Milagros, fusin de mitos infantiles

El regreso a clases puede ser muy feliz o una verdadera tormenta, especialmente si Usted es maestro o el alumno, aunque todo dependerá de “su” nombre. Por cierto, ¿recuerda a su maestra de sexto grado de primaria?

Por costumbre, la vuelta a clases significa poner en un predicamento a los niños ante la expectativa de tener que enfrentarse con una maestra “muy seria” —como suelen ser la mayoría de los docentes—, o sea demasiado formales, tremendamente preocupados, perfeccionistas o aburridos por hábito y, la verdad sea dicha, algunos siempre están enojados, tristes o apesadumbrados.

Ningún pequeño quiere cargar con todo eso. Su naturaleza es de risas y bromas, de hacer burlas, de satisfacer su necesidad de cosas curiosas y de entender lo que ignora. Sin embargo, estos son sus procedimientos para conocer al mundo y defenderse de la imposición de lo “muy serio”, especialmente para los de sexto grado.

En el relato infantil La maestra Milagros, de la escritora mexicana Yolanda Ramírez Michel, la protagonista se enfrenta a la negativa de los niños para estudiar los sustantivos y los adjetivos:

 

“…Los alumnos comenzaron a quejarse y a cuchichear entre ellos, era su manera de evitar el trabajo. Venían practicando esa estrategia desde tercero, de modo que cuando llegaron a sexto la tenían tan perfeccionada que no hacía falta ya ni dar señales para iniciar el boicot…”

 

Sí, es nada más y nada menos que el terrible “boicot”, sanción aplicada por los educandos a sus profesores cuando estos “no se la saben de todas, todas”.

Claro, Milagros “se las sabe de todas, todas, y de todos”. De su bolsa de mano saca infinidad de objetos: una pecera, enigmática y transparente como cualquier auténtica trampa. Un marcador asemejando una varita mágica y gran cantidad de piezas, una más fascinante que la otra.

De entre ellas destaca el tablero o pizarrón —que sería la envidia de Zuckerberg (el dueño de Facebook) y de su proyecto actual, metaverso—. No se trata sólo de tecnología o de inteligencia artificial, es muchos más que eso. Para tener una idea de su importancia, nótese: se llama “Merlí”.

Desde luego, el nombre recuerda a cierto personaje, mas todos los nombres esconden un secreto, como el de cada uno de los alumnos: Gil, Eva, Salomón, Homero, Ulises, Sigfrido, Inés, Julieta, Sofía, Arturo, Dante, Alicia, Fausto, Juan, Alonso.

Milagros hace gala de su capacidad para transformar el aula en la suma de las dimensiones, capacitándolos para percibir y contar el tiempo de una forma más acorde con sus aptitudes imaginativas.

Es decir, va más allá del metaverso del siglo XXI al franquear para ellos las rutas del Metaverso de todos los tiempos, ampliando sus horizontes y posibilidades.

¿Podría Usted, querido lector, contar los años y milenios con granos de arroz? ¿O recorrer los bosques, paraísos, torres, montañas de hace cinco mil años o de hace apenas unos cientos? ¿O quizá transfigurarse en un hombre viejo o en uno joven sin dejar de ser una criatura de sexto grado de primaria? Tal vez podría escapar de la pecera que Usted mismo ha construido o salvar de la muerte a una joven autora de creaciones inmortales.

Pues, aunque, el lector no lo crea (Sí, Usted también querido lector), los chiquillos no sólo lo creen, sino que lo viven al comprender cómo las palabras representan las ficciones y no ficciones, cómo el mito es vínculo entre los hombres y los dioses para recibir el regalo de la amistad, por ejemplo, o superar un muro, o vencer a un cíclope.

No basta suponer los sucesos derivados de los nombres de los niños y su fusión con los mitos antiguos y modernos. Es necesario, igual que los discípulos de Milagros, descubrirlos, acariciarlos para afirmar como ellos:

 

“…la palabra es la materia prima de las historias y las historias son la materia prima de la vida…”

 

Los jóvenes pupilos de Milagros experimentarán sus propias peripecias, desbordarán sus límites, saldrán avante e incluso sorprenderán e interesarán a sus padres en estas lecciones, cuando se reconocen, a su corta edad, como héroes de sus epopeyas y autores de sus sueños.

Yolanda Ramírez Michel, poeta, narradora, ensayista, vuelca su vocación para enseñar y guiar, y como promotora de la lectura, compartiendo sus amplios estudios en Mitología Comparada, en La maestra Milagros, al concebir seres que muestran un universo donde educadores y alumnos aprenden todos los días de los mitos, desentrañan el origen del cosmos y el misterio de la palabra, avezada llave del corazón humano para hacer magia.

Después de disfrutar de esta obra, bellamente ilustrada por coloridas imágenes de la mano de la ilustradora Rocío Parra Parra, lo menos que se puede preguntar es ¿cuál es el verdadero nombre de la maestra Milagros? Estas y otras respuestas quedan reservadas para quien acepte el desafío de leerla.

Como siempre, Usted, querido lector, tiene la última palabra.

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Maritza Flores Hernndez

Cuentista, ensayista y tambin abogada. Egresada de Casa Lamm, donde hizo la Maestra en Literatura y Creacin Literaria. Considera el arte, la ciencia y la cultura como un todo. Publica dos columnas literarias cada semana, en distintos diarios. Su obra ha formado parte de la antologa de cuentos Cuarentena 2020.

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