Lectura: identidad, carcter y tradicin

Lo que nos seduce nos define de muchas formas; aquellas expresiones que atraen nuestro inters suelen proyectar nuestros anhelos. Lo que nos gusta tambin nos inspira y en ello centramos nuestra atencin con mayor nfasis, pero cuntas veces nos sentamos a pensar por qu tenemos ciertas preferencias? Dnde surge ese predominio de elegir algunas cosas sobre otras? Me refiero a un amplio abanico de temas. Elegimos libros, series de Netflix, tendencias musicales; s, porque algo de lo que contienen nos atrae, pero alguien o algo debi ponerlo a nuestro alcance en algn momento para que pudisemos conocer la novela que tanto nos gust y hablamos de ella cada que hay oportunidad. Tambin est el disco de The Beatles que se qued como banda sonora de nuestra infancia o la serie de Netflix que tiene una o varias escenas que se quedaron a vivir en nuestra memoria por el impacto que nos provocaron.

La mayora puede responder sin mayores problemas respecto al por qu le gusta una cosa sobre otra. Para el caso del campo artstico-cultural, uno puede encontrar aspectos fundamentales para emparentarnos con alguna expresin en particular. Puede ser la cercana, la identificacin o incluso el que sea una propuesta innovadora que nos atrae por su extraamiento que dimana de ella.

Yo no era un lector muy vido antes de los 16 aos. Tuvo que llegar a mi aula de clases una maestra de literatura, que no se pareci en su forma de dar la clase a mis anteriores docentes en esa rea. Ella ley en voz alta El barril de amontillado, de Edgar Allan Poe. Eso gran impacto que tuvo en m, provoc que la lectura se hiciera de un espacio predominante en mi vida. Yo me motiv a buscar ms autores que se parecieran a Edgar Allan Poe y fue fcil encontrarlos, porque en las libreras y bibliotecas en las que preguntaba por ellos, siempre encontr personas que identificaban con facilidad a diversos autores que tenan una voz, un estilo o una temtica similar a Poe; todos ellos pertenecan a un canon literario muy identificable. Fue as que tambin llegu a las obras de H. P Lovecraft.

Ha pasado el tiempo de esa ancdota y hoy pienso que hubiera sido una gran idea haberle preguntado a m maestra cmo fue que ella conoci los textos de Edgar Allan Poe. Si yo lo conoc fue gracias a ella, en la escuela, que suele ser un punto de referencia definitorio para nuestros gustos culturales, con una constante retroalimentacin entre docentes y los alumnos que tenemos como compaeros. Encontramos en la escuela y la universidad una fuerza conservadora que preselecciona conocimientos y que de forma inevitable genera gustos en quienes reciben esos saberes.
Analizar a profundidad el origen de los gustos artstico-culturales de un individuo o de un grupo social, con el uso de teoras sociolgicas, nos permite conocer y reflexionar con mayor amplitud respecto a la notoriedad, desarrollo y alto consumo de algunas tendencias artsticas y sus respectivas propuestas en determinadas pocas y contextos histricos. El libro El gusto literario de Levin L. Schcking expone de forma detallada y analtica el posicionamiento de algunas tendencias en la aceptacin social. El autor ofrece un discurso de largo aliento sobre la evolucin del gusto literario. Menciona en sus inicios:

Pero hasta cuando la posicin de un artista no se discute como en el caso de Goethe, un fino observador puede reconocer un proceso parecido al de las fases de la luna, un constante crecer y menguar de la popularidad. Por otro lado se ve claramente que cuando el entusiasmo perdura, en modo alguno se orienta siempre hacia la faceta de un mismo objeto. (16)

Shcking nos presenta aquellos momentos en los que se empez a tener nocin del nacimiento de algunos gneros literarios, la adaptacin de los mismos a sus circunstancias sociales, su evolucin o metamorfosis. l considera los cambios de preferencias entrelazadas por algunas coyunturas polticas y de medios de produccin que se experimentaron en determinados pases europeos, como: Alemania, Francia e Inglaterra. Dichas circunstancias hicieron simbiosis con la influencia de grupos o crculos institucionales,  a los que Schcking denomina el Humus sociolgico, lo que perpetu ciertas tradiciones y ciment un canon literario. Un canon que hasta que el da de hoy seguimos consumiendo. Por qu?

