tica, mentiras y poltica

Cuando era joven, al terminar la preparatoria y sin poder entrar a la carrera de bilogo en la UNAM por razones de trmites burocrticos, comenc a estudiar filosofa en la UAP y me interes mucho la materia de tica. Luego, cuando ingres a la UNAM a estudiar biologa en el turno matutino en la ENEP Iztacala, segu estudiando por la tarde filosofa en la Facultad de Filosofa y Letras en Ciudad Universitaria y volv a cursar tica, que en los planes antiguos de esa carrera se imparta en cuatro semestres. Era una de las materias medulares en la formacin de un licenciado en filosofa, al igual que los cuatro semestres de Lgica y los siete de Historia de la Filosofa. Era muy difcil llevar las dos carreras y, cuando termine el tercer semestre de bilogo, abandone filosofa, aunque contando dos semestres en la UAP y tres en la UNAM hice cinco.
     Tuve la oportunidad de tomar tica con el gran maestro de origen espaol Adolfo Snchez Vzquez, autor de uno de los mejores libros de la materia en el mundo. En esos aos pude dar clase de tica en una preparatoria, una experiencia extraordinaria para un joven de mi edad. En una ocasin, en una cantina, un cliente mojigato que estaba en la barra junto a m escuch cosas que le deca al encargado y se atrevi a preguntarme dnde estaba mi tica? Le dije pues en un estante de uno de los libreros de mi biblioteca, tengo muchas ticas, desde Platn y Aristteles hasta el existencialismo de Sartre.
     El grave problema es que la gente confunde tica con moral. La tica la tengo en el librero y la moral conmigo mismo. Y en mi caso personal, mi moral es la moral sartreana, que se llama la moral de la ambigedad. Se trata de un tema fundamental de la filosofa que parte desde el pensamiento de Scrates, del que no tengo ningn libro porque no escribi alguno pero que lo conocemos por su alumno Platn. Esto no lo entiende la mayora de la gente: la tica estudia la valoracin de las acciones humanas, que es la moral; y la esencia del acto moral es la libertad.
     Por lo tanto, confundir moral con tica es una estupidez en la que la mayora de la gente incurre. La tica es una disciplina filosfica y la moral es una actitud humana, que es diversa, variable e histrica. Pero a m me enfurece lo que ocurre muy fcilmenteescuchar a la gente, sobre todo en radio y televisin, hablar de tica como si fuera la moral. Me parece realmente enervante y nauseabundo, un homenaje a la ignorancia. Expresiones como eso es antitico son un ejemplo de aberracin.
     Lo escuchamos en la televisin, en las disertaciones polticas, con los comentcratas y opincratas, los gobernantes e incluso los profesores universitarios. Yo me pregunto no llevaron nunca un curso de tica? El primer libro que le acerca de ello es el de Ral Gutirrez Senz, Introduccin a la tica, y luego obviamente el de Adolfo Snchez Vzquez; y luego todas las obras fundamentales al respecto. En serio, me enoja mucho el uso incorrecto de la palabra.
     La moral es un fenmeno histrico y social, se enmarca en un contexto cultural; y la tica es la disciplina que estudia ello. No es comparable la moral de la Grecia antigua que, en Atenas, envenen al principal iniciador de los estudios ticos es decir a Scrates, que la moral de la Francia monrquica que encarcel al Marqus de Sade o su moral misma. O pensemos en la moral represiva del franquismo en Espaa comparada con la moral de los jvenes que ejercan su libertad sexual en la etapa llamada de El destape espaol, luego de la muerte del dictador. Algo que es indispensable entender es la historicidad de la moral y cmo eso debe ser objeto de estudio de la tica como disciplina filosfica. Hasta los delincuentes, los gnsteres, lo asesinos tienen una moral que implica cdigos, normas, que cuando se infringen generan sanciones y conflictos. Desde cuando uno era nio y se deca: eso no se hace. Eso no tiene nada que ver con la tica pero es una indicacin moral.
