Obsolescencia y responsabilidad

Hace aos, lo ms memorable de las pocas navideas era abrir la caja de las luces para el rbol, desempolvarlas, encenderlas e ir revisando uno por uno los focos de la serie. A las que no servan se les quitaba la pia (figura que envolva al foco) y el fundido era reemplazado con uno nuevo. Era comn que estas series fallaran despus de ser usadas la navidad anterior y luego almacenadas. Haba ocasiones en que ms de la mitad fallaba, pero siempre haba manera de recuperarlas y que sirvieran durante varios aos. De hecho, haba establecimientos que se dedicaban exclusivamente a reparar estas series, aunque tambin se poda hacer en casa. Nosotros siempre lo hacamos, lo que a veces atrasaba la decoracin del hogar. Tiempo despus surgieron las series de leds y los rboles de navidad de fibra ptica. Si la serie no serva, simplemente se desechaba y se compraba una nueva a muy bajo costo. Esto hizo ms prctico adornar las casas con cientos de luces pero con ello se fue parte de la diversin y la posibilidad de arreglar cosas an tiles.

Nuestra poca de neoliberalismo devorador nos permea de artculos prcticos como las series de navidad y, de paso, todas nuestras compras, el trabajo, los valores y hasta el amor. Bienvenidos al reino de lo lquido, lo deleznable, lo que se evapora una vez satisfecho el deseo y el gusto. Bienvenidos a la obsolescencia programada de nuestra compras, de nuestros sentimientos, de lo que somos o creemos ser. El socilogo y filsofo polaco Zygmunt Bauman aborda estos arduos tiempos y su condicin humana en lo que denomina Modernidad lquida. La posmodernidad nos ha diluido cualquier sentido de comunidad o pertenencia social y nos ha regalado una marcada individualidad en pos del progreso.
Contrario a lo que se pensaba en los siglos anteriores respecto a que el avance tecnolgico traera bonanza para toda la humanidad, hoy se observa que a pesar de que el ser humano tiene posibilidades reales de ser feliz e independiente, es cada vez ms infeliz y dependiente. La razn? De acuerdo con el anlisis de Bauman, la ciencia y la tecnologa, as como tambin en la poltica, la economa, el intercambio cultural, la apertura de mercados, la globalizacin han llevado al ser humano a alejarse de aquello con lo que se mantena unido: la sociedad. Hemos pasado de una sociedad slida a una sociedad lquida, maleable, escurridiza, que fluye en medio de un capitalismo liviano.

Hombres y mujeres de este siglo nos vemos sumergidos en una sociedad consumista que cada vez ms busca la satisfaccin en el menor tiempo posible. La sopa en cinco minutos, la pizza en quince, carreras profesionales en pocos meses, aprender idiomas en pocos das u horas, todas las compras disponibles en la palma de la mano con un solo click. En ninguna poca se haba logrado alcanzar los sueos en tan poco tiempo. La posibilidad de crearnos y recrearnos una y otra vez es tan fcil. Mudar de piel, comprar una nueva y deshacernos de la que nos estorba jams haba sido tan sencillo. Las personas inteligentes, la notarias, las felices quizs deberamos aadir, las que poseen altos recursos econmicos rompen la rutina, las reglas, se lanzan al precipicio y caen de pie sin ningn rasguo. Estamos en la poca de la satisfaccin instantnea, los resultados que no requieran esfuerzos prolongados, las recetas infalibles, los seguros contra todo riesgo y las garantas de devolucin del dinero. Todo es cuestin de dar click, de otorgar nuestra tarjeta de crdito y dedicarnos a ser totalmente felices.

La promesa de adquirirlo todo con el menor esfuerzo ha enganchado a nuestras generaciones. Adquirir conocimiento sin leer, aprender idiomas sin practicar, tener un excelente cuerpo sin ejercitarse, tener un bello rbol de navidad y una larga cadena de etcteras es lo actual. Hasta el amor est apto para el mercado. Aprender el arte de amar, uno de los mayores rasgos de madurez personal y que es fruto del aprendizaje, como lo declar el filsofo humanista Erich Fromm, es ofrecido como mercanca. Amar sin sufrir rechazo, sin ser lastimado, sin molestarse, es tambin comn en esta modernidad lquida. Todo es susceptible de adquisicin y deshecho a la menor provocacin o cuando ya cumpli su objetivo, ni ms ni menos que la pura satisfaccin personal.

Nunca antes se han producido tantos productos y se ha tenido en menor vala las relaciones sociales y personales. La seriedad, honestidad, sinceridad, trabajo y paciencia de las personas sostenan al mundo en una piedra angular. Hoy el neoliberalismo nos seala que todo lo que permanece sostenido por su propio peso o que es inmutable nos estorba, est de ms, porque no nos deja fluir. Hoy hasta suponemos que la permanencia de una persona en un trabajo, en una relacin o en una casa es debido a la incapacidad de progresar. Tener una profesin implica actualizarse con cursos, talleres, diplomados y una serie interminable de nuevos aprendizajes a adquirir. Tener una casa, un auto, implica una constante mejora o en el mejor de los casos, si la economa lo permite, adquirir algo ms grande o nuevo. Lo mismo va para las relaciones. Nunca antes la palabra ha valido menos que un puado de aire. Hace algunos aos, quiero pensar que no muchos, tener palabra, dar la palabra o empearla era cuestin de honor. Durante generaciones, el que una persona diera su palabra era sinnimo de cumplimiento ante lo dicho y vala ms que todo el oro o los bienes que se pudieran poseer, porque en ello se iba toda la credibilidad de la persona misma. Hoy la amabilidad la capacidad de relacionarnos con los otros fundada en el respeto, el afecto y benevolenciay la honestidad estn de sobra. La palabra nos sobra porque nos inundan las mercancas y nos gobiernan nuestros propios deseos. Si nos soltamos de aquello nos ata, podemos fluir libres y adquirir lo nuevo.

Pero aquello fcil que prometi el neoliberalismo ha resultado caro. La breve duracin en los objetos, y mucho ms breve la vida de los deseos de los compradores que, como nios con juguete nuevo, estn satisfechos mientras llega el nuevo reemplazo del objeto anhelado. Rendirse a los propios deseos es algo que el capitalismo ha logrado explotar de la naturaleza humana para su propio beneficio, hasta llegar al monstruo actual del neoliberalismo. Estamos inundados de computadoras, celulares, automviles y si se me permite enunciarlo, corazones que funcionan relativamente bien y van a una enorme pila de desechos slo porque versiones nuevas y mejoradas llegan al mercado. Vamos dejando un rastro de deshechos que estn afectando a la sociedad y la naturaleza, ya de por s daada durante la creacin de esos mismo productos que fcil se eliminan.

Qu pasara si pudiramos reparar lo que creemos que ya no sirve? O mejor an, qu pasara si en lugar de tirar o cambiar el celular dos o tres veces al ao, lo cuidamos y conservamos? Qu ocurrira si regresamos al antiguo sistema de cortesa de saludar a los vecinos, de tomarnos tiempo para escucharlos y de fortalecer nuestras redes familiares y de amistad? No sera esto mejor que tener miles de amigos en Facebook y tener banales conversaciones con gente que ni siquiera conocemos fsicamente? Nuestra sociedad actual debe de construirse con relaciones plenas y satisfactorias, con estrategias fieles y productos durables que vayan a contracorriente con el modelo econmico actual. No es mejor reparar algo que ha estado con nosotros largo tiempo que comprar algo que est programado para desecharse pronto?
Zygmunt Bauman, Byung Chul Han y varios filsofos actuales nos advierten de los peligros de la satisfaccin instantnea, de la liquidez de nuestros tiempos, la individualizacin y rapidez de nuestro reloj. La sensacin de soledad que rodea al hombre se debe a mucho de esas dinmicas que nos impiden establecer relaciones solidas. Se ha observado en diversos estudios que los pases desarrollados y con gran capacidad econmica no son necesariamente sociedades felices, evidencia clara de que la felicidad no tiene nada que ver con la abundancia y posesin de objetos. La satisfaccin de tomarnos tiempo para disfrutar las cosas, de reparar, de escuchar y dilatar lo ms posible el tiempo son alternativas vlidas para hallar certidumbre en este catico mundo de instantes placenteros. La responsabilidad es un elemento clave para hallar la felicidad en medio del neoliberalismo.

Las series de navidad tardaban algunos das en repararse, eso traa frustracin por no tener la casa llena de luz y color, pero cuando llegaban a casa con las luces arregladas, no slo haba luz en la casa, sino en el corazn que se complaca con lo reparado. A la espera de lo ya conocido se ampliaba la sonrisa y se iluminaba el corazn, como en este momento con los recuerdos. La responsabilidad social, ecolgica y afectiva nos puede traer el resplandor y la felicidad que tanto se ansa en esta poca de productos frgiles y de incertidumbre. Ya Emmanuel Lvinas, en su libro tica e infinito, nos deca La responsabilidad es lo que de manera exclusiva me incumbe y que, humanamente no puedo rechazar.

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Fabiola Morales Gasca

Fabiola Morales Gasca Licenciada en Informtica por el Instituto Tecnolgico de Puebla. Egresada de talleres literarios en la Casa del Escritor y la Escuela de Escritores. Termin el Diplomado en Creacin Literaria en la SOGEM-IMACP de Puebla. Maestra en Literatura Aplicada por la Universidad Iberoamericana. Autora de los poemarios Para tardes de Lluvia y de Nostalgia 2014 y Crnicas sobre Mar, Tierra y Aire 2016 Editorial BUAP. Libros infantiles Frasquito de cuentos y Confeti 2017, BUAP y Libro de minificciones El mar a travs del caracol Editorial El puente 2017. El nio que le encantaban los colores y no le gustaban las letras 2018. Lucirnagas 2020. Participante de varias antologas en Espaa, Paraguay, Chile, Colombia y Mxico. Lectora voraz y escritora incansable.

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