Lilith: la otra mujer

Fausto.- ¿Quien es esa?

Mefistófeles.- Mírala bien. Es Lilith.

Fausto.- ¿Quién?

Mefistófeles.- La primera mujer de Adán. Guárdate de su hermosa cabellera,

la única gala que luce. Cuando con ella atrapa a un joven no lo suelta fácimente.

Goethe (Fausto)

En el origen de lo humano hay un mito, no podría ser de otra manera. Los mitos que narran la creación son una constante en todos los pueblos. Hay, entre todos, un mito que ha sido proscrito del canon bíblico, me refiero al mito de origen hebreo que nos da noticias de la presencia de otra mujer en el origen de la creación, se trata del mito de Lilith. En el Génesis se dice que una vez que Dios hizo a los animales según su especie, “dijo, «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» […] Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó»”[1]

En un extraordinario libro, Las hijas de Lilith, Erika Bornay nos dice que, según el mito, Dios formó a Lilith, la primera mujer, de la misma manera que lo hiciera con Adán, pero en vez de utilizar polvo la formó de inmundicia y sedimento. Entre ellos nunca hallaron la felicidad, en especial en esos momentos en los que Adán deseaba yacer con Lilith, él le intenta imponer la posición llamada del “misionero”; ella se rebela a ser sometida por la postura sexual inclinada que Adán le exigía. Según Robert Graves: “Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía: «¿Por qué he de recostarme debajo de ti? -preguntaba-. Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilith, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó”.

Lilith es la primera mujer que se rebeló, no sólo contra Adán sino a Dios mismo. Ella, insubordinada, se hace la causa de todos los males. Es vista como devoradora de hombres, malvada, perversa, seduce a los hombres y después los abandona. Por ello se representa como una mujer alada, aunque también se le representa con cola de serpiente. Al igual que se hizo con las brujas y hechiceras de la baja Edad Media, a Lilith se le atribuye impedir los nacimientos o devorar a los niños. Lo que ocurre es que Lilith habla, reclama, quizá debe romper vasos para ser escuchada, se opone, toma la palabra y por ello representa lo más temido por los hombres y también por algunas mujeres (las hijas de Eva). Se dice que, para Adán, al ser abandonado por Lilith, el buen Dios le recrea una mujer de una de sus costillas (Emmanuel Levinas dirá que se trató de un hueso de la cola), Eva, al ser recreada, recibe un mandato de Dios: “tu deseo será para tu marido”.

Lilith queda por fuera, es el fantasma de la otra mujer, es la encarnación del goce femenino. Un goce sexual ligado al exceso, como suplemento del siempre limitado goce fálico (Adán-Eva). se presenta una dualidad difícil de conciliar mujer-madre. Las mujeres se enfrentan a una elección complicada ante su goce, si optan por Lilith, por la mujer, el costo es el sacrificio de la maternidad, si la elección es por Eva, tendrá que resignar su goce sexual, el dilema está planteado o estabilidad o intensidad: o goce fálico o goce femenino.

En el Génesis bíblico, entonces, hay una dualidad en lo femenino, dualidad encarnada por Lilith y por Eva. El mismo nombre Lilith se deriva de Llilitu que quiere decir “demonio femenino”, también significa “noche” o mejor aún “animal nocturno”. En leyendas árabes, Lilith toma el nombre de “Karina”, es la luna negra, un hoyo negro que todo devora, un vacío en el universo. En esta dualidad la constante es Eva y la variable es Lilih. Lilith es la representación de la alternancia de lo femenino, la otra mujer. Lo femenino es, dice Lévinas, “lo contrario absolutamente contrario”, el Otro radical. El psicoanalista francés Jacques Lacan coloca a las mujeres, a las Lilith, como lo más cercano a lo real, lo más cercano a Dios.

En el seminario XX, Aún, Lacan propone las fórmulas cuánticas de la sexuación que están implicadas en la elección del sexo por parte del sujeto. La elección de la sexualidad es una inscripción de carácter inconsciente, es decir, en el sujeto se anudan de manera inconsciente el goce y la palabra. Por ello, para Lacan, el sexo es un decir. En la repartición sexuada no hay complementariedad, el goce femenino se presenta como suplementario, alteridad.

