Cerca de la conmemoración del Grito de Independencia Mexicana, que ocurre el día 15 de septiembre de cada año, conviene tener a la mano un grupo de canciones alusivas al tema. Querido lector, ¿cuáles son sus temas favoritos? ¿Usted, ya los tiene preparados?
No es fácil llegar a un acuerdo con la familia, amigos y seres queridos con los que tradicionalmente nos reunimos para esta gran fiesta. No obstante, impera la fórmula de que cada quien anuncie el tema musical para que el mariachi lo interprete con la mayor fidelidad posible a la partitura original, o aquel sonido que vive en nuestra memoria.
Generalmente se abre con “El Jarabe Tapatío”, compuesto por el músico y compositor mexicano Jesús González Rubio (1800-1875) a finales del siglo XIX, inspirado en los diferentes sones representativos de Guanajuato, Colima, Nayarit, Jalisco y en los pueblos costeros, según informa la Mediateca del INAH.
Esta música y su danza tienen una evolución desde los siglos XVI y XVII, y habiendo sido adaptadas y transformadas por distintas regiones, lograron alcanzar la categoría de la música y danza más representativas de México.
Forma parte de la tradición dancística y musical de este país; de ahí que sea indispensable que el mariachi abra con esta pieza musical.
Otra de las composiciones indispensables en esta festividad es “El Son de la Negra”, que, igual que la anterior tiene varias versiones, siendo la más popular y aceptada en la actualidad la atribuida al músico y compositor Blas Galindo (1910-1993).
Este autor, oriundo de San Gabriel, Jalisco, incluyó el Son en el Programa de Música Mexicana, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el año de 1940. Aunque su versión más antigua, según algunos historiadores, data de la época de la Independencia de México. Así que esta pieza es especialmente ad hoc para esta ocasión; y si Usted, querido lector, conoce su coreografía o, por lo menos, sus pasos más básicos, no dude en representarla, que lo único que realmente hace falta es ser puro mexicano.
Esto nos lleva a la hermosa canción “Soy puro mexicano”, de la autoría de Pedro Galindo de la Garza (1906- 1989), en coautoría con el nacido en Tampico, Tamaulipas, Ernesto Cortázar (1897-1953).
Igualmente, Galindo, originario de la Ciudad de México, en coautoría con el veracruzano, Elpidio Ramírez Burgos, creó la famosísima “La Malagueña”. De modo que se sugiere solicitar al mariachi estas canciones de manera consecutiva.
Sin embargo, para retornar a la maravilla de esta conmemoración, cabe recordar “México en la piel”, del cantautor José Manuel Fernández Espinosa, nacido en la Ciudad de México en 1958, que hace un tour sensorial por las principales regiones y estados de la República Mexicana.
Otro de los temas favoritos, “Mi Ciudad”, del autor José Alfredo Ontiveros Carrillo (1941-1982), mejor conocido como Guadalupe Trigo. Este guitarrista, cantante y compositor yucateco, rinde un verdadero homenaje a la Ciudad de México, desde su fundación Azteca hasta la fecha, con su transición de sones y traje de charro, logrando que la identidad mexicana traspase a todo el país. Aquí algunos fragmentos:
Mi ciudad es chinampa en un lago escondido
Es cenzontle que busca en donde hacer nido
Rehilete que engaña la vista al girar
Baila al son
Del tequila y de su valentía
Es jinete que arriesga la vida
En un lienzo de fiesta y color
Mi ciudad es la cuna de un niño dormido
Es un bosque de espejos que cuida un castillo
Monumentos de gloria que velan su andar…
Seguramente, cada uno tendrá su canción o canciones favoritas, pues México es “Suave patria”, como diría el gran poeta zacatecano, Ramón López Velarde, en uno de sus versos:
…Patria, te doy de tu dicha la clave:
se siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual el Ave
taladrada en el hilo del rosario,
y es mas feliz que tu, patria suave…
Ramón Modesto López-Velarde Berumen, conocido como Ramón López-Velarde (Jerez de García Salinas, Zacatecas, 15 de junio de 1888-Ciudad de México, 19 de junio de 1921), igual que Guadalupe Trigo y cada uno de los compositores antes citados, en este poema reconoce diversidad y evolución, pero ante todo identidad, júbilo y belleza.
Deseo a todos que celebren el Grito de Independencia Nacional con particular armonía y alegría.
¡Y que Viva México!
Como siempre, querido lector, Usted tiene la última palabra.