Uno de los mayores aciertos del libro de Schcking es permitirse compartir juicios de valor basndose en datos duros sobre los contextos particulares a los que se refiere, un ejemplo de ello es cuando menciona que los diversos ambientes sociales dan lugar a diversos ideales (18).

El texto tiene una estructura argumentativa que nos permite entender y avanzar con la lectura por diferentes pocas, es as como en las monarquas prevalecan lecturas que ensalzaban las aventuras y virtudes de los reyes, dado que los escritores subsistan por los pagos del monarca en turno y siempre convena hablar bien de ellos. Algo similar ocurre en nuestros das. Notemos cuando un algn periodista recibe pagos o donaciones del gobierno en turno, dicho periodista se enfoca ms en mostrar en los medios los logros y alcances de las polticas gubernamentales de la administracin que lo patrocina, sin hacer un ejercicio ms crtico del manejo de la informacin. Podramos decir que algunos comunicadores en el presente todava hacen uso y costumbre de los trovadores y escritores de la poca medieval, en este caso por una avaricia desmedida ms que por subsistencia.

Shcking explica en su texto que el artista, ya sea plstico o escritor, adapt sus procesos creativos segn dictaban las reglas del modo de produccin dominante. Ya se mencion que los reyes y la aristocracia fungan como los dueos absolutos de la riqueza, eran los patrocinadores inmediatos del arte, por lo tanto sus gustos eran los que predominaban en el crculo artstico y la sociedad los aceptaba porque esas expresiones y esos creadores eran la nica opcin disponible en aquella poca.

La historia avanza y, con ella, la evolucin de los medios de produccin permite el surgimiento de una nueva clase social: la burguesa, cuya principal caracterstica es generar riqueza a travs del comercio. Conforme esta nueva clase toma notoriedad y poder en el crculo social, se vuelve un factor de cambio en el proceso y consumo del arte, de tal forma que el comercio del libro permite que el artista pueda vivir de esos ingresos y ya no depender de un mecenas aristocrtico. Esta independencia proclama tambin cambios en el discurso y esttica de los textos, puede decirse que el surgimiento de la clase burguesa tambin permite el surgimiento de nuevos gustos y se comienza a percibir a un artista como un personaje iluminado, con los dones de la belleza y la creacin. El creador alcanza entonces ttulos sociales ms respetables de los que tuvo en la poca feudal, en la que incluso ser artista se consideraba un oficio de baja estima, al grado que algunos pintores cuando pedan la mano de una doncella a sus padres, stos ni siquiera permitan el acceso a su hogar al pretendiente por considerarlo casi tan insignificante como un siervo.

En plena efervescencia burguesa aparece un estilo artstico como el Naturalismo, expresin que pretende mostrar todos los aspectos de una realidad objetiva, tanto lo ms sublime, como lo ms vulgar. Es sobre todo en Inglaterra donde toma una notable fuerza prematura en comparacin de otros pases; el conservadurismo alemn hara ms lenta la llegada y desarrollo del Naturalismo en su territorio.

El Naturalismo intriga y entusiasma a los lectores de finales del siglo XVII y principios del XVIII; los lleva de la mano a los cafs pblicos, para discutir entre amigos y desconocidos, a conversar sobre las obras que ms destacan en ese momento. Se manifiesta el concepto de Humus sociolgico, planteado por Shcking, en grupos sociales que tienen un gusto esttico en comn, asunto que transita de la vida pblica a la vida privada. Son diversos los casos de jvenes que se conocen en las nacientes tertulias literarias, por lo que afloran enamoramientos y romances a diestra y siniestra por gustos literarios comunes.