Las fórmulas de la sexuación dan lugar a una distribución en donde, del lado del hombre, prima la lógica del todo (goce fálico), mientras que del lado femenino prima la lógica del no-todo (goce Otro). Del lado de lo femenino, ante la falta de un universal de lo femenino (L/a mujer no existe, dice Lacan barrando, L/A, existen las mujeres, una a una en una serie infinita), con lo que se ubica en el plano del Otro radical. Lilith es el mito de lo femenino como un Otro radical, insumisa, libre, con alas y, quizá por ello, temida. La mujer es el síntoma del hombre, dice Lacan. La mujer se encuentra no-toda sujeta a la castración.

Hay, siempre han existido, mujeres insumisas (como hombres rebeldes), hijas de Lilith y, por ello, la historia es una sucesión de intentos de sometimiento de lo indomable e indecible de lo femenino. Por parte de los hombres, la respuesta ante el horror de la castración, al horror vacui, ha sido la represión, la violencia; sobre la mujer se produce un rechazo históricamente. Se normaliza la violencia con aquello que confronta y genera miedo, la violencia contra las mujeres insumisas, con Las hijas de Lilith, se legaliza, la misoginia se hace costumbre incluso ley o mandato religioso. Las leyes de Bizancio, por ejemplo, determinan que el marido era un “dios” al que la mujer debía adorar. Sabemos que en diferentes culturas se mandataba que si el esposo moría la esposa era quemada viva junto al cadáver del esposo. En las leyes islámicas, la mujer casada es propiedad privada del marido. Los castigos son severos, en el Corán, por ejemplo, se estipula como un deber del hombre pegarle a la esposa rebelde, lo mismo que prescribe el encierro perpetuo de las mujeres infieles. Los golpes adquieren así categoría pedagógica, la violencia contra las insumisas es “educativa”.

Por occidente las cosas no cambian demasiado. De norte a sur, conocemos historias de sometimiento y violencia física contra las Lilith actuales en el “proceso civilizatorio” de las insumisas. Desde el siglo XV se empezó a implementar un sistema de producción y distribución de la riqueza con carácter esencialmente misógino y cruel llamado Patriarcado. Se sostiene en la religión, la monarquía y el capital. En su último tramo, el nuestro, el patriarcado promueve un sistema de gobierno familiar que otorga todo el poder y autoridad al padre o al marido, a lo heteronormativo. La familia, y el esposo o padre, en ella se vuelve sucedáneo del poder de la Iglesia-Monorquía y del Estado. El capital es la cuña y las mujeres independientes se vuelven la impronta de la rebeldía.

La presencia de las mujeres con poder y saber ha cuestionado tanto al poder masculino que se dice que entre los siglos XV y XVIII, en Europa Occidental, se dió muerte a 60,000 mujeres, después de ser cruelmente torturadas, señaladas de brujas. La mujer se volvió un ser amenazador, una fuerza del mal a la que se teme fundamentalmente por el ejercicio de su sexualidad. Si, como dice el mismo Levi-Strauss, algo permanece de los mitos es el mitema, el núcleo del mito, en este caso, como señala Karen Horney, lo que prevalece es el miedo a la mujer cuando se muestra con toda su potencia, lamentablemente poco hemos avanzado con respecto a la forma masculina de responder con violencia al horror e impotencia que producen las mujeres.

 

 

[1] Génesis, 1, 26-27. Santa Biblia, versión de Reina-Valera. Revisión 1995.

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Antonio Bello Quiroz

Psicoanalista. Miembro fundador de la Escuela de la Letra Psicoanaltica. Miembro fundador de la Fundacin Social del Psicoanlisis. Ha sido Director fundador de la Maestra en Psicoanlisis y Cultura de la Escuela Libre de Psicologa. Ha sido Director de la Revista *Erinias*. Es autor de los libros *Ficciones sobre la muerte*; *Pasionario: ensayos sobre el crimen* y *Resonancias del deseo*. Es docente invitado de diversas universidades del pas y atiende clnica en prctica privada en Puebla.

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