La Maga

“Nuestra vida está compuesta en gran parte por sueños. Hay que encaminarlos a la acción.”

Anaïs Nin Culmell

 

Ella estaba allí, descifrando enigmas en entrelíneas, en una columna de un periódico, mientras el café se enfriaba en la taza. Detrás de ella, las puertas vidriadas estaban cerradas. De vez en cuando, los entresijos de las palabras combinadas le sacaban una mueca parecida a una sonrisa.

La Luna, cuando surge en un juego de Tarot, significa que algo en tu vida no es lo que parece. Tal vez hay algo que no has comprendido bien o hay una verdad que te rehúsas a aceptar.

Su figura me recuerda, de alguna forma, a Lucía, la musa metafísica que Julio Cortázar describió con tanto detalle en Rayuela: medio lánguida pero extrovertida, ingenua, tierna y aventurera. Lucía logró cautivar varias generaciones de mujeres que vivieron bajo el eterno complejo de La Maga, experimentando todas las posibilidades de libertad al alcance de su propia imaginación, o tal vez no sea bien así; ya no recuerdo bien esa lectura.

La Rueda de la Fortuna simboliza los ciclos de la vida y habla de nuevos inicios regidos por la suerte, que están fuera de tu control e influencia.

Ella siempre se queda medio despeinada cuando les da un vientecito a los cabellos perpetuamente sueltos. Nunca vivió la vida bohemia, plagada de Jazz. Por el contrario, es bastante silenciosa pero crédula y piensa que las utopías pueden hacerse realidad. Tal vez ese rasgo sea un signo de su época, que la hace parecer al personaje de Cortázar. De hecho ella no es un personaje salido de un libro o la idealización de la mujer capaz de cautivar a generaciones anhelantes de prototipos. Empero, ella es una Maga de verdad y su nombre no es Lucía.

La Torre, oscura y amenazante, es la encarnación de la complicación y del conflicto. No solo el cambio, sino el movimiento brusco y desagradable causado por los acontecimientos imprevistos y traumáticos que forman parte de la vida. Como la vida, inevitablemente, implica tragedia, debes decidir si la enfrentarás con glamour…

Como Maga que es, ella es fascinante e indescifrable. Nada en ríos metafísicos, no profesa una religión en particular, hace predicciones, invoca a espíritus y ejerce prácticas curativas, interpreta sueños, además de aconsejar y orientar a las personas en sus diferentes aflicciones. De su vida privada, poco o casi nada sé. La gente murmura, pero ¿quién sabe?

La Estrella significa un periodo de descanso y renovación para ti. Es una luz en la oscuridad iluminando tu futuro y tu pasado.

De muchas maneras, ella es depositaria de una tradición mágica que le da la capacidad de modificar la realidad o la percepción de la misma. Esto se expresa, definitivamente, en la facultad de curar, de comunicarse con los espíritus y ancestros, y de presentar habilidades visionarias y adivinatorias. Ella tiene una apariencia de una persona fina y educada, además siempre está bien vestida.

El sol es presagio de éxito. Sugiere que las metas personales están al alcance de tus manos. También es de particular influencia si estás pensando en matrimonio.

Ella utiliza las prácticas y capacidad de diagnosticar para curar el sufrimiento del ser humano, nunca así para producirlo. Siempre da la impresión de estar envuelta en una bruma luminosa, con un sentido del espacio y del tiempo distinto al de los demás.

El Loco, siempre que se presenta en un juego, anuncia importantes decisiones, que llevan a un nuevo comienzo.

Carl Gustav Jung, creador de la psicología analítica, encontró en el tarot una herramienta poderosa debido a su rico simbolismo. Decía que los arcanos mayores del tarot nos permiten conectar con los arquetipos, que son fragmentos de la vida misma, imágenes que están conectadas al individuo a través de las emociones, permitiendo darle sentido a la experiencia humana de acuerdo con ciertos patrones universales y atemporales.

Ella sonrió ampliamente cuando me vio. Siempre dando la impresión de ser mucho más joven de lo que es, se mostró cargada de ideas, de humor, de alegría juvenil. Su presencia me marcó de manera positiva, tal vez porque ella es lo contrario de lo que soy: tan tímida, discreta, insegura, miedosa…

El Mundo es un indicador de un cambio importante e inexorable, representando una oportunidad para terminar con lo Viejo y darle un buen inicio a lo Nuevo.

Me senté delante de ella y también pedí un café expreso pequeño. Mientras ella me habló de encuentros al azar y del encuentro río\mar, que sólo ocurre en el momento preciso, pero si el río se desvía más que de su curso, se desvía de su predestinación, terminará secándose sin jamás cumplir su destino de confluir en el mar y tornarse uno e inmenso. Mientras tanto, yo ansiaba por saber qué me diría cada carta sobre lo que pasaría en mi futuro.

 

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Márcia Batista Ramos

Es escritora, filósofa y Cónsul Honoraria de Brasil en Oruro, Bolivia. Autora de más de una decena de libros en diversos géneros, su obra ha sido traducida a 16 lenguas, consolidándola como una figura clave del intercambio cultural iberoamericano. Es columnista internacional en medios de Europa y América, y presidente para Bolivia de la Cámara Internacional de Escritores & Artistas. Distinguida con múltiples Doctorados Honoris Causa, su trabajo combina la creación literaria con una profunda labor de crítica y gestión cultural. A la fecha fue publicada en 38 países.

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