Mirar el horizonte, momento tan aorado por m y que leo frecuentemente en los libros y en algunas novelas romnticas que me prestan mis padres. Es como si ese espectculo fuera lo mximo que pudieran admirar los ojos de cualquier ser humano.
Siempre me imagino y pregunto Cmo es? A qu huele? Qu emociones provoca tenerlo enfrente?
Es un sueo, tan solo eso: soar con la imagen que se proyecta en mi mente a partir de lo que leo, de lo que cuentan.
Yo lo vi! Lo recuerdo muy bien, era muy joven y an est impregnado el recuerdo en mi mente. Escuch alguna vez decir a la anciana que vive, creo, al otro lado de mi puerta.
Yo la escucho a veces, esas veces cuando no te importa el tiempo, pues en s no sabes qu es, cuando no te importa tener algo ms qu hacer, pues todo momento es lo mismo y, finalmente, no se hace nada ms que dedicar un instante a escuchar las historias de la anciana de al lado.
Cada que la escucho, mi mente viaja y llega al lugar que ella refiere. Trato de recrear con mi imaginacin cada una de sus palabras, los momentos y paisajes que describe. Sin embargo ese instante dura muy poco.
Cualquier ruido, por mnimo que sea, hace que todas esas imgenes se fracturen como un espejo que deja de reflejar una imagen bella y se rompe, egostamente, en millones de pedacitos para que nadie ms pueda volver a verla.
Para m ya es costumbre escuchar todo tipo de ruidos. Solo hacen que me distraiga para cambiar las imgenes de mi mente y hay algunas que son muy bonitas como para dejarlas. Conozco los ruidos que provienen de afuera y dentro del lugar. Algunas veces se escucha un viento fuerte que viene de lejos y avanza hacia nosotros con pasos firmes y amenazantes. Se acerca, se acerca y golpea con tal furia que pareciera que en su interior hay algo ms que ira contenida.
Mi madre dice que a ese viento hay que tenerle miedo, sobre todo si viene acompaado de lluvia o si arrastra cosas que encuentre a su paso. Alguna vez la anciana cont a mi madre que vio cmo el viento se llevaba una vaca!
He aprendido a identificar el sonido, desde el ligero que provoca una brisa que susurra y parece estar contenta, hasta el fuerte y tenebroso que arrastra y golpea y hace temblar y vibrar todo lo que hay cerca. Tambin puedo escuchar y saber cmo es el sonido de la lluvia. Hay veces que pareciera que mucha gente marcha al unsono de un comps: Plas, plas, plas plas! se me gusta! Me imagino un lugar –Cualquiera que sea!– con miles y miles de hombres y mujeres moviendo los pies a la voz de alguien dicindoles que lo hagan para crear gotas de lluvia.
Hay das que el sonido del agua de lluvia no te permite imaginar ms que gotas gigantescas enfurecidas y golpeando con todas sus fuerzas. Me imagino puos cerrados queriendo aplastar cada uno de los refugios donde nos resguardamos. Pum! Pam! Pum! Un puo por aqu! Un golpe por all!
No toda la vida he estado en este lugar. Mi mam dice que cuando nac y durante algunos aos despus la vida era otra. Haba mucha gente y no vivan en refugios. Se movan e iban a dnde ellos quisieran a la hora que fuera. Slo se resguardaban cuando llegaba la noche y entonces dorman. Yo no s si cuando duermo es de noche, no recuerdo cmo es el da. Entonces tampoco s qu pasa cuando llega la noche. Para m todo el tiempo que transcurre aqu es igual. En el refugio nada se ve nada de fuera, tan solo una capa negra, oscura, que lo cubre todo y que no permite saber si hay algo ms all.
No s si haya ms gente o slo somos la anciana de al lado y nosotros: mis padres, hermanos y yo. Nunca he escuchado otra voz, slo la de la anciana, aunque jams la he visto. Mi madre no nos ha dejado salir en todo este tiempo. Cuando hay que ir por el alimento que nos dan, es mi pap quien sale. Hace tiempo me causaba asombro todo lo que deba ponerse encima para ir al exterior. Mi mam nos explic que se protega para no morir. Ella saba de mucha gente que le haba pasado: Un pie afuera y caan fulminados como insectos!
