El canto que salv al gran evento

Todos alguna vez hemos escuchado los cnticos y sonidos que evocan la paz y el amor, sobre todo en esta poca navidea, son una parte esencial de ella.

Cuenta la historia que hace mucho tiempo no existan todos los sonidos que escuchamos y nos emocionan hoy. No! Haba objetos que cuando fueron creados eran solo un adorno ms de la coronas y rboles navideos, nadie notaba su presencia hasta que un da un acontecimiento especial cambi la historia, y es la que hoy les voy a contar

Todo comenz un da, de cierto ao, con los preparativos tradicionales para celebrar la navidad: cantos angelicales, luces brillantes de estrellas en el cielo, el anuncio a Mara, el sueo del ngel a Jos, la invitacin a los pastores y reyes para ir a conocer y adorar al nio Dios. Todo bien planeado para que nada pudiera fallar. No podemos olvidar que entre los grandes preparativos est tambin el ambiente de paz y el perdn, todo por el recuerdo de la noche mgica del nacimiento del nio Jess.

El Espritu Navideo, un viejo sabio y trabajador que se caracterizaba por siempre usar una larga tnica y tener unas barbas muy largas y blancas, como el algodn, era el encargado de organizar, ao con ao, tan gran acontecimiento desde haca ms de dos milenios. Cuidaba meticulosamente cada uno de los detalles para tan gran ocasin, la ms importante del ao! Saba que cualquier falla poda ser lamentable, pues dara la oportunidad al de abajo de apoderarse del corazn y la voluntad de los seres humanos.

Los preparativos para esta fiesta eran exhaustivos y delicados, por lo que el viejo sabio, convencido de no poder hacerlo solo, cada ao convocaba a un grupo de ngeles y querubines del cielo, quienes lo ayudaban con gran entusiasmo en tan importante labor.

Previo a la gran fecha, en el cielo todo era un ir y venir, carreras por aqu y por all, para cubrir todas las actividades que implicaba la preparacin: consejos para las buenas acciones, polvos del olvido, abrazos de perdn y, sobre todo, lo ms importante, el deseo de la llegada del amor.

Uno de esos das de preparativos, todo marchaba perfecto, era notorio en el movimiento. En ese trajinar, un ngel tropez con un pequeo artefacto tirado en la superficie baja del cielo.

Era un artefacto extrao para l, nunca lo haba visto o puesto atencin. Era de color dorado, redondo y con un pequeo orificio en el centro. En su interior, algo se mova de un lado para otro.

Al pequeo ngel le pareci extrao, pero le gust y lo guard en su tnica para su coleccin personal. Seguramente se cay de la caja de adornos del cielo o es el juguete de alguno de los bebs querubines que sern enviados prximamente a la tierra, pens y continu con sus labores.

Estaba en eso cuando recibi el llamado urgente del Espritu Navideo. Presuroso y obediente, se present ante l. Lo not algo preocupado pues se jalaba la barba con gran fuerza que temi por un momento se la fuera a arrancar de la barbilla.

Cuando el ngel lleg ante l, sin rodeo alguno, el sabio le comunic que la competencia del creador, el de abajo, quien sabe cmo ni cundo, y por un gran descuido del cielo seguramente, haba llegado al corazn de los humanos y los estaba confundiendo, tanto que muchos de ellos haban dejado de creer en todo, incluso en la Navidad.

El ngel no pudo ocultar su cara de asombro. Para l eso era algo imposible. En el tiempo que llevaba ayudando con los preparativos navideos todo era magia, paz y amor. O al menos eso crea, nunca haba salido del cielo. Inmediatamente, un sentimiento de preocupacin se apoder de l: era lamentable y alarmante tal noticia. El Espritu Navideo le coment el motivo de su llamado: encomendarle la gran misin de encontrar la solucin al terrible problema que haba en la tierra. Argument que fue elegido por que en ese momento no haba ngeles disponibles en el cielo, todos estaban cumpliendo con su responsabilidad navidea y se encontraban lejos e incomunicados. Sin preguntar la opinin del ngel, el Espritu Navideo describi la misin que debera cumplir detalle a detalle y le recomend en especial tener mucho cuidado con el de abajo, pues era tan astuto que se vala de todo tipo de artimaas para lograr sus propsitos.

Sin demora alguna, el ngel obediente baj a la tierra y, al llegar, de inmediato se dio cuenta que efectivamente haba un caos y no caba duda que el causante era el de abajo, su intervencin era notoria: se respiraba un ambiente denso y confuso, muy parecido al que deja el azufre que proviene del infierno.

La gente caminaba con rapidez, se mova de un lado a otro, indiferente a todo lo que ocurra a su alrededor. Pareca que siempre tuviera prisa, miraban el reloj a cada instante y sus rostros mostraban enojo y mal humor. Lo que ms le sorprendi fue mirar que caminaban con el telfono en la mano o en el odo, no se miraban al encontrarse de frente, mucho menos se saludaban o entablaban conversacin. Los nios ya no jugaban libremente, se notaba una limitada imaginacin y qu decir del ambiente contaminado, lleno de basura, producto de un alto grado de consumo de cosas y objetos que se acumulaban en las casas y, despus de un tiempo, se tiraban y compraban ms. El ngel se preguntaba curioso: para qu comprar?

