Tinta Insomne tuvo la oportunidad de platicar con la escritora Olivia Guarneros, destacada escritora poblana. La charla nos permitió conocerla. Alegres compartimos parte de nuestra conversación y los temas de importancia sobre los que gira su obra
Olivia tiene la Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica, es maestra en Ciencias del Lenguaje (BUAP), en Competencias Docentes (IPMP) y actualmente cursa el Doctorado en Innovación Educativa (IPMP).
—¿A qué edad empezaste a escribir? ¿Qué te motivó?
—Escribo desde que era niña. En la adolescencia tenía un diario con un alfabeto propio, donde contaba el día a día pero también imaginaba historias. Aprendí a leer desde muy pequeña y creo que esa fue mi motivación principal. Leer historias me hacía pensar que podía escribir mis propias historias.
—¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Qué te impacta de estos escritores?
—Es una pregunta difícil pues creo que en diferentes etapas de la vida tenemos autores que nos fascinan. En los últimos años, sin embargo, me he dado a la tarea de leer mujeres, pues gracias al canon, durante mucho tiempo sólo leí a autores. Recientemente he descubierto a escritoras como Leyla Martínez y su novela Carcoma; a Ana Paula Maia, con su Carbón animal; a Elaine Vilar Madruga y El cielo de la selva, así como a la maestra Ana Clavel y sus indagaciones del deseo, por mencionar algunas. He redescubierto a mi favorita, Inés Arredondo y su crueldad exquisita, a Maria Luisa Bombal, no sólo con La amortajada sino también con La última niebla. Pero además, escritoras que publican en este momento y con las que he compartido textos o espacios en antologías y revistas como Rakel Hoyos, Yuri Bautista, Georgina Mexía-Amador, Karla Arroyo, María Irlanda Durán; sin olvidar a escritoras que son referentes tan actuales en las letras mexicanas como Lola Ancira, Iliana Vargas, Gabriela Damián, entre otras.
De todas ellas me gusta la manera de abordar las historias, su poder imaginativo, sus propuestas ante el dolor o la injusticia, el modo de traer la realidad y la ficción a cuento.
—Háblanos un poco de tu formación en la escritura ¿Dónde estudiaste? ¿Quiénes fueron tus maestros?
—Soy lingüista de formación, docente por vocación y escritora por inequívoca elección. Si bien mi formación se inició en el ámbito universitario, en años recientes tuve la posibilidad de participar en dos diplomados de creación literaria del INBAL, en talleres y cursos con escritores como Alberto Chimal, Efraím Blanco, Vicente Alfonso, Pepe Prado y escritoras como Beatriz Meyer, Ana Clavel, la poeta Yolanda de la Torre, entre tantas más, de quienes trato de aprender, sin olvidar que las lecturas que una realiza además de placenteras, nos enseñan tanto.
—Tu obra gira en su mayoría a la escritura de cuento ¿Por qué elegir este género? ¿Qué otro género desarrollas?
—Me gusta el cuento porque sus características esenciales lo hacen un artefacto que desentrañar. El escribir un cuento exige prestar atención al detalle, buscar el equilibrio perfecto entre las dos historias que cuenta, sin olvidar lo que se deja al lector para que él lo descubra. Lo imagino como un rompecabezas en el cual las piezas embonan a la perfección para lograr su cometido. Me gusta porque escribir un cuento implica un reto permanente.
También escribo crónica, poesía y minificción, esta última por la necesidad de ser breve.
—¿Cómo eliges un tema para tu escritura? ¿Cuál es tu mayor fuente de inspiración?
—Escribo lo que me inquieta, lo que se me aparece en la vida y me es imposible de explicar. Creo que escribir me permite tratar de encontrar una respuesta a lo que no lo tiene o por lo menos lo que para mí implica un cuestionamiento constante. Me gusta mirar a la gente, escuchar lo que dice, observar su posición ante la vida y escribir sobre lo que nos atormenta como seres humanos. Me inspiran las historias sencillas y las vidas de las mujeres. Hay tanto que decir sobre nosotras mismas cuando podemos mirarnos en el reflejo de las otras.
—Algunos de tus cuentos giran en torno de la ciencia ficción ¿Por qué escribir ciencia ficción?
—Me parece que la CIFI nos permite imaginar hacia dónde vamos y por qué es necesario cambiar el rumbo. Los años recientes nos enseñan que comportamientos que creíamos lejanos a lo que llamamos mundo civilizado están a la vuelta de la esquina. Un genocidio como el de Palestina nos muestra de qué somos capaces y de que no tenemos suficiente humanidad como para frenar las atrocidades que se viven en tantos lugares del planeta. Tantas historias de la CIFI clásica parecieran escenarios que estamos viviendo en tiempo real. La CIFI es un camino para ver lo que nos depara este presente como seres humanos.
—¿Crees que hay entusiasmo de lectores mexicanos por la ciencia ficción? ¿Tenemos una ciencia ficción robusta?
—Me parece que a mucha gente le gusta la ciencia ficción, no sólo en las lecturas clásicas, sino en formatos distintos como el cine, el cómic, el manga o el anime; sin olvidar el impacto que tiene en años recientes el fanfic. En cuanto a lo que se escribe, creo que hay muchas propuestas diversas y material que leer. Finalmente, el público es quien escoge que leer o que no. Sin embargo, creo que hay muy buenas propuestas en este ámbito como en otros. La cuestión es buscar, leer y leer. Encontrar.
—Se dice que en recientes años hay un “boom” en la escritura de mujeres ¿Consideras esto cierto?
