociales.

Esta palabra, “Maldita”, tiene muchas acepciones que de cierta manera cruzan a las personajas. A las mujeres, de por sí, nos dicen “malditas” por una u otra cosa, resignificando estas acepciones, y las mujeres dicen “pues entonces, voy a ser una ‘maldita’.”

Por ejemplo, en el tema de las brujas, estas mujeres están malditas ya que, bajo una idea cristiana, se les identifica con el demonio.

En un sentido mas actual, una mujer es “una maldita” porque se le ve como un ser un egoísta, como una feminista que, al no seguir los roles que nos impone la sociedad machista, entonces nos juzgan como alguien que ves por ti, que no te importa todo lo demás.

Así, en “Carmen”, hablo sobre una mujer que fue tanto partera como hechicera. Es de una historia real.

“Perfect dolls” va más hacia personajes feministas según las catalogan la sociedad, porque ellas no cumplen con los roles que te han impuesto.

Otras sí los cumplen, como en “El futuro cambia al medio día”, donde la personaja está siendo obligada a casarse, tener una familia tradicional, pero tiene un final algo inesperado.

Efectivamente, tus cuentos tienen finales inesperados y, aunque claros, requieren que el lector siga todas las pistas. ¿Estos cuentos son para cualquier lector?

—Yo creo que sí. No se puede subestimar a los lectores. No son para los niños debido a los temas, pero sí son para adolescentes y adultos, a partir de los 14 o 15 años.

De hecho, algunas amigas docentes han compartido estos cuentos a sus alumnos de preparatoria y de los primeros años de la carrera universitaria. Ahí es donde he tenido un público que, además, me ha sorprendido con sus opiniones: los chicos me escriben y preguntan qué significa tal cuento.

Hemos hecho círculos de lectura con los jóvenes y sus opiniones me han encantado. Me han dicho que les gusta que sean lecturas cortas, precisas, concisas, porque a veces se les dificulta leer textos largos. Los cortos les son más fáciles.

Annie Ernaux, escritora francesa, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2022, comenzó publicando, en la década de los setenta del siglo XX, su vida autoficcionada, lo que incluyó el aborto que ella padeció. Desde entonces, hasta la fecha, ha defendido el feminismo; sin embargo, mantuvo el lenguaje. Eres feminista y te refieres a las personajas, ¿con este lenguaje quedan excluidos los lectores y personas que no hablan así?

—No creo que haya exclusión al nombrar “personajas” o nombrar “cuerpa”. Es una nueva forma de apropiarnos del lenguaje. A otras desinencias o a otras comunidades les corresponderá decir, ellos, ellas, elles. El lenguaje lo hace la comunidad. Creo que como mujeres ya tenemos esa libertad y derecho de hacerlo. También derecho a apartarnos del canon; a no ser tan rígidas y apegadas a lo que había sido tradicionalmente la literatura de una forma masculina.

Esta libertad de llamar personajas, llamar cuerpa, ha sido bastante respaldada. Me gusta usarlo de esta manera porque mis personajas son mujeres y creo que eso no excluye a ningún género porque son mujeres.

Por ejemplo, yo no utilizo la palabra ELLES porque yo trato de hacer la diferencia entre ellas y ellos, para hacer el lenguaje lo más inclusivo que se pueda.

¿El hecho de que tú seas licenciada en lingüística y literatura hispánica te ha dado más para escribir?

—No creo que sea necesaria esa licenciatura para escribir porque tengo varias amigas de carreras distintas y son súper talentosas.

En la carrera leí más literatura escrita por hombres. Todo lo que leía aparte de lo que dejaban en la carrera, yo solita lo buscaba o me lo recomendaban; aunque no estoy criticado la carrera, ni que esté bien o no estudiar esa carrera u otra. Creo que es más importante buscar por tu lado, que tengas esa pasión por las letras y no solamente se da estudiando letras.

Tal vez sí me dio algunas ventajas: conocer gente que tenía mis mismos intereses o algunas referencias. Fue después de la carrera cuando más me ha nutrido, ya que también existieron algunas trabas en la carrera.

Me daba miedo mostrar mis escritos, influía la petulancia de algunos docentes, sobretodo hombres, me sentía insegura de lo que escribía y de lo que me importaba escribir.

¿En ese sentido podría tratarse de prejuicios?

—Yo creo que sí; no obstante, nos pega más a las mujeres, porque desde siempre se nos ha minimizado.

No es algo novedoso lo que estoy diciendo; por ejemplo, ¿a cuántas mujeres podemos rastrear en la literatura e identificar su genealogía?

Leer a las mujeres es algo actual.

Investigo sobre escritoras de siglos anteriores y es mucho mas difícil conseguir sus textos que los de los hombres.

En la universidad, se lee sobretodo a los hombres y los temas que han escrito.

A escritoras como Ernaux y temas como el aborto no se incluían en el mapa curricular.

Tu libro de cuentos, Maldita, de alguna manera, ¿abre los ojos a la sociedad respecto de lo que ocurre con la mujer?

—Sonaría muy arrogante decirlo de esa manera de mi parte, no es la intención. Mi intención es mostrar lo que a mi me importa, lo que a mi me molesta; mostrar las situaciones en que están muchas mujeres, aunque no sean especialmente mis situaciones.

No es algo que me guste, sino es algo que lanzo al mundo. El lector hace su propia lectura, y de su propia historia salen sus reflexiones. Por ejemplo, del cuento, “Su imagen en un altar”, que habla del abandono paterno, de los abuelos, salen comentarios de los lectores. Me dicen: mi abuelo tenía dos o tres familias, no las mantenía, no se hacían responsable.

No es tanto que yo diga: quiero abrirle los ojos, pero sí quiero que sean vean reflejados en sus propias experiencias.

Respecto del cuento, “Sólo quédate quieta”, varios hombres me han comentado: “creo que quizás he hecho esto y no me había dado cuenta” o “conozco a alguien que lo hace y no me había dado cuenta”. Que chido que todos tengan muchas experiencias.

¿Por qué estudiaste lingüística y literatura hispánica?

—Porque lo romanticé. En mi casa soy la primera generación que hace una carrera universitaria. No tenía ninguna influencia; y eso es bueno porque no tenía a nadie que me dijera: “estudia algo que te dé de comer”. A mí me dijeron: “estudia lo que quieras”.

Desde muy pequeña me encanta leer y escribir. Me decidí por Letras y ni sabía qué era. No me arrepiento, pero ahora veo el panorama completo.

Eres tallerista de literatura. ¿Vale la pena tomarlos?

—Sí, porque te ayuda muchísimo escuchar a otras personas: su experiencia y visión. No se trata solamente de ver el lado estructural de la literatura. También depende de quien lo imparta, ya que se ve la manera de trabajar del escritor, cómo construye su universo; vas tomando tips.

Hay que saber escuchar: hay quienes solo llegan a destruir. Lo importante es que cada uno tiene una visión del mundo y su contexto. Igualmente cuenta lo que has leído y has visto, aunque es imposible conocerlo todo.

En el taller, cuando platican yo viví esto o aquello, entonces digo: no me había dado cuenta que mi personaje no es verosímil.

Hay que tomar lo que te sirve de tus compañeros y compañeras. Prefiero los talleres separatistas. No me gustan los mixtos, pero los sigo tomando.

 

Nos despedimos de Raquel Hoyos Guzmán, cuentista poblana, ganadora en este 2022, del programa “Canasta de Escritoras y Escritores Poblanos” del Ayuntamiento de Puebla, a través del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMACP), con la antología, El lado equivocado, quien con el apoyo del PECDA (Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico) trabaja en un nuevo proyecto de cuentística especulativa.

Esperamos disfrutar proximamente de ambas lecturas.

Como siempre, Usted, querido lector, tiene la última palabra.

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Maritza Flores Hernndez

Cuentista, ensayista y tambin abogada. Egresada de Casa Lamm, donde hizo la Maestra en Literatura y Creacin Literaria. Considera el arte, la ciencia y la cultura como un todo. Publica dos columnas literarias cada semana, en distintos diarios. Su obra ha formado parte de la antologa de cuentos Cuarentena 2020.

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