Es difícil creer que para el gobernador Alejandro Armenta Mier no revista mayor importancia o interés que Mario Marín Torres haya perdido el beneficio de la prisión domiciliaria y regresado al penal del Altiplano, después de que un Tribunal Colegiado de Apelación de Quintana Roo resolvió revocarle la medida cautelar de seguir su proceso penal en su casa de Xilotzingo, en esta ciudad.
Lo que sí es entendible es su intención de tomar distancia de aquel, por la animadversión que Marín provoca en el fundador y líder moral de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y entre algunos dirigentes del partido y figuras de su movimiento, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Cuando Alejandro Armenta enfatiza que “en Puebla gobierna la Cuarta Transformación, el Humanismo Mexicano y la Bioética Social”, lo que en realidad está subrayando es que él y nadie más toma las decisiones de la administración que encabeza, sin pedir consejo al góber en desgracia.
🔵Acerca de qué personajes de la administración de #MarioMarín están trabajando en el actual @Gob_Puebla, el titular del ejecutivo @armentapuebla_ señaló que hay morenovallistas y gente de Morena, pero no desmintió ni confirmó la presencia de marinistas Vía: @rynram pic.twitter.com/FEoesUGRb0
— ContraMascaras (@contramascaras) April 3, 2025
Sin embargo, tales deslindes no terminan de ser creíbles por el creciente número de excolaboradores y exfuncionarios de Marín, así como de presidentes municipales y diputados de ese sexenio que hoy están de regreso.
La lista de nombres es muy larga, pero aquí algunos de los más destacados: Juan Manuel Vega Rayet, Víctor Gabriel Chedraui, Víctor Manuel Sánchez Ruiz, Lauro Sánchez López, Javier Sánchez Galicia, Humberto Aguilar Viveros, Alberto Jiménez Merino, Alejandro Espidio Reyes, Rosalío Zanatta Vidaurri, Juan Antonio González Hernández, Martín Fuentes Morales, Francisco Ramos Montaño, Graciela Palomares Ramírez y los hijos de Juan Manuel Vega, Mario Montero y Juan Carlos Lastiri Quirós, quienes por cierto llevan sus mismos nombres.
Para el gobernador Armenta va a ser complicado quitarse la sombra del exgobernador, aun cuando insista que en su administración hay también militantes y fundadores de Morena, morenovallistas, exfuncionarios de otros gobiernos, así como una pluralidad de personas que cumplen con los requisitos establecidos por la ley.
Sin embargo, creo que el retorno de Mario Marín al CEFERESO 1, en el municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México, los ajustes que se supone realizará al cumplirse la primera etapa de los 100 primeros días de su gobierno, y la próxima presentación de su Plan Estatal Desarrollo, podrían ser la coyuntura ideal para desmarcarse y quitarse la sombra del exgobernador e imprimir un nuevo sello a su administración.
¿Cómo?
Mandando señales claras de pluralidad, apertura y participación ciudadana efectiva, convocando y sumando a las principales universidades y no sólo a la BUAP, proponiendo a los empresarios poblanos alianzas en obras y proyectos estratégicos de desarrollo, y sumando a su gabinete a los mejores perfiles por su probada experiencia, su conocimiento en la materia y su capacidad de generar y gestionar recursos y ejecutar éstos con eficiencia, eficacia y honradez.
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