Es muy posible que en nuestros das dos desconocidos puedan enamorarse el uno del otro despus de dialogar sobre obras que sean de mutuo agrado, sin embargo, en la actualidad, la literatura, como arte de entretenimiento, tiene ms competencia que en aquellos tiempos, lo que hace ms particular ese tipo de situaciones y menos masiva.
La recomendacin oral de las obras en boga resultaba ser determinante para que un autor lograra notoriedad y son diversos grupos sociales, muchos de ellos pertenecientes a una burguesa culta, los que empiezan a tener influencia en el hecho de que las obras fuesen o no reconocidas. Algunas de esas recomendaciones primero se daban en grupos selectos, formados de crticos que poco a poco se convirtieron en ejes referenciales para los dems y ejecutaban sus valoraciones sobre determinada obra para elevarla o dilapidarla. Algo similar ocurre en hoy en da con los llamados influencers que se desbordan en las redes sociales y estn ah para ser referentes de opinin sobre qu tan buena o mala es determinada pelcula, video juego, serie de Netflix y dems formas de entretenimiento. La historia a veces demuestra que slo vamos reciclando las imposiciones o determinaciones de nuestros gustos artsticos. El mismo Schcking lo seala en el captulo 2, el poeta no slo baila al son que le tocan sus protectores, sino que adems tiene que bailar de acuerdo con el gusto de ellos (24), para hablar tambin de las tendencias como impositoras en la creacin artstica en algunos casos.

Hay un apartado que se concentra en un factor ajeno y primigenio a los antes mencionados, que es la familia, quin no lleg a elegir una profesin, la aficin por un equipo de futbol o el gusto por The Beatles siendo influenciado por sus padres, abuelos o hermanos? Es interesante que el libro comente sobre ello. Nuestra primera sociedad es, de forma invariable, nuestro primer cmulo de influencias morales, educativas y, desde luego, artsticas, tal como lo seala Schcking, el arte no posee un valor absoluto, sino que su aceptacin depende del carcter de quienes lo acepten (128).
Los libros que llegan a nuestras manos de tiempos pasados y que llegan con un aval de buen gusto fueron seleccionados por el Humus sociolgico que lo conformaron grupos literarios, grupos de crticos, academias, instituciones gubernamentales que ejercieron su influjo de poder sociolgico. Tambin est el hecho de que podemos elegir si todo lo que nos legaron nos gusta o no, sin embargo son obras visibles, identificables, en comparacin de otras que se quedaron en una subcultura apenas accesible para algunos y que bien podra contener obras tan buenas o incluso mejores que aquellas que cuentan con una aprobacin mayoritaria por diversos sectores institucionales en diferentes pocas.
El gusto literario hace un extenso anlisis sobre el influjo de los poderes sociolgicos en los individuos para elegir ciertas tendencias que predominan en determinadas pocas, pero a la vez es contundente cuando enfatiza que no siempre se cumple la mxima de que las mejores obras son slo que aquellas que aparecen con mucho ruido en la escena social y son aceptadas por las masas. Sin embargo, es cierto que s tienen mayor posibilidad de sobrevivir, ser recordadas y revaloradas en tiempos posteriores, porque, a fin de cuentas, el buen gusto resulta un asunto atemporal. Por eso Shcking se esmera en decirlo: la imposicin de un gusto determinado depende de poderes sociolgicos no siempre puramente espirituales, el nico criterio para valorar un arte que ha logrado imponerse es la duracin de su efecto (128).
Es por eso que el canon que consumimos como lectores sigue ah desde hace rato, imperecedero, porque pertenece a una tradicin de buen gusto que otros lo aceptaron y lo perpetuaron.

Bibliografa
Schking, Levin. El gusto literario. Mxico, D.F. Fondo de Cultura Econmica, 1950. Impreso

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Fernando Percino

Es mexicano y naci en algn momento de los aos ochenta; adems es licenciado en Administracin Pblica por la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla. Public cuentos en el suplemento cultural *Catedral* del diario *Sntesis*, la novela *Velvet Cabaret* (2015), el libro de cuentos *Lucina* (2016), el libro de crnicas *Diarios de Teca* (2016) y la novela breve *Volk* (2018). Fue miembro del consejo editorial de las revistas: *Chido BUAP* y *Vanguardia: Todas las expresiones*. Fue funcionario pblico. Actualmente es chofer de UBER y estandupero ocasional.

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