Aunque no los conozco, me los imagino cayendo y dndose tremendo golpe con el suelo. Mi mam cuenta tambin que ella fue testigo de un momento impactante: mi abuelo, su padre, sali incrdulo; no pudo respirar y cay muerto.
El refugio donde vivimos tiene una proteccin especial, como si estuviramos en una bola de cristal de esas que se regalaban en Navidad. Aqu podemos respirar sin problema. Nos la regal el gobierno cuando empez todo. Dicen que no estaban preparados para algo as, pero hacan experimentos de formas de sobrevivir en otro planeta, as que tuvieron que sacar todo lo que tenan y lo repartieron con la gente. No todos alcanzaron. Fuimos afortunados!
Para comer, cada cierto tiempo mi padre sale a un lugar donde le dan unos sobres. Hay poca variedad, pero es todo lo que podemos comer y adems nos debe durar mucho tiempo. Mi mam dice que pasado tan solo 15 aos desde que todo empez y que no sabemos cundo podremos salir.
Mi pap tiene un radio. Es todo lo que nos mantiene en contacto con la gente que vive fuera, dice l. No hay ms. Hace tiempo haba computadoras y telfonos que te mantenan cerca y en contacto con la gente de cualquier lugar del mundo, a la hora o el tiempo que fuera. Haba quienes decan que ese era el futuro, pues se esperaba que a travs de ellos se hicieran grandes descubrimientos tecnolgicos que contribuiran a la economa de todos los pases, y a la medicina, que ayudara a curar enfermedades ms fcilmente. Era tanto el avance que muy pronto seramos dominados por una inteligencia artificial creada por nosotros mismos. Pero no fue as. Ante la situacin que lleg sin avisar slo sobrevivi la radio, un aparato muy pequeo y que funciona con unas pilas que mi pap guarda con recelo para que a nadie se le ocurra jugar con ellas. Cuando lo escucha, de vez en cuando, hay una voz que siempre repite lo mismo, desde que recuerdo: An no hay condiciones! Mi padre lo guarda y su cara se llena de tristeza. A veces se aleja de todos. Yo creo que llora en silencio.
Siempre tengo curiosidad de todo y la ltima vez que escuch la voz diciendo: An no hay condiciones!, le pregunt a mam por el significado de esas palabras que le duelen tanto a pap. Ella mir hacia cualquier lado y en sus ojos aparecieron pequeas gotitas de agua que recorrieron sus mejillas. Me dijo:
–Significa que no podemos salir. Significa que los pocos rboles que hay no han podido producir el suficiente oxgeno para respirar fuera del refugio. Significa que las condiciones del aire no son adecuadas, por eso slo vemos la capa oscura afuera. Significa que el agua de la lluvia es cida y al contacto con nuestra piel podra quemarnos. Significa que los ros y lagos, fuentes de agua para el consumo humano, estn contaminados, envenenados, y el agua no puede ser utilizada. Significa que el clima ha cambiado, ya no hay estaciones del ao, ya no puede predecirse cuando llueve, hace fro o calor. Significa que el planeta cada vez se calienta ms y los rayos del sol hacen que se sienta con mayor intensidad el calor y su contacto, por mnimo que sea, provoque daos a la piel. Significa que nuestro planeta muere lentamente sin recuperarse, sin esperanzas de volver a ser testigos de una puesta de sol. Significa que no sabremos qu hay afuera. Significa que la esperanza de sobrevivir es cada da menor. Significa que no podrs saber a qu huele una flor, cmo se siente que la brisa acaricie tus mejillas, la sensacin que se experimenta al caminar descalzos por la arenade ver un amanecer Significa que los seres humanos vamos muriendo y en poco tiempo dejaremos de existir.
Con un abrazo suave, mi mam termin de explcame la frase An no hay condiciones! Sus ojos liberaron lgrimas con mayor intensidad y su mirada volvi a perderse en cualquier lado.
Yo tom su mano, la apret fuerte queriendo consolar su tristeza. En mi interior sent una especie de nostalgia y se empezaron a tejer preguntas que surgieron por la curiosidad, pero que no quise formular.
As pasa el tiempo y en algn momento aparece la pregunta con mayor fuerza y entonces me cuestiono: Es el ao 2035 Alguna vez podr mirar el horizonte?
Z.G





