Hay fechas que no podemos ni debemos pasar por alto. El 21 de marzo de cada año, cuando se celebra el Día Mundial de la Poesía, recuerda nuestra esencia humana, por eso hoy más que nunca la concelebramos poetas y lectores; poetas y oyentes; dioses y humanos.
Para algunos, esta celebración resulta chocante porque la poesía les parece cursi; a otros, demasiado intelectual: atrás de cada poema siempre hay alguna filosofía o corriente ideológica, así sea el surrealismo. Para unos más, es una pérdida de tiempo, con tantos problemas en el mundo y los poetas desviviéndose en boberías.
Como se ve, no es fácil convocar a la gente y pedir que nombren a su poeta favorito. Querido lector, ¿podría Usted leer para sí, en voz alta, el primer poema que encuentre a la mano en cualquier poemario o en el buscador de internet?
En “Gorilas en Trova”, a la mano, tenemos el poemario Los mitos del alba, de Yolanda Ramírez Michel. Al azar se abre a nosotros la página 70, y encontramos el epígrafe y poema:
Et Verbum caro factum est.
En tu reino hay purificación.
¡Venga a mí!
y cúmplase tu Verso
en mi carne.
El epígrafe escrito en latín es famoso, tiene una traducción muy conocida: “Y el Verbo se hizo carne”. La frase resuena de inmediato en los confines de cualquier lector, no hace falta preguntar a la poeta mexicana Yolanda Ramírez Michel, experta Cervantina y en mitología, respecto a si consideró el epígrafe desde el célebre motete sacro a seis voces de Hans Leo Hassler, parte del Cancionero de Upssala de los siglos XV y XVI, o si de plano fincó su imaginación en el prólogo del Evangelio de san Juan.
El Evangelio de san Juan, texto bíblico que ha enamorado a propios y extraños, inspira a reflexionar, combatir, escribir, poetizar sobre el más enigmático de todos los temas de la ciencia y del arte de todos los tiempos; esto es, el gran Misterio humano, su propio origen.
No hay nadie que pueda sustraerse a la ambición de tamaño conocimiento, con el que creemos no contar o que a veces estamos seguros de tener; como sea la poeta entra en su propio interior y clama:
¡Venga a mí!
La solicitud tiene la vehemencia y convicción de quien sabe que se dirige al Ser correcto y poderoso, pues le habla de Tú, le tiene confianza, hay una entrega absoluta; y también está cierta de lo que quiere obtener:
En tu reino hay purificación.
¡Venga a mí!
Se trata de la pureza del alma, de entrar de vuelta en contacto con la sustancia del origen; mas, ¿cómo lograrlo?
Desde luego, solicitándolo. Sin embargo, la poeta se reconoce como parte de esa sustancia y también como humana, por ello agrega:
y cúmplase tu Verso
en mi carne.
Puesto que es mortal, la Divinidad acude a ella hecha Verso —no Verbo—. Es decir, atiende a su oración, entra en contacto para que en la poeta aflore el don de la Palabra.
Verso, palabra que viene del latín Versus, que significa surco o línea. En las tablillas de cera o arcilla, primera fuente de la palabra escrita, porque la oral siempre la ha precedido, se asentaba una línea o surco que corría de regreso, haciendo una idea de “volver”.
De esta suerte, el significado de “y cúmplase tu Verso” tendría una implicación de que la poeta desea regresar o volver a su origen, que indudablemente está en la Divinidad. Pues la poeta es parte de “su” estructura o arquitectura, es parte de todo un texto.
No obstante, Ramírez Michel no ha manifestado que sea un héroe, mitad dios y mitad humano, como tampoco que sea un semidiós. Por el contrario, con su petición de que el don de la palabra se haga en ella confirma su hechura humana.
Toda esta polisemia de significados que nos llevan a transitar desde la pronunciación de los versos del poema, de sentir los sonidos ir a nuestro pensamiento, a la reflexión, luego, recorrer en nuestra sangre cada célula hasta llegar al corazón y volver a nosotros en esta especie de estado de inconsciencia, tienen una amplia relación con la poesía porque en realidad no hace falta que nadie nos diga “esto es un poema”, menos que alguien se detenga a explicarnos el significado de cada palabra y su relación con el mundo. Intuitivamente, sabemos que estas palabras ordenadas bajo un orden lógico y rítmico, cálido y humano, son un poema porque en el fondo sí nos damos cuenta de que aquella secuencia de acciones, gestos, sentires, pensamientos, nos hermanan más allá de nuestras creencias, y nos sentimos Uno con el cosmos.
Ramírez Michel ha dicho:
“Tras la noche y la inconsciencia olvidamos lo soñado, lo olvidamos como si nunca hubiera sido. Sólo algunos sueños se quedan para toda la vida, a semejanza del peregrinaje vital, donde sólo algunas personas nos dejan marca…
La poesía es memoria de los sueños, su escritura es ritual para invocar lo que no deberíamos olvidar”
La poeta es congruente y coherente con su poema, en él hace el ritual: declara, ruega con convicción, está dispuesta a volver al origen, a la sustancia divina, de donde provienen todos los seres; quiere recobrar la memoria.
Así, la poesía, para esta autora, es el ritual mediante el cual despertamos a la memoria y regresamos al origen.
Lo anterior no supone eludir a la realidad, sino más bien que veamos todas sus caras, porque el ser humano es trascendente.
Octavio Paz, poeta mexicano, Premio Nobel de Literatura 1990, al respecto sostuvo:
“La poesía es el arte de ver a través de las palabras la otra cara de la realidad”
De su poema titulado La poesía, tomamos algunos fragmentos:
Llegas, silenciosa, secreta,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría.
(…)
Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.
(…)
Percibo el mundo y te toco,
substancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.
(…)
Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
substancia de mi alma.
Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Octavio Paz explica que la poesía nace en su interior, desde lo más profundo y secreto del ser humano; añade que es una “substancia intocable”, que es “unidad de mi alma y de mi cuerpo”. Entonces, la poesía es bisagra entre dos mundos: uno tangible, el otro intangible. Quizá por eso, la poesía sirva para que el hombre se vea a sí mismo y se vea en todos y cada uno de los hombres, ya que todos pertenecen a esa sustancia profunda, secreta que va dando forma al mundo.
Aún más, indica que es en la poesía, donde el sueño de otro mundo Es, el cual es desvelado sólo a través de las palabras, aunque no de cualesquieras, sino que ha de ser en poema, en verso. Esa es la razón de la poesía.
Estas razones son suficientes para unirnos a la celebración del Día Mundial de la Poesía. Y lo mejor será dejarse llevar por los poetas y sus poemas para disfrutar del amanecer y la compañía de los demás.
Como siempre, querido Lector, Usted, tiene la última palabra.