     En un interesante artculo escrito en 2012 y titulado La vinculacin entre tica y poltica (Universidad Autnoma del Estado de Mxico, Toluca, Mxico), Oscar Diego Bautista escribe: Una relectura de la teora poltica sobre el origen y razn de ser de la poltica conlleva necesariamente la disciplina tica. tica y poltica se acompaan desde antao para cumplir con el mismo fin: el bien de la comunidad.
Y ese es precisamente el tema que se desarrolla en este trabajo: La vinculacin entre tica y poltica. En las antiguas civilizaciones, tanto en Oriente como en Occidente, encontramos autores que sealan la estrecha relacin entre tica y poltica. En la Grecia clsica, uno de los ms grandes sabios de la antigedad, Aristteles, al igual que algunos otros de sus contemporneos, no conceba la poltica separada de la tica. Ambas disciplinas son una mancuerna que avanza hacia un mismo fin: el bien supremo del hombre. Este sabio griego ense en sus escritos que todos aquellos que aspiren a ejercer cargos polticos deberan pasar primero por el filtro de la tica, saber noble que permite conocer la naturaleza humana, las distintas costumbres as como las formas para manejar el carcter y comportamientos de los miembros de una comunidad. Conocimiento por otra parte indispensable que debe dominar todo poltico que aspire a gobernar, pero gobernar bien. El Buen Gobierno, para ser considerado como tal, requiere no slo de polticos responsables sino tambin de funcionarios capaces. Cualquier gobierno estar legitimado si defiende y aplica una verdadera tica pblica en virtud de que esta conlleva responsabilidad, espritu de servicio as como atencin, equidad y justicia para el ciudadano. Sin embargo, para contar con buenos gobiernos se requiere primero contar con individuos buenos. Es aqu donde entra la tica al formar y mejorar a las personas.
En efecto, el vnculo entre tica y poltica es indisoluble. Lo encontramos en los autores fundamentales al respecto, desde los antiguos griegos hasta Maquiavelo y Lenin, o el gran socilogo Max Weber y Antonio Gramsci. Por lo tanto es inadmisible banalizar la palabra tica y confundirla con la moral.
Un famoso miembro del PRI, Gonzalo N. Santos, afirm una frase histrica: La moral es un rbol que da moras, lo que se convirti en un principio de los regmenes priistas y luego, por supuesto, de los panistas; digamos el principio de la moral del PRIAN, que durante mucho tiempo, en realidad en la poca neoliberal, se basaron esa idea nauseabunda y asquerosa que a cualquier demonio decente escandalizara. Pues como dice el personaje Lucifer en la seria televisiva de Netflix, los demonios no decimos mentiras, y los que piensan que la moral es un rbol que da moras, han cultivado y cultivarn la mentira.
El Padre Ub no pensaba as, pues era esencialmente inmoral. Lo nico que le importaba era mantenerse en el poder usurpado y someter a su pueblo, y sobre todo a sus opositores, aplicndoles palitroques en las onejas y utilizando las tenazas de descerebracin. A pesar de ello, s tena una moral: la de la opresin y la tortura, que son dignas de un estudio por parte de la tica. l es un personaje emblemtico para ello y ejemplo para gobernantes de todos los tiempos.

        Vamos a interrumpir aqu!

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Ismael Ledesma Mateos

Bilogo (UNAM), Maestro en Ciencias en Bioqumica (CINVESTAV), Doctor en Ciencias (UNAM), Premio a la mejor tesis doctoral en ciencias sociales en el rea de historia por la Academia Mexicana de Ciencias (1999), Postdoctorado en el Centro de Sociologa de la Innovacin de la Escuela Nacional Superior de Minas de Pars, Francia. Director fundador de la Escuela de Biologa de la UAP, Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnologa A.C (SMHCT) (2008-2014), profesor-investigador de la FES Iztacala de la UNAM.

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