En pocas palabras

Fatalidad

Nélida Cañas (Argentina)

La lluvia ha caído torrencialmente entre los dos. Ha desdibujado los contornos. Cuando extienden las manos para abrazarse, comprueban que han sido arrastrados en sentidos opuestos.

 

Cierre de temporada

Patricia Nasello (Argentina)

La maté porque era mujer, y le recuerdo que incluso los niños practicaban tiro con ellas porque se consideraban plaga. Sí, sí leí en el diario que cambió la ley. Pero igual quiero que anote: pago la multa bajo protesta.

No me creo eso de que ahora, de repente, resulta que escasean.

 

Injusticia divina

Claudia Sánchez (Argentina)

Cuando Pegaso descubrió que había nacido de la sangre derramada por la decapitación de Medusa, fue a quejarse a las autoridades y a denunciar el feminicidio.

Zeus, machista y de pocas pulgas, lo mandó a casa con la promesa de investigar el caso.

Al día siguiente una nueva constelación nacía sobre la negra bóveda del cielo.

 

Dolor de guerra

Estéfani Huiza (Bolivia)

Aprendieron a jugar con una bala perdida, cavan en la tierra y comen insectos, deslizan sus pequeños cuerpos sobre su madre para beber de su seco pecho, pero no encuentran alimento. Ella llora y su hijo también. Ella, por no tener comida, y él porque el único ser que ama no puede protegerlo. El hambre es más importante cuando se trata de vivir, a pesar de la guerra.

 

La laguna y el arroyo

Felicidad Batista (España)

La laguna presumía de vegetación. De los elegantes flamencos rosados en las orillas, de los patos y cisnes que acariciaban su piel y de las cosquillas que le hacían los peces. De su aroma en primavera, de su belleza escuálida en invierno y del manto de hojas en otoño. Pero enmudeció cuando llegó aquel verano que no se marchó. Calcinó su mundo de gorgoteo, verde musgo, muselina tostada al alba y bermellón al atardecer.

Las aves remontaron el vuelo, los juncos se secaron y su piel quedó al aire, cuarteada y cementerio de peces. Pero desde el fondo del último charquito recordaba a aquel arroyo voluptuoso que llegaba después del verano.

Extrañada, se preguntaba quién lo había desviado de su cauce.

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Márcia Batista Ramos

Es escritora, filósofa y Cónsul Honoraria de Brasil en Oruro, Bolivia. Autora de más de una decena de libros en diversos géneros, su obra ha sido traducida a 16 lenguas, consolidándola como una figura clave del intercambio cultural iberoamericano. Es columnista internacional en medios de Europa y América, y presidente para Bolivia de la Cámara Internacional de Escritores & Artistas. Distinguida con múltiples Doctorados Honoris Causa, su trabajo combina la creación literaria con una profunda labor de crítica y gestión cultural. A la fecha fue publicada en 38 países.

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