La sombra del nepotismo opaca a la coalición Mejor Rumbo para Puebla

Rodolfo Ruiz

Para nadie es un secreto que la zona metropolitana de Puebla es la más redituable para el PAN y, quizás, para la coalición Mejor Rumbo para Puebla; sin embargo, tal situación podría cambiar si sus principales figuras —candidatos y dirigentes de los partidos que la integran— mandan un mensaje equivocado a sus potenciales votantes.

Este mensaje podría desprenderse de la selección de candidatos para los distintos cargos de elección popular que estarán en juego en las elecciones del 2 de junio.

El mensaje equivocado al que me refiero se resume en la palabra nepotismo, que la Real Academia Española define como la desmedida preferencia por parientes cuando de concesiones y empleos públicos se trata, pero que la gente común y silvestre identifica como la propensión de los políticos y funcionarios de favorecer a sus familiares y amigos con puestos, contratos y otro tipo de privilegios, no por sus méritos y capacidades, sino por sus lazos consanguíneos y sus relaciones de amistad y compadrazgo.

Lo anterior viene a cuento por las insistentes versiones, hasta ahora no desmentidas, en el sentido de que esposas e hijas de ciertos candidatos, presidentes municipales y dirigentes partidistas con presencia e influencia en la zona metropolitana de Puebla, podrían aparecer en los próximos días como candidatas a diferentes posiciones locales y federales.

En concreto se dice que Liliana Ortiz Pérez, esposa del candidato a gobernador de la coalición Mejor Rumbo para Puebla, Eduardo Rivera Pérez, podría verse beneficiada con una candidatura a diputada federal por la cuarta circunscripción nacional que comprende a la Ciudad de México y a los estados de Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.

También se menciona que por cuota de género en San Andrés Cholula será mujer la candidata a la presidencia municipal, y que la favorecida podría ser Guadalupe “Lupita” Cuatle Torres, presidenta del Sistema Municipal DIF, y esposa del alcalde saliente, el panista Edmundo Tlatehui Percino.

Otro trascendido es que el presidente estatal del PRD, Carlos Martínez Amador, estaría impulsando a su hija Karla Adriana Martínez Lechuga, actual directora del Instituto de la Juventud del ayuntamiento de Puebla, como candidata a diputada local por el distrito 16 con cabecera en la capital.

A la lista de políticos nepotistas de la zona metropolitana hay que agregar el nombre del presidente municipal de Cuautlancingo, el panista Filomeno Sarmiento Torres, quien impulsa a su esposa Mayra Rodríguez Escamilla, para sucederlo en el cargo o para que sea nominada al Congreso del Estado por el distrito 9 local, lo cual se vislumbra complicado pues dicha demarcación quedó en el convenio de coalición en poder del PRI.

¿Se imagina qué mensaje mandarán los de la coalición Mejor Rumbo para Puebla a los electores con estas candidaturas? ¿Usted cree que los ciudadanos votarían por las esposas de los presidentes municipales salientes o por la hija del dirigente del PRD? ¿A poco enviando a parientes a cargos de elección popular se corrige el rumbo de Puebla?

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