Farenheit 451: Puerta a la esperanza

Covid-19 perturba a las sociedades del siglo XXI. Miles de personas han fallecido; millones se enfrentan al desempleo, a la escasez alimentaria, y con perplejidad observan cmo se polarizan las ideas. No obstante, por absurdo que parezca, slo una pregunta importa: Est usted enamorado? Es probable que de su respuesta dependa lo que hallemos en el fondo de la caja de Pandora.

Guy Montang, el clebre bombero y hroe de Farenheit 451, cuya funcin principal es aniquilar, mediante el incendio, todos los libros junto con las bibliotecas e inmuebles que los albergan y a cualquier necio que se abrace a ellos, declara con contundencia: Estoy muy enamorado!

En su noble labor destructora no caben los miramientos ni las sensibleras; junto con sus camaradas, Beatty, Stoneman y Black, slo cumple rdenes. stas provienen de la autoridad que somete a la ciudad y la vida de cuantos la habitan, conforme al sistema totalitario que preconiza.

Al mismo tiempo, se desatan las tensiones de una guerra de proporciones atmicas que finalmente estalla.

Empero, el destino tuerce su pacfica existencia, lo saca de su cotidianidad. Ese destino se llama Clarisse McClellan, una adolescente que al estilo de la poetisa Emily Dickinson, es capaz de localizar la belleza ms all de la tecnologa, de las bombas y de las quemas que destruyen la memoria del mundo.

Ella ve poesa en la naturaleza: en una flor, en la lluvia. Disfruta de las charlas con su familia, de una caminata en la soledad de la calle, lo cual est absolutamente prohibido. De hecho, a los habitantes del planeta Tierra les parece una locura o una tontera.

Montang conversa con la joven, quien usando un diente de len, flor de intenso color amarillo, descubre algo terrible.

() Qu vergenza! No est enamorado de nadie

S que lo estoy!

Pues no aparece ninguna seal.

Estoy muy enamorado! Montag trat de evocar un rostro que encajara con sus palabras () Es el diente de len replic l. Lo has gastado todo contigo. ()

(Ray Bradbury. Fahrenheit 451. Apple Books. p. 25)

Desde ese momento, el valiente bombero busca en sus recuerdos cundo fue que se enamor de Mildred, su esposa. Le pregunta sobre el instante en que se conocieron. Sin embargo, abstrada en las tres paredes de la estancia de su casa, ella prcticamente no lo escucha.

Las tres paredes son, cada una, pantallas desde las cuales los intrpretes de realities shows le hablan por su nombre, interactan con ella. Ellos constituyen su Familia, y la vida ocurre en ese seno.

Cuando Mildred logra percibir los comentarios de su marido no comprende a qu viene la pregunta; como tampoco por qu, ltimamente, le intrigan los libros y sus contenidos. Adems, tiene bien aprendido que leer o poseer uno de esos objetos es un delito que debe ser castigado.

Desde luego, el protagonista huye con sus tesoros. Los bomberos y sus mquinas infernales lo persiguen. Faber, su mentor, le sugiere esconderlos en cualquier lugar, un disco, por ejemplo, y le pide clarificar lo que realmente est buscando.

La angustia causada por ignorar lo que est sucediendo, cmo salvar la vida, qu medidas adoptar, dnde ocultarse, lo conducen a un estado de incertidumbre que por momentos le orillan a olvidar la guerra.
Y es entonces cuando, aferrado a sus dos propsitos uno, dilucidar cundo comenz a amar a Mildred, y otro, proteger las obras, encuentra, junto con otros individuos, sitios inesperados para preservarlas.

Obviamente, Montang altera el orden establecido. Despertar los antiguos saberes incluso los suyos mismos y el del amor le lleva a comprender por qu le preocupa tanto que su mujer se halla alejado de l, de su hogar, de ella misma, y que la Familia sea lo nico que le importe.

Alguna vez le salva la vida, sin que ella siquiera se enterara ni lo agradeciera, pues dada la cantidad de pldoras que consuma proporcionadas por los servicios de salud y su imperiosa necesidad de estar absorta frente a las pantallas, le era imposible tener consciencia de ese evento y de ningn otro.

Aunque simple bombero, Montang nunca desiste. Confa en que las respuestas le sern dadas, que recobrar el minuto en que se enamor de Mildred y que encontrar la manera de seguir adelante a pesar de la guerra, de la destruccin y de la prdida de vidas.

En el camino hace nuevos amigos. Juntos, con una fuerza transformadora, trazan planes, los ponen en marcha. Y aguardan expectantes lo que est por suceder.

Covid-19 nos ha puesto al lmite de nuestras realidades, la batalla contra el virus ser ms larga de lo pronosticado. Para colmo, los desastres naturales se multiplican: todos los das aparece uno nuevo. Lo inverosmil: dentro de los hogares, imitando a Guy Montang, se preguntan cundo nos conocimos?

Por momentos, el desasosiego crece como las llamaradas en el papel ardiendo a 451 grados farenheint, sin dejar rastro alguno.

Pero el hombre de este milenio, audaz como sus antepasados, con toda seguridad, permitir que un diente de len responda a la pregunta est Usted enamorado?

Y sin importar cual sea la respuesta, sta ser el impulso que detone y sostenga la creencia de que algo bueno est por venir, que las soluciones sern reveladas, y que la conquista de otros mundos es posible, tal y como lo pronostic con mucha alegra Ray Bradbury, autor de Farehenit 451, obra con la que se abre una puerta a la esperanza.

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Maritza Flores Hernndez

Cuentista, ensayista y tambin abogada. Egresada de Casa Lamm, donde hizo la Maestra en Literatura y Creacin Literaria. Considera el arte, la ciencia y la cultura como un todo. Publica dos columnas literarias cada semana, en distintos diarios. Su obra ha formado parte de la antologa de cuentos Cuarentena 2020.

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