Insecticida
Juan Carlos Gallegos (México)
No hay tragedia pequeña, dice la hormiga sobreviviente del holocausto en el jardín.
La mujer de fuego
Maribel García Morales (Colombia)
De ardiente mirada y calcinante abrazo, su esencia ígnea surgía con frenesí en la transgresión de las fronteras emocionales. En su divagar frecuentaba tórridas regiones del subconsciente, indagando el sentido de la existencia. Depositó en Juana de Arco toda su admiración. Guardaba con cariño un pequeño dragón. Pasaba extensos lapsos observando los relámpagos y las estrellas. Chimeneas y fogatas la mantenían candente. Su perdición se originó en el amor pasional que entregó a un núbil pescador, quién la poseyó con sus caricias de hielo.
Crónicas del encierro I
Daniel Difrini (Argentina)
¿Ya habrá pasado? ¿Habrá terminado? ¿Podré salir de esta reclusión? Extraño el sol, el viento que me acaricie, el frío de las mañanas, el canto de los pájaros. Aquí, encerrada, todo es monótono, triste, silencioso, oprimente, oscuro. ¿Vendrán por mí? ¿Me liberarán? ¿Vendrán a sacarme estos grilletes, a quitar los ladrillos con los que me emparedaron hace ya tantos años, porque dijeron que era una bruja?
Visitante nocturno
Alberto Benza González (Perú)
—Hija, no le tengas miedo al monstruo. Tienes que fijarte si está en el ropero, debajo de la cama, en el baño o en el filo de la ventana. Pero nunca mires hacia arriba: no soporta sentirse observado.
Amores contrariados
Patricia Nasello (Argentina)
—Estaba loco, por eso la dejé ir —dice Hamlet con tristeza.
—Yo sé lo que es ser amada por un loco —replica, melancólica, Dulcinea.
—Según parece, en el Hades ningún desenamorado halla consuelo —digo yo—. A vos, mi amor, te lo digo.
Cinco cortos de minificción en Twitter
Ronny Vásquez Guevara (Perú)
La enfermera olvidó aquel bisturí en el vientre de su paciente. Por ello, siente que el bisturí la persigue todas las noches.
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—Yo no fui —replicó Adán. Entonces, Dios guardó silencio y sentenció. No quería ser cómplice del primer divorcio de la Humanidad.
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En estos días de movimientos telúricos en el mundo, me pregunto: ¿Acaso están de fiesta en el infierno?
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Aquella botella que encontré guardaba un mensaje: “En este mundo los dinosaurios siguen vivos”. Entonces, escribí un microrrelato.
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Tomó su reloj y retrocedió el tiempo para modificar algunas cosas. Ahora es una exuberante dama.






