Foto: Gustave Doré, “Caperucita y el lobo”.
No te fíes de tu abuelita
Armando Alanís (México)
De noche se transforma en lobo; de día espera la visita de su nieta.
Despedida
Virginia González Dorta (España)
Cuando despertó, trozos de sí flotaban alrededor.
Le dio tiempo a mirarse en sus ojos y cómo, una de sus manos, exangües, le decía adiós.
Apetito
Caro Fernández (Argentina)
Tras meses de sequía y escasez en el monte, hombre y puma se encontraron frente a frente. Ambos coincidían en igual deseo: comer carne y, en la lucha por sobrevivir, alimentarse no les dejaba opción. Era matar o morir de inanición. Intercambiaron miradas comprensivas y se abalanzaron el uno sobre el otro, sabiendo que sería vencedor quien tuviese más hambre.
Twiterquijote
Dina Grijalva (México)
Leyó tanto que se convirtió en personaje del mejor libro que han visto los tiempos pasados y verán los venideros.
Pequeño rincón del mundo
Estéfani Huiza Fernández (Bolivia)
Una muñeca rota escribía los versos más tristes desde su pequeño rincón. Vivió por mucho tiempo en un armario, entre la oscuridad y el miedo. Nadie, en este mundo perecedero, sospechaba de su existencia. Un día, salió de la penumbra y le robó un instante al sol, de pronto las palabras salieron volando, se hicieron reales.