—Me parece que un boom, si se refiere a lo que fue en su momento el éxito comercial de la literatura latinoamericana, no. Creo que hay muchas mujeres que estamos escribiendo en diferentes espacios porque hay más posibilidades de hacerlo y mucho se debe a las editoriales independientes y al trabajo de colectivas que ofrecen sus espacios para que las mujeres podamos publicar lo que escribimos. Sin embargo, creo que no es un boom en el ámbito comercial, pues las prácticas de siempre se replican. Los grandes escaparates literarios son para unos cuantos. Sin embargo, las posibilidades que ofrecen hoy en día los medios digitales hacen que tus textos tengan un alcance que de otra manera no hubieran logrado a menos que publicaras un libro con una editorial que tuviera la capacidad de mover tu material en todo el país. Los espacios que ganamos las escritoras no sólo son para que nos lean, sino también para escribir. En mi caso, escribo de manera constante en los últimos diez años, robándole horas al sueño, a los días de descanso y con mil actividades a la par. Es un boom porque nos hemos empeñado en escribirnos y leernos entre nosotras. A pesar de las dificultades, la precariedad y la negación. Hay que subrayar que es una conquista.
—¿Qué consideras que aportan las mujeres a la Literatura actual?
—Somos la mitad de la población del mundo. Además de aportar una mirada distinta, están nuestras historias, nuestros vínculos, nuestras vidas en nuestras letras. Nuestro poder creador y la imaginación, la loca de la casa que estuvo encarcelada en los deberes domésticos, la crianza y la atención a los otros. Tanta sabiduría que se ha relegado con mucha facilidad.
—¿Qué escritoras actuales recomiendas?
—A mis queridas Rakel Hoyos, Georgina Mexía-Amador, Alejandra Tello, Yuri Bautista, Karla Arroyo, Lorena Rojas, Gabriela Conde, Judith Castañeda Sauri; a la maestra Ana Clavel, Ana García Bergua, Bibiana Camacho, Yolanda de la Torre, Lola Ancira, Iliana Vargas, Gabriela Damián, Alma Mancilla… a las minificcionistas poblanas que aparecen en la antología Caleidoscopio. Hay tantas mujeres a quienes leer. Sólo hay que tener voluntad para descubrirlas.
—¿Cuál es el leitmotiv de tu libro Máquinas simples y otros artefactos de control? ¿Por qué elegir ese tema? ¿Qué te motivó a escribir el libro?
—Las historias de las mujeres en un ámbito tecnológico es el leimotiv. Sus historias tocadas por la violencia o la insatisfacción, a pesar de un entorno tecnológico que nos permitiría hacernos la vida más simple, no siempre cambia las cosas. Seguimos atadas al sistema patriarcal; tratamos de escapar de él y nos encontramos con que replicamos esos comportamientos que una vez criticamos. Un conjunto de artefactos y maquinarias nos controlan por más simples que parezcan.
La motivación surgió a partir de una pregunta básica de la CIFI: ¿qué pasaría si…? Me permitió imaginar entornos distintos con situaciones constantes. ¿Hay la posibilidad de escapar? Probablemente sí. Hay que encontrar el cómo. Algunas historias lo sugieren, otras plantean caminos.
—Tienes otro libro en puerta, Animales de costumbres. Háblanos un poco de él. ¿Cuáles es el tema principal? ¿Cuándo saldrá publicado?
—Tengo la fortuna de que mi libro Animales de costumbres fue seleccionado para formar parte de las publicaciones del 2026 de DaPolga Ediciones, proyecto liderado por la fabulosa escritora Xóchitl Lagunes. Animales de costumbres es un libro denueve cuentos en los cuales los personajes se enfrentan a una cotidianidad rota por la violencia o por un suceso que les cambia el juego. La mayor parte de los personajes atraviesa la tercera edad o una situación que los incapacita para tomar decisiones por sí mismos. A veces no podemos salirnos de nuestras creencias, nuestros valores o costumbres. El libro es parte de las publicaciones proyectadas para 2026.
—Para los lectores que no conocen tu trabajo, ¿en dónde encontramos tus libros y parte de tu obra? ¿En qué redes sociales te pueden seguir los lectores?
—Pueden encontrar Caleidoscopio. Antología de minificcionistas poblanas, con mi trabajo de minificción y el de 11 escritoras poblanas, en Librerías BUAP, así como Máquinas simples y otros artefactos de control en la presentación, este martes 25 de noviembre en el Centro Cultural San Roque, 5:30 p.m., con CETUS Ediciones y conmigo, en mis redes. Estoy en Instagram como Olivia Guarneros y en Facebook como Oli Guaneros.
Así también, en los siguientes enlaces pueden encontrar mis textos.
Materia Oscura 4.pdf – Google Drive
Breve tratado de nostalgia – Letras Insomnes
Sarape-de-Neon_No_1_Camotepunk_140624.pdf
—Para finalizar esta charla, ¿qué recomiendas a los nuevos escritores de cuento?
—Que nunca se dejen avasallar por las adversidades. Busquen tiempo para escribir, inviertan tiempo en los talleres, agréguense con alguna colectiva y busquen espacios para colocar sus textos. Especialmente a las mujeres: a veces no hay tiempos para escribir; no desesperen, ya lo habrá; ya tendrán la fuerza para hacerse de espacios. Y nunca dejen de leer. De todos y todas se aprende.
Tinta Insomne agradece la interesante conversación sobre el trabajo de la escritora Olivia Guarneros. Agradecemos el tiempo y espacio para responder. Les recomendamos que sigan su obra que tiene un sello muy personal que la hace imperdible de leer. Asistan a sus presentaciones y busquen sus libros.
Muchas gracias Olivia ¡Qué sigan los éxitos!






