Siempre rebelde
José Miguel Sandoval Bleyer (Bolivia)
El sujeto ese llevaba más de una hora gesticulando mientras escupía amenazas e insultos contra todos.
—¡BASTA! —grité mientras golpeaba la mesa.
—¡Si no, ¿qué?! —insistí desafiante.
Y ante su silencio cobarde, continué:
—Eso pensé —y me retiré de la oficina.
Ahora tendré que buscar otro trabajo.
Eterna juventud
Norma Yurié Ordóñez (Guatemala)
Después de varios años de ausencia, el viejo pintor iba a develar su mejor obra: un insólito retrato.
Sin embargo, al encenderse las luces de la galería, el artista yacía muerto y el marco estaba vacío.
Detrás del salón el hermoso Dorian Gray se escabulló entre las sombras.
Vuelo de pájaro
Manuela Vicente Fernández (España)
Sólo era un punto planeando en una sopa de letras buscando desesperadamente un cuerpo sobre el cual caer.
El crimen verdaderamente perfecto
Álvaro Pérez Sastre (Colombia)
Asesiné al sepulturero. Lo hice con la misma pala que él empleaba para excavar las tumbas. Todos saben que lo maté, pero como tomé su lugar, nadie ha dicho nada.
El perfume
Oswaldo Castro Alfaro (Perú)
Llegó a casa y olió el perfume desconocido. Se sorprendió y la fragancia le impregnó el deseo. La vio sentada en el sillón principal y, como si fueran viejos amantes, empezaron a besarse hasta desvanecer.






