En pocas palabras

Urgencia
Rodolfo Lobo Molas (Argentina)
En cuanto ella abrió la ventana, él se zambulló anhelante en su cama sabiendo que ni bien
empiece a amanecer, como rayo de luna, perdería todo su encanto.

El chapín de las Hibueras
Karla I. Herrera (Honduras)
Recuerdo el día en que llegó a la sala de redacción de Cipotes un hombre espigado y afable,
trasplantado de tierras del Petén, quien practicaba la fotografía. Trabajó a intervalos en aquel
semanario infantil, luego en el laboratorio fotográfico de otro rotativo y, a la larga, ejerció
distintos menesteres. Fue pintor, escultor, cocinero y coleccionista de honores y amistades en su
refugio costero del Pacífico, donde vivía como si estuviera en una isla de Solentiname, aquella que
dio cobijo al poeta y presbítero Ernesto Cardenal. Con posterioridad supe que Gil se desvaneció
debido a un infarto al miocardio que lo sustrajo de su bóveda terrenal.

Rutina nocturna
Camilo Montecinos Guerra (Chile)
Ha sido un día largo y ajetreado. Se desviste. Guarda con cuidado la estola y la casulla. Busca la
Biblia. Elige un salmo diferente a la noche anterior y lee en voz baja, casi susurrando. Se arrodilla y
ora el Padre Nuestro. Bebe un poco de agua. Se interna en la cama y besa en la boca al niño que,
aterrado, finge que duerme.

Multifamiliar
Gabriel Ramos (México)
Aquel hombre regresó de trabajar tan cansado que se equivocó de edificio y departamento. En esa
familia fue tan bien recibido que decidió quedarse e iniciar una nueva vida.

Eterno esperar
Estéfani Huiza Fernández (Bolivia)

Cada cierto tiempo ella revisaba si las manecillas del reloj daban aquel número que estaba
esperando. Pasaron días, semanas, meses, años, hasta que llegó: los números coincidieron de
forma perfecta, el día, la hora y el año. Se puso sus zapatillas y corrió, corrió sin importar que la
gente la viera. Entonces lo pudo ver, lo veía mejor con cada paso que daba, pero una moto la
embistió. Ella cayó sobre la vereda y no recordó nada más. Entonces, como magia, los papeles se
invirtieron. Ahora él miraba el reloj y esperó días, semanas, años…

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Márcia Batista Ramos

Es escritora, filósofa y Cónsul Honoraria de Brasil en Oruro, Bolivia. Autora de más de una decena de libros en diversos géneros, su obra ha sido traducida a 16 lenguas, consolidándola como una figura clave del intercambio cultural iberoamericano. Es columnista internacional en medios de Europa y América, y presidente para Bolivia de la Cámara Internacional de Escritores & Artistas. Distinguida con múltiples Doctorados Honoris Causa, su trabajo combina la creación literaria con una profunda labor de crítica y gestión cultural. A la fecha fue publicada en 38 países.

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