La vida es un vampiro

Hace varios ayeres, Charles Dickens escribió la novela Historia de dos ciudades, la diégesis se desarrolla en Londres y París durante el siglo XVIII, destaca los contrastes que hay entre una latitud y otra. La primera ciudad simbolizaría, de algún modo, la paz y la tranquilidad, la vida sencilla y ordenada; mientras la segunda representaría la agitación, el desafío y el caos, el conflicto entre dos mundos en una época en la que se anuncian drásticos cambios sociales. En sí, se notan a primera vista los contrastes. Pool Dunkelblau (escritor poblano) publicó en 2024 el libro de cuentos El espejo humeante. Cuentos del Asa Norte, publicado por editorial Cierzo, que va sobre un trayecto multidimensional, a través de sus historias, en Brasilia, pero también, a la distancia, sobre las similitudes que tiene en espacios y personajes con la ciudad de Puebla. El libro compara, antes que contrasta, los dos territorios y lo hace con un ejercicio literario nutrido de experiencias propias e imaginarias.

El libro de Dunkelblau apela a un parentesco muy notorio con la narrativa de relatos integrados, tal como lo expone el escritor y académico José Sánchez Carbó:

 

una modalidad literaria caracterizada porque un autor reúne y organiza en un libro una serie de textos autosuficientes que, relacionados hipotáctica o paratácticamente, configuran, con la colaboración del lector, un todo coherente y permiten un orden de lectura sucesivo o salteado. (1)

 

Aunque en solitario las historias de El espejo humeante. Cuentos del Asa Norte pueden entenderse, disfrutarse o padecerse (en un sentido estético) sin ningún otro contexto, al tener la lectura completa encontramos aspectos como el del narrador-protagonista asirse a un recurso analítico muy borgeano recurrente en las tramas, como es el tema del espejo. El autor-personaje se desdobla en diversas situaciones que hacen verosímil y entretenida la lectura de los cuentos-relatos. Si algunas veces su tío le llama desde la muerte para sentirse como un Elegido fatuo de la familia, en otras habla de una entrañable despedida de su perro con toda la experiencia que fue convivir con él; sus emociones se ciernen de saudade, para ser empáticos con la lengua portuguesa que habita las páginas del libro. En los trayectos urbanos también se establece la conexión con las dos ciudades al recorrerlas, a veces cuando compara la calle W3 de Brasilia, con la 14 Poniente de Puebla capital, conocidas ambas por ser áreas donde mujeres ofertan sexoservicio. En ese trayecto de búsqueda de saciedad sexual se manifiesta una doncella enigmática y la culminación de un coito que deja más preguntas que respuestas, de esa manera cierra una de las historias más potentes de la antología, que establece las reglas del juego entre lo real y lo fantástico.

También está el caso de un hombre que regresa a una mujer en un celular y que al no haber sido nunca su amante, novio o esposo exige el olvido total desde la muerte para un descanso eterno. ¿Cuántos deseamos lo mismo aún estando vivos?

Y si le faltaba más a esta simbiosis de crónica y fantasía, a su vez expone un lenguaje de barrio que le da vida a la estructura narrativa, de los barrios de Puebla y Brasilia; se agradece esa jocosidad que anima la lectura y humaniza a los personajes.

En algún momento el narrador busca a su Sara poblana en alguna colonia similar de Brasilia y la encuentra, como si la casualidad o el deseo o la narrativa de alguien que nos inventa la vida desde el cielo así lo decidiera. Esa Sara que bien podría volver a romperle la vida con otra separación, como la descrita en otro de los cuentos. Yo me pregunté, al ser poblano y vivir en Puebla, si Puebla se queda donde la dejamos cuando partimos de ella o somos tercos al llevarla a todas las latitudes, con nuestros traumas como camote de souvenir, o simplemente es que nos persigue con terquedad a donde quiera que vayamos. Esto puede pasar con cualquier origen, cualquier patria, al cruzar el espejo y encontrarnos con otro yo al otro lado del umbral.

En los departamentos de la Colina del Asa Norte los vecinos son muertos que se niegan a dejar la vida, que hacen ruidos de reparaciones perpetuas por la noche y le roban objetos a los demás inquilinos, en los mismos suburbios hay niños que desaparecen de forma mística para huir de la pobreza o la tragedia; siempre gente yendo y viniendo, buscando un territorio al cual adherirse de forma natural, por mímesis, eso reflexioné durante la lectura del texto.

 

Conocí a Pool Dunkelblau a mediados de este año en la Feria Nacional del Libro de la BUAP. Yo había terminado de presentar mi poemario Filosofem y salía de la Sala de Proyecciones del Edificio Carolino. Pool, entonces un desconocido para mí, en ese momento se acercó y me dio su libro, el cual estaba por presentar después que yo; me dijo: “te lo cambió por el tuyo”. Me sentí extraño, pero al pensarlo con rapidez le sonreí y descubrí que era una idea genial, accedí. Ese día el recibió un poemario que habla sobre partidas dolorosas en Puebla y yo recibí un libro de cuentos que habla, entre otras cuestiones, de partidas dolorosas en Puebla… y Brasilia.

La vida busca su rostro en un espejo, la vida es un vampiro.

La ficción busca su rostro en un libro, la ficción es todo lo que la vida jamás será, aunque a ratos se le parezca.

 

Bibliografía

Sánchez Carbó, José. La unidad y la diversidad. Teoría e historia de las colecciones de relatos integrados. México: Universidad Iberoamericana Puebla, 2012. Impreso

 

Picture of Fernando Percino

Fernando Percino

Es mexicano y naci en algn momento de los aos ochenta; adems es licenciado en Administracin Pblica por la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla. Public cuentos en el suplemento cultural *Catedral* del diario *Sntesis*, la novela *Velvet Cabaret* (2015), el libro de cuentos *Lucina* (2016), el libro de crnicas *Diarios de Teca* (2016) y la novela breve *Volk* (2018). Fue miembro del consejo editorial de las revistas: *Chido BUAP* y *Vanguardia: Todas las expresiones*. Fue funcionario pblico. Actualmente es chofer de UBER y estandupero ocasional.

notas