Situaciones poco entendibles ocupan la mente y el corazn de los hombres y mujeres, nias y nios que habitan la tierra, no dejando tiempo para pensar, sentir y sobre todo disfrutar de la vida, del amanecer y sobre todo en esta poca del espritu de la navidad.

Cielos! se deca el ngel al mirar el caos Cmo voy hacer para que los humanos regresen a ser lo que eran y, sobre todo, que vuelvan a creer?

Pensaba y pensaba, pero por ms vuelta que le daba no encontraba respuesta. Primero pens en aumentar el nmero de estrella brillantes en el cielo. Seguro su brillo y majestuosidad llamaran la atencin y miraran al cielo recordando a la estrella de Beln pero por ms lluvias de estrellas que pudo conseguir no funcion.

Despus pens en despertar emociones haciendo obras buenas, organiz campaas de recoleccin de vveres, ropa pero tampoco funcion.

Tal pareca que estaban sordos, ciegos y no podan ver ni escuchar el lenguaje de la navidad.

El tiempo avanzaba, el reloj marcaba muy cerca el momento del gran acontecimiento y lo peor es que todos, y a la vez nadie, lo esperaba como debera de ser.

Qu poda hacer? Se preguntaba Por qu lo haban elegido a l? Por qu no haber encomendado tan importante y difcil misin a Miguel, Rafel o Gabriel? Ellos son ngeles experimentados que seguro sabran que hacer.

Pero no, lo haban enviado a l, un ngel ayudante de la navidad que nunca haba salido del cielo y que por ms que haca no poda llamar la atencin de los humanos.

Como parte de su ltimo recurso pidi que llegara un fuerte frente fro, que nevara incluso en aquellos lugares donde era nada o poco comn. De esta manera, tendran que quedarse todos en casa y all al sentirse acompaados y en familia, la chispa del amor se prendera.

Pero tampoco funcion. Al contrario, la gente aprovech para comprarse ropa abrigadora, calefacciones y seguir con su vida, movindose siempre y sin parar.

Nada! Nada funciona!, se deca el ngel, decepcionado y triste.

Estaba a punto de darse por vencido y regresar al cielo para informar al Espritu Navideo de su fracaso y solicitar, si an haba tiempo, enviara en su lugar a algn otro ngel ms sabio o tal vez con mayor experiencia. En medio de su tristeza y decepcin, meti la mano a su tnica y top con el artefacto encontrado en el cielo. An no saba qu era o para qu serva. Sin embargo, al tocarlo con sus manos sinti una gran paz. Lo mir con extraeza y empez a moverlo de un lado para otro, tratando de encontrar la respuesta tan esperada en ese extrao artefacto. Cuando lo mova escuch un bello sonido que provena de su interior, un sonido agradable para sus odos y muy parecido a las notas de los ngeles del cielo al cantar un villancico.

Sigui movindolo una y otra vez, deseando que el maravilloso sonido le trajera nuevas ideas para cumplir con la misin encomendada. En un momento, su sorpresa fue tal, pues la gente dejaba de correr, guardaba su telfono y empezaba a sonrer.

El ngel sigui movindolo y entendi que su sonido era el que provocaba esa reaccin en la gente Sus ojos se llenaron de emocin y sigui tocando cada vez ms fuerte, recorriendo toda la calle. Fue entonces cuando decidi ponerle nombre y llamarlo cascabel.

Con el cascabel en la mano se dedic a visitar todos los rincones del mundo y hacindolo sonar, todo cambiaba. El de abajo, muy enojado y sin poder evitar las emociones que brotaban del corazn humano a causa del agradable y mgico sonido, desapareci tapndose los odos y amenazando con regresar.

Fue as como la navidad se salv, la gente volvi a creer gracias al sonido mgico del cascabel.

Y desde entonces, cada vez que escuchamos cantar o sonar un cascabel, es seal que est muy cerca la navidad.

Alox Z.G

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ngeles Nolasco

Mi nombre es Angeles Nolasco, egresada de la Licenciatura en Trabajo Social de la UNAM, Mtra. en Educacin por la UPN. Actualmente docente en la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla Complejo Regional Sur en la Licenciatura en Comunicacin. En mi trayecto de vida laboral e intelectual he tenido la oportunidad de trabajar en la Ciudad de Mxico en el CECATI 155 en el rea de vinculacin. En ao 2003 llegu a la Ciudad e Tehuacn y me incorpor a la A. C de Alternativas y Procesos de Participacin Social en el rea de Educacin y con temas ambientales; posteriormente de manera informal colabor con la A.C Justicia Mixteca realizando talleres en comunidades de la regin abordando temas relacionados con la Violencia de Gnero y la trata de personas. Entre otras actividades estn la participacin en grupos de teatro, cuenta cuentos y talleres de direccin escnica y dramaturgia, as mismo he participado en talleres de Derechos Humanos y ahora de divulgacin cientfica, entre otros